Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa


a

“Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio”. Walt Whitman

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Es un reto que había que afrontar. El evento de Emilio Carrillo el próximo verano, a tan solo seis meses, requiere cierto riesgo. Un primer presupuesto de trece mil euros para aislar la casa por fuera y recuperar algunos suelos y a la espera de un segundo presupuesto para terminar todo lo restante, dos habitaciones, dos estancias más, algún pasillo y ventanas. Aún no sabemos como lograremos ese dinero. Me he puesto a trabajar como loco en la editorial para buscar recursos y algo de dinero hemos podido adelantar gracias al apoyo de estas Navidades. Pero queda ahí el reto, arriesgado, pero necesario. Deseamos terminar este año la casa tras por fin terminar el tejado y la cocina nueva y queremos que para este verano los trabajos se centren en el aspecto armonía, el jardín, la huerta y las cabañas para acoger a más valientes que quieran expandir aquí su estancia y residencia. Ahora ya lo sabemos: con el tiempo se ordena todo.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. El patio está quedando impresionante. Es la parte que mayor presupuesto se lleva de toda la obra junto al aislamiento de todo el perímetro de la casa. Estamos emocionados por ver como avanza todo a buen ritmo, algo inaudito ante lo difícil que es encontrar y comprometer a una cuadrilla de obreros que se pongan manos a la obra. Tres personas están contratadas para la tarea con la esperanza de que todo vaya sobre ruedas y podamos recuperar lo que resta de la casa. Cada día de trabajo, cada semana, es un reto.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Realmente es emocionante porque después de casi seis años de grandes esfuerzos, de mucho sacrificio personal y colectivo, con un poco de suerte la casa estará por fin terminada en menos de seis meses. Es un reto importante que nos dejará margen para respirar y para dedicar a partir de ahora todos nuestros recursos a mejorar la acogida, la alimentación y el bienestar general de todos. El hecho de tener el tejado terminado, una cocina nueva, tres habitaciones totalmente finalizadas y equipadas y próximamente todos los suelos de la casa y el resto de habitaciones, es algo que nos ilusiona especialmente.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Este año será por lo tanto, en nuestro sexto aniversario, el final de la gran obra, el final de la gran casa de acogida abierta para todos y disfrute de todos, una casa realizada y construida por todos los amigos de O Couso y de ahí su profundo valor y significado. Una muestra palpable, pedagógica y real de que entre todos podemos hacer muchas cosas, de que gracias al apoyo mutuo y la cooperación se puede restaurar una ruina medio derrumbada. Nos sentimos orgullosos por haber hecho posible este gran reto y nos sentimos felices de que todos podamos disfrutar de esta casa. Una casa abierta las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año que acoge a todo peregrino del Camino o del Alma sin pedir nada a cambio, sin esperar nada a cambio.

Estamos especialmente agradecidos a todos los que lo hacen posible y estamos especialmente agradecidos a todos los que nos ayudarán a dar este último empujón. Gracias de corazón, gracias por aportar una estrofa. Seguimos demostrando que otro mundo es posible con hechos. Seguimos trabajando para que la Gran Obra continúe, aunque el viento sople en contra.

Si queréis apoyar este último eslabón de la casa de acogida, aquí os comparto la cuenta de la Fundación Dharana:

ES54 1491 0001 2121 2237 2325

 

La conquista del paraíso


 

a

© Nick verde 

Hay un libro antiguo cuyos versos son difíciles de entender. Por más que lo leo, lo repaso y lo estudio, algunas cosas son indescifrables. Veo arena entre sus páginas, vientos que atrapan al lector, huracanes a veces, sempiternas palabras sumergidas en los lodos de las sendas. Hay voces cuyo idioma sería imposible comprender. Talentos que se esgriman en lejanas montañas azules. En sus desiertos hay secretos impenetrables. Sonidos que marcan maravillas, espacios sumergidos, tiempos inexistentes, aullidos en noches oscuras y nieblas en bosques oceánicos.

Hay un libro cargado de antiguos comentarios que destilan sabiduría de otro lado. Uno se siente afortunado por llevar más de media vida leyendo entre sus páginas doradas fingiendo entender algo, pero deleitando en cada frase y descripción mundos posibles. Leer no es solo comprender, imaginar o vehicular dimensiones, es también crear, erigir sonidos puntiagudos llenos de trémula aventura.

“La vida es Una, y nada puede tocar o quitar esa vida”. Reza el antiguo libro. “Que el grupo conozca la vívida, flamígera y saturante Vida”, continua el viejo comentario. Hay un azul índigo que protege el espectro de estas palabras, aún a sabiendas que fueron escritas para un tiempo futuro, para ese tiempo en el que la protección sería violeta, como la llama del séptimo rayo. Hay un hecho fundamental en esas palabras: todo está impregnado de vida. Es una creencia que nace del hilozoísmo, pero describe a la perfección varios aspectos de la organización del cosmos. La materia no puede ser entendida si no se somete a la intuición y la intención espiritual que la conmueve.

Parece que poco sabemos sobre los reinos que nos envuelven. Algo empezamos a entender sobre los cuatro primeros, pero nada sabemos sobre el quinto, el sexto o el séptimo reino. Sólo los atrevidos que empujan la vida hacia lo más hondo del ser pueden proveer cierta lucidez a ese entendimiento, e intentar, levemente, dotar de luz a la ignorancia y ceguera general.

La Sociedad de Mentes Iluminadas es una organización discreta que intenta potenciar la luz en el mundo, la sabiduría, el bienestar. Sus cometidos, siempre discretos, silenciosos, no son más que los de allanar el camino que conduce hacia la comprensión. Son los que viven en el paraíso e invitan generosamente a los demás a que asuman su propia conquista. Comprendiendo las leyes universales, los secretos de la vida, de la consciencia y de la inteligencia unificada se allana el camino hacia ese paraíso perdido. Todo lo demás, todo lo que nos aleja de esta necesidad interior, es superfluo, innecesario. Todo lo demás solo nos distrae de la verdadera vida una.

De ahí la importancia de seguir leyendo el libro antiguo y sus versos. Escrito por miembros lúcidos, requiere templanza y serenidad para algún día abordar su paraíso como un pasaje real, vivido en la vida libre y amable, en la inefable circunstancia del ser.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

Encontrar nuevas palabras


a

Unos días en cama con algo de fiebre y malestar general me ha permitido ver con detalle el bochornoso espectáculo de nuestros políticos en el Congreso. Hacía tiempo que no sentía tanta vergüenza ajena. Describe a la perfección la configuración cultural y social de nuestro país, su educación, su progreso grupal. Realmente fue una visión panorámica de cómo los egoísmos territoriales se apoderan por un lado de exigencias y chantajes y de cómo unos bandos y otros parecen haber nacido bajo la presión de una sinrazón sin sentido.

El verbo es poderoso. Puede cambiar vidas y transformar ideas. También puede avergonzar a todo un pueblo. Es lo que único que uno puede sentir, vergüenza, cuando escuchábamos el debate de investidura en el Congreso. Incluso algunos de los que allí estaban sintieron esa vergüenza. Falta mucha generosidad en este país, mucho respeto hacia el contrincante, mucha dignidad, mucha amabilidad y mucho sentido del bien común. En mis años de política activa y militante me daba cuenta de que los que llegaban más lejos eran los que más gritaban, los que más engañaban, los que más manipulaban, los que conseguían machacar a los enemigos interiores para luego hacer lo mismo con los enemigos exteriores. Los buenos políticos, o la buena gente, terminaba abandonando ese barco nauseabundo de la política altanera.

