Lo imposible solo tarda un poco más


Dicen que lo imposible solo tarda un poco más. Estamos ante un momento histórico apasionante donde todo padece una increíble transformación. No somos conscientes pero tenemos una gran responsabilidad histórica para que las futuras generaciones puedan comprender que los sacrificios pasados fueron necesarios para acercar una nueva forma de entender la existencia. No estamos ante un proceso de una época cambiante, sino ante una época que cambia, donde los viejos valores y paradigmas se derrumban uno a uno como en una baraja de naipes.

Aún nos cuesta entender que debemos perfilar no tan sólo un cambio radical en nuestras consciencias, sino, además, un cambio radical en nuestra forma de convivencia, en nuestro modelo de consumo, en nuestra necesidad de crecer como individuos y como colectivo. Debemos tener una mirada ambiciosa que llegue no tan sólo ante los retos de nuestra generación, sino ante los retos de las próximas generaciones. En ese sentido, debemos cultivar un profundo sentido de la responsabilidad y la generosidad intergeneracional y realizar previsiones al largo plazo, y me refiero con ello a doscientos y trescientos años. Debemos empezar a sembrar las semillas del mañana, semillas puras y limpias, cargadas de valores de fraternidad, de libertad, de justicia pacífica y armónica. Debemos empezar a pensar no solo como individuos, sino como raza, como humanidad Una. Este es el reto de nuestro siglo.

Lo valiente no quita lo cortés, sobre el respeto y la educación en la política


Queridos amigos de Ananta,

Como continuación a nuestro mail del martes en relación con este asunto (ver escrito más abajo), hemos dado de alta la campaña Pedimos a los políticos que se traten con respeto y educación en Change.org (antiguo “Actuable”), para que puedan apoyarla todos los que resuenen con la idea, incluida la posibilidad de compartirlo automáticamente en facebook.

El enlace es el siguiente:

https://www.change.org/petitions/mariano-rajoy-y-alfredo-p%C3%A9rez-rubalcaba-pedir-a-los-pol%C3%ADticos-que-se-traten-con-respeto-y-educaci%C3%B3n#

Adjuntamos abajo el texto de carta que también pedimos se envíe por correo postal.

¡Gracias!

UN MUNDO, UNA HUMANIDAD
ONE WORLD, ONE HUMANITY
http://www.fundacionananta.org

(Por ejemplo en caso de que quiera enviarse a los Sres. Rubalcaba y Rajoy se adjunta la dirección. La carta puede ser personalizada a gusto del que la envía. Si la mención a Buda al final resulta extraña para el que escribe la carta, o piensa que resultará extraña al receptor, puede utilizarse otro texto. Insistimos: la carta puede personalizarse y puede enviarse también a otros políticos como Presidentes de Comunidades Autónomas, etc.).

Mariano Rajoy
Presidente del Gobierno
Palacio de la Moncloa
28071 Madrid

Alfredo Pérez-Rubalcaba
Secretario general PSOE
Ferraz 70
28008 Madrid

A los presidentes/secretarios generales de los partidos políticos:

Señores:

Les escribimos estas líneas con una llamada urgente a la concordia y al entendimiento entre los representantes de los partidos políticos.

La sociedad necesita sosiego y calma para resolver los graves problemas que le afectan. La clase política, que podría marcar el paso con su ejemplo, está sin embargo trasladando a la sociedad una enorme crispación, toda vez que utiliza permanentemente el insulto y la agresión para descalificar al otro.

Estamos convencido de que los representantes políticos si trabajasen desde la armonía y el respeto, pudieran llegar a pactos muy necesarios para la convivencia. Para ello es preciso una mutua relación de respeto personal e institucional. Les rogamos que hagan lo posible para recomponer ese respeto que la sociedad está demandando.

Es preciso incorporar a la vida política la máxima prudencia y respeto en el trato al oponente, así como el respeto a la verdad y la dignidad. Porque muchas de las declaraciones de unos y otros solo sirven para poner el dedo en el ojo del otro, y poco más. Tenemos que superar esta situación.

Los ciudadanos contemplamos con preocupación, pero también con hartazgo, cómo nuestros representantes, en vez de dar ejemplo de inteligencia, educación y formas, pierden el tiempo y la energía en debates de dudosa eficacia. Y por ello les pedimos encarecidamente que impere entre ustedes la buena voluntad y la educación para buscar puntos de encuentro y de consenso de modo permanente. El país y la convivencia los necesitan.

Porque el arte de la política es precisamente buscar puntos de encuentro, de consenso, buscando lo que Buda denominó el “noble camino del medio”, que no es otra cosa que un punto más elevado donde podamos encontrarnos todos.

Atentamente,

El pensamiento que vuelve


El viajo adagio habla de que así como pensamos, así somos. Un porcentaje muy alto de nuestros pensamientos es negativo respecto de los demás. Nos centramos en los defectos, en el lado malo, alimentando ese lado.

Aïvanhov nos dice que esa forma de pensar amplifica también en nosotros los aspectos negativos, atrayéndolos. Es una retroalimentación en la que acabamos también siendo víctimas, porque todo vuelve en la vida. También ocurre lo opuesto, pues cuando pensamos en las cualidades, van poco a poco habitándonos.

Los liberados vivientes se caracterizan por la limpieza de su pensamiento.

Los esclavos vivientes, que son mayoría en la humanidad, viven atrapados en patrones que asfixian.

Nuestros pensamientos mandan ondas y nos traen ondas. Son invisibles, pero con el tiempo marcan nuestras facciones y se hacen visibles.

Tiene sentido seguir el camino que ya han hollado los seres libres.


«La ciencia ha descubierto la circulación de ondas en el espacio. Así pues, los pensamientos, los sentimientos, los actos producen también ondas que se propagan. De ello se deduce que existe entre los humanos una especie de lazo magnético, y si os obstináis en pensar en los defectos de los demás, a hablar de los mismos y a alimentar malos sentimientos al respecto, os asemejaréis a ellos. Pues sí, cuando vemos solamente el lado malo de los seres, no solamente lo atraemos, sino que lo amplificamos en nosotros mismos.

¿No queréis ver aparecer en vosotros tal trazo de carácter, tal comportamiento que os disgusta en los demás? No insistáis en ello, sino llegará el día en que haréis como ellos, e incluso peor que ellos. Pensad más bien en sus buenas cualidades, y un día descubriréis que, aquí también, comenzáis pareciéndoos a ellos.»
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Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86) , Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta.  Foto: en las proximidades del campo base del Everest, Nepal, 16 mayo 2004

Pensamiento simiente realizado por Fundación Ananta. Podéis recibir estos hermosos pensamientos todas las mañanas si os dais de alta en la lista de Ananta o escribiendo a:

joaquintamames@fundacionananta.org

Empecemos por el hombre del espejo


Si de verdad queremos cambiar el mundo, debemos mirarnos a nosotros mismos y empezar a cambiar nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestras pesadas cargas, nuestros programas, nuestras manías, nuestras inseguridades, nuestros miedos, nuestra ignorancia, nuestra animalidad, nuestro comportamiento, nuestro interior. Empecemos mirándonos al espejo.
Si de verdad queremos una vida mejor, empecemos por ofrecer lo mejor de nosotros mismos a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestros conocidos, a nuestra comunidad.
Si verdad queremos mejorar la vida de los que vendrán a sustituirnos, de los que heredarán nuestra obra, debemos empezar a construir algo hermoso y bello, profundo y con significado y propósito.
Si de verdad queremos hacer de una vida buena, una vida mejor, debemos mirar al mundo con esperanza, pero sobre todo, debemos trabajar constantemente por permitir que todo crezca fértil y amable.
Somos soberanos, somos dioses. Mirémonos al espejo, cambiemos el mundo. Marquemos la diferencia, demos un cambio por una vez en la vida. El mensaje no puede ser más claro. Demos un vistazo al mundo y cambiemos.

La economía del bien común


Ayer asistí a una charla muy interesante del austriaco Christian Felber sobre la economía del bien común, un concepto que no es nuevo pero que parece que empieza a calar en las consciencias de algunas minorías.

Cuando un nuevo paradigma quiere nacer, es curioso como muchas personas de diferentes orígenes y procedencia intelectual captan la esencia de esa nueva idea y, de alguna forma casi misteriosa, empiezan por todo el mundo a hablar sobre ella. Los ilustrados hablaban de la unidad psíquica de la humanidad, y de alguna forma, así parece que es. Ayer, sincronías de la vida, nacía el libro «Apoyo mutuo y cooperación en las Comunidades Utópicas». En este libro hablo sobre la economía del don y el apoyo mutuo y la cooperación como bases de esa nueva economía. Christian Felber profundiza aún más en estos conceptos y habla de la economía del bien común, donde lo importante para un individuo, una empresa, una colectividad o una sociedad es buscar el máximo beneficio para todos, y no exclusivamente para uno. Estoy convencido de que estas tesis, quizás en cincuenta o cien años se impondrán en nuestra psique colectiva y en nuestras sociedades. Paradójicamente, nuestras constituciones democráticas ya hablan de todo ello al menos en el aspecto ideal. Ahora tan solo debemos esforzarnos como individuos y como sociedad para que ese ideal se plasme en la vida real.

Algo más en este video:

 

Christian Felber – La Economía del Bien Común from ATTAC.TV on Vimeo.

Pensamientos positivos


1- Los pensamientos enemigos de la paz no pueden permanecer indefinidamente ante otros pensamientos pacíficos de mayor calidad para tu mente.
2- Si observas tu mente cuidadosamente, observarás que muchos pensamientos son inconsistentes. La mente vaga a su aire sin ningún propósito.
3- Aparta de tu mente los pensamientos innecesarios e inútiles. Lospensamientos inútiles impiden tu crecimiento.
4- Cultiva de manera consciente y voluntaria pensamientos positivos, los pensamientos negativos desaparecerán.
5- Si deseas desarrollar el poder del pensamiento mantén siempre junto a ti algunos libros de pensamientos elevados, hasta que formen parte de tu propia manera de pensar.
6- Pensamientos tan perjudiciales como los de odio y cólera deben ser controlados generando pensamientos opuestos de misericordia, compasión, amistad, etc.
7- Existe una conexión íntima entre el pensamiento y la respiración debido a que la mente y la energía vital se relacionan estrechamente. El control del pensamiento crea mayor bienestar en tu vida.

 

Fuente: Yoga Sivananda

Con todo mi cariño


Estimado árbol genealógico,

Aún no sé cuando empezó todo. Estamos acostumbrados a ver, ya desde muy pequeños, a un hombre vestido con pieles, larga barba, bastón en mano y tirando piedras al vecino de al lado que lucha por un mamut o ciervo malherido. Luego vinieron las lanzas y las hachas y los arcos y las flechas y los cañones y las balas y los misiles.

Y así con unos y con otros, dentro y fuera de la familia, resolviendo siempre nuestras diferencias con discusiones, con peleas, con guerras, con insultos, con gestos más propios de nuestros más remotos ancestros que hacían de la sangre y la agresión la solución más apropiada.

Pero eso ya pasó querido árbol. Ya no deseamos llegar a casa y discutir con nuestra pareja, ni con nuestro vecino, ni con nuestro jefe, ni con nuestro gobierno ni con el extranjero ni con nadie. Solo nos apetece hablar con cordialidad, abrazar al otro con cariño, besar a nuestras parejas y apoyarlas en los momentos difíciles, estar ahí, cuando alguien lo necesita, siempre que podamos y como podamos, sin distorsionar ni ser distorsionados por nuestra genealogía de violencia.

Queremos ser amables y dulces, amantes verdaderos, fieles servidores de la palabra paz, de los gestos de humanidad, de la cooperación y el apoyo mutuo. Queremos dejar de ser animales, dejar de tratarnos como animales, para ser verdaderamente humanos.

Querido árbol genealógico, con todo nuestro cariño, te damos las gracias por haber hecho posible la vida generación a generación, pero ahora deseamos emanciparnos y ser libres de nuestro pasado violento y sumiso, impulsivo y fanático, doloroso e ignorante. Queremos arrastrar nuestras almas por los tejedores de la luz, de la verdad, del amor, de la belleza, dela armonía. Queremos, por fin, ser merecedores de la consciencia por la que tanto hemos trabajado. Queremos ser, mi querido árbol, las ramas del futuro y los frutos de un mañana dulce y amable.

Con todo mi cariño, tu hijo.

Ser vegetariano es revolucionario


Esta mañana había una graciosa rata jugando en el jardín. Salí a saludarla, se asustó y se refugió en una cañería donde pude atraparla. No tenía escapatoria. Durante todo el día estuve debatiéndome sobre qué hacer con ella. Se lo decía a Manuel, que paradójicamente tiene una granja de explotación porcina. Quizás me mirara con cara rara viendo la evidencia del asunto. Pero para mí era un ser o no ser entre la consciencia, entre el respeto a la vida sea cual sea su naturaleza.
Él me preguntó curioso porqué era vegetariano mientras disfrutábamos de un plato de papas fritas. Quise quitarle hierro al asunto evadiendo un poco la pregunta. A veces uno puede parecer ciertamente estúpido a la hora de defender ciertas convicciones.
Pero su pregunta me ayudó a reafirmarme, así que por la noche, a dos luces, abrí la cañería y dejé escapar a la rata… Fue un acto revolucionario.
Ahora la rata es libre y mi consciencia también. Ahora la rata jugará de nuevo en el jardín y yo también. Ahora la rata podrá seguir su ciclo vital y yo también. Ahora la rata, esa rata que seguramente estará royendo las cosas de mi sótano podrá también calentar sus penumbras.
En la antigüedad griega, nos recuerda Valle-Inclán, los amados de los dioses nacían bajo la estrella de un destino funesto. A veces la fatalidad es un don celeste, porque las vidas convulsas de dolor son siempre amadas. Amor y dolor, nos dice el sabio, son como el símbolo de la vida humana y nunca van deshermanados. El aliento de los dioses pone en las pasiones humanas un sentido eterno. Por eso hay que amar hasta que te duela, inclusive a una rata. Por eso el amor es un acto revolucionario. Por eso ser vegetariano, en un sentido estricto, es un acto liberador.

Ghandi y el respeto a la vida de los animales



«Siento que el progreso espiritual nos demanda que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de Dios, y sólo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacía del hombre sobre el animal debería demostrarse no sólo avergonzándonos de la bárbara costumbre de matarlos y devorarlos sino cuidándolos, protegiéndolos y amándolos. No comer carne constituye sin la menor duda una gran ayuda para la evolución y paz de nuestro espíritu».

“Para mí, la vida de un cordero no es menos preciosa que la de un ser humano. No estaría dispuesto a quitarle la vida a un cordero en interés del cuerpo humano. Opino que, cuanto más indefensa sea una criatura, más merecedora es de protección por parte del hombre frente a la crueldad del hombre. Ruego constantemente a Dios para que nazca sobre esta tierra algún gran espíritu, hombre o mujer, encendido en la piedad divina, capaz de librarnos de nuestros horrendos pecados contra los animales, salvar las vidas de criaturas inocentes y purificar los templos.” 

El fin de las ideologías


La moral universal parece que llega a la conclusión de que el color de una piel no es motivo de exclusión entre los seres humanos. Ya no vemos a los negros como negros ni a los blancos como blancos. Incluso parece que también estamos anulando las barreras de género, no viendo a las mujeres como mujeres y a los hombres como hombres, sino que hablamos de personas humanas, indistintamente de su color, su raza o su género.

En la España visceral posfranquista aún vivimos en una especie de apartheid ideológico dividido entre rojos y azules, los de izquierdas y los de derechas. Existe un extremismo ideológico irreconciliable entre unos y otros, pretendiendo ambos ser poseedores de algún tipo de verdad. Lo cierto es que ese extremismo es excluyente, sectario, absolutista y en cierta forma crea y recrea una especie de xenofobia hacia el contrario que se traduce en un “racismo” ideológico insoportable.

Por desgracia, en nuestro país aún no hemos superado la guerra civil, o quizás, si miramos la historia, siempre hemos vivido en una continua guerra civil de la que no somos capaces de salir. Somos un país visceral, sensibles a los cambios de la luna, ideológicamente determinados y presumiblemente inamovibles en nuestras pequeñas convicciones que pasan por ser de izquierdas o derechas, nacionalista o patriota, aspirar a ser funcionarios y a tener, eso sí, nuestro piso o casita de propiedad. Nos guiamos por el amor o el odio hacia esas cosas, sin ser capaces de tener otro tipo de esquemas en nuestra cabeza o imaginación.

Algún día quizás nuestro pueblo madure y seamos capaces de alejarnos de nuestras propias ideologías, al igual que ya lo hemos hecho con nuestras propias creencias religiosas, que han pasado del ámbito público al privado. Y entonces, seamos capaces de ver al otro como seres humanos, más allá del plano ideológico en el que vivamos. Porque el futuro no estará regido por una u otra ideología, sino por la síntesis y la comunión de todas ellas. Necesitamos un mundo lleno de ideas, de buenas ideas, y no de ideologías. Necesitamos fábricas de ideas, y no cadenas de montaje ideológicas absolutistas, excluyentes y trasnochadas. Somos personas libres, y debemos aspirar a ser libre pensadores, libre creadores…

¿Por qué nos molesta el otro?


Ayer recibí un mensaje largo de un indignado que no deseaba, bajo ningún pretexto, editar parte de su obra poética en una editorial donde habíamos editado a banqueros. La afirmación me dejó atónito y sin palabras. Justamente ayer estaba escuchando el discurso que en 1963 pronunció Martin Luther King a cuento del racismo y la xenofobia que por esos años y durante más de cien años se vivió en Estados Unidos. Tengo un sueño… decía…

Parece mentira que en un mundo donde están cayendo moralmente los muros del apartheid aún existan personas excluyentes, que te juzguen por tu clase, tu raza, tu condición social, tu cartera, tus ideas o ideologías, tus creencias, tus virtudes o defectos. Como si nosotros fuéramos absolutos poseedores de la verdad y el otro un pobre errado y perdido con el que no merecemos mezclarnos.

Es cierto que existe una ley de afinidad, pero no hay mayor afinidad que ver al otro como un ser humano, como una persona sintiente, de carne y hueso, independientemente de su circunstancia egoica, capaz de ser libre, capaz de querer ser libre, capaz de soñar en ello.

En estos años he vivido muy de cerca todo esto. Gente epidérmica que se acercaba a ti por la apariencia, por lo externo, por todas esas florituras que adornan nuestras vidas, sin pararse un minuto a explorar a la persona que había dentro, al ser que habitaba en todo eso. Personas confundidas por los flases de la fama y el poder, del dinero y la apariencia. De ahí luego las decepciones, las desilusiones. Cuando para nosotros es más importante lo de fuera, que siempre es circunstancial y provisional, y olvidamos lo de dentro, hemos perdido el sentido verdadero de humanidad. Es una pena que hoy día aún se juzgue al otro por lo que tiene y no por lo que es, por lo que piensa y no por lo que hace. Es una pena que la epidérmica visión de las cosas aún nos suplante como seres humanos.

Sí querido amigo, hemos editado a banqueros en nuestra editorial, y también hemos editado libros a camareros, jardineros, carniceros, abogados, artistas, poetas, místicos, historiadores, catedráticos, científicos, profesores, antropólogos, pintores, amas de casa, presos… en definitiva, a personas de carne y hueso… adultas, maduras y libres.

Hacia la Era de Síntesis


Esta crisis nos está marcando el camino hacia la síntesis. Nos está ayudando a deshacernos de los excesos del materialismo, el consumismo y el egoísmo individual y colectivo. Nos está indicando el camino hacia lo esencial de la existencia, hacia lo verdadero, hacia lo que realmente merece la pena. Nos está ayudando a recuperar los valores perdidos, construyendo una nueva cultura ética, un nuevo poder de convocatoria colectiva que se indigna ante la injusticia social y el caos. Esta maravillosa crisis es la alarma de un despertador cósmico que está sonando con fuerza para empezar a excitar consciencias dormidas, almas viajeras que han llegado hasta aquí para comprender la dulzura de un abrazo, lo sublime de una mirada sincera, la grandeza del amor incondicional hacia el otro, hacia el distinto, hacia lo adverso.

El mundo no acabará en el 2012, el mundo empezará verdaderamente en el 2012. Una nueva historia, un nuevo destino para las naciones, una nueva visión para afrontar los problemas de la humanidad. Las mentes incluyentes ya perciben el plan, la alianza de una humanidad que se enfrenta a los nuevos retos unida, fuerte y capaz de protegerse a sí misma sobre todo cuanto ocurre en el destino común. Una humanidad que pretende olvidar la guerra para crear, desde la democracia y la paz mundial, un mundo mejor, más amplio, más abarcante, más seguro, más justo. Ese deseo ya se está manifestando en las calles y está empujando hacia arriba con fuerza. Los cambios son inevitables.

No se trata de proclamar al cielo brindis al sol con grandes intenciones. Lo estamos viendo, somos testigos y protagonistas directos de todo lo que está pasando. La utopía, gestada durante milenios en la mente de unos pocos,  se está instalando en todos los aposentos de nuestra realidad más inmediata. Lo herético está proclamando su lugar en el mundo. Pronto los coches eléctricos invadirán nuestras calles, las energías serán limpias, el petróleo dejará de existir y con ello los problemas de calentamiento global y las guerras. Los Estados y las administraciones adelgazarán tanto que serán meros testimonios de una armonía universal. Y todo ese cúmulo de dinero y energía que ahora se malgasta en mantener y sostener esos estados-naciones se empleará en más educación, en más salud y en mayores cuotas de bienestar social. Todo a escala mundial está cambiando y no hay vuelta atrás.

Esta crisis es una crisis de revelación, porque nos aproxima a los pequeños detalles de la vida diaria, a nuestros hermanos y hermanas, a nuestras familias, al apoyo mutuo entre amigos y conocidos, pero también entre vecinos y extraños. Nuestra intuición y nuestra consciencia de almas nos empuja a ello, nos aproxima poco a poco, con suavidad, a esta nueva realidad donde la generosidad y la amistad serán sus protagonistas. La compasión empieza a apoderarse de nosotros, el amor incondicional empieza a manifestarse poderosamente en nuestras vidas. La espiral vuelve a girar hacia las fuerzas espirituales que nos hacen humanos y nos empujan hacia las capas más sutiles de nuestra memoria colectiva.

El fracaso de las ideologías, de su imposición hacia los otros distintos, está propiciando que aceptemos nuestras diferencias como anécdotas de nacimiento y no como condiciones de crecimiento hacia lo que debería ser una correcta convivencia y un correcto comportamiento con el otro. Con esta nueva consciencia estamos construyendo los pasos necesarios para una paz individual y global, para la construcción inevitable de un futuro de síntesis, donde solo lo verdadero y auténtico que nos une proclame su lugar ideal en la historia. Aquello que nos divide y separa está condenado a morir.

Todo esto provocará a medio plazo el fin de las naciones, el fin de las fronteras y el fin de los estados tal y como los conocemos ahora. Todo se simplificará al máximo para agilizar los servicios, acomodar la educación en la diversidad y proclamar un nuevo sistema de ordenamiento jurídico y social que vuelva sencillas nuestras vidas. Lo público se volverá sencillo y lo privado generoso. Ojalá seamos todos partícipes de este increíble y maravilloso cambio.

Reencuentro con el destino


Leía esta mañana una entrevista sobre la bella actriz Natalie Portman y me llamaba la atención su vegetarianismo desde los ocho años. Especialmente una frase que me ha gustado: “sentarme a la mesa es una manera de reafirmar mis convicciones y de recordar tres veces al día que la vida tiene un valor y es por ello que no quiero matar a otros seres vivos”. Presume de ser fiel y seria, de no beber café ni cerveza, de no haberse drogado y no beber alcohol. Su única adicción es el sorbete de fresa, dice. Sin duda, y tal y como hablaba esta mañana con el director de la Escuela Waldorf de Madrid, parece una de esas encarnaciones de la nueva generación, de esa “nueva era” cuyos valores intento aproximar en mi tesis doctoral con el estudio de mis comunidades utópicas y su nueva cultura ética.

Recordaba en la sobremesa con A. cuando pisé por primera vez su escuela hace más de cinco años, recién mudado a Andalucía y en un año fascinante que ocurrió de casi todo. Un día en el que asistía a las clases del master que imparten los fines de semana conocí a J., el cual me invitó a un vegetariano en Las Rozas de Madrid. También conocí a la increíble B., otra vegetariana de nacimiento con la que viví experiencias hermosas. Fue ella quién me presentó al amigo Y. y fue el quién me presentó a mi querida A. Lo recordaba hoy con el director de la escuela y veía con perspectiva las sincronías de la vida y como ella se encarga de hacer inevitable todo aquello que está destinado a suceder. Bonita charla, bonito abrazo y bonito reencuentro con el destino…

 

Sapere Aude


Ulises, en su regreso a Troya, tuvo el valor de usar su habilidad para pensar. Así se lo relataba Horacio en una carta dirigida a su amigo Lolius, describiendo las proezas que Ulises tuvo que enfrentarse para superar todas las pruebas del camino. Por eso Kant, en un contexto de adormilera social, utilizó el mismo término que Horacio, “sapere aude”, para desarrollar sus teorías sobre una sociedad enferma y oscura. “Atreverse a pensar” era algo más que una propuesta filosófica, era, además, el argumento de una época que pasó de las tinieblas, de la oscuridad, a la luz social. Algo parecido está ocurriendo en nuestro tiempo. Un tiempo oscuro, en plena crisis, decadente y falto de timón que reclama luz, más luz, para que las tinieblas de lo social se conviertan en caminos iluminados hacia una nueva cultura, una Nueva Cultura Ética.

Queremos ser y queremos estar rodeados de personas justas, libres y de buenas costumbres. Por eso la frase parece un eslogan sacado de la mejor de las ilustraciones, aquella que abogaba por el humanismo y la sincera patria de los hombres y mujeres libres, sin banderas, sin rencores. Ciudadanos ilustrados, pensantes, abiertos al cambio y conservadores de las buenas costumbres, esas que jamás debieron tocarse, como los linderos bíblicos que ya advertían que cambiar las fronteras de la moral y el juicio solo podían conducirnos a una sociedad mediocre y una convivencia difícil. Pero no es un eslogan, es la síntesis y la esencia de lo que demandamos en estos días a políticos y poderosos, pero también a nosotros mismos: libertad y justicia, igualdad y fraternidad.

En artículos anteriores sólo quería mostrar precisamente esa decadente moral y esa inexistente ética a la hora de administrar la convivencia y lo público, pero también lo privado. La dignidad, el honor y el buen hacer han sido tan exterminados en nuestro vocabulario ascético que ahora todo vale, todo presume de ser