Septiembre


Septiembre… Este mes siempre ha tenido algo de mágico, por eso de que empieza el recogimiento espiritual, la búsqueda interior que siempre viene acompañada de viajes, recuerdos, libros, encuentros, promesas. Para muchos, para aquellos que se rigen aún por la memoria colectiva del recuerdo escolar, resurge con fuerza ese nerviosismo de lo nuevo, del empezar, de la entrada a un mundo mítico lleno de posibilidades. Pronto dejaremos atrás el aturdido verano para entrar en el nacimiento de la luz otoñal. Los paisajes se amontonarán en nuestra memoria llena de melancolía. Aún recuerdo con cierta añoranza como en el borde de ciertas ciudades era posible encontrar ranas antes de que la contaminación acabaran con ellas. Quizás algún día, tal y como van los tiempos, escriba eso de «aún recuerdo cuando acompañaba los otoños con la lectura de un buen libro». La era digital se adelanta al progreso. La buena noticia será ecológica, por eso de la menor tala de árboles debido a la lectura digital y no a la analógica del papel. La mala noticia… ese entrañable olor, ese tacto añejo, esa cultura de entrar a una casa y bucear en una gran biblioteca… En ese sentido, seré conservacionista, y protegeré mis libros de papel en mi gran biblioteca analógica… Que me llamen romántico si quieren…

Visitando la comunidad de Windstein


Mis andanzas por comunidades de medio mundo me han hecho conocer a gente muy peculiar. En esta foto, aparezco a mediados de mayo de este mismo año con camisa en una comunidad de la antigua alemania oriental llamada Windstein, recién llegado de una reunión de editores en Madrid. En la estación de Berlín , en Rathaus Spandau, conocí de pura casualidad a Tobi, un estadounidense que andaba buscando comunas donde se practicara el amor libre o tal y como él las llamó, el «poliamorismo». El encuentro fue de lo más peculiar. Le acompañé en tren hasta Salzwedel y desde allí a la comuna que iba a visitar. Allí nos recibieron y nos explicaron durante todo un día como convivian, cual era su filosofía de vida y qué sentido le daban a todo. Fue una bonita experiencia… y efectivamente, sus habitantes vivian desnudos…
(Foto: Javier León, Comuna de Windstein, Alemania, mayo de 2008)

Viviendo en Findhorn…


Estuve en las Highlands escocesas en marzo y abril de 2007, realizando estudios de campo para mi tesis doctoral en la comunidad utópica de Findhorn, en Escocia. Allí, entre sus gentes y su forma de vida, descubrí que otro mundo es posible. No dejen de visitarla.
«El movimiento de creación de ecoaldeas es quizás el antídoto más completo para la dependencia de la economía global. En todo el mundo, la gente está construyendo comunidades que pretenden escapar de los residuos, polución, competición y violencia de la vida contemporánea. La Red Global de Ecoaldeas conecta a muchas de estas comunidades por todo el mundo”.
Helena Norberg-Hodge. Directora de la Sociedad Internacional para la Ecología y la Cultura (ISEC)
(Foto: Javier León, Comunidad Espiritual de Findhorn, Escocia, febrero de 2008)

En Mongolia hace un año…


Como el encargo es que haga un blog y compita con la astucia de un Martin Varsavsky o una María José Hermida en este maravilloso mundo, pues aquí estoy, recuperando viejas historias. Lo hago con mis viajes y comentarios antiguos. Y empiezo con esta hermosa niña que conocí lejos de cualquier parte. Cuando la vi en el desierto del Gobi, en Mongolia, sentí un estraño flechazo hacia esa imagen evocadora… No tengo palabras para describir tanta belleza condensada en un rostro. Fue amor a primera vista… El tiempo pasa y ahora que ya hace un año de ese viaje deseo que siga apareciendo en primera línea…
(Foto: Javier León, niña pastora a las afueras de Ulambator, Mongolia, julio 2007)
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