Hay que encontrar nuevas palabras, nuevas formas de hacer política. Lo valiente no quita lo cortés. La España en la que vivimos es hermosa, llena de pueblos tan diferentes, pero convencido de que entre ellos hay un espíritu común que nos hace únicos ante el mundo. Pero es nefasto como nos tratamos los unos a los otros. Es nefasto ese rencor, odio y envidia que traemos de tiempos pletóricos… Algún día entraremos en la senda de la concordia, de la buena educación, del trato amigable más allá del ombliguismo de pensar que lo nuestro es lo mejor.

Qué aburrido resulta estar todo el rato pensando y hablando sobre lo nuestro o los nuestros sin dar la palabra al otro, sin pensar en el otro, sin ver las posibilidades de hacer cosas inimaginables juntos. Pero en España, y eso ya está demostrado, cada uno va a lo suyo, excepto esos acordes de solidaridad que de vez en cuando rezuman en las calles y los barrios y los pueblos más generosos. Ojalá algún día ese fuera el concierto general, la tónica, la música, las nuevas palabras. Ojalá la generosidad, el respeto y el aprecio hacia el otro fuera algún día nuestra verdadera bandera. Las demás solo son trapos tejidos de odios, guerras y egoísmos.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Queridos Reyes Magos, deseo abandonar mi república


a

Queridos Magos,

Vivo en una constante república de ideas. En un paraíso celeste cuya bóveda despierta en mí las mañanas de la existencia. Una delicia natural que puedo respirar asombrado por el poder que los elementos ejercen en nuestras vidas frágiles y pequeñas. No puedo pediros nada, porque lo tengo todo. No puedo, egoístamente hablando, desear más que el amanecer y el ocaso sigan resplandeciendo a dos luces, emblema de la riqueza, la diversidad y la transformación. Puedo serviros en la labor de enaltecer la multitud de la variedad de formas que se unen, en su esencia, al gran espíritu de las que nacen. No puedo más que inclinarme ante la grandeza de nuestra pequeñez, deseando quizás un día más para disfrutar del gozo y el bienestar.

Magos queridos, en esta república sin gobierno, me inclino respetuoso ante la perplejidad de la existencia. Si pudiera obrar mágicamente, solo entregaría mi poder a lo milagroso, asombrando con ello aún más la maravillosa corriente de vida que nos arrastra hacia los misterios. Si estuviera en mis manos, recogía el azote de las vuestras, para dejarme atrapar por el halo de la entrega y el servicio. Dejad que me rinda ante vuestro resplandor naciente, que me entregue sin duda, sin mácula, ante la majestuosa arquitectura de la ingeniosa Obra.

Magos de Oriente y Occidente, del Mediodía y el Septentrión, por favor, lo ruego, dejadme entrar en las filas de vuestro ejército celestial, para que cada día sea labor y no esfuerzo el vencer la desidia y abrazar la fábula permanente de la dicha. Si es cierto que existe un reino, dejadme entrar, dejadme que abandone esta república de ideas, para ser siervo y súbdito del resplandor de vuestro reino. Si es cierto que existe el paraíso y hemos nacido para su conquista, llenad mis alforjas peregrinas de suficientes provisiones para alcanzar ese destino. Que los avíos sean prendas de vuestra generosidad y atención, y que yo sea merecedor de las mismas. Si es cierto que sois magos y reyes con capacidad de gobernar el mundo de la ilusión, de la verdad y la dicha, deseo abandonar mi república.

Queridos Magos, ¿qué puede desear aquel que todo lo posee? ¿Qué clase de sueño puede perseguir aquel que se entrega en vida para alcanzar toda gloria silenciosa y silente? El taciturno esmero no es más que aquel que desembarca por las grandes puertas del Camino. Aquel que arrebata lo pequeño para engrandecerse en la batalla digna del espíritu. Vencer el cuaternario carro que arrastro para llevarlo más lejos, galopar con sus tres nobles corceles hacia ese reino de las Montañas, donde ángeles y presbíteros gobiernan en silencio, es y será mi único cometido. Seguro de poder alcanzar la puerta estrecha, no importa lo arduo de esa empresa para, arrodillado, espada en mano, atravesar el portal y ampliar así la fuerza y dimensión de las cosas, la visión amplia, en corazón ensanchado. Corazón ardiente y un filo siempre apuntando hacia vuestra luz.

Queridos Reyes Magos, deseo abandonar mi república, y ser vuestro súbdito leal. Abridme las puertas de vuestro reino, y allí estaré, por siempre, ensanchando la vida, en respuesta sincera a vuestra siempre infinita generosidad y labor invisible. Nada para mí, todo para vuestra Gloria siempre… Ese es mi más sincero deseo…

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Amigo de la mala suerte


a

© brunozbruna 

Recluto y acojo en esta pequeña cabaña el antojadizo destino. Me acaba de llegar el presupuesto de reparación del coche accidentado y la broma va a salir cara. Quizás debería dejar de tener vehículos. Haciendo cuentas, casi me saldría más económico el no tener nada y simplemente desplazarme caminando. Si tenía que pasar, si era algo inevitable, me alegro de que pasara con mi viejo amigo Prius. Si hubiera sido con otro el remordimiento hubiera sido mayor.

Miro por la ventana pensativo, asumiendo el devenir, lo inevitable, y observo como la niebla polvorea todo el paisaje. Es algo hechizante cuando el frío se entremezcla con los sabores inciertos del invierno. Hoy se fueron casi todos y el silencio abrigó el lugar. Aproveché la decadencia física, el cansancio acumulado, la tozudez de un resfriado que no termina de marcharse, el agotamiento casi existencial, para quedarme tumbado, sin hacer nada, como un espectro que flota tres metros sobre el suelo y se deja llevar por cualquier viento. Hago repaso y es como si la mala suerte se hubiera cruzado en mi camino. Al final me haré su amigo, y le pediré que no haga mucho ruido si quiere seguir acechando. Uno se cansa de tanta prueba donde todo son pérdidas y ninguna ganancia. Quizás debería permitirme el lujo de no hacer nada durante una larga temporada. Dejar que todo se despeje, que la niebla se diluya y salga el sol. Si pudiera me marchaba de vacaciones lejos de todo, pero esa palabra está lejos de mi diccionario.

La niebla siempre es pasajera, como nuestras vidas. La felicidad es un algoritmo que depende de muchas cosas. También la profundidad de nuestra mirada en cuanto a los acontecimientos que nos rodean. Vivir en una cabaña es algo extraño. Aquí estás en mitad de la nada, te sientes desahuciado de todo cuando rezuma a normalidad. El bosque está calmo ahí fuera. No se escucha nada. La temperatura no sube aquí dentro a más de ocho grados. Es un sueño vivir aquí, aunque a veces me sienta atrapado en el mismo. Fuera hace más frío.

Ha sido una semana intensa. Encintando la futura cocina y ayer montando y colocando muebles. En unos días tendremos algo decente. El grupo de amigos catalanes que ha estado esta semana ha sido especialmente trabajador. Me sorprende el sobresfuerzo que mucha gente aporta para que este sea un lugar cómodo y cálido. Pero cada vez me voy dando cuenta de que este lugar, quizás exceptuando algunos meses de verano, nunca será cómodo y cálido. Resulta difícil acomodar una casa de piedra construida en el siglo XVI, inabarcable, solo a base de buena voluntad. He arriesgado de nuevo y he comprometido una nueva obra mayor. Será muy caro aislar la casa para que el agua no entre, pero es necesario hacerlo. El riesgo forma parte de este proyecto.

De forma paralela y silenciosa sigo tratando con el arquitecto italiano que nos está diseñando la escuela. Será el objetivo para los siguientes siete años. Y para los otros siguientes siete, intentar crear un núcleo fuerte de comunidad. Eso es lo más difícil porque aquí no hay aguas milagrosas, ni apariciones marianas, ni un suculento negocio económico ni unas instalaciones apropiadas ni un entorno con un tiempo envidiable. El lugar carece de casi todo, así que el esfuerzo será mayor.

