Masones en la España de los años ’20


Recibo de José María una interesante fotografía de una reunión masónica a finales de los años 20 en la que podemos ver a figuras tan conocidas como Demófilo (Antonio Machado). La masonería por aquella época nada tenía que ver con la masonería que se destila en estos momentos, siendo modelo de modernidad y nuevas ideas. Tanto fue así que inspiró las paranoias de algunos dictadores que veían en ese movimiento un complot para dominar el mundo.

Bremen


Ayer pasé todo el día con Anja en Bremen, visitando la ciudad y sus museos. Fue un día de reencuentro y de intenso diálogo. Hicimos recuento de todo lo que había pasado desde que nos despedimos por última vez en India y lo cierto es que han pasado muchas cosas. Hoy por la mañana hemos trabajado algo en la granja dando de comer a los caballos y ayudando en las infinitas tareas que una granja siempre tiene. Este sin duda es un lugar paradisiaco, lleno de recuerdos y aventuras que habrá que relatar algún día. La familia de Anja ha vivido en este lugar desde hace muchas generaciones y eso se nota en todo cuanto se respira… Aquí el tiempo se mide de forma diferente… incluso el alma se mueve de forma diferente… La distancia es buena porque provoca visión… Veremos cuanto de productiva resulta dicha visión en los próximos meses… De momento estará bien estudiarlo todo para no creer en nada y seguir a pasos agigantados aquello que presumiblemente surge y resurge una y otra vez de nuestro corazón. El mundo por montera y el torso dolido a veces pero preñando cada momento de instantes y sobre todo, de vida. En este viaje me acompaña un libro de Robert Owen: «Nueva visión del mundo», un libro lleno de utopías, ideales, sueños y otras conjeturas sociales… Platón, More, Campanella, Bacon, Diderot, Fourier, Cabet, Bellamy, Engels, Ruskin, Monturiol, Morris, Wells, Hertzka, Zamyatin, Orwell… tantos forjadores de sueños como utópicos que me inspiran esa nueva visión que en alguna parte de mi tesis he llamado Nueva Cultura Ética… La falsedad y el engaño vive en nosotros… la verdadera utopía consiste en reencontrarnos con lo verdadero que exista tras nuestra propia mentira…

(Foto: Museo de la Ciencia en Bremen, Alemania, febrero de 2009)

Desde Girona


Un nuevo viaje. No puedo predecir hacia donde. Aquí estoy, a las
puertas de Alemania y enfrentandome de nuevo al principio de la
incertidumbre… La vida que presume de movimiento es así… Avancemos
pues hacia cualquier parte… Con tal de avanzar…

Viaje a Alemania…


Alguién dijo alguna vez que cuando no sabes qué camino tomar, cualquier viento te es favorable. Venía a Barcelona con la intención de aprovechar la semana y subir quizás al norte del norte para zanjar viejas grietas emocionales. Al final decidí no viajar más en coche. Me sentía cansado para aventurarme de nuevo a la carretera incierta. Pero tras una larga conversación estos días con Anja, me ha convencido para visitarla en su hermosa granja de caballos en el norte de Alemania y hablar y hablar y hablar… Así que mañana temprano cojo el primer vuelo de Girona a Bremen y de allí hasta la granja. Estaré hasta el viernes, ya que tengo curso en Barcelona viernes y sábado. Y luego… el universo dirá…

Noticia en El País sobre Comunidades Utópicas


Me llena de cierta satisfacción poder ver en los diarios noticias positivas sobre otras formas de vida. Sobre todo cuando llevo cerca de cuatro años tras la pista de las mismas con motivo de mi tesis doctoral. Las comunidades utópicas se multiplican y lo que antes eran proyectos muchas de las veces improvisados, ahora surgen de forma planificada y con un sentido claro y directo.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/bonito/duro/ser/hippy/elpepusoc/20090215elpepisoc_1/Tes

El gato está triste y azul…


Viví cerca del mar y portentosamente en lo alto de cualquier montaña. Sentí el helado gemido de la noche quebrada y penetré en los abismos de la oscuridad brillante. Sentí la brisa y el llanto y no supe reaccionar a tiempo para valorar el final feliz. La fortuna se estremece, la paz inunda el silencio. El alma se muere de soledad, pero el alma resucita ante una mirada cualquiera, una mirada intensa que comunica la esperanza de un mañana posible… Hoy es un día para mirar, para penetrar en el instante de la ocasión única todo aquello cuanto merezca la pena… El alma se muere, pero resucita ante el encuentro inevitable…

ALMAS GEMELAS


El día de los enamorados invita a recordar ese viejo diálogo platónico que leemos en El Banquete y donde Aristófanes cuenta la leyenda sobre las almas gemelas. Fue Zeus, amenazado por el ser andrógino, quién decidió dividirlo en dos, cayendo un trozo de alma en la tierra y otro en el cielo. Desde entonces, ambas mitades se buscan incansablemente para volver a unirse en un ser completo. De ahí la angustia y la soledad, ya que esa unión, a priori, parece imposible. Algunos intentan consolar esa angustia inventando nuevos biotipos de alma gemela. Por ejemplo, las almas gemelas biológicas, que consisten en aquellas que se complementan en el plano material, las almas gemelas del alma, aquellas que trascienden los apegos de la materia y trabajan desde un plano de consciencia mayor, y las almas gemelas del espíritu, aquellas que son descritas en El Banquete por Platón. Sea como sea, el alma gemela existe, pasa por nuestras vidas, a veces se queda y otras se va, porque el alma gemela es aquella capaz de compartir desde el amor más profundo aquello que llamamos vida, ya la entendamos desde un punto de vista material, psicológica o espiritual. Así que abracemos a todas aquellas almas gemelas que pasan por nuestras vidas mientras esperamos en el infinito el encuentro misterioso con aquel trozo que quedó en el cielo…

Shamballa


Paseaba con mi viejo amigo Carlos por calles plagadas de recuerdos y ciñéndonos al guión de hablar con cierta ansiedad de un tema a otro distinto recordé mi viaje a Mongolia, a la búsqueda de esa realidad interna que llamamos Shamballa. Según el mito, Shamballa es la ciudad de los dioses, ubicada en algún lugar y en algún tiempo inaccesible a los mortales y situada presuntamente en el Desierto del Gobi, en Mongolia. Viajé físicamente a ese lugar en junio de 2007 y ese fue el colofón de un viaje interior que produjo sin duda una muerte al pasado y una resurrección iniciática a una nueva realidad. Pero el viaje a Shamballa, a la ciudad de los dioses, no termina con una fugaz visita preñada de acontecimientos, sino que se desliza en la mente despierta hacia un lugar interno de difícil acceso. Y a veces, cuando la lucidez raramente lo permite, es posible conectar de nuevo con esa magia simbólica y arquetípica que tanto mensaje encierra. Y eso ocurre con cierta frecuencia, inclusive en algún paseo preñado, como decía, de fútiles recuerdos…

(Ilustración: Camino a Shamballa, de N. Roerich).

La Gran Comunión…


Hemos editado con Nous un nuevo libro inspirador de nuestro amigo Koldo… Os dejo algunos datos del mismo escritos por su autor…

“La gran comunión” ve la luz. Un libro sobre el origen y desarrollo de las redes espirituales. Un extenso tratado sobre la necesidad de fomentar las más anchas alianzas humanas. Recién editado por Editorial Nous, está disponible a través de Internet. A las almas, que afiliadas a la gran alianza, avanzan por el sendero del servicio a la humanidad.
Se está gestando la más amplia alianza humana de todos los tiempos. No tiene nombre, ni membresía, no tiene sede, tampoco fronteras internas, ni externas…, pero está en todas partes. No tiene doctrina fija, sino anhelos desbordados. Cada quien ocupa en ella su lugar intransferible. La marca es la sonrisa en el rostro de quienes la conforman, la mano siempre abierta, la fe de que no estamos solos, de que la humanidad no avanza a la deriva. La señal es la pasión por construir un mundo justo, sostenible y fraterno; la convicción profunda de que el mañana se escribe en clave de cooperar y compartir. Ésta es la mejor noticia de ayer y de ahora; la información que no brillará en los titulares de los periódicos, con la que no nos sorprenderán los noticiarios televisivos… Ésta, sin embargo, es la buena nueva, el sueño grande que late en los corazones de millones de gentes en los cinco continentes. Sobre esta Gran Comunión en ciernes abundan las páginas de este libro. Tal como estaba diseñado en el Plan de Amor para nuestra Tierra, la unión interna está siendo manifestada, como nunca hasta el presente. El autor explora en el origen, bases, articulación y objetivos de esa conspiración pacífica, silenciosa, alegre y henchida de esperanza, que alcanza todos las geografías y que más pronto que tarde heredará la tierra.
Diferentes grupos, movimientos y redes en colaboración y compartir, testimoniando ya fraterna unión en la diversidad. Sobre esta Gran Alianza que ya se ha puesto a caminar, versa el presente libro. En la obra abundo en la necesidad de atender al Plan de afuera y adentro, a la Gran Trama que nos invita a buscarnos los unos a los otros y así establecer vínculos cada vez más sólidos, redes cada vez más amplias y así juntos progresar en la construcción del nuevo Cielo, de la nueva Tierra. Son 16 capítulos sólo para bendecir y glorificar la unión emergente, unión anunciada y auspiciada por el Cielo; más de 200 páginas hilvanadas con amor, para certificar que juntos, con la ayuda superior, podemos iluminar la Tierra entera….Este libro está especialmente dirigido a aquellos seres comprometidos en el servicio a sus semejantes. Remontamos hasta la pequeña altura de nosotros mismos y lanzamos desde allí nuestra mirada también muy limitada. Ojalá estas reflexiones puedan ser, siquiera en una pequeña media de utilidad, a cuantos apuestan por el Trabajo Uno, por la Obra Colectiva, por encima del trabajo y la obra particular. Ojalá sean de utilidad en el fortalecimiento de la visión de cuantos nos empeñamos, aún con todos nuestros errores e inexperiencia, en la construcción de un nuevo y más elevado mundo. …El libro cuenta nuestra historia, la crónica de cuando comenzó el despertar, el recordar del círculo pendiente, círculo en los bosques, en el asfalto, círculo en los Cielos… Esta es la historia de nuestro empeño de restablecer el aro sagrado. El libro recoge nuestro compromiso de trabajar para rehacer el aro de la unión. Poco sabemos de cuándo, cómo y dónde sellamos la palabra. Eran labios de otra pasta. Sólo sabemos que no eran de carne. Ojalá no temblaran con aquel “¡Presente!” a la hora de voluntariarse. Por eso aquí estamos con labios y brazos de carne, en medio de los bosques, en medio del asfalto, en medio del planeta. Este libro es aliento para seguir trabajando hasta haber reinaugurado en la Tierra la era de la definitiva paz, el tiempo de las cascadas y los ríos puros, de las fronteras y barreras desmoronadas, el tiempo de los círculos sagrados, la era del amor fraterno. No inventamos ahora nada. Estaba ya escrito. Lo habíamos ya escrito. Vinimos con el aro en la tez y el aro comienza a grabarse en las redes cibernéticas y en las físicas, en las nuevas comunidades rurales y en el viejo asfalto, en las escuelas y en los templos, en los jardines y los campos, en todos los lugares donde se gestan las nuevas estructuras… ¡Anclemos la Gran Alianza a la Tierra, reconstruyamos el aro de la sagrada Comunión, el círculo de la fraternidad! ¡Luz celeste del Mañana ilumine nuestra Tarea! ¡Gracias infinitas, gracias por siempre a los Guías y Maestros de todas las tradiciones, de todos los tiempos y lugares que nos acompañan en el Sendero! Koldo Aldai

A Barcelona…


Pensaba refugiarme en algún país exótico, ya fuera este exterior o interior, pero la vorágine vital conduce mis pasos de nuevo hacia lugares presumiblemente llenos de aventuras. Me acaban de llamar para empezar en Barcelona un curso del que ya ni me acordaba. Andaba haciendo la maleta porque tengo algunas deudas pendientes en el norte que deseo zanjar. Así que ante las dudas al final la fuerza del sino me empuja de nuevo al norte… y luego, quizás al norte del norte… que así sea…

Me nacieron en el mediterraneo…


A veces un poco de vanidad en tiempos de crisis viene bien… Me escribió hace unos días un amigo masón que vive en USA y es natural de Córdoba. Le contaba lo difícil que resulta a veces integrarte en cualquier sociedad, sobre todo si vienes de fuera y eres acogido en un lugar donde el nacionalismo gregario suele estar muy arraigado. Paradojas de la vida, me fui de Cataluña precisamente por luchar desde fuera contra ese sentimiento gregario y me encuentro que en pequeños pueblos perdidos de la sierra cordobesa el nacionalismo o amor hacia lo propio puede ser igual de poderoso y destructor que el de allí arriba. Decía a propósito mi amigo lo siguiente:

«Lo tuyo es de anacoreta masoquista…..vegetariano, catalán de crianza, cosmopolita de mentalidad, trilingüe, editor anarquista y místico revolucionario, y de todos los puntos planetarios vas y te me metes en Hornachuelos…….TORERO! TORERO! que huevos le echas!!!»

El que no sea de este pueblo está a priori mal visto. Lo he experimentado en varias ocasiones en mis carnes. Tengo el aval de que mi familia materna es desde siempre de este lugar y yo me defiendo diciendo eso de que me nacieron en Barcelona, sin que yo tuviera potestad para decidir donde hacerlo. A veces ese argumento no sirve de mucho porque independientemente de donde provenga tu sangre, lo que importa es la fecha y el lugar de nacimiento. Que le digan al Rey de España que es italiano por nacer en Roma o portugués por criarse en Estoril o a la reina griega por sus orígenes indiscutibles… Está claro que la partida de nacimiento es mejor obviarla, y que cada uno sea de donde quiera. En mi caso, del Mundo, que es mucho más amplio y hermoso que cualquier rincón encapsulado en la posesión o el ostracismo…

(Foto: En Castellón con dos de mis mejores amigos: Anja (Alemania) y Carlos (Perú). No podría mirarlos de otra forma por el hecho de ser «de fuera», porque para mí, están muy dentro… Mayo de 2008).

El Anticristo como posibilidad política inmediata


En el protocolo número diez, párrafo cuatro, se habla literalmente de la destrucción de nacionalidades, fronteras y de la diversidad de monedas. Dice así: “Todo marchaba espantosamente mal, todos habéis sufrido más allá de lo que se puede soportar. Nosotros venimos para destruir las causas de vuestros tormentos, borrando las nacionalidades, las fronteras y la diversidad de monedas. Libres estáis de jurarnos o no obediencia pero, ¿podéis negaros en justicia, antes de hacer probado lo que os ofrecemos?” Así reza en los famosos Protocolos de los Sabios de Sion, un escrito que inspiró a los movimientos antisemitas y alimentó el despropósito del contubernio comunista-judeo-masónico. De hecho, de este escrito partió la idea. Y eso es natural en cualquier momento de crisis. Lo mejor es buscar un chivo expiatorio, ya sea este masón, judío, extranjero o cualesquiera otra característica que sirva para librarnos de nuestra propia culpa y errores. Ahora se habla del euro como el mayor de nuestros males. Sin duda, el euro no es un proyecto únicamente económico, también lo es ideológico. La vieja idea de un pacto universal, de un derecho universal y de unas leyes universales tiene mucho que ver con esa idea de la construcción de un edificio fundamental que acabe con las injusticias del mundo y trate a todos por igual. Contra los planos de esa idea están los nacionalismos de todo tipo: las fronteras, las políticas nacionales y por supuesto, la vuelta a la moneda nacional. Cuesta entender la necesidad de esta crisis que nos debe ayudar a tomar consciencia para construir un nuevo mundo basado en unos nuevos valores. Y esos valores no pasan por retroceder en el tiempo al mundo feudal donde cada señor tenía su propio reino gobernando a su antojo en su parcela de propiedad. Ese nuevo mundo pasa inevitablemente por la universalidad de los derechos, de la moneda y la anulación gradual del sentimiento gregario que divide a lo humano en territorios, estados y naciones. Sólo existe una humanidad, y todo cuanto vaya contra eso, es ir contra la propia naturaleza del hombre. Así, se hace necesario pensar no en volver a la moneda nacional, sino en lanzar a corto plazo la moneda universal. Ese es el futuro y así será, tarde o temprano.

(Foto: Museo de Copenhague, la figura de la muerte ante la figura hermosa de la vida, diciembre de 2008).

Carisma


Hace algún tiempo hice un trabajo de antropología sobre el carisma. Max Weber hablaba de esa cualidad de ciertas personas que pasan por ser extraordinarias, de esos príncipes de almas, como los llamó Eliphas Levi. Personas endiosadas, que epistemológicamente quiere decir llenos de dios, es decir, llenas de divinidad, de fuerza, de don… Son referencia, nodos, punto de atracción, focos que iluminan en la noche del alma a aquellos seres que se sienten perdidos. Lo hacen a través de la palabra, ya sea esta escrita o hablada, a través de la mirada, del silencio, de los gestos o las acciones. Normalmente viven en un proceso complicado, creando mitos y leyendas posteriores o convirtiéndose ellos mismos en mitos y leyendas porque, de alguna forma, y a través del tiempo y la memoria colectiva, quedan enclavados en la psique humana. Jesús se endiosó cuando el Cristo descendió y lo adumbró. También Buda, pero también un Gandhi, o un Borges. Los lleno de gracia, o de don, como también se les llama, a diferencia de los endiablados, llenos del mal, concurren hacia causas buenas para la humanidad. Normalmente se aferran a una “idea-fuerza”, por ejemplo “amor”, “paz”, “libertad”, y la desarrollan en toda su potencia. Es decir, concurren y fusionan una fuerza, la del endiosado, con una energía, la “idea-fuerza”, y crean un nodo de corriente que arrastra a todos los que se sienten atraídos por ello. Así, la persona carismática actúa a través del poder carismático, convirtiéndose allí donde esté en un héroe legendario. La convicción emotiva del heroísmo así como esa sabiduría judicial que se pretende, son capaces de transformar desde dentro a los humanos, las cosas y las organizaciones de acuerdo, según nos dice Weber, a su voluntad revolucionaria.
¿Y quién puede estar endiosado? Los héroes, aquellos que realizan el viaje iniciático y superan las pruebas que la vida les pone por delante. Normalmente, pruebas duras, según su fuerza, para comprobar verdaderamente su poder. Está todo descrito en los ritos masónicos a la perfección, y en cualquier rito que hable o describa el viaje iniciático.
Ahora bien, ¿cuál es papel fundamental del que está lleno de gracia? Sólo puede ser uno: COMPARTIR. Tras la derrota en las elecciones norteamericanas, Al Gore tenía dos opciones, o retirarse como hacen casi todos a una vida placentera o buscar una idea fuerza para alertar de algo, en este caso, el cambio climático. El Che Guevara podría haberse quedado tranquilamente como ministro de Turismo en Cuba. Todos aquellos que pudieron transformar su realidad podrían haberse quedado tranquilos aguardando a la Dulce Dama, sin hacer nada más que eso. Aurobindo hubiera perdido la batalla si se hubiera conformado con una lucha política y la prisión, acabando allí su ideal. Muchos jóvenes que alguna vez han disfrutado de cierto carisma acaban aburguesándose pensando que es suficiente con tener una bonita casa, un bonito trabajo y una tranquila familia aspirando simplemente a riquezas, y no dones. No sienten la necesidad de llenarse de fuerza, dejándose llevar por esa constante contaminación positiva para poder, al mismo tiempo, llenarse de don… Y el don se puede transmitir… la gracia se puede compartir…
Es un tema muy interesante del que puede hablar abiertamente, sin necesidad de que aquel que se sienta una persona con el don del carisma se deba sentir soberbio por hacerlo. Es un hecho que existe y es un hecho que se puede tratar con toda la humildad del mundo. Se puede desde la antropología detectar ese endiosamiento y describirlo con naturalidad, incluso tratarlo con naturalidad. Para algunos comprendo que sería un tema soberbio o de engreimiento o de “endiosamiento”, pero esta vez, en el mal sentido de la palabra, tal y como lo mal utilizan actualmente algunos para designar un exceso de orgullo, chulería o falta de humildad-humanidad.

(Foto: Líder carismático del antiguo Egipto. Museo de Copenhague, diciembre de 2008)

La Huella de la Totalidad


Creemos entender la vida desde unos parámetros que salvan la distancia entre nuestra angustia y la existencia. Creemos fácilmente que lo supuesto está dentro de nuestro ámbito de creencias, y que no existe más verdad que la que reconocemos dentro de nuestra pantalla lógica, dentro de lo que somos como individualidad diferenciada. Construimos ideas lógicas y emociones justas para desarrollarnos armónicamente ante nuestro medio. Pero, ¿qué ocurre cuando algo desequilibra de forma sustancial toda nuestra existencia? ¿Y si la luz que creemos verdad tan sólo fuera una sombra irreal de algo más grande? Y esa sombra irreal Ibn al-‘Arabi lo llamó “la huella de la totalidad”, una huella que pretende despertar en nosotros la oportunidad de descubrir el sentido y la belleza de las cosas en un mundo que ha perdido su centro y que está abocado al desastre si no somos capaces de adentrarnos en su obviedad.

Todo se derrumba en estos días a nuestro alrededor y puede que resulte difícil retomar el pulso al mundo si seguimos empeñados en ser una especie de ratas que buscan salvarse en la tabla de cualquier náufrago. El confusionismo siempre ha insistido en la ética sobre cualquier cosa, incluidas la economía y la política. Pero sobre todo, en la persona ética, por encima incluso de cualquier institución o costumbre. Ahora los tiempos son convulsos. Mi generación no ha padecido de hambre ni guerra, al menos la generación del bienestar nacida en países del llamado primer mundo. Sin embargo, ha padecido de la esclavitud y la ambigüedad del materialismo descontrolado a expensas de interrogarse sobre la realidad que da cabida a la vastedad del universo y a esa dimensión trascendente que nos supera. Ahora que la angustia existencial da paso a la angustia material, quizás podamos retomar la reconciliación con esa vastedad. Tal vez podamos mirar desde la ética, esa ética que pretende prescindir del yo y olvidarse de sí mismo para, como dicen los budistas, penetrar en el arte de la vida vigilante: esfuerzo correcto y vigilancia correcta (sati) desde una concentración meditativa (samadhi) para llegar a la perfecta iluminación (bodhi). Es ahí, en esa iluminación, donde encontraremos la guía para conducirnos por la huella de la totalidad.

¿2016?


Hace unos días una amiga me alentaba sobre la posibilidad del fin del mundo en el 2012, según pronosticaba el calendario maya Tzolkin. Intenté tranquilizarla sobre los cientos de movimientos milenaristas que desde un punto de vista antropológico se estudian y que consisten, precisamente, en buscar una fecha definitiva para el final de los tiempos y el apocalipsis esperado por casi todas las religiones. Las más recientes fueron en 1987 con la Convergencia Armónica, 1999 con Nostradamus o el 2000 con el cambio de milenio. Ahora tenemos 2012 gracias al Tzolkin pero hoy, en una interesante charla con los amigos Jaime, Joaquin y Mario, hemos encontrado una nueva fecha que, desde un punto de vista astrológico, parece ser un punto de inflexión importante: 2016. Según la astrología, 2010 va a ser un año tremendamente fuerte y la crisis se va a acentuar más aún. Vayamos preparándonos por si acaso. Y luego, hasta el 2016, posiblemente no veremos la luz a un túnel largo y difícil. La última vez que ocurrió algo parecido fue hace 36 años, y antes de esa época de cambios, es decir, 36 años antes de 1980, vivimos dos guerras mundiales. Realmente las cosas, con astrología y creencias milenaristas aparte, pinta mal, muy mal. Así que vayamos preparándonos para nuestro propio y revolucionario cambio interior.

Melancolía


«Príncipe: Una paz sombría nos trae la mañana: no muestra su rostro el sol dolorido. Salid y hablaremos de nuestras desgracias. Perdón verán unos: otros el castigo, pues nunca hubo una historia de más desconsuelo que la que vivieron Julieta y Romeo». (Acto V, Esc. III).

Me encuentro en el mismo lugar donde empezó la tragedia, el inicio del fin, en aquel martes trece del frío invierno en el que unas palabras, estúpidas y adversas, crearon la confusión suficiente para que el amor acabara en rostro dolorido y sufriente. Estoy ante un nodo el cual pretende cerrar una etapa antes que poder abrir otra. Y la sensación es extraña, dolorosa, insufrible. Uno piensa en todas las cosas que hace y sobre todo en todas las cosas que no hace o no dice de la forma más adecuada. Lo cruel del destino es que la mayoría de las veces no aprendemos, o no deseamos aprender, de las lecciones de la vida. Y entonces aparece el desgarro y la violenta experiencia del fuego y la pólvora que al unirse, estallan. La tragedia de Romeo y Julieta es un arquetipo que se repite día tras día. Un arquetipo que nos ayuda a comprender que existen cosas más grandes que el amor que no logramos entender, y que ahí están, a la espera de ser abrazadas. Así es como la noche profética se desliza en el brillar de las antorchas… Con dolor y sufrimiento ante el desgarro de la fuerza del destino…

Desde Madrid…


Llevo un rato en Madrid y ya me siento extraño… Me estoy empezando a acostumbrar a eso de sentirme extranjero en todas partes… Es lo bueno o lo malo de ser un apátrida que nació en un lugar por omisión de otro, o como diría Mario, el propietario de este despacho desde el que ahora escribo: me nacieron. Mañana importante firma con importante grupo editorial para importante proyecto editorial. Espero que todo salga bien y este proyecto nos saque de la sequía en la que estamos instalados desde que empezamos la aventura de editar libros, que para nosotros, es la aventura de editar sueños e ilusiones. He estado con Jaime, el traductor de uno de nuestros libros y el amigo y ya, en el rango de la familiaridad simbólica, hermano Joaquin. Hemos hablado de lo divino y lo humano y ha sido un hermoso encuentro. Me llevo de recuerdo copia de muchos de sus artículos publicados en diarios como Expansión… Espero que siga haciéndolo, porque son realmente buenos y trabajados. Ahora un rato con Mario y más tarde, para la cena, encuentro con Luis… Y mañana más encuentros y vuelta a La Montaña, donde me espera el reto de sobrevivir un mes más…

Jaimito y su puta madre en el trampolín de la muerte…


La frase no es mía pero se la escucho decir con esa gracia que le caracteriza a un amigo afamado. Y hoy me apropio de ella porque estos días se cruzan por mi vida muchos Jaimitos que les gusta jugar y tantear el destino en el trampolín de la muerte, saltando a diestro y siniestro encima de él para tentar aún más su suerte. Además, lo hacen recordando aquella frase de Nietszche que tanto me gusta: cuando algo esté a punto de caerse, empújale. Así que empujar a Jaimito cuando hace malabares que lo único que pretenden es acabar con la escena cayendo al vacío es un favor que se le debe. No es por maldad, sino por compasión. Hay cosas que no se pueden tolerar como el engaño, el odio o el interés personal por encima del colectivo, así que lo mejor es que Jaimito caiga por su propio peso, soplando un poquito por aquí y por allá para ver si tropieza de una vez. Y ese Jaimito podemos ser cada uno de nosotros en situaciones absurdas, estúpidas, sin sentido, que requieren un tropiezo a gran escala para volver a situarnos en nuestro centro. Ese Jaimito, utilizando de nuevo el plano de lo simbólico, porque a estas alturas, para qué hablar claro si lo claro asusta y no se entiende, puede ser cualquiera en una situación de indecisión, de cobardía, de idiotez absoluta, donde lo único que necesita, ya sea por fuerzas externas o por movimientos internos de cada uno, es un pequeño empujoncito. Pues eso, sigamos con nuestros malabares hasta que alguien o algo nos ponga en nuestro correcto camino…

¿Puede haber amor en una imagen?


Realmente no. La imagen que tenemos del otro es un anhelo, una realidad desvirtuada de lo que deseamos encontrar en ese deseo impregnado de carencias y miedos. Eso provoca conflicto cuando la imagen creada en torno al amor choca frontalmente con la realidad. Y más tarde, superado el conflicto, nace el apego, porque la imagen es poderosa y necesitamos creer en la posibilidad de la misma. Los hombres anhelan encontrar en el otro la imagen ideal de la princesa y las mujeres a su príncipe azul. Pero el amor no se construye de imágenes o deseos, si no más bien de la ausencia de los mismos. Sólo cuando hemos destruido la imagen del amor, el anhelo del amor, el deseo del amor, nace el verdadero Amor. El humano debe liberarse de la imagen que tiene de sí mismo y de la imagen que proyecta en el otro. Sólo de esa manera será posible relacionarnos de forma armónica, libre y amorosa. Si creas una imagen del otro destrúyela antes de que la realidad lo haga y aparezca el conflicto. Si creas un anhelo en el otro destrúyelo antes de que el apego lo haga. La única forma de que el amor triunfe es escapando de los juegos de nuestras carencias y miedos. La única forma de que el amor llegue a ser verdadero es despejando las dudas sobre el mismo, fluyendo en todo momento con lo que es y no con lo que deseamos que sea. Déjate llevar por la realidad… normalmente supera con creces todo aquello cuanto habíamos imaginado.

(Foto: imagen desvirtuada de una realidad imposible. Copenhague, diciembre de 2008)

Reinventarse a uno mismo


Hemos construido durante años una red de pensamientos, emociones y acciones que nos atrapan en una realidad dibujada según las coordenadas impuestas por los muros de nuestras creencias, nuestras antiguas normas, nuestros moldes y nuestras caducas tradiciones. Nuestra psique está determinada por todo cuanto hemos aprendido. Y resulta imposible cambiar esa estructura porque eso sería cambiarnos a nosotros mismos, perder nuestra identidad original, nuestro apego a esas esencias que nos construyen como humanos. Sin embargo, es necesario despertar en la mente humana una revolución radical. Una destrucción de todo aquello que nos impide ser libres. Todo aquello que nos ata al pasado o al futuro impidiéndonos ser conscientes de todo cuanto somos ahora y de todo cuanto podríamos llegar a ser. ¿Cómo es esto posible? Existe la posibilidad de desapegarnos de todo aquello que sentimos, de todo aquello que pensamos y de todo aquello por lo que actuamos normalmente. Tomar consciencia de que nosotros somos algo mucho mayor que la suma de todas esas partes. No somos lo que sentimos, ni lo que pensamos, ni lo que hacemos, ni lo que creemos, a pesar de que, constantemente, nos identificamos con ello. Pensar que somos eso que decimos es como pensar que la vida que nos ofrece el sol es la esencia del sol. El sol no es la vida pero es capaz de transmitirla. El sol no es la luz, sin embargo es capaz de dotar la oscuridad de luminosidad. Así somos nosotros, con nuestras luces y sombras, pero siempre con la certeza de estar distantes de las mismas. Capaces de soportar la derrota y la victoria, capaces de estar más allá de la soledad o la compañía. Capaces de soñar mundos que jamás existieron. Sin estar imbuidos en sus latitudes. La importancia de nosotros mismos radica en destruir lo que nosotros mismos hemos construido a nuestro alrededor. Porque al hacerlo, nos consideramos dueños de nuestro destino y sabedores de la fuente que nos dota de la fuerza necesaria para seguir un día más. No eres el director de banco, ni el encargado de barrer las calles, ni el viudo que perdió al amor de su vida ni el separado… No eres la patrona del barco ni el que pone las piezas en el almacén… No eres el enfermo o el parado, el estudiante o el mendigo. Todo eso son personajes que pueden ser cambiados, destruidos, modificados. Sólo hay que escarbar bien ahí dentro y buscar qué es lo que realmente somos o queremos ser… Y para eso, como decía, es necesaria una revolución radical…
(Foto: el payaso se reinventa constantemente porque es consciente de que vivimos en un mundo de máscaras… En Linares, enero de 2009).

Operación Valkiria


«No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma»

J. Krishnamurti.

No estuvo mal la película pero podría haber estado mejor. Le faltó algo de chispa pero el mensaje que deseaba transmitir creo que quedó bastante claro. Estuve viviendo en Alemania un tiempo. En una granja paradisiaca de caballos en el norte de la Baja Sajonia, paseaba por aquellos contornos descubriendo de vez en cuando huellas de la segunda guerra mundial que aún podían olerse en el paisaje. A veces, Anja me llevaba hasta lugares donde yacía el recuerdo y otras, simplemente entrábamos en su centenaria granja la cual había vivido los abatares de todas las últimas guerras y me enseñaba los secretos de su historia. Me gustaba escuchar las historias de su madre cuando explicaba como tenían que acoger a los aliados en la granja y darles cama y comida durante mucho tiempo. Una vez, abrimos un viejo cajón escondido en uno de los despachos de la granja. Olía a madera antigua y la vieja moqueta que cubría un antiguo mosaico de parqué casi medieval amortiguaba el ruido de los recuerdos. Allí empezó a sacar fotografías antiguas, de sus antepasados, de la decena de generaciones que habían vivido en esa casa ya casi ancestral. De repente empezó a sacar los recuerdos de su abuelo, vestido de nazi, algunas medallas con la cruz gamada… En ese momento me sentí incómodo por una realidad que siempre hemos visto en las películas pero nunca nos hemos topado de frente con ella. Y allí estaba la primera impresión. Me encontraba en una casa de nazis, pensé. Pero luego Anja supo describir una realidad que todo el mundo ignoraba y que, la película de Valkiria pretende describir: no todo el ejercito era nazi y no toda la población alemana podía creer lo que estaba ocurriendo en su país. He echado a faltar diálogos en la película que profundizara aún más en esa realidad desconocida para la mayoría, pero creo que la idea quedó patente, al igual que me quedó patente en aquella hermosa charla de un frío invierno en la Baja Sajonia… Normalidad y anormalidad… muchas veces he hablado de ello… de ahí que la realidad tenga muchos matices y variables que necesitan ser profundizados… Desde fuera, y durante mucho tiempo, hemos estigmatizado a un pueblo entero sin pararnos a pensar que quizás las cosas ocurrieron de otra manera. Espero que esta película ayude a esa reflexión, y sobre todo, a la reflexión práctica de todo cuanto ocurre en nuestro mundo… Hay otras cosas que ahora nos parecen «normales» y que necesitan de una crítica profunda…

(Foto: Fachada principal de la centenaria granja, Weitsche, Baja Sajonia alemana, diciembre de 2007).

En el cine


Hacia años que no iba al cine. Creo que la última vez fue en Alemania
donde vi la última de Indiana Jones. Quitando esa vez, la penúltima
fue en Escocia, en la fría comunidad de Findhorn. Siempre he sido un
enamorado del cine, pero en los últimos años no he disfrutado mucho
de vida personal. Es por eso que desde hace unas semanas me obligo a
hacer pequeñas cosas como esta, aunque esta vez haya venido solo a ver
Valkiria… Que cosas tiene la vida…

Los cátaros


Los Cátaros fue una de las herejías más importantes del siglo XIII. Ellos mismos se autodenominaban los auténticos pobres de Cristo. Como otras comunidades de la época, los cátaros vivían divorciados del mundo material y dedicaban su vida a la oración, la predicación evangélica y el ayuno. Además de ser vegetarianos, menospreciaban todos los alimentos producidos como consecuencia del coito. Deseaban rescatar el mensaje original de Cristo, viendo a la Iglesia como la auténtica obra de Satanás. Para ello, tenían un ritual de aceptación de adeptos llamado consolamentum. Rito originario posiblemente de los bogomilo, era practicado por los cátaros como ceremonia de aceptación a los nuevos perfectos o bonshommes, es decir, aquellos que eran admitidos a la vida y al reencuentro con el mundo espiritual. Gracias a ello, el alma y el espíritu se reunían en comunión, dejando de pertenecer al mundo del mal. Estos movimientos fueron perseguidos y aniquilados por alejarse de la norma de aquellos tiempos. La norma y la ortodoxia siempre pretende poner o imponer orden allí donde existe heterodoxia o ideas que, de alguna forma, por ser revolucionarias, puedan llegar a cambiar o dañar el orden establecido. Una oleada de nuevos cátaros, es decir, de nuevos herejes asoma de forma tímida en estos nuevos tiempos. Identificarlos es cuestión de tiempo. Aniquilarlos, cuestión de astucia. Los que sobrevivan a la quema inevitable, quizás tengan tiempo y ganas de aportar a la humanidad algo de sentido común. Que así sea…

(Foto: En tierra cátara, por la enigmática Rennes-le-Château, Languedoc-Rosellón, Francia, agosto de 2005).

El Valle del Silencio


Hoy me he encontrado con dos frases que me han gustado especialmente. Una es la que relata un autor en un inédito referente a unas palabras de Pessoa el cual, mientras paseaba solitario por las calles de Lisboa, dijo aquello de que todos tenemos motivos suficientes para creernos geniales e incomprendidos… Sin duda es cierto porque como decía una amiga el otro día, lo terrible del ser humano es que se siente solo ante el universo infinito… y eso nos hace geniales, pero sobre todo, incomprendidos. La otra frase la he encontrado en un mail donde se ofrecía la posibilidad de comprar un monasterio en una hermosa zona del Bierzo. En el apartado de la dirección del citado lugar aparecía el nombre de «El Valle del Silencio»… Me ha parecido extremadamente hermoso. Hay tres lugares que designan motivos espirituales: el desierto, el valle y la montaña. El primero es relevante en cuanto nos permite enfrentarnos a nuestros demonios internos, sucumbir a la llamada interior o mostrarnos firmes ante los obstáculos del camino, en soledad, como aquel que estuvo sus cuarenta días y cuarenta noches luchando contra la adversidad. Una vez superado el periodo liminal, ocurre la iniciación que nos lleva a caminar hacia la montaña, previo paso por el valle. Es allí donde nos preparamos para la ascensión, donde aprendemos, donde consultamos y observamos todo cuanto pasa. Allí ayudamos y nos ayudan y es preciso ver más allá para emprender el correcto camino hacia la correcta montaña. Y luego la ascensión… inevitable, dura, solitaria de nuevo… De ella poco se puede decir porque se trata de un camino totalmente personal para llegar a un lugar totalmente impersonal…
(Foto: El Valle que precede a la Montaña de los Ángeles, octubre de 2005)

La cuba


En cierta forma me siento satisfecho porque después de más de dos años casi de pesadilla, se puede decir que la casa está prácticamente terminada. La señal ha sido el ver como un camión se lleva la única cuba de escombros que la casa ha originado ya que la mayoría han sido reciclados o reutilizados. Así que la cuba me llena de cierta satisfacción.

(Foto: un día agotador recogiendo las últimas de vagón… Hornachuelos, enero de 2009)

Amanece


Un nuevo día y una nueva oportunidad. Hago fotos en un amanecer lluvioso y lleno de niebla mientras espero que el mundo se levante…

(Foto: una calle de Hornachuelos mientras espero a que abra correos y los bancos…Enero de 2009)

Ne me quitte pas…


Ne me quitte pas Il faut oublier Tout peut s’oublier Qui s’enfuit deja Oublier le temps Des malentendus Et le temps perdu A savoir comment Oublier ces heures Qui tuaient parfois A coups de pourquoi Le coeur du bonheur Ne me quitte pas (4 fois) Moi je t’offrirai Des perles de pluie Venues de pays Où il ne pleut pas Je creuserai la terre Jusqu’apres ma mort Pour couvrir ton corps D’or et de lumière Je ferai un domaine Où l’amour sera roi Où l’amour sera loi Où tu seras reine Ne me quitte pas (4 fois) Ne me quitte pas Je t’inventerai Des mots insensés Que tu comprendras Je te parlerai De ces amants là Qui ont vu deux fois Leurs coeurs s’embraser Je te racont’rai L’histoire de ce roi Mort de n’avoir pas Pu te rencontrer Ne me quitte pas (4 fois) On a vu souvent Rejaillir le feu De l’ancien volcan Qu’on croyait trop vieux Il est paraît-il Des terres brûlées Donnant plus de blé Qu’un meilleur avril Et quand vient le soir Pour qu’un ciel flamboie Le rouge et le noir Ne s’épousent-ils pas Ne me quitte pas (4 fois) Ne me quitte pas Je ne vais plus pleurer Je ne vais plus parler Je me cacherai là À te regarder Danser et sourire Et à t’écouter Chanter et puis rire Laisse-moi devenir L’ombre de ton ombre L’ombre de ta main L’ombre de ton chien Ne me quitte pas…

A %d blogueros les gusta esto: