Preparando Viaje a la India


Recién llegados de un viaje por media España, me veo preparando el viaje a la India después de varios quebraderos de cabeza para intentar organizar el trabajo de las siguientes dos semanas en la editorial y en la casa-sede de Séneca que está ya casi terminada. Por cierto, una de las plantas de la casa la tendré que dedicar a casa rural para poder pagar la hipoteca que he asumido, dado que los libros no dan para comer, habrá que buscar otras formas de seguir tirando.
El viaje a la India no es por placer, al menos por ese placer entendido como turismo o descanso. El lunes aterrizamos en Bombay, ahora Mumbai, donde estaremos varios días visitando la ONG «Sonrisas de Bombay» ( http://www.sonrisasdebombay.org/).

Después, largo viaje en tren hacia el norte del país para estar en Ahmedabad. Allí nos reencontramos con Joaquin, el cual nos ha invitado muy amablemente a estar unos días en un hermoso lugar cerca de Mount Abu para conocer y convivir con una importante comunidad utópica, como yo las llamo en mi tesis. Esto servirá para conocer otras formas de vida alejadas del consumismo capitalista de nuestro occidente y me ayudará a completar de forma etnográfica los estudios para la tesis doctoral.

Así que posiblemente, y durante dos semanas, es posible que no pueda escribir gran cosa en este blog, a no ser que encuentre internet por el camino.

Mañana viajamos a Madrid para escuchar a los amigos que hablarán en el tercer encuentro por la PAZ organizado por la Fundación Ananta (http://www.fundacionananta.org/doc595.htm) y esa misma tarde, viaje a Barcelona para el lunes viajar, vía Bruselas, hasta la India. Espero que todo salga bien… Por cierto, en este encuentro de Madrid hablará Mario Conde, buen amigo y socio de nuestra editorial.

(Foto: Javier León, mi escritorio provisional en Hornachuelos, octubre de 2008)

Los Guardianes de la Montaña de los Ángeles


La mitología está llena de relatos y leyendas de monstruos que vigilan templos y lugares sagrados. Todo mito que se precie está necesitado de esos que en el viaje iniciático han sido llamados “los guardianes del umbral”. La Montaña de los Ángeles es un lugar plagado de leyendas en torno a un viejo monasterio ahora abandonado el cual pretendemos recuperar para convertirlo en un centro de peregrinaje cultural. Soy dado a visitar asiduamente sus valles escarpados y sus montañas llenas de magia. En la visita que hice en mayo, hicimos unas fotografías que hoy, al revisarlas, me han sorprendido. En una de ellas, y como guardianes de un lugar sagrado, aparecen esculpidos en la roca y en la imaginación de quién los ve, dos grandes seres que resguardan los secretos y la magia de un lugar único. Para saber más sobre el lugar, no dejéis de ver el video realizado para tal propósito. (Pinchad la imagen para ampliar).

http://es.youtube.com/watch?v=t3CRnU5WKOQ

(Foto: Javier León, en la Montaña de los Ángeles, junio 2008)