De momento solo hay niebla, soledad, algo de frío, invierno. Me pasaré el fin de semana descansando. Estoy agotado y solo me apetece leer y escribir, contemplar en silencio la vida, sus misterios, sus derroteros. La vida es misteriosa, pero en la naturaleza aún lo es más. Miras un árbol o la yedra que lo cubre y todo parece diferente. Observas los ciclos y cala en la epidermis un halo mistérico. La vida ejerce cierta victoria sobre la forma, al igual que el espíritu lo hace sobre la materia. Desde esta pequeña cabaña puedo evocar al fuego, nutrir las vidas menores y mantener así girando la rueda.

Las vidas siempre pueden ser evocadoras. Pueden evocar una idea, una emoción, un sentir, una acción determinada. Podemos invocar a los dioses y esperar a que todo se resuelva de alguna manera. Hasta que nos damos cuenta de que lo mejor es ser evocadores de vida, aspirando a que la misma crezca de forma pacífica y amorosa. Seguiré leyendo y escribiendo. Toca descansar mientras el misterio se despliega y la vida prosigue su caudal inagotable… ¡qué misterio! Abrazaré la mala suerte, no me queda otra, y ya vendrán tiempos mejores.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Ánimo viene de ánima


a

A pesar del accidente de ayer, no me tembló la voz, ni el ánimo. Esta mañana una buena amiga me preguntaba sobre el significado profundo de este accidente. En términos anímicos, hay circunstancias que se expresan en nuestras vidas para poner a prueba nuestro ánimo, nuestro propósito. Son los guardianes del umbral, aquellos cuya misión es impedir el paso del neófito hacia la nueva experiencia. En los mitos aparecen como figuras monstruosas que impiden el paso en el camino del héroe hacia la siguiente estancia de la aventura. En la vida extraordinaria, aquella que pretende responder a la intendencia lumínica de los despiertos, las pruebas del umbral suelen ser diversas.

A un nivel más psicológico, la vida ordinaria está llena de pruebas que pretenden expandir nuestra consciencia. Una ruptura, una enfermedad, un nacimiento, una muerte, un accidente… Ese tipo de hechos extraordinarios merecen una atención especial, pues guardan tras de sí un mensaje velado para que podamos descubrir su profundo significado.

Gracias a la pregunta de mi querida amiga, a media mañana me marché a meditar a un lugar apartado del bosque. Dejé el encintado de la cocina para profundizar en lo ocurrido ayer. Enseguida me vino una respuesta clara. Tenía que tomar una decisión con respecto al proyecto, una obra mayor que requiere de un gran capital y que estaba rezagando por la envergadura de la misma y su propia complejidad. Pero en la meditación lo vi claro. Este accidente pretendía provocar en mí miedo para así abortar la decisión. Sin embargo, no ocurrió eso. En cuanto lo entendí, sin disponer aún de los medios suficientes para dicha obra, llamé al constructor para dar el visto bueno al presupuesto y seguir adelante. Como siempre, la osadía y la valentía precedió al miedo, y ni el accidente, ni las anteriores vicisitudes sufridas en los meses anteriores, podrían apartarme del ánimo, del claro propósito, de la clara luz que me empuja a seguir adelante.

En julio tenemos un evento importante en el proyecto al que debemos atender con una casa lista para acoger a mucha gente y un entorno apropiado para que todo salga a la perfección. Ese reto es solo el inicio de una nueva etapa, también el final de la construcción de la casa de acogida y el comienzo de la construcción de la Escuela de Dones y Talentos. Por eso hoy me sentía lleno de ánimo. Llevé el coche al taller y puse en manos del destino todo lo demás, aventurando la incertidumbre a la certeza interior.

Ánimo viene de ánima, de alma, de espíritu. La fortaleza de ese espíritu guía cada uno de mis pasos, y el miedo o aquello que lo provoca no podrán hacerme retroceder ni un ápice lo que interiormente siento. El viejo Prius será resucitado y volveremos a practicar los caminos, como un Quijote andante que va en busca de justicia y paz.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

La vida en un minuto


IMG_20200101_153621

Ayer éramos casi veinte personas en la pequeña ermita tras las visitas de última hora. Por un momento pensamos que no vendría nadie a celebrar el fin de año ya que habíamos avisado, en plenas borrascas, que la casa no estaba en condiciones. Pero muchos valientes decidieron venir con la sorpresa de que tras la tempestad vino la calma y pudimos disfrutar de un tiempo excepcional. Desayunar y comer en el prado en pleno invierno es algo que nunca habíamos hecho aquí. Así que hemos disfrutado de un tiempo hermoso, de sol y calor, con unos amigos hermosos que han querido compartir con nosotros este tiempo extraordinario.

Trabajamos por la mañana y por la tarde la dedicamos a compartir y preparar un poco el fin de año. Me corté el pelo al raso a modo simbólico, para olvidar el duro año pasado e intentar empezar con un ánimo diferente el nuevo año. No hubo una fiesta al uso. Sin alcohol, sin drogas, sin ruidos, sin televisión. Alguien nos había preparado una sorpresa hermosa. Uno a uno fuimos entrando en la pequeña ermita llena de velas encendidas y decenas de instrumentos puestos en un improvisado y pequeño escenario. Hubo un concierto que podríamos denominar de celeste o cósmico. Algo especial para despedir el año, con regalos incluidos, con abrazos y calor humano. Como no había uvas, hicimos el tradicional ritual de cambio de tiempo con los frutos de una granada que encontramos entre la fruta. Cantamos un OM y luego tomamos doce frutos.

Tras el pequeño ritual, los abrazos fueron muy divertidos. Terminamos todos en el suelo entrelazados, riendo de alegría, haciendo la croqueta unos encima de otros. Fue francamente un comienzo de año de los más divertidos que recuerdo. Tras las campanadas improvisadas nos fuimos a dormir pronto. El primer día del año lo queríamos empezar trabajando de forma animosa en la nueva cocina. Pasamos un día hermoso de compartir, de alegría, de cooperación por algo mayor a nosotros. Nos parecía surrealista estar pasando este tiempo tan especial encintando una habitación en una casa helada en vez de estar en un espacio cómodo. Sin embargo, estábamos felices.

Por la tarde bajé al pueblo para preparar unos paquetes de la editorial. De repente, en una curva cerrada y con una fina e invisible capa de hielo, perdí el control del coche. Durante un segundo pensé en lo peor. El vehículo empezó a balancearse de un lado para otro de la carretera, quedando a dos ruedas y estando a punto de volcar entre volantazo y volantazo. Pude evitar que volteara pero no pude evitar el accidente. El coche se estrelló contra la cuneta, la cual me salvó de una caída libre al vacío y al precipicio de las montañas. Por un momento sentí como si la vida se fuera en un segundo, y de repente resucitara.

Toda la parte lateral destrozada. No podía creer que empezara el año nuevo con un accidente de coche. Nunca había tenido un accidente de coche y aunque en ningún momento pasé miedo a pesar del momento de peligro y tensión, no podía creerlo. Me dio pena por el coche, que por un lateral quedó destrozado. Pero estaba feliz porque pude evitar algo peor. Mi integridad física estaba intacta, y me quedé un rato pensando que estaba pasando en este último año con los coches. Especialmente cuando me había gastado un dinero en dejar este listo, y ahora deberé pensar si lo vuelvo a reparar o lo vendo por piezas. Aún no puedo creerlo.

Pensaba que este nuevo año sería un año tranquilo, sin grandes retos, sin grandes problemas, pero veo que la vida no nos da tregua. La vida es así. Se puede perder en un minuto, en una milésima de segundo, o se puede ganar. Al menos estamos vivos. Hemos vencido al año anterior. Ahora toca conquistar el siguiente. Todo es frágil. Todo es circunstancial. Todo es impermanente. Estaremos atentos. Estaremos concentrados.

Feliz año nuevo a todos…

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar