Día de reflexión. ¿Por qué votaré al PSOE?


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Hoy se cumplen treinta años de la caída del muro de Berlín y la consecuente reunificación de Alemania. Era tiempo de reunificación y de construcción de una Europa unida y en paz. Hoy día estamos viviendo un tiempo convulso, un tiempo de cambio, un tiempo que puede determinar el futuro inmediato de las políticas, pero sobre todo, de la convivencia futura. Europa está siendo partícipe de un experimento sin igual: la unión de naciones que siempre habían estado en guerra y lucha en un espectro político mayor de paz y fraternidad. Ese experimento también se ha ido tejiendo poco a poco en uno de los países más increíbles de los que podamos conocer: España. Una gran nación construida por naciones, idiosincrasias y espectros culturales distintos y diversos.

El aspecto positivo de cualquier cultura es que puede crear una identidad en la que un grupo de personas se sienta identificada. Uno puede sentirse identificado con un estatus, con un rol, con una saga familiar, con un grupo, con una pequeña comunidad, con un pueblo, con una comarca o región, con un país, con un continente o como muchos hoy día, como ciudadanos de la humanidad. Uno también se puede identificar con todo eso a la vez, o sólo con una parcela particular o aspecto particular de todas esas identidades contrapuestas.

Hablo de todo esto porque es importante ver qué está pasando a nivel global y a nivel estatal en particular. A nivel global estamos viviendo un nuevo reflote de las identidades, pero no como entidades que se ayudan mutuamente, sino como identidades que se repelen. Lo estamos viendo con los Estados Unidos de Trump y sus políticas proteccionistas, lo estamos viendo en Reino Unido con su Brexit y lo estamos viendo en nuestro país con los nacionalismos identitarios que exigen para sí mismos el derecho de autodeterminación primero y la creación de un nuevo estado después. Esta reivindicación, totalmente legítima y justa en términos políticos, se está realizando en su formato negativo, es decir, en la antiquísima fórmula de búsqueda de un enemigo arquetípico, en este caso, el estado español, como ente diabólico al que vencer.

Más allá de la legitimidad de las reivindicaciones, estamos en un estado de hechos que buscan la determinación de la vía unilateral. La vía unilateral tanto de unos como de otros, y luego, la opción menos mala, que en este momento es la ambigüedad propia del socialismo español. Esa ambigüedad ahora puede que sea positiva, en cuanto sirve de eje entre unas fuerzas radicales y otras extremistas. Por ese motivo, solo por una cuestión de ambigüedad, y excepcionalmente, votaré al PSOE.

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Sanando en la aventura


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Mi amiga D. siempre dice que mi vida es un gran Belén lleno de pastores. También me dice que si monto un circo me crecen los enanos. Su refranero es infinito cuando de mí se trata. La quiero y la aprecio, aunque siempre se queja de que no sigo sus consejos. En parte tiene razón. La vida a veces nos muestra caminos de aprendizaje que debemos recorrer por nosotros mismos para aprender algo. Y para darle gozo y satisfacción, esta vez he cambiado y voy a seguir sus indicaciones y consejos. He decidido cuidarme y ser feliz con las pequeñas cosas. Por eso de nuevo estoy viajando, ante la invitación irreductible y la propuesta de pasar un fin de semana diferente y especial. Deseo no negarme a la evidencia de que la vida a veces nos ofrece cosas que no esperabas, pero que pueden ser buenas, necesarias, hermosas. A veces hay que dejarse llevar, probar nuevas cosas, arriesgar los patrones que nos arraigan a nuestras ideas prefijadas. Con este viaje estoy rompiendo con muchos patrones, con muchas formas de pensar que limitaban mi realidad. Eso me crea un vínculo con la emoción de vivir, con la aventura se sentir nuevas cosas y potenciar así la capacidad de estar vivos. La vida se muestra de mil formas, y cuando elegimos una de ellas, se abre inevitablemente un abanico de posibilidades.

Mientras miraba el paisaje de las tierras castellanas por el tren, recibía un conmovedor mensaje de una personas que conocí hace algunos años en el proyecto. Me escribía porque me había tomado como una especie de referente en quien confiar. Eso me ruborizó porque sé que los referentes siempre terminan decepcionando cuando no se ajustan a nuestros ideales al milímetro, o cuando evolucionan o yerran. Por eso este viaje es un poco rebelde, porque desea romper con los prejuicios de lo perfecto, y alcanzar, en el error, en el riesgo, una forma de vida diferente.

Me atreví a contestarle algunas palabras, regodeándome de nuevo en mi inmediato pasado. No como una forma de pesadez existencial. Sino como una forma de desapego. Cuando más me regodeo en esa situación dolorosa, doy mayores pasos hacia mi propia sanación. Comparto un trozo de esa carta mientras sigo mirando el paisaje y me abandono a la aventura…

Querido F…

gracias de corazón por tus sentidas palabras… Me halaga saber que aún recuerdas a este humilde servidor, que hace lo que puede y sin predicar mucho, intenta labrar un mundo nuevo en esta tierra cada vez más convulsa. O Couso va progresando poco a poco… No hay prisa por nada… todo va a su propio ritmo… Vamos haciendo en silencio, compartiendo nuestra experiencia para que sirva a otros.

Deseo felicitarte por ese reto que habéis asumido dando vida y soporte a vuestra hija… es una alegría ver que nuevas almas vienen a este viaje conjunto… Tenemos ahora una hermosa familia en el Couso que lleva dos meses con nosotros y tienen una niña de siete años que es toda una maestra… Increíble la experiencia que vivimos con ella… Así que felicidades por asumir el reto de sostener una nueva vida que clama voz para el nuevo mundo.

Ante la pregunta de qué hago cuando algo me irrita… Es algo complejo… Creo que la vida me está dando algunas herramientas basadas en la experiencia que he podido soportar con respecto al desapego… especialmente en estos meses en los que me están ocurriendo mil cosas… Creo que llegaste a conocer a la hermosa N. Estuve con ello casi tres años. Estaba enamorado de ella hasta el punto que casi nos vamos a vivir juntos cerca de Santiago… Allí compramos unos apartamentos y nos pusimos unos anillos de compromiso… A los pocos meses de esa aventura, encontró un trabajo en Francia y decidió abandonar la relación y marcharse. En ese momento de irritación reaccioné mal. No pude entender qué pasaba y estuve nueve meses de baja por depresión. Nunca me había pasado algo así, al menos con tanta intensidad. Me había ilusionado con ella y con la idea de tener una familia juntos. Desapareció y nunca más supe de ella, excepto por un abogado que envió para resolver el tema de los apartamentos.

En ese momento pensé que todo ese proceso fue muy injusto y me irritó mucho. Siempre pensé que era necesario hacer bien las cosas, cerrar bien los ciclos. Pero para que eso ocurra tiene que existir un mínimo diálogo. Al no tener esa oportunidad de poder hablar, de poder expresarme, me ahogué por dentro. Ahora que ya ha pasado el juicio y parece que voy a perder mucho dinero y algo de salud con todo este proceso, puedo decir que la irritación va disminuyendo gracias a enfocar mi vida en otras cosas, en O Couso, en la tesis que defiendo en unos días, en nuevas ilusiones y proyectos que llegan a mi vida de forma insistente… Me está costando salir de esta irritación, pero de todo se sale. 

Quiero decir con todo esto que la vida, en cualquier momento, nos puede poner a prueba y nos puede cambiar de forma drástica. Pensaba que estaba curado de espanto, que ya había vivido muchas situaciones y que tendría herramientas suficientes para superarlas… Y debo decir amigo que esta prueba ha sido toda una sorpresa y una enseñanza. Nunca estamos preparados para según qué cosas, y entonces nos toca hacer lo que podamos, hasta donde podamos. Debo decir que tuve la suerte de tener a personas maravillosas a mi lado que me ayudaron como pudieron a salir del pozo. Y eso ahora lo valoro. Tener a seres queridos cerca es algo que no tiene precio.

No te agobies por lo tanto por la irritabilidad de las cosas. Intenta verlo todo desde el desapego, sin implicarte en exceso emocionalmente. Una mente fría a veces puede echar una mano. El temple, el famoso temple, es necesario ante momentos de tensión ineludibles. Los momentos difíciles siempre van a estar ahí. Eso nos enseña la vida. Siempre debemos estar alertas, esperando la siguiente prueba, la siguiente enseñanza. Así que tómatelo todo con calma, especialmente ahora que tienes una hija a la que atender. Fuerza, mucha fuerza y valor para esa obra. Ser el responsable de un alma es todo un reto. Requiere inevitables sacrificios, pero sobre todo, un exceso de amor incondicional, comprensión y paciencia.
Estoy convencido de que serás un buen referente para tu hija, y estoy convencido que tu luz y amor llegarán todo lo lejos que se merece. ¡Ánimo con esa gran obra!

un abrazo sentido,

Creación de comunidades espirituales


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Miembros de la comunidad subjetiva de O Couso

Ayudar a dar a luz lo espiritual en la materia es una tarea compleja. Ni siquiera tenemos constancia del significado profundo de eso que damos por llamar mundo espiritual. Los filósofos y místicos de todos los tiempos se aproximaban bastante cuando hablaban del mundo de las ideas y los arquetipos. Aún no somos del todo conscientes, pero existe una comunidad de ideas y arquetipos que esperan manifestarse en la tierra, desean el parto para que se produzca el milagro que ocurre entre las nubes cuando las aguas se condensan en la atmósfera y se precipitan hacia el suelo fundando con ello fuentes, ríos y mares. Así funciona, de igual manera, el mundo intangible. Mediante la acción de ciertas fuerzas, las ideas se precipitan.

Cuando intuimos la idea del proyecto O Couso, sabíamos que de alguna manera teníamos que propiciar la caída desde el cielo de ese arquetipo. Ideamos un sistema sencillo. Primero creamos una triada. Tres personas son manifiestamente poderosas para crear y condensar arquetipos. Como es arriba es abajo. Luego buscamos un grupo de meditadores que se reunían todos los martes para crear el egregor, el espíritu grupal necesario para manifestar con ello “fuerzas” y “energías”. Eso hacíamos, elevar la mirada y estar más allá de nuestras pasiones humanas, de nuestros deseos y pensamientos. Mirábamos al cielo con ojos desapegados y brillantes, iluminados por la luz de la vida, con intuición y certeza de que estábamos trabajando para un bien superior. Las meditaciones grupales crearon un pequeño grupo de comunidad subjetivo que fue creciendo con en el tiempo hasta que la idea se precipitó. Lo demás vino por añadidura.

En 1905, Rudolf Steiner, teósofo y fundador de las Escuelas Waldorf, dio en Berlín una conferencia llamada “La Hermandad y la Lucha por Sobrevivir”. En esta conferencia habló de la necesidad de construir comunidades, y describió cómo los seres espirituales actúan a través de las comunidades y las personas que juntas trabajan hacia un mismo ideal. En esa conferencia dijo lo siguiente:

“La unión, la comunidad, trae a un ser superior que se manifiesta gracias a los miembros unidos. Es un principio universal de la vida; cinco personas que están juntas, que piensan y sienten juntos en armonía, son más que uno más uno más uno más… Entre estos cinco ahora hay un nuevo ser superior, también entre dos o tres: “Cuando dos o más se reúnan en mi nombre, estaré entre ellos”. No es el primero, ni el segundo, ni el tercero, pero algo totalmente nuevo que surge de la unión, y sin embargo sólo surge si el individuo vive en el otro, si el individuo obtiene su poder no sólo de él mismo, sino de los demás. Únicamente ocurre al vivir altruistamente en el otro. Por lo tanto, las comunidades humanas son lugares de misterio donde los seres espirituales elevados descienden para actuar a través de los seres humanos. Así como el alma se expresa en los miembros del cuerpo, uno no puede ver a estos espíritus que viven en las comunidades pero ahí están. Están ahí gracias al amor fraternal de las personas que en esa comunidad trabajan. Así como el cuerpo tiene un alma, una comunidad también tiene un alma. Lo repito y no lo digo como una alegoría o una metáfora, lo digo como una realidad”.

El parto de la luz requiere comunidades dónde seres intangibles puedan manifestarse y ayudar en la labor de crear un mundo nuevo. La unión de almas por un propósito común es posible si se hace desde la más absoluta consciencia, desde la intuición abierta y desde la fuerza de la voluntad al bien. Enfocar nuestras vidas, nuestros recursos, nuestras habilidades, dones y talentos a esta misión merece la pena. Steiner lo manifiesta de forma clara:

“Aquellos que trabajan juntos para ayudarse mutuamente son magos por que atraen a seres superiores. Si uno trabaja en una comunidad en verdadero ánimo fraternal no necesita usar técnicas del espiritismo. Los seres superiores ahí se manifiestan, y si nos rendimos a esta ayuda mutua, a este dar a la comunidad, nuestros órganos se fortalecen de manera muy poderosa. Al hablar o actuar como un miembro de esa comunidad, en nosotros habla y actúa no un alma individual, pero sí el espíritu entero de la comunidad. Este es el secreto del Progreso para el futuro de la humanidad: el trabajo en comunidades”.

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El salto no existe


 

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En esta foto hay un universo entero difícil de describir. Maia, la niña-ángel, el ángel Geo y un humilde servidor del mundo angélico, discípulo directo de Uriel, protector de las tierras y los templos de Dios, habitante de uno de los nueve coros celestiales. 

Recibo una carta de amor. Amor es relación, así que cuando alguien te escribe estrechamente, incidiendo en las letras y sus sentidos, incidiendo en los paisajes y los recuerdos, el amor brota. Acompaña al texto juguetón y divertido un breve relato hermoso, escrito con bella prosa y paisajes vivos. Decía José Luis Sampedro que los personajes que utilizaba en sus novelas salen de uno, pero salen de uno después de conocer un montón de cosas. Carlos Onetti afirmaba que no podría escribir si supiera de antemano lo que va a pasar en sus obras. Los grandes escritores siempre son referentes a los que hay que atender. Uno siempre aspira a ser uno de ellos, aunque con el tiempo, uno se da cuenta de que la grandeza no tiene importancia cuando lo que realmente importa es dar vida a la propia vida desde un estado atávico, desde una consciencia cocreadora. Por eso he recibido con agrado estas letras, tituladas “El Salto no existe”, con las cuales me recreo y comprendo al referirme a ellas con un sí quiero.

Uno no necesita historias ni personajes porque la propia vida es un cúmulo de experiencias difícilmente ordenable cuando se acumulan una tras otras sin tiempo a pensarlas, a sentirlas. Tras unos días intensos y hermosos en el Valle del Tiétar aparecí de repente en una hermosa iglesia en el centro de Madrid, en la plaza de la Paja. Allí, en la capilla del Obispo, había un coro de ángeles que cantaban en misa de doce, atrayendo hacia nuestro mundo tangible las delicias del mundo intangible. Lo digo en voz alta porque si estáis en Madrid o Barcelona os recomiendo la visita.

La Comunidad del Cordero o la Communauté de l’Agneau, en francés suena mejor, es un grupo de monjas de orientación franciscana y dominica que predican la pobreza extrema. Las hermanitas del Cordero, como gustan llamarse, nos acogieron con un amor celestial. Cuando nos dimos la paz, nos abrazamos de tal forma que a la salida alguien nos advirtió del impacto que había recibido al vernos. Ese abrazo fue una especie de sello, una especie de alianza para intentar construir puentes indestructibles. No puedo contar mucho más de lo ocurrido posteriormente porque necesitaría un libro para relatar solo la intensidad de ese día, así que guardaré para la privacidad los acontecimientos y detalles de una jornada intensa, bella y profunda.

Volví alegre y feliz a la montaña, a los bosques, tras unos días inolvidables. Aquí me encontré la noticia de que mi ex, no dada por satisfecha con la sentencia desfavorable para todos, pero sobre todo para mí en el juicio por la cosa común, ahora me reclama un dinero. Respiré profundamente y sentí un poco de pena. Sin más. He decidido no pensar más en este asunto, dejar que los abogados hagan su trabajo lo mejor que puedan y que la vida nos ponga a todos en nuestro justo lugar. Las leyes humanas, tan diferentes a las leyes divinas, no podrán nunca quitarme el sueño. Así que cierro paréntesis, agradeciendo el desahogo necesario para que no surjan tumores ni enfermedades cuando las cosas se enquistan y no salen hacia fuera. Aquí todo se disipa, porque la escritura también es terapia, también es proceso sanador. Me da pena, un poco por ella, y también por mí, por esa facilidad mía de meterme siempre en líos donde no me llaman. Sólo le deseo lo mejor y su mayor felicidad a pesar de esta mancha que quedará siempre entre nosotros.

Tras la vuelta de Madrid han sido días de vértigo. Sin tiempo para nada, sin electricidad en las cabañas, con mil asuntos que resolver en la fundación, en el proyecto, en las secretarías que presido de diferentes instituciones, en mis obligaciones profesionales, como voluntario en el proyecto y con la defensa de la tesis a la vuelta de la esquina. Me agradó encontrarme entre nosotros al amigo Koldo. Ambos sabemos que la nueva tierra ya no necesita maestros, ahora necesita testimonios. Hablamos de la importancia de ser perseverantes en nuestro testimonio, con humildad, con alegría, sin esperar nada a cambio. Un mensaje, en los tiempos que corren, requiere testimonios de vida real, de entrega real, de búsqueda de la verdad mediante el contacto directo con la naturaleza, con el otro extraño, con la experiencia de vida.

Me encantó volver y estar de nuevo entre esta familia hermosa, con Koldo y José Luis como regalo, con el retorno de Helena y Joan, con la familia angélica que estas semanas nos acompaña. Maia sigue siendo ejemplo de virtud y alegría. Os acompaño una foto hermosa de esa niña que descubre en nosotros nuestra parte más bella y profunda. De las cosas más bonitas que han pasado junto a Maia, una de ellas es cuando ayer nos levantamos entre las nieblas propias de esta tierra y tras la meditación encontramos a la perrita blanca comiéndose los huevos de las gallinas. La pudimos atrapar tras un mes viviendo entre las cabañas y jugando al gato y al ratón para no ser vista. Al sentirse atrapada intentó escapar por alguna parte, pero al ver que no podía, se sentó tranquila. La llamamos y nos acercamos lentamente a ella hasta que se dejó tocar. Fue un amor a primera vista. Le dimos de comer, la llevamos al veterinario, la limpiaron, la desparasitaron y quedó hermosa y linda.

Ahora la perrita ya no se separa de nosotros, y creo que el destino quiere que nosotros tampoco de ella. El salto no existe. Creo haber entendido algo de la vida. Quiero creer que la vida puede ser abrazada desde mil formas, pero siempre con un bonito testimonio. Nos equivocamos, erramos una y otra vez, especialmente cuando estás vivo, especialmente cuando caminas y transitas mil universos en una sola jornada. Especialmente cuando amas, cuando te abres al amor, cuando deseas amar y ocurre, entre tinieblas y luces, entre montañas y bosques, el halo milagroso.

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Perseverancia


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Mi primera acuarela

Uno de los mayores éxitos de cualquier empresa es la perseverancia. Puede ser una empresa personal, un proyecto colectivo, un ideario de cualquier tipo. La perseverancia es lo que hace que una semilla caiga a la tierra, sea enterrada por los acontecimientos cósmicos y naturales y de ahí brote algo que años más tarde, tras cientos de avatares, se convierta en un gran árbol. Sembrar cualquier cosa es señal de convencimiento de que lo milagroso ocurrirá tarde o temprano.

Carmen me inició hoy al mundo mágico del arte, de la pintura, de la acuarela. Tenía un miedo atávico a enfrentarme a un lienzo. Sé que mi arte se desarrolla con soltura en la escritura, pero tenía dudas de que fuera capaz de enfrentarme a un lienzo en blanco. La iniciación de Carmen me condujo hacia un mundo que jamás había explorado. Me dio el pincel y me señaló el camino. Tímidamente hice un trazo y algo salió. Vencí el miedo y descubrí que a partir de ahora, todo lo que surgiera tendría que ver con la perseverancia. Mis primeras letras estaban cargadas de miedo. Ahora simplemente escribo sin importarme mucho el resultado. Persevero día tras día por si esto puede ayudar a cualquier. Y siento que a mí me ayuda, me sirve, me resulta útil. Gracias querida Carmen por este bautismo necesario.

Hoy asistíamos a una pequeña reunión de un grupo local que pretende dinamizar cultural y artísticamente la zona del Tiétar y la Vera. Siempre pienso que los encuentros no son fortuitos, que a veces se tejen encuentros que nacen de una malla invisible de interconexiones. Dos personas creían reconocerme y les hice la broma de que quizás me hayan visto en la tele. Lo malo de salir en algún anuncio televisivo, aunque fuera fugazmente, es que puede crear un recuerdo en el inconsciente que luego sale de alguna forma mediante la ley del reflejo. En este caso la broma era cierta, pero el origen del recuerdo siempre puede llegar a ser algo complejo. A veces sucede que los recuerdos no son del pasado, sino de acontecimientos futuros. O recuerdos del ser, que saben, casi a ciencia cierta, que hay personas que inevitablemente pasarán por tu vida.

Me gustó escuchar atento las iniciativas que se pretenden impulsar en un mundo rural sobreviviente durante muchos años gracias al cultivo del tabaco y el pimiento. El pimiento de la Vera y sus miles de secaderos y ahumaderos que configuran esta rica tierra son señas de identidad inequívocas. La agricultura abandonó las tierras y con ello todo ese conjunto de secaderos que alguna vez se construyó para dinamizar la zona. No deja de ser paradójico que los hijos y los nietos de aquellos que luchaban por mantener vivas las tierras y sus familias ahora, convertidos en neorurales, deseen potenciar un lugar increíblemente hermoso y plagado de peculiares explosiones culturales y espirituales. Algo está ocurriendo en esta zona.

Lo cierto es que lo que parecía iba a ser un fin de semana tranquilo y apacible, se ha convertido en un foco de nodos, encuentros y experiencias hermosas y profundas. Las personas se enriquecen de alguna forma cuando interaccionan unas con otras. La perseverancia en los ideales, en los proyectos, en la vida, hace que lo milagroso se manifieste a cada instante. Perseverar en el amor puede provocar que el amor se manifieste de la forma más inesperada. Perseverar en la vida hace que la vida se expanda y se vuelva intensa y única.

Venir a este valle a contribuir de alguna forma, aunque sea humilde, a esa perseverancia de un sueño que debe manifestarse es todo un honor agradable. Las ideas preceden a las formas, decíamos estos días. Las ideas hay que sentirlas, llenarlas de corazón y acción, provocar que tengan vida propia para que se precipiten y provoquen nuevas formas. Es un principio hermético. Luego las formas crean nuevas ideas y así hasta el infinito. La rueda de la vida en la que vivimos requiere visiones. Las visiones son un reflejo de todo aquella que opera en el mundo de los arquetipos. Cuando el arquetipo aterriza, se manifiesta en la forma, la vida se expande. Por eso las semillas caen del cielo hacia la tierra y allí, en la oscuridad cálida y doliente, se transforman para volver a alcanzar el cielo. Así es, como es arriba, es abajo, y viceversa. Perseverancia entonces en todo lo que hacemos, porque los frutos, tarde o temprano, se manifestarán como soportes inevitables de nuevas semillas, de nuevas formas, de nueva vida.

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Una imagen del ser humano


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Esta tarde paseando con el autor del libro por el valle del Tiétar. 

 

Era la primera vez que me invitaban a una audiencia privada con el rey, ahora emérito. Por la profesión de mi compañera, podría acceder a Palacio. Con mucha paciencia le expliqué que como antropólogo siento una gran fascinación por la institución monárquica, pero como político si fuera alguna cosa sería republicano, y por lo tanto, la monarquía me resultaría totalmente incompatible con la democracia. Ante su insistencia y mi curiosidad cada vez mayor, empecé a buscar algunos trajes que pudieran ir en acorde con la ocasión. Me llegaron de repente trajes comprados en Londres, Ginebra, Hong Kong. Unos días antes del real encuentro desistí y me opuse, por principios, a ir. Como curioso antropólogo me arrepentí siempre. Cuando todo terminó, cogí todos los trajes excepto tres y los doné a la parroquia del pueblo de mi madre. El cura me miró extrañado y le dije que seguro que podría servirle a alguien del pueblo.

De eso hace mucho tiempo, pero también hacía mucho tiempo que no me ponía un traje. Me sorprendí al verme vestido de nuevo de editor y de la imagen que eso pudiera proyectar en los demás. Tras cinco años vistiendo con harapos, intentando rehabilitar una vieja ermita y una antigua casa, ya ni recordaba lo bien que se puede ver uno vistiendo con cierto decoro. En un mundo de ilusión y glamour como el nuestro, la imagen, la imagen de todo ser humano, es importante para los demás y para uno mismo.

Pero no era de esa imagen de la que nos quería hablar Javier, amigo y  autor de “Una imagen del ser humano”, libro recién editado en nuestro sello Nous. La imagen del ser humano al que él se refiere es a la del ser humano completo, es decir, irremediablemente, el ser humano espiritual, íntegro y verdadero. Tuvimos la oportunidad de presentarlo ayer, con la entrañable compañía de Esperanza Borús, en el que fuera centro Tomillo. Fue un momento hermoso y entrañable, donde pudimos hablar de la necesidad de esa llamada cósmica que nos llega desde el silencio, desde la meditación, desde la fe en el ser humano.

Es cierto cuando se dice que hay personas que viven en otra dimensión. Realmente lo que ocurre es que hay personas que ven las cosas desde otra dimensión. El dinero, las propiedades, las pérdidas… es como si todo fuera un juego… lo importante es el rastro que dejaremos aquí cuando nos vayamos… la huella que dejaremos… la bondad, la humildad, la generosidad, la amistad… es lo único que realmente deberíamos dejar como legado. El Ser que se manifiesta desde lo más profundo de nosotros solo aspira a dejar un legado de amor, de reconciliación, de perdón, de fe, de esperanza. Suya es la misión de redención del ser humano, de llevarlo a su estado más completo y complejo, de volcar toda la energía en elevar su sagrada condición.

Prestar atención real a eso es estar en plena comunicación con el halo de la vida. Cerrar los ojos y contemplar el ser maravilloso que somos y mostrarnos tal y como somos es sembrar la semilla para un mundo nuevo. Buscar aliados que puedan empoderar ese trabajo útil para las miríadas que nos miran desde los ángulos superiores de la existencia es poder completar esa misión de almas y ese lazo místico que nos une a todos. Javier lo explica muy bien en este libro y me siento honrado por haber sido puente para que el mismo viera la luz. Un nuevo punto de luz en la mente de Dios sujeto a que brille para dar pan al que no tiene y hambre y sed de justicia al que colmaste. Una fuente llena de agua que nos abrirá ventanas a otras dimensiones del ser.

Gracias querido Javier por tu infinita generosidad, ejemplo y valentía. Gracias por ser una hermosa imagen del ser humano.

El libro ya a la venta en este enlace:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/una-imagen-del-ser-humano?sello=nous

 

 

Gracias de corazón por vuestro ánimo


Ánimo viene de alma. Aunque aquí en nuestra realidad parcelemos el alma, el gran espíritu es uno y se manifiesta en una unidad invisible que soporta todas sus manifestaciones. La realidad es una, y llega distorsionada a nuestra realidad particular. O mejor dicho, la distorsionamos y parcelamos con nuestra mirada.

Por eso cuando esta mañana recibía el apoyo y el amor incondicional de todos estos amigos, de todas estas almas bonitas que ayer no pararon de llamar y escribir para darme ánimos, sentí interiormente esa verdad de unidad. No estamos solos, no estamos caminando en un desierto. Si alzamos la mirada, ahí están todas las luminarias que forman parte de nuestro cuerpo invisible, de nuestra memoria colectiva. Por eso esta mañana lloraba de emoción al contemplar ese reconocimiento grupal, al comprobar que cuando pones la energía del amor al servicio de los demás, lo único que estás haciendo es reconocer esa unidad, abrazar esa fe de pertenecer a algo mayor, más grande, más poderoso, más universal.

Me quedaría corto si tuviera que agradecer uno a uno todas las muestras de cariño recibidas en estos tiempos complejos. Cuando no desfalleces ante la adversidad, cuando intentas amar a tus enemigos incondicionalmente, inclusive apoyándoles en sus causas y alentando sus vidas, comprendes que todo son pequeñas parcelas de nuestra mente pero que en el halo invisible viven y conviven en la unidad del espíritu.

Por eso en el amor en acción, en la generosidad infinita de unos sobre otros, se manifiesta siempre lo milagroso. Eso no es más que reconocer aquello que realmente somos, aquello que nos une y aquello a lo que aspiramos con fuerza en nuestras vidas presentes y futuras. La unidad de la humanidad no es más que sentir el aliento común, el pasajero palpitar de todos los corazones unidos en una sola música, en un concierto global que desea, en lo más profundo de todo, abrazar al otro, amar al otro, responder a la mirada infinita del otro.

Ese es el misterio de cuanto ocurre de verdad. Entenderlo y abrazarlo es la tarea más ardua que se nos ha dado. Poder amar, abrazar al otro incondicionalmente, sea quien sea, venga de donde venga, es el reto de este proyecto que entre todos estamos levantando. Es ahí donde comprendemos, ante la sorpresa del nuevo día, que el trabajo real del ser humano es abrir su corazón al diferente y respetarlo tal y como es. Por eso amo a los que en estos días, meses y años me han puesto difícil esa tarea. Son ellos los que nos conducen con sus pruebas a la mayor de las incondicionalidades. Son ellos, sin darse cuenta, los que ayudan a comprender que a pesar de nuestros errores, de nuestras infinitas pruebas, solo nos queda amar.

Gracias de corazón por vuestro ánimo amigos. Soy otro tú, y por ello os abrazo agradecido con la esperanza de un nuevo día, con la voluntad de continuar, cueste lo que cueste, levantando en el mundo nuevas utopías… Gracias por ese ejército de luminarias que lo hace posible…

Gracias especialmente a Marian y a María por su amor infinito y por la idea del video. Y a todos los que han participado en el mismo, mi mayor reconocimiento y gratitud.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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