La polémica fotovoltaica…


Siempre he estado vinculado al mundo político y siempre he participado activamente en el mismo. Hace muchos años estuve cuatro años en caza y captura por un motivo de insumisión a la prestación obligatoria militar. Eran otros tiempos. Ahora, el activismo pasa por la ecología, verdadero problema a nivel mundial. Ayer asistí a una reunión política de mi partido y me quedé boquiabierto con todo lo que escuché. Un partido que presume de progresista y que además, vive en sus carnes el tener que soportar el único cementerio de desechos radiactivos de España, (el Cabril en Hornachuelos) iba a votar en contra de una propuesta de instalación de un huerto solar en su municipio. La situación no podía ser más dantesca. Esto coincide con la política del gobierno actual -también progresista- de restringir la proliferación de huertos solares con una ley que parece surrealista. Si por un lado estamos en contra de la energía nuclear y pretendemos potenciar las energías renovables, ¿por qué por otro lado las intentamos restringir?
Paso mucho tiempo en Alemania y vivo largas temporadas un una zona donde existe un problema parecido al que ocurre en el lugar desde donde escribo ahora. Castor -en Wendland, Baja Sajonia- es un cementerio nuclear muy parecido al del Cabril y sin embargo, allí existe un movimiento alternativo que lucha por erradicar una energía que ha demostrado ser totalmente contraproducente a medio y largo plazo. Alemania, a pesar de no presumir de tener mucho sol, si lo hacen de ser uno de los países con más desarrollo de energías alternativas, entre ellas, la fotovoltaica. Y nosotros, con más sol que nadie, sólo se nos ocurre poner más puertas al campo. Me gustaría que alguien me lo explicara. Las fotos que acompaño son de mis visitas a comunidades utópicas en el norte de Alemania, concretamente a Sieben Linden, los cuales, ante la pasividad del mundo, intentan ofrecer un ejemplo y una alternativa de convivencia entre lo humano y el medio. Así que, la respuesta es clara, la sociedad civil debe revelarse de nuevo y empezar, dentro de sus posibilidades, a dar ejemplo. Una reunión con la comunidad de vecinos es un primer paso para empezar a poner a diestro y siniestro placas solares en nuestros tejados y empezar a ser un poco más libres.

(Fotos: Javier León, comunidad utópica de ÖKODORF SIEBEN LINDEN, Alemania, en mayo de 2008)

El propósito de la vida


Recibo hoy, entre la vorágine de mails que parecen ya instalados en nuestras vidas, uno que me llama especialmente la atención y que es titulado “Vivir como una célula”. Al parecer, es un extracto del libro de Deepak Chopra titulado “El libro de los secretos”. Me ha sorprendido como, de forma sencilla, las células de nuestro organismo se organizan y viven con una generosidad exquisita. La lucidez del dar sin esperar nada a cambio, tan bien expresada por los cristianos que reviven el mensaje de su maestro, parece claro en la vida ordinaria de nuestro interior. Las células viven bajo el misterioso propósito de un orden superior donde es inconcebible el egoísmo, la incomunicación, el aislamiento, el consumo excesivo, la actividad obsesiva y la agresividad. El humano, sin embargo, olvida sutilmente el propósito superior de la vida y se comporta siempre desde una perspectiva egoísta que tiende a su propia autodestrucción. Resulta difícil ser generoso en un mundo egoísta. Los menos te tildarán de estúpido, los más, de idiota. El ejemplo no cunde. Tenemos arraigado desde siempre ese instinto de conservación y territorialidad que pasa por llamar las cosas por su nombre, es decir, esto es mío y esto es tuyo. Recuerdo que en las clases de antropología estudiábamos alguna perdida tribu de la polinesia donde existía un concepto revolucionario al que llamaban Lau, es decir, era una expresión que consistía en la no diferenciación entre lo tuyo y lo mío, sino que todo pertenecía a todos. La crisis en la que estamos metidos nos viene a recordar que el sistema egoísta no aporta más que destrucción. Así, una sociedad falta de verdaderos valores, está condenada al fracaso.

Hice por segunda vez el camino de Santiago hace menos de un año. En un amanecer hermoso y mágico de otoño, nos encontramos de repente en mitad de un rebaño de reses que estaban posados en mitad del camino. De repente me detuve y me sentí uno con ellas. Existió una fusión generosa entre lo animal y lo humano. Me quedé quieto, mirando fijamente a una de ellas. Sentí que la generosidad era posible también en ese momento. Solo bastaba alzar una mano y acariciar el lomo del animal. Quizás algún día ese sólo gesto pueda conmovernos inclusive con el otro, con ese prójimo que a veces resulta tan lejano. Quizás algún día entendamos que el propósito de toda vida pasa inevitablemente por la generosidad. Veremos a ver si somos capaces de crear un movimiento revolucionario donde prime el lau al yo, y donde el nosotros sea la premisa básica para una vida mejor. Que así sea.

(Foto: Anja Meier, amanecer en San Juan de Ortega, Camino de Santiago, octubre de 2007)

Una semana cualquiera


Llegué tarde a la Montaña después de la charla con Pimentel. Al día siguiente, ante la imposibilidad económica de alquilar o poseer una gran furgoneta, cargamos dos coches particulares y viajamos hasta Barcelona llenos de libros para su distribución. Tras llegar y una rápida ducha, me fui a ver a Carlos, nuestro editor paracaidista de Séneca, como así lo llamó alguna vez Oscar. Comimos en nuestro chino preferido y hablamos de lo humano y lo divino, y especialmente de la trayectoria de la editorial en estos dos últimos años. Al día siguiente yo tenía una reunión en Toledo y le invité a la misma. La última vez que le invité de improviso a un viaje dejó su trabajo e hicimos un viaje a Escocia que duró más de nueve meses, y de eso hacía no más de año y medio. Cierto nerviosismo se apoderó entonces de nosotros, recordando esa emoción de la aventura. Así que, después de la comida en el chino, cogimos al híbrido, nuestro coche-hotel, y nos fuimos dirección Toledo. Pasamos la noche en la carretera, durmiendo a la altura de Zaragoza en mitad de la nada. Eso de dormir en el coche, al parecer, es algo que nos encanta. En la frontera entre Escocia e Inglaterra, Carlos casi se cuaja de frío. Adjunto testimonio fotográfico.
En Toledo comimos con el grupo con el que viajé hace un año a Mongolia. Querían organizar otro viaje, esta vez a Etiopía. Me causó gracia la coincidencia de que, a raíz de un libro que estoy escribiendo sobre las leyendas del Arca de la Alianza, hacía tiempo que andaba mirando la posibilidad de un viaje a este país, ya que algunos sitúan allí el codiciado objeto. La comida fue muy bien, recordando viejas anécdotas y viendo viejos amigos.
Tras la comida, quedamos en un hotel con Koldo, autor de un próximo lanzamiento de nuestra editorial titulado “La Gran Comunión”, y tras la misma, Carlos y yo marchamos a Madrid. Como al día siguiente tenía una importante reunión en la “Puerta Azul”, buscamos un hotel para ducharnos y descansar algo. Nuestro incondicional Luis, buen amigo, socio y editor de un nuevo sello que saldrá en breve, nos invitó a un cuatro estrellas de forma excesivamente generosa. Así es la vida de un editor. Un día duerme en un coche, y al día siguiente en un palacio. Por la mañana fui a la entrevista que duró todo el día, despidiéndome de Carlos, el cual regresaba a Barcelona.
Ese mismo día por la noche, tras terminar la larga entrevista en la “Puerta Azul”, marché dirección Lérida, donde tenía una interesante reunión con los “Hijos de la Viuda”. Duró todo el día y disfruté de la misma.
Por la noche, nuevo viaje, esta vez al aeropuerto de Gerona. Llegaba Anja de Alemania y habíamos hecho coincidir mi periplo con su llegada, para tener así cierto margen y preparar nuestro viaje a la India.
De nuevo ruta de noche. Dormimos en el coche-hotel híbrido en un precioso bosque cerca de Viladrau. Íbamos dirección Madrid, a una reunión con los socios de la editorial. El domingo cenamos y dormimos en casa de Mario. Por la mañana teníamos una firma con los socios para crear la SL del Grupo Editorial Noumicon, la cual no pudo ser por falta de papeles. La burocracia me aterroriza, y de nuevo hizo de las suyas. Así que levantamos acta e hicimos la correspondiente reunión con Luis, Mario, Cesar y Paloma. Una vez terminada la reunión, viajamos de nuevo hacia el sur de España, algo cansado por el trajín de estos días pero con muchas experiencias en el haber espiritual.
(Fotos: Anja Meier, camino Girona-Madrid, septiembre 2008. Javier León, Carlos durmiendo camino de Escocia, en el frío febrero de 2007)

Charlando con Pimentel…


Siempre he sentido mucha curiosidad por Manuel Pimentel y sabía que tarde o temprano acabaríamos charlando sobre cualquier cosa. Ese tarde o temprano ha sucedido en una charla improvisada a raíz de unos acontecimientos extraños en una tarde algo surrealista. Por mediación de la amiga de un amigo (la mayoría de las cosas ocurren así), fui inscrito en una conferencia de Manuel Pimentel convocada por el Club Andalucía Occidental ESADE Alumni. El nombre de la conferencia no podía ser más irresistible para un novel editor como yo: «Un sueño convertido en un proyecto rentable: Editorial Almuzara«… Por la sospecha del título, al menos a lo de «proyecto rentable», pensé que había gato encerrado. La presentación iba a cargo del escritor y guionista Luis Felipe Campuzano. Pues bien, puntual como soy, llegué cinco minutos antes de la charla. Fui recepcionado en la puerta del Auditorium de la Caixa de Sevilla. Sólo estaba yo y la persona encargada del evento. En el momento de la recepción ya me di cuenta de que mi presencia allí era como la de un escarabajo pelotero en un desfile de moda. Soy antropólogo y no economista. Y eso se nota. Pasaron muchos minutos y no llegaba nadie, hasta que apareció alguién a lo lejos. De las veinte inscripciones, al final, solo aparecieron una media docena de personas. Y es que los economistas del ESADE son muy listos y a nadie se la va a ocurrir invertir en libros y menos hoy día. Así que la afluencia de público era una señal excelente: en el ESADE salen buenos estudiantes.
La primera anécdota de la tarde, o para mí, la segunda, fue cuando la mitad del reducido grupo encabezó la comitiva para subir a la tercera planta del gran auditorio. El ascensor se averió y nos quedamos la friolera de tres minutos encerrados y a oscuras. Tras el primer susto y tras las presentaciones de los asistentes, Pimentel sugirió que, dado el éxito del evento, nos fuéramos a tomar algo de forma informal. Así lo hicimos hasta que a la llegada del lugar elegido, Pimentel se pegó un trompazo del quince. Nada grabe excepto algunos arañazos y algo de sangre que intentaba disimular con la gallardía de los grandes hombres. Tuve el honor de sentarme en la mesa junto a Pimentel. Sus ánimos como joven emprendedor de proyectos irrealizables no podían haber sido de mayor calado. Yo iba ansioso por saber cual era la panacea para mantener con vida una editorial y me encuentro una detallada y cruda realidad que, de boca de Pimentel, nadie diría que le ha ido tan mal. La verdad es que hay que estar muy loco para montar una editorial, y por eso Pimentel me ha caído bien. Se le ve inteligente, culto y algo rebelde. Eso sí, yo fui a que me levantara el ánimo y ha ocurrido todo lo contrario. Amigos, hemos sobrevivido dos años… a partir de ahora, Dios salve a la Reina…

¿Son unos vagos maleantes los antropólogos?


La verdad es que esta luna ha sido tremenda. Crisis en las bolsas y crisis en los planos emocionales. Ayer mismo recibí una traca de insultos que me dejó de piedra. Los más significativos fueron los siguientes: “Vago expoliador”, «tus padres te llenan el pico de comida y te dan alojamiento», “completo fracaso”, “estás fuera de la realidad”, “decepcionas”, “bájate de tu ara”… La verdad es que a cualquiera que le digan esto le puedes hundir por doquier, a no ser que estés curado de espanto y este tipo de críticas sólo sirvan para reafirmarte en tus propósitos. Lo de vago expoliador es por dos motivos: el primero por ser editor y antropólogo y el segundo por vivir en Andalucía. Según algunos, especialmente algunos nacionalistas, comunidades como Andalucía están expoliando a comunidades como Cataluña, por lo tanto, los que viven en Andalucía expolian a los que viven en Cataluña. Sobre este análisis hablaré más adelante en otra entrada porque el tema tiene miga. Lo segundo es porque el hecho de ser editor, escritor y antropólogo y estar continuamente viajando (a muchos les cuesta entender que esos viajes a países «exóticos» forman parte de nuestro trabajo) es propio de vagos. Además, eso es óbice para estar fuera de la realidad, precisamente decirle eso a un antropólogo que se pasa media vida analizando la realidad puede ser motivo para pensar que de tanto analizarla acaba huyendo de la misma. Lo de completo fracaso es según como se mire o donde pongas la medida. Puedes ser un fracaso emocional, social, psíquico, personal… A pesar de que tengo una pareja alemana con la que me comunico en inglés, siempre me he sentido un fracaso a la hora de dominar las lenguas. Tener dos carreras y pelear en estos momentos por un doctorado no me hace sentir fracasado. Tener un trabajo por el que he arriesgado mi capital, mi tiempo y parte de mi vida me satisface. Luchar contra todos los elementos por construir una bonita casa en el sur de España, y que para eso haya tenido que vivir un tiempo en casa de mis padres, tampoco me hunde, sino que me hace sentir orgulloso… En fin, no sé a qué viene tanto piropo. Lo que decepciono es cierto. Pero eso no se puede evitar porque nadie es experto y la gente siempre pone esperanzas en los demás. Y lo de bajarme del ara, es decir, de mi sillón, pues ya lo hago, ya sea pintando, repartiendo pizzas o trabajando en una panadería cuando hace falta. Cuando me he quedado sin un duro, no se me han caído los anillos por pintar mi casa, poner el parqué o hacer de albañil. Y todo eso mientras intento como puedo sacar una tesis y llevar una editorial adelante, cosa que, en estos tiempos, es un imposible… En fin… Siempre dicen que cuando el río suena, agua lleva, así que me tomaré la crítica como un empuje para mejorar y ser mejor persona, por lo que estoy tremendamente agradecido…
(Fotos: Anja Meier, Hornachuelos, julio-agosto 2008)

Diálogos por la Tierra


DIÁLOGOS DE LA TIERRA es un foro público iniciado por Mikhail Gorbachov y Maurice Strong, cuyo propósito es inducir una movilización global que promueva el logro de tres objetivos esenciales para el futuro de la humanidad: impedir los desastres ecológicos que amenazan a nuestro planeta; luchar contra la calamidad de la pobreza y proceder de manera que se garantice un desarrollo verdaderamente sostenible. A propósito de todo esto, es interesante lo que dice el mismo Gorbachov:
«¿Qué significa “crear una nueva civilización”? ¿Qué estamos buscando? ¿Estamos intentando apresurar, artificialmente, el proceso histórico? Lo que brota en el terreno de un asentamiento social particular y se desarrolla orgánicamente, tiene una probabilidad futura exitosa. Por otro lado, si se fuera a imponer por la fuerza, no tendría la misma posibilidad de éxito… Necesitamos sistemas globales efectivos en un mundo interdependiente, donde todo esté globalizado, incluyendo las finanzas, los recursos y el intercambio comercial. Si los sistemas globales no son efectivos, entonces la política nacional no estará a la altura de la tarea. Nada cambiará, sin la visión y voluntad política para construir un nuevo orden mundial. Tenemos que estudiar la naturaleza humana y trabajar unidos para que a mediados de siglo tengamos establecido un sistema que pueda guiar a todo el mundo».
Mijail Gorbachov

Cementerio Nuclear en España


Realmente su nombre es «Almacén Centralizado de residuos de baja y media actividad de El Cabril«. El mismo está situado al noroeste de la provincia de Córdoba, a unos 130 kilómetros por carretera de la capital, en las estribaciones de Sierra Albarrana, sistema montañoso de Sierra Morena, dentro del término municipal de Hornachuelos. Dicho así, tal y como ellos lo presentan, parece que te estén presentando un magnifico palacete donde poder comer un exquisito plato. Pero es algo más y muy preocupante. En Wendland, en el norte de Alemania, existe uno parecido y allí hay un conocido movimiento antinuclear que ha recorrido medio mundo con sus reivindicaciones. Por todos es conocida la «República Libre de Wendland». Algo envidiable. Aquí, en nuestra España querida, no existen movimientos de ese tipo, ni siquiera se sabe, por la inmensa mayoría, de la existencia de dicho cementerio. Como vivo cerca del mismo y pronto podré dedicar más tiempo a estas cosas, mi intención es movilizar al futuro Movimiento Anti Cabril… La Utopía sólo es posible si formamos parte de ella y luchamos por ella… De momento, aquí dejo esta nota para que conste en acta…

(Foto: Sara Clavijo, El Cabril, Hornachuelos, agosto de 2008)

Septiembre


Septiembre… Este mes siempre ha tenido algo de mágico, por eso de que empieza el recogimiento espiritual, la búsqueda interior que siempre viene acompañada de viajes, recuerdos, libros, encuentros, promesas. Para muchos, para aquellos que se rigen aún por la memoria colectiva del recuerdo escolar, resurge con fuerza ese nerviosismo de lo nuevo, del empezar, de la entrada a un mundo mítico lleno de posibilidades. Pronto dejaremos atrás el aturdido verano para entrar en el nacimiento de la luz otoñal. Los paisajes se amontonarán en nuestra memoria llena de melancolía. Aún recuerdo con cierta añoranza como en el borde de ciertas ciudades era posible encontrar ranas antes de que la contaminación acabaran con ellas. Quizás algún día, tal y como van los tiempos, escriba eso de «aún recuerdo cuando acompañaba los otoños con la lectura de un buen libro». La era digital se adelanta al progreso. La buena noticia será ecológica, por eso de la menor tala de árboles debido a la lectura digital y no a la analógica del papel. La mala noticia… ese entrañable olor, ese tacto añejo, esa cultura de entrar a una casa y bucear en una gran biblioteca… En ese sentido, seré conservacionista, y protegeré mis libros de papel en mi gran biblioteca analógica… Que me llamen romántico si quieren…

Visitando la comunidad de Windstein


Mis andanzas por comunidades de medio mundo me han hecho conocer a gente muy peculiar. En esta foto, aparezco a mediados de mayo de este mismo año con camisa en una comunidad de la antigua alemania oriental llamada Windstein, recién llegado de una reunión de editores en Madrid. En la estación de Berlín , en Rathaus Spandau, conocí de pura casualidad a Tobi, un estadounidense que andaba buscando comunas donde se practicara el amor libre o tal y como él las llamó, el «poliamorismo». El encuentro fue de lo más peculiar. Le acompañé en tren hasta Salzwedel y desde allí a la comuna que iba a visitar. Allí nos recibieron y nos explicaron durante todo un día como convivian, cual era su filosofía de vida y qué sentido le daban a todo. Fue una bonita experiencia… y efectivamente, sus habitantes vivian desnudos…
(Foto: Javier León, Comuna de Windstein, Alemania, mayo de 2008)

Viviendo en Findhorn…


Estuve en las Highlands escocesas en marzo y abril de 2007, realizando estudios de campo para mi tesis doctoral en la comunidad utópica de Findhorn, en Escocia. Allí, entre sus gentes y su forma de vida, descubrí que otro mundo es posible. No dejen de visitarla.
«El movimiento de creación de ecoaldeas es quizás el antídoto más completo para la dependencia de la economía global. En todo el mundo, la gente está construyendo comunidades que pretenden escapar de los residuos, polución, competición y violencia de la vida contemporánea. La Red Global de Ecoaldeas conecta a muchas de estas comunidades por todo el mundo”.
Helena Norberg-Hodge. Directora de la Sociedad Internacional para la Ecología y la Cultura (ISEC)
(Foto: Javier León, Comunidad Espiritual de Findhorn, Escocia, febrero de 2008)

En Mongolia hace un año…


Como el encargo es que haga un blog y compita con la astucia de un Martin Varsavsky o una María José Hermida en este maravilloso mundo, pues aquí estoy, recuperando viejas historias. Lo hago con mis viajes y comentarios antiguos. Y empiezo con esta hermosa niña que conocí lejos de cualquier parte. Cuando la vi en el desierto del Gobi, en Mongolia, sentí un estraño flechazo hacia esa imagen evocadora… No tengo palabras para describir tanta belleza condensada en un rostro. Fue amor a primera vista… El tiempo pasa y ahora que ya hace un año de ese viaje deseo que siga apareciendo en primera línea…
(Foto: Javier León, niña pastora a las afueras de Ulambator, Mongolia, julio 2007)
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