Desde Barcelona



Llegué anoche a Barcelona tras un largo viaje lleno de niebla y lluvia. Los viajes siempre sirven de reflexión, sobre todo si son largos. Además, crean distancia sobre tu propia realidad. Cada vez que me alejo de la Montaña encuentro más motivos para volver a ella, pero siempre necesito alejarme con la suficiente distancia para poder ver las cosas con esa claridad que tanto se necesita en momentos de cambio. Y Barcelona, con sus cosas, siempre está llena de recuerdos. Aquí encontré esta foto antigua, de cuando era un niño recién llegado al mundo, y además, tenía esa larga melena rubia que tanto gustaba a las madres de aquellos tiempos. Me hace gracia reencontrarme con esos momentos, con esos recuerdos vividos que ya sólo existen en el testimonio de la memoria. Aquí seguiré durante unos días… luego… nuevo viaje, nueva reflexión, nueva distancia hacia tierras del norte…

(Foto: Con dos años, en Barcelona.)

No hay camino, no hay sendero, la verdad es una experiencia…


Cada día es un viaje hacia el reencuentro, hacia el recuerdo de lo que somos y de todo aquello que podríamos ser con tan sólo desearlo… Uno siempre se pregunta cual es el mejor camino a recorrer, cual es el verdadero sendero para conseguir una vida equilibrada y llena de dicha y virtud. Hasta que un día descubres que la verdad es una experiencia que debe ser vivida. Y es por eso que hoy emprendo un nuevo viaje sin ninguna intención más que la de vivir la experiencia y sentir cuan dichosos nos sentimos cuando elegimos el camino que nos dicta el corazón. Las circunstancias no acompañan, pero este paso es necesario para seguir persiguiendo a toda costa el verdadero sentido de los sueños… Siendo así, hoy será una jornada larga, el principio de un nuevo nodo en una vida que quiere ser vivida… Eso es la felicidad… seguir tus propios pasos…

(Foto: Descansando en el Camino de Santiago, un camino interior y exterior. Octubre de 2007).

Perfecta Lux Radians


Pocos o ninguno atenderán al título por incomprensible. A pesar de que la locución latina parece bien clara, muchos se preguntarán qué querrá decir. Puedo entender esa duda y esa desconfianza o rechazo hacia las cosas incomprensibles. Puedo entenderlo porque esta mañana he participado en la inauguración de un huerto solar creado por, como no, un holding del norte europeo donde, al parecer, parecen más adelantados en muchas cosas. Pues bien, incluso en la inauguración escuchaba voces críticas en contra de las placas solares. Gente con estudios, con carrera, con cierta formación. Se me acercaban dubitativo y alarmados por tan majestuosa monstruosidad. Eso me recordaba con cierta gracia algunas películas de época en las que se veía la cara de algunos que se asustaban ante los nuevos inventos como el teléfono o el coche. Me imaginaba en aquella época, hace cien años, en una asamblea política, discutiendo si autorizaban o no la circulación del coche a motor por las calles o la luz eléctrica por las casas o incluso el teléfono, como objetos creados por el mismísimo diablo. Pues eso ocurre con las placas solares, algo que en teoría debería mejorar nuestra calidad de vida como habitantes de este dichoso y único planeta y que, sin embargo, topa con las mentes retrógradas que se oponen al buen progreso. Y esto lo dice uno que está cabreado con el progreso, pero hay cosas, que por más que nos duelan, incluso pueden parecer buenas. Y una de esas cosas, sin duda alguna, son las placas solares. Por cierto, he visto a algunos, de forma disimulada, buscando el rabo diabólico a un par de placas que habían en el extremo norte. Incluso creo que han llamado al cura del pueblo para exorcitar todo el huerto solar. No me extrañaría que se levantaran en santa jauría para quemar todas y cuantas placas existan en un radio de cien kilómetros. De hecho ya lo están haciendo con los proyectos de nuevos huertos… así nos va en España… con un retraso descomunal con respecto al mundo… y creyendo o confundiendo ángeles con demonios…

http://www.ecoticias.com/20081212-cordoba-la-delegada-de-innovacion-inaugura-en-hornachuelos-el-parque-solar-los-cabezos.html

(Foto: Planta fotovoltaica «Los Cabezos», en Hornachuelos, diciembre de 2008).

El poder y sus disfraces


El poder tiene miedo en tiempos de crisis. Todas las revoluciones se gestan en momentos en los que las crisis más agudas empiezan a remover las consciencias y los átomos simientes que acabarán germinando en un más que probable gran cambio. Así ha ocurrido siempre. La muerte de un joven en manos de la policía griega sólo es un avance de lo que puede ocurrir en todos los países si la cosa empieza a desmadrarse más de la cuenta. Siempre se podrán subir o bajar los impuestos, hacer leyes más duras o más flexibles, se podrá vivir en tiempos de mayor o menor libertad. Pero cuando familias enteras se ven despojadas de su trabajo, de su casa, de su sustento… Entonces algo empieza a removerse en todos los estratos sociales. Las pugnas ya no son casos aislados de incómoda visión para unos pocos. Cuando es la comunidad entera víctima de la injusticia y la opresión, algo más fuerte y potente empieza a moverse. Así que la clase privilegiada, especialmente la política, deben darse prisa y afanarse por buscar soluciones rápidas con el único fin de mantenerse en ese poder temporal, en ese disfraz que puede durar lo que dure un suspiro. La chispa puede estallar en cualquier parte… Ayer fue un joven muerto en Grecia, mañana puede ser un accidente, o un atentado, o una inundación. Cualquier cosa puede desembocar en tragedia y cualquier cosa puede estallar en un conflicto sin dimensiones conocida. Dominación y resistencia. Cuidado, en tiempos de crisis, con las resistencias al poder.

(Foto: Cantando coplas antisistema en mis tiempos hippies. Montserrat, Barcelona, 1990).

Lana y Ejército…


Me gusta leer textos clásicos porque siempre te crean un perfil de como se vivía en aquel entonces, pero sobre todo, como se pensaba antes y como se piensa ahora. Estaba releyendo Utopía, de Tomás Moro. Me llama la atención un párrafo en el que se explica que en la Europa medieval, los señores se abastecían del trabajo del campesinado para intentar mantener su vida holgada. Para mantener ese status quo, necesitaban la salvaguardia de un ejército que les protegiera en su pequeño reino u estado. Para mantener ese ejército, era necesario provocar guerras y buscar enemigos donde no los había, porque eso era lo único que mantenía con vida el propósito de tales ejércitos. Ocurrió lo mismo con la lana. A la nobleza le encantaba vestirse con nobles prendas. Esto sólo era posible con la cría de ovejas, la cual se volvió una plaga en los siglos XVI y XVII de tal calibre, que el campesinado se vio privado de tierras para cultivar a favor del comercio de lana. Incluso en Castilla, se crearon privilegios para el ganado, tales como el libre paso por las cañadas, facilitando con ello la trashumancia y arruinando con ello a familias y pueblos enteros que vivían de la agricultura. Sólo un pastor bastaba para llevar un gran rebaño, mientras que se necesitaba mucha mano de obra para cultivar a tierra. Todo esto no es nuevo. Nada ha cambiado desde entonces. La nobleza de ahora necesita mantener ese status quo e inventa nuevos rebaños de ovejas. La crítica no puede ser más punzante… Las ovejas de hoy en día somos nosotros, cada uno de nosotros, y sin quererlo o saberlo, servimos a nuestro amo, ese que se regocija de que existan guerras para poder mantenerse en el poder… ¿Alguien ha mirado alguna vez los Presupuesto Generales del Estado y ha visto la partida que se dedica a Ejército, Seguridad o cosas que tengan que ver con la defensa, ya sea interna o externa? ¿Por qué no se dedica todo ese dinero a la educación, a la cultura, al trabajo? En fin… qué puede decir un insumiso que estuvo cuatro años en caza y captura…
(Foto: Tomás Moro hablaba especialmente de las ovejas inglesas… Por llevar la contraria, aquí muestro un paisaje típico de Escocia… campos y campos y campos repletos de prados con ovejas… Escocia, marzo de 2007)

El viaje del pirata… el viaje utópico…


No me gusta navegar, o dicho en un idioma más actual, no me gusta viajar como lo hacía Palinuro, piloto de Eneas que se cayó al mar por haberse dormido estando al timón, según nos cuenta la Eneida. Me gusta hacerlo como Platón, que viajó para educar a tiranos, o como Ulises, buscando sueños y utopías. Pero ese viaje libre resulta espinosamente difícil hoy día, en un mundo donde el último pedazo de tierra sin reclamar por una u otra nación fue engullido no hace mucho tiempo. Eso arremete contra la libertad, y todo lo que arremeta contra la libertad es enemigo de la vida.
El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin última frontera, sin finisterra. Ni un trozo de roca en los mares del Sur, ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas, carecen de dueño. Es el delirio del gangsterismo territorial. Ni un sólo centímetro cuadrado de tierra está liberado de vigilancia o impuestos, como decía un insurgente. Pero no me refiero aquí a la tierra exclusivamente material, sino también a la cultural, a la científica, a la artística. Todo parece parcelado en una locura endémica.
En la primera página de todos mis diarios, aparece una frase que me regaló con infinita generosidad Carlos. La reproduzco ahora porque viene al caso:

Un guerrero respeta al mundo porque sabe de su finitud y de su pequeñez ante las grandes fuerzas de la vida. Pero también sabe que cada circunstancia, que cada acontecimiento esconde un mensaje, una fuerza que necesita para acrecentar su poder y su consciencia”.

Es esa fuerza la que me empuja en mis viajes, a sabiendas que allende los mares, es posible la terra incognita.

Cultura e incultura


¿Qué es la cultura? Lo hablaba ayer con María a razón de un libro que próximamente vamos a editar. Como antropólogo, nunca me atrevo a hacer un análisis o dar una respuesta tajante sobre dicho fenómeno. Sin embargo, sí que me atrevo a hacerlo cuando alguien reclama un sitio en la palestra social alegando que su cultura es muy superior a la incultura del otro. Aunque no es muy antropólogo decirlo, me gustaba esa definición sanajuniana que decía eso de que la cultura no es más que el producto y la expresión fenomenológica concreta de un conjunto de la psique humana. Algo así como un producto elaborado en la suma de las subjetividades de un grupo que, ya sea por afinidad, creencia o herencia, asume un rol grupal que lo diferencia del resto. Así, las manifestaciones culturales no serían más que un producto de una interacción e interiorización de un colectivo concreto. Y ese colectivo, según esta vanguardista teoría, puede ser reducido incluso a dos miembros.

Algunos pensarán que esta última frase ha quedado muy “culta”, que la teoría sanajuniana es la monda lironda y que este tío sabe de lo que habla. Hasta que me confieso y digo que San Ajún y su breviarium, si me permiten el laticismo, sólo existe en la psique de un grupo minúsculo de creyentes, concretamente en la psique de dos personas, y que su teoría sólo sirve para ver y entender el mundo desde una perspectiva amplia, tan amplia como el abanico que se abre en la supuesta reflexión de ese par de creyentes. Dicho así, todo parece una falsa… No estaríamos del todo equivocados, porque el concepto cultural, artístico y científico de nuestra sociedad tiene mucho de falsa, según San Ajún. De ahí el sarcasmo en el ejemplo y la exposición.

Con lo que respecta a la incultura, es tan relativo que mejor cambiarlo por otra cosa como estupidez o indecencia o ignorancia o inlucidez… Un tío que no tiene estudios, que se pasa toda la vida borracho en el bar y que no se pierde ni un partido de fútbol de su equipo preferido, digamos, por ejemplo, el Real Madrid, puede llegar a tener la mayor cultura barriobajera y futbolera de toda España… Existe una erronea concepción en esa falsa “cultura” pedante y variopinta que se retroalimenta entre gente del burgo dotada de ciertos conocimientos y tecnicidades que pretenden una educación exquisita… Yo diría, mejor, gente que se cree “culta”… Mi pregunta es, ¿culta con respecto a quién y con respecto a qué? En ese sentido, yo soy un inculto visceral porque realmente no sé nada de casi nada, sin embargo, he escuchado a mucha gente llamarme tío “culto” porque cito a Schopenhauer o a Neitzsche o a Camus o recito versos de Borges o Oliverio Girondo mientras me ducho… Todo es ilusión… no existe una “cultura”, al igual que no existe una “ciencia”… y cada cual es “culto” a su manera, según la inteligencia o la habilidad para mostrarse e interaccionarse con el otro, con el grupo y con el medio, nos dice San Ajún.

Y si no les ha quedado clara mi exquisita definición de culto e inculto, les invito a que estudien la teoría sanajuniana, esa que pretende, según nos describía Erasmo en su Adagia, Lucernam adhiberein meridie, osease, sacar un farol al mediodía…

(Foto: Hombre «sanajuniano» en una postura desagradable e «inculta». El hombre es cazado en esta instantánea mientras está «cagando» y atrapando un moco. Una persona culta jamás haría algo así, y menos aún, jamás permitiría que sucediera algo así. Es más, toda persona «culta» que vea esta exposición aclamará a eso de la compostura y la estética foucaultiana, porque queda muy culto citar a Foucault mientras se habla de estética y se recrimina la incultura de un hombre que aparece desnudo en postura incómoda. El autor, inculto y adolescente, en Atenas, Grecia, 1991).

Reinventado el mundo…


El amigo Juanjo me lo recordó ayer tras unas semanas escuchándolo en boca de Ana. Reinventando el mundo reinventándonos a nosotros mismos. Ese es el reto. Porque la vida pasa rápido y el mundo no se detiene para interrogarnos qué es lo próximo que deseamos hacer. Nos acostumbramos a una rutina diaria, a unas ideas comunes, a unos hábitos que se ensañan en nosotros y se convierten en nuestra segunda epidermis. Resulta difícil reinventarse porque para eso hace falta romper con nosotros mismos y sentir el profundo dolor de la ruptura. Estas semanas ando de rupturas y eso equivale a enfrentarme al reto de volver a empezar, de conseguir aspirar a algo mejor que lo anterior, algo que haga que cada segundo vivido valga la pena. Reinventarse para seguir sueños y promesas, para protegernos del abismo que somos nosotros mismos, para entregarnos en cuerpo y alma a algo que esté por encima de nuestros propios ombligos. Conseguir ser personas completas para intentar conseguir una sociedad completa. Hacer de personas buenas, personas mejores y de sociedades buenas, sociedades mejores… Reinventarse no sólo es posible, sino necesario, a cada instante…

(Foto: Ovejas pastando en la ribera del río Rin a su paso por Dusseldorf, Alemania, mayo de 2007)

¿Muerte al Borbón?


Bono ha dicho hoy de él que es un poco primitivo… Lo conozco desde hace muchos años. Fue profesor mío en un instituto terrible del extrarradio barcelonés y es vecino de mis padres… A pesar de que tenemos puntos políticos diferentes -él es nacionalista y yo no-, coincidimos en que la monarquía es un insulto a la razón y de que la amistad está por encima de las ideas.
Sé que lo que quiso decir ayer no hay que entenderlo literalmente. Joan es buena persona e inspiraba siempre cosas buenas en el instituto. Y me alegra que sea de vez en cuando un poco primitivo, porque a veces, hace falta decir las cosas de otra forma para que puedan ser escuchadas…
(Foto: Junto a Joan Tardà en la puerta del Congreso, Madrid, 2005).

El viento que roza la yerba…


El sentido de suavidad, el sentido de reencontrarse con las cosas bellas, de pasar la mano por un manto de piel, de respirar pausado el sabor dulce de un amor. Confiar en los impulsos mientras nos mecemos en una vida frágil, pero absoluta. El camino corto entre dos seres siempre es la atracción apasionada. Los sueños no son fantasías, están ahí para ser vividos, explorados, para tratar de descifrar sus enigmas y mensajes. La sensibilidad penetra y se expande siempre que somos conscientes de que el Universo respira, como una amapola solitaria en un campo de yerba, como un viento que azota la fragilidad de sus pétalos… El placer goza de su misterio, es agresión y transgresión, porque nos permite penetrar en la intimidad del otro, y nos permite seducir con una mirada y un aliento, toda una vida entera. Notas del teclado de la atracción universal… el amor se dispensa de esa manera, acariciando suave cualquier rostro. Es un erotismo hermoso, porque el universo, en su danza, nos seduce. Y cuando vemos al otro y lo amamos, todo ese universo se despliega como un abanico, como un jeroglífico que no llegamos a entender pero que está ahí, frente a nosotros, para enseñarnos el camino verdadero. Y todos dicen lo mismo, todos pretenden lo mismo… sentir como el viento roza la yerba… escuchar el susurro del aire…
(Foto: En la mágica abadía de Glastombury, Inglaterra, marzo de 2007. Tumbado en la yerba y escuchando el susurro del aire… )

Me cago en la Pepa…


Cuando estudiaba Trabajo Social en la ciudad de Linares, trabajé algunos años de voluntario en albergues, con transeúntes y gente marginada con serios problemas la mayoría de ellos. Había un hombre muy particular que frecuentaba mucho uno de esos albergues. Se llamaba Juan y nosotros le llamábamos Juanillo, el de la Pepa. La Pepa era la voz de su suegra. Juan sufría de paranoia y decía que escuchaba voces, especialmente la de la suegra Pepa. «¡Ay la Pepa que no me deja vivir!» «¡Me cago en la Pepa que no se calla!», repetía una y otra vez a quién estuviera dispuesto a escuchar sus historias.

Ese Juan y esa Pepa me han recordado, precisamente hoy, a otro Juan y a otra Pepa. La Pepa de ahora, de la cual se celebra cierto aniversario, nació cuando yo apenas empezaba a entrar a la guardería. Fue una Pepa ajustada a la conveniencia del momento, heredera de un régimen totalitario que traspasaba su poder a un híbrido que dieron por llamar monarquía constitucional, es decir, mitad totalitario y mitad diplomático, para acallar a unos y a otros. Las nuevas generaciones, esas que no vivieron eso de la transición y menos aún la fatídica guerra incivil, algún día se darán cuenta que eso de lo que ahora nos sentimos tan orgullosos, especialmente por su sentido de funcionalidad y rédito del momento, ha quedado totalmente anticuado. Habrá que cambiarlo, tarde o temprano. No sé como ni sé con qué pretexto, pero los nuevos tiempos, quién sabe si estos de ahora, reclaman un cambio necesario. Así, en nuestra España querida por unos y temida por otros, hace falta una segunda transición… la transición de la transición… que así sea…
(Foto: Naufragio, del pintor Emilio Maldomado)

GENEROSIDAD


Esta mañana estaba concentrado en poner orden en mi tesis doctoral. Epistemologías, unidades de observación, marco teórico… De repente, vi desde mi ventana a un gran saltamontes revolotear por el patio trasero. Parecía atrapado entre sus grandes paredes blancas mientras me preguntaba como había llegado hasta allí… Decidí intentar atraparlo para llevarlo hasta la yerba del monte que tengo a dos pasos de aquí. Cuando llegué al patio, había caído casualmente en una cuba de agua y estaba medio ahogándose. Lo recogí con mis manos, lo sequé como pude con mucha suavidad y lo liberé en la yerba, en un lugar de sol. Ese acto podría haber transcurrido por muchos caminos. Me podría haber asustado del feo animal y haber pedido a alguien que lo eliminara. O yo mismo podría haber ido a pisotearlo, como tantas veces he visto hacer. O haber disfrutado de como se ahogaba en el agua… Pero hubiera sido incapaz de esas cosas… Y es que los actos generosos deben empezar por pequeñas cosas. Un saltamontes, una mosca cansina, un mosquito imparable… todo pueden llegar a ser pruebas diarias para ver hasta qué punto ejercitamos nuestra generosidad o, por el contrario, nuestro egoísmo macabro, nuestra violencia instintiva o nuestra falta de sensibilidad.

Precisamente hoy, Ana, una gran mujer y un ser de lo más generoso que he conocido, me ha enviado un relato hermoso que deseo compartir con vosotros. Espero que os guste y espero que su reflexión nos vuelva a todos un poquito más generosos, y sobre todo, un poquito más humanos.

¨Un viejo chino pidió un deseo antes de morir: quería ver el infierno y el paraíso. Como toda su vida había sido honrado, su deseo le fue concedido. Primero fue al infierno y allí se encontró con unas mesas enormes, repletas de todo tipo de manjares, a las que estaban sentados los que allí habitaban, todos tristes, irascibles y desesperados. Sus dedos terminaban en una especie de palillos muy alargados, de forma que aunque podían coger la comida no podían llevársela a la boca. Por mucho que estiraban los brazos hacia delante, los palillos siempre llevaban la comida muy atrás de sus bocas. Cuando salió de allí subió al cielo, donde encontró las mismas mesas y los mismos manjares. Los que allí habitaban también portaban en cada dedo esos largos e incómodos palillos. Pero todos estaban muy alegres y contentos. Habían descubierto algo maravilloso: cada uno tomaba los alimentos con sus palillos, pero en vez de intentar llevárselos a su boca alimentaban al que tenían enfrente.¨

Normalidad y anormalidad en la alemania nazi


Me marché de Cataluña porque lo normal era ser nacionalista y lo anormal era ser un libre pensador con ganas de expresarse en cualquier lengua que pudiera ser entendida y comprendida por los oyentes de cualquier foro, reunión o coloquio. Casi me echan de la universidad por expresarme de forma bilingüe en, aquí viene lo surrealista, clases de antropología. Así que me exilié, como aquellos que se exilian de cualquier parte por su pensamiento, religión, sexo, creencia o color político. En Euskal Herria, o en Euskadi o el País Vasco o las vascongadas, como más guste, porque al fin y al cabo estamos hablando de un mismo territorio quizás visto desde diferentes posiciones, ocurre lo mismo. Lo normal es ser nacionalista, y a poder ser, radical. Lo normal es poder ir por la calle aplaudiendo actos etarras, y que esos mismos que aplauden por el día se enorgullecen de las muertes por la noche. Eso es lo normal porque lo he vivido. Y hasta hace muy poco, era anormal que la gente pudiera manifestarse en contra de la violencia, el terrorismo o simplemente, en defensa de una idea que no fuera la nacionalista.
Ocurre que en Alemania, se volvió normal quemar sinagogas. Luego apresar judíos y luego quemarlos en grandes crematorios. Esa fue la normalidad reinante durante mucho tiempo. Muchos sociólogos estudiaron durante mucho tiempo esa «normalidad» tan extraña en la sociedad alemana de aquella época. Sin embargo, ningún sociólogo estudia lo que pasa en esta España invertebrada… Realmente, cualquier acto que atente contra la libertad individual y colectiva me parece una aberración, más si ese acto está manchado de sangre. Me resulta aberrante que la normalidad instaurada sea a costa de sumir a una realidad existente, como cuando en tiempos de Franco te apresaban por hablar catalán o vasco. Ahora de momento no te apresan, pero en Cataluña te pueden multar si pones un letrero en tu negocio en castellano. ¿Donde está la normalidad? ¿Qué es la normalidad? No lo sé… yo soy antropólogo, y todo lo relativizo…

(Foto: bandera nacionalista ondeando en una plaza pública como acto de normalidad en las fiestas de un pueblo del tarragonés catalán. Me parecería de lo más normal si, ese mismo acto, en la misma plaza, y con una bandera, pongamos, española, no fuera motivo de quema de brujas. 2005).

HIJA DE LA LUNA…


No hace mucho, la Luna brilló con fuerza y dio a luz una hermosa Hija… La Hija de la Luna vino a brillar la cueva del corazón, aquella a la que sólo es posible acceder si se tiene la clave exacta, si se encuentra, de entre las diez mil puertas, la única capaz de abrir. Sucedió rápido, como suelen suceder todas las cosas que nacen de lo milagroso. En la luna nueva de noviembre algo se ocultó, y la Hija desapareció… La falta de luz provoca ausencias, miedo, a veces, incluso terror… Crea desconfianza, juicios y prejucios, valorizaciones y dudas… Por suerte, la luna se está llenando… pronto será luna llena… y su Hija volverá a danzar en su plata celeste… Deseo que encuentre en esa danza su propio hilo de luz cósmica… deseo que entienda las claves por las que circundan todas las maravillas del universo… Si lo consigue, seré feliz, porque habrá nacido otra estrella…

Mientras eso ocurra, me inclino ante ella, en señal de respeto y admiración… como un hijo de la paz, como un ser de paz… polvo de estrellas, nación de ausencias y huella fugaz…

ETA y sus ritos de paso


(Hoy han matado a un ciudadano libre. ¿Por qué? Sigo sin saberlo… ante la impotencia, sólo se me ocurre analizarlo, y rezar para que no me maten…)
El pensamiento único campa a sus anchas por sectas, religiones, partidos políticos, movimientos y cualquier otro modo de organización social que tenga como base la adopción de cierta verdad. ETA, Euskadi ta Askatasuna (Patria Vasca y Libertad), en ese sentido, es toda una institución totalitaria, con sus ritos de pasaje, sus rituales de adopción, su universo simbólico y sus pruebas iniciáticas que desembocan todas ellas en lo que sus militantes llaman «ekintza«, la acción.

Una de sus pruebas, la que realmente te hace miembro honorífico de la secta, consiste en el asesinato. Uno no se puede sentir integrado en el movimiento si no ha pasado por ese rito de iniciación. Antes de eso, se encuentra en un proceso de liminalidad, como diríamos los antropólogos, es decir, vive a caballo entre dos tierras. Hasta llegar a esa secuencia de indeterminación hay que pasar por un camino largo y angosto. Primero, por el desencanto ante una situación social asfixiante construida a base de símbolos y discursos políticos de dudosa reseña: la opresión e invasión del Estado Español. Luego, el adoctrinamiento político y social sobre un ideal o idea fuerza: la liberación del pueblo oprimido. Sigue el empuje rebelde y la aceptación del grupo de referencia, creando sentido a la vida de los adeptos-militantes: los libertadores como agentes que han de dar solución al conflicto y liberar al pueblo oprimido. Y el problema radica en el mensaje y sobre todo, en el apoyo visceral a ese mensaje de parte de la sociedad civil. El joven, aún excesivamente influenciable a las modas y corrientes que surgen externamente a su propio pensamiento, se deja llevar inefablemente por los acontecimientos buscando un mensaje salvador a una vida sin sentido. Se reafirma con valores que no son suyos, como el asesinato o el chantaje, y empieza a hacer suyos mensajes que nunca estuvieron en su ideal de un mundo mejor. Más tarde, el cerco se estrecha y el deseo de ser un miembro para la causa se fortalece con la acción del grupo, la «ekintza«. Y llega el día del bautismo de sangre. Es ahí donde fallan todos, porque los rituales de sangre pasaron a la historia. Ya no se trata de matar por reivindicar algo, si es que exista algo en esta vida que se pueda reivindicar con sangre, se trata de matar para poder pasar con éxito un ritual establecido desde hace tiempo. Sólo se es un buen etarra si se ha sellado el rito de pasaje con sangre. Y tras el macabro rito, la desesperación, porque las salidas de un etarra son bien claras: la cárcel, el exilio o la propia muerte. Y es en esa cadena desesperante de acontecimientos donde se cometen las más horribles de las acciones. Ya no hay salida, y la única posible es aumentar el grado jerárquico dentro de la organización. ¿Y como se consigue? Con más violencia, más sangre, más rito.

¿Como solucionar el problema de ETA? Primero, abolir todos los mensajes de antiguos héroes que consiguieron victorias en el campo de batalla, antiguos y modernos. Toda revolución que se consiguió con sangre no es una auténtica revolución… entonces, ¿por qué seguimos llamando libertadores de la patria, salvadores, héroes, a todos aquellos que empuñaron un arma en contra de su prójimo? ¿Por qué nuestra cultura está llena de héroes emancipadores y libertadores que tienen tras de sí un pasado sangriento? ¿Por qué no se eliminan esos mensajes? Los militantes de ETA tienen la esperanza de ser recordados como los héroes que libertaron su patria. El problema es que ese mensaje de libertador está caduco en una sociedad civil que presume de cierta madurez.

Otro mensaje erróneo: la necesidad de una revolución. Y viendo que el mensaje interno de la organización es el de la revolución, el siguiente paso, como en casi todas las revoluciones, es el enfrentamiento civil a gran escala. Es decir, la matanza indiscriminada de vascos contra vascos en una guerra que cualquier día puede estallar.

¿Se puede evitar esta guerra? Sí… Primero, cambiemos los métodos y los mensajes. Los Etarras se autodefinen como personas marginadas ya que han decidido pasar por un umbral que requiere esa marginalidad. Se autodefinen y autoafirman cada vez que se acercan a algún preso etarra que ha sido torturado o alejado de su país. Pues bien, dejemos de torturarlos y acerquemos los presos a sus tierras. Ahí empezamos a minar sus argumentaciones. Tampoco debemos alimentar sus ritos. Es decir, hacer leyes antiterroristas o tratarlos como terroristas. Hay que tratarlos como asesinos, si han asesinado, y como extorsionadores, si han extorsionado. Con eso se consigue despejar y/o anular cualquier aureola mágica que les pueda dar sentido y causa.

Y por supuesto, no podemos dejar de lado el gran problema vasco: el sentido de independencia. ¿Qué hacer con eso? Única y exclusivamente se me ocurre una cosa: ser democráticos en las buenas y en las malas. Es decir, si el pueblo vasco desea la independencia, que se le otorgue. Y fin del conflicto.

(Foto: tumba en la mezquita catedral con una simbología clara hacia la cárcel temporal de la vida. Mezquita de Córdoba, septiembre de 2005)

La Caixa de Catalunya y otros trapicheos


Recibo asombrado una carta amenazante de un gabinete de abogados. El motivo, el impago de una deuda que tengo con La Caixa de Catalunya de, agárrense si pueden: 0,01 €. Esta deuda tiene una historia tan larga que ha acumulado la indecente cantidad de 40,40 € en concepto de intereses de demora. ¿Y es posible que una deuda de 0,01 € pueda ocasionar tantos intereses? Realmente no me importa pagar esa deuda si la considerara justa, procedente o justificada. El problema tiene una trascendencia que, a mi parecer, es mucho mayor. Pasaré a explicarlo. Resulta que cuando te matriculas en cualquier universidad te incitan en algunos casos o te obligan en otros a abrirte una cuenta en un banco o caja de turno. En este caso, ocurrió en la Universidad Autónoma de Barcelona, la cual, para poder ofrecerte el carnet de estudiante, te obligaban a darte de alta con La Caixa de Catalunya. Por supuesto, es una cuenta que nunca utilicé. La prueba de ello es que mi deuda acumulada, que sigo sin saber porqué se ocasionó ya que nadie de La Caixa de Catalunya desea informarme, es de 0,01€, deuda que por cierto, ha sido puesta en las feas listas del Asnef.
Aquí hay algunas rabietas que deseo expresar, porque al fin y al cabo, estas cosas de la burocracia, de las máquinas, y de los números mal interpretados solo sirve de rabieta. La primera: ¿por qué las Universidades te obligan a tratar con un banco y una caja de ahorros determinada? La segunda: ¿Por qué el banco o la caja de turno, toma tantas molestias en cobrar una deuda de 0,01 malditos euros? La tercera, ¿puede hacer algo la sociedad civil ante este tipo de abusos y atropellos sin que eso que haga suponga un coste mayor que esos 0,01€?
Uno siente rabia, ya no por lo que reclaman, sino por como funciona el mundo de la burocracia… Y uno siente admiración de lo que las Cajas y Bancos son capaces de hacer en momentos de crisis… Porque reclamar 0,01€ y cobrarte además más de cuarenta euros de intereses de demora…

Prince’s Street


La verdad es que las frías tardes de otoño invitan al recuerdo y a la melancolía mientras vemos como arden las brasas en el fuego de la chimenea. Eso hacía mientras me peleaba con la tesis y miraba viejas fotos de antropólogo naufrago por lugares y terrenos comunes y no comunes. Me topé de repente con Escocia y todos sus recuerdos. Un día me levanté desesperado. No me habían dado ninguna beca y los ahorros que traía de Barcelona se me acababan. Decidí adelantarme a los acontecimientos porque ya en febrero de 2007 la cosa empezó a volverse desesperante. Mi sueño era hacer la tesis doctoral, y nada ni nadie podía impedirlo. Ni siquiera hacía dos meses que habíamos empezado con la editorial y todo era bucear en el mundo de la inocencia y la incertidumbre. Llamé a mi amigo Carlos una fría tarde de febrero: «Tete, me marcho a Escocia»… Carlos me pidió un par de días… Estaba trabajando y me dijo que si me esperaba un par de días vendría conmigo. Lo dejó todo y yo también. Y ese día no supe hasta qué punto mi vida iba a cambiar para siempre. Tardamos algunos días en atravesar toda España, toda Francia, cruzar el Canal de la Mancha y atravesar toda Inglaterra para luego, días más tarde, y casi helados, atravesar toda Escocia hasta llegar primero a Edimburgo y más tarde a las Highlands… al norte del norte… Prince‘s Street la recuerdo especialmente como una calle en la que la incertidumbre y el miedo reinaba en nosotros… ¿hacia donde ir? ¿qué hacer? Yo creía tenerlo claro… En Findhorn, mucho más al norte, estaba mi trabajo de campo. Estuve casi dos meses… Carlos prefirió quedarse en Prince‘s Street, en Edimburgo… donde estuvo casi un año…
(Foto: Realizada desde la otra orilla de Prince‘s Street, en pleno febrero de 2007, en Edimburgo…)

El abrazo imposible…


El amor es una herejía, una utopía por venir… Me refiero al verdadero amor, ese que pretende entrega, que mira al otro por encima de nuestros intereses, que se sacrifica, que muere, por salvar al otro. Y a veces esa muerte es incomprensible y se torna locura. Amar sin poseer, amar sin hacer de tu vida, su vida, como nos decía el poeta… Es como un abrazo imposible, como un lugar fuera de cualquier lugar y un tiempo fuera de cualquier tiempo. El amor puede expresarse, de hecho, a veces lo hace, pero pronto es contaminado por los ruidos mentales, por los miedos, por la sinrazón… Amar es tan difícil… no estamos preparados para ello, no se nos educa para ello. Y por eso desconfiamos y tenemos miedo… El amor que atrapa no es amor. Sólo el amor silencioso, el que se escurre por entre los dedos y salpica a cuanto llega… Quiero amar, a cual Quijano que en su locura busca una Dulcinea inexistente… Quiero amar, sin ser amado…

(Foto: Abrazo imposible en Mount Abu, India, octubre de 2008)

El Corazón del Cielo…


Tengo sangre gitana. Hace años decidí buscar un lugar tranquilo y lo encontré en La Montaña de los Ángeles. Soy un vagabundo, pero quería tener un lugar donde guardar mis libros y mis pequeños tesoros. Así que encontré este hermoso lugar y lo convertí en mi cuartel general. No un lugar donde vivir toda la vida, pero sí un lugar donde volver siempre. Así solucioné mi doble necesidad: la necesidad de tener un lugar en el mundo y la necesidad de vivir viajando por todo el mundo. Soy antropólogo, lo llevo en las venas.

Esta forma de pensar tiene sus ventajas y sus problemas. Por ejemplo, en el mundo de las parejas. Otra doble necesidad, otro desdoblamiento: necesito estar solo y poder viajar. Pero también amo el mundo de pareja y de familia. ¿Cómo resolverlo? Aún no lo sé… Quizás deba encontrar a alguien especialmente extraña, una ciudadana del mundo, libre, independiente y adulta. En mi caso es más difícil porque, además, necesito que tenga cierta sensibilidad espiritual. Y aquí la cosa se complican… Pero no hay prisa por nada… El universo siempre nos ayuda a encontrar aquello que deseamos…

Por lo demás no debo preocuparme. Sólo debo dejarme llevar por lo que dicte el corazón, que al fin y al cabo, es el único que sabiamente nos lleva por el camino verdadero. El ruido mental solo sirve para confundirnos. Como decimos en antropología, “los guardianes del umbral” están ahí para llenar nuestras vidas de miedo e indecisión. No les hagamos caso… sigamos nuestro corazón… el corazón del cielo… que es el que nos arrastra irremediablemente hacia el camino de la felicidad…

(Foto: Pintura de Emilio Maldonado. «Desdoblamiento».)

Mantente hueco y serás lleno…


Es domingo, día de recogimiento, de meditación, de entrega a la vida interior, que no a la anterior, de la que debemos, sin duda, vaciarnos a cada momento… Tengo en mis manos el libro «La Palabra y el Tao», de Mario Conde… un libro que nos ha dado muchas alegrías internas y que ha supuesto un gran esfuerzo editorial. Estoy releyendo algunos de sus apartados al mismo tiempo que miraba, por internet, la página de la excelente revista Namaste, de la que ya hablé… Allí, en la página y también en el libro, me encuentro unos versos del Tao que me persiguen especialmente en estos días en los que la reflexión se perpetúa en el fluir, en el dejarme llevar por la vida que viene… y no por la que se fue… La melancolía o la derrota no ayudan en el camino del guerrero… sólo el ánimo, el entusiasmo y la fuerza interior pueden arrebatarle a la vida momentos de optimismo… Los comparto por su intensidad…

Doblégate y serás entero.
Enróscate y serás derecho.
Mantente hueco y serás lleno.
Destrúyete y serás renovado.
Ten poco y ganarás.
Ten mucho y estarás perdido.

(Foto: Portada del libro «La Palabra y el Tao», editado por nosotros en www.editorialnous.com )

APADRINA UN LIBRO…


Son muchos los autores e investigadores noveles que por falta de medios o iniciativas empresariales no ven publicadas sus obras. Muchos creen que el mercado editorial está saturado, nosotros partimos de la filosofía de que aún quedan muchas buenas obras por escribir y muchos buenos autores por descubrir. Por ello, queremos potenciar la oportunidad de que todos puedan publicar para ser conocidos. Para luchar contra la escritura del No, y especialmente en tiempos de crisis, proponemos el apadrinamiento de libros y autores que de otra forma quedarían en el anonimato.
Como ya sabéis, Editorial Séneca destina sus beneficios para apadrinar cuantas obras sean posibles, según el volumen de ventas y ganancias. Pero nos damos cuenta que nuestra buena voluntad no es suficiente. Así, existe la posibilidad de que empresas, fundaciones, asociaciones, instituciones o particulares financien o apadrinen dichas obras.
Si eres particular, institución o empresa y deseas apadrinar un libro, ponte en contacto con nosotros y te explicaremos como hacerlo. Existen diferentes formas de apadrinamiento que pueden ayudar al fomento de esta iniciativa.
También puedes colaborar de forma anónima con nuestro Fondo Editorial. Los importes remitidos serán invertidos en la edición de obras de autores noveles o, si lo deseas, también puedes suscribirte de forma mensual a partir de 30€. Con ello, ayudarás a potenciar nuestro fondo editorial y tendrás derecho a recibir un libro al mes siempre que lo solicites.

Más información en:

(Foto: Antonio Tellado, el autor del libro «Última Memoria», firmando libros en el acto de presentación del mismo en Málaga. Un libro apadrinado por Editorial Séneca, noviembre de 2008)

HOY NO COMPRO NADA…


Hoy nos llega la campaña mundial nacida en Estados Unidos para incitar al consumidor compulsivo a que se quede en casa viendo la tele, leyendo un libro o simplemente, realizando actividades que no requieran la utilización de la tarjeta de crédito o el dinero para… En fin, vayan de paseo, miren un atardecer, busquen la felicidad en las cosas reales de la vida, precisamente aquellas que siempre son gratuitas y generosas, como el amor o la amistad. Prometo no consumir, entre otras cosas porque me sería imposible. Y prometo ser generoso y repartir sonrisas y alientos a todos aquellos que lo soliciten… y paseos, atardeceres, sueños, leyendas, trozos de vida sentida, adheridas a la corriente más profunda de la existencia… en definitiva, prometo ser humano, y repartir todo aquello que no pueda meter en mi mochila, y sí en mis manos…

(Foto: Javier León consumiendo tiempo, paseos y melancolía en la Bahía escocesa de Findhorn, marzo de 2007. Foto, además, utilizada para la portada de uno de nuestros libros: «Fórmulas y oraciones para la vida cotidiana»… Ideas de los creativos…)

Bombay no es un paraíso…


Ya lo relaté en el viaje que hice no hace más de un mes a esa ciudad. Bombay en particular y la India en general no son un paraíso. Ahora se me pone la carne de gallina cuando veo lo que ha ocurrido y entiendo porqué había tanta seguridad a la entrada de templos, hoteles y cualquier otro lugar público. Entramos varias veces al hotel Taj Mahal, justo detrás de la Puerta de la India, ese arco triunfal que daba la bienvenida a los que antiguamente llegaban en barco. El motivo de la visita era meramente funcional. Subíamos a la última planta del hotel buscando uno de los mejores retretes de toda la India. Y allí, durante eternos minutos, descargábamos nuestras necesidades turísticas. Nunca podría haber imaginado que ese mismo lugar, tan hermoso y espléndido por dentro y por fuera, iba a sufrir un atentando como el que hemos visto en estos días. Así somos la raza humana… capaces de lo más maravilloso y lo más terrible…
(Foto: Hotel Taj Mahal tras «La Puerta de la India», en el malecón de Bombay, octubre de 2008).

Caminando hacia el Progreso…


Sigo escuchando, para mi asombro, contundentes afirmaciones en contra de las energías renovables, perdón, de la mierda esa que nos quieren meter, perdón, de las placas solares. ¿Son las placas solares una «mierda que nos quieren meter»? Hoy he asistido a una mesa-debate sobre desarrollo sostenible. Nos han repartido unas carpetas de plástico con algo de información… Sin duda, la persona que compró las carpetas de plástico no estaba pensando conscientemente que iban destinadas a una mesa-debate sobre desarrollo sostenible. Es como aquella concejala de Tenerife que dijo que en su localidad no existía ninguna Organización No Gubernamental con el nombre de ONG. Pero es que somos así. El progreso lo hacemos a base de porrazos y barbarismos. Y cuidado, porque muchos confunden progreso con crecimiento. Esa manía de pensar que sólo se progresa si crecemos… ¿No se dan cuenta de que no podemos estar creciendo hasta el infinito? Alguien se quejaba hoy de que la población no crecía… ¿y por qué eso iba a ser una mala señal? Pues eso, que nos quieren meter la mierda de las placas y con eso destruir los recursos endógenos de nuestra población… Así nos va…
(Foto: Placas solares en el Parque Natural de Hornachuelos, noviembre de 2008)

Busco Electricista… en el Banco del Tiempo…


COSAS SOBRE EL TRUEQUE MÍNIMO…

Me quedé hace meses sin presupuesto para acabar la casa-sede de Séneca y la estoy terminando como puedo. Se puede decir que la casa está ya casi terminada, a falta de los últimos detalles, por ejemplo, la electricidad (supongo que por eso ayer noche escribí eso de que Dios es Oscuridad). Como no tengo más presupuesto, ando buscando un electricista que desee hacer un trueque mínimo, como los que hacen en los Bancos del Tiempo que ahora están tan de moda. Así que si eres electricista, cambio tus servicios a cambio de los míos. Ya sabes que soy antropólogo y editor. Te puedo editar un libro, dar una charla sobre utopías, acompañarte en un viaje de carácter cultural o ceder mi casa para que disfrutes de unas semanas de vacaciones rurales en un paraje increíble y único. Mi idea, al final, es convertir la primera planta en sede de la Editorial y la segunda en casa rural para que se pueda mantener. Así que si aceptas el trueque…

(Foto: Preparando la reunión con el comité editorial de Séneca una vez gorreada la luz al bueno de mi vecino Francisco, noviembre de 2008)

DIOS ES OSCURO…


Cristo dijo que él era la Luz, el Camino y la Verdad… Tenía toda la razón… Los hijos de lucifer, los hijos que consagran templos en honor a cualquier Dios, también reclaman Luz… ¡luz, más luz! Dicen en sus rituales. En eso están de acuerdo. Y es que sólo desde la lucidez se puede acceder al plano de Dios, porque Dios, en su extremidad más elevada, es oscuridad. De ahí que la luz sea necesaria para manejarnos con nuestra linterna interior en tanta oscuridad cósmica. Por eso los soles y las estrellas son el ejemplo vivo de lo más cercano a nuestra necesidad: luz. Una de las particularidades de la luz es que hace las cosas visibles, de ahí que Lucifer intente rebelarse al orden establecido, donde todo es oscuridad, y pretenda iluminar la mente de lo humano para que éste salga de su ignorancia y pueda ver a su alrededor con la luz interior. Sectas y religiones de todo el mundo se han atrevido a seguir las indicaciones de los seres de luz, aceptando con suma normalidad que la luz es el camino y que desde ella veremos el rostro de Dios. Y es aquí donde viene la contradicción, ya que Dios no tiene rostro y además, es una eterna oscuridad que jamás podremos iluminar con nuestras linternas internas… Entonces… ¿como resolver esta paradoja? Preguntemos a Prometeo, que nos metió en este lío…

«¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora! ¡Has sido abatido a la tierra dominador de naciones! Tú que dijiste en tu corazón; ‘Al cielo subiré, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo.» (Is 14.12-14)

(Foto: Extraña forma tomada en la Mezquita de Córdoba en 2006).

¿Tú habeg estado allí, Sharlie?


Lo dijo el barón Munchausen, en versión de Jack Pearl. Porque para un antropólogo es importante el estar allí. Al menos eso defiendo yo, que de tanto empeño que pongo en «estar allí», con el otro, entendiendo sus sistemas de vida y de creencias, me está costando la tesis y algo más… Antes, los primeros antropólogos que luego se hicieron famosos contando relatos y aventuras, solían tener o gozar del mecenazgo de algún rico a sueldo que ponía medios y lo que hiciera falta para demostrar su generosidad en pro de la investigación. Ahora, ese mecenazgo ha quedado atrapado y encapsulado en manos del Estado, y resulta casi imposible, a no ser que te las ingenies reinventando la economía antropológica, el «estar ahí». Pero yo sigo en mi empeño, y quizás, si todo sale bien, esté en Copenague estas navidades visitando, entre otras cosas, la famosa comunidad de Cristiania. Excusa perfecta para reencontrarme con la utopía, la personal y la humana. Y por favor, no me pregunten para qué sirve la antropología… sólo sé que no sirve para ganar dinero…
(Foto: Con una nómada en el Desierto del Gobi, Mongolia, Julio de 2007)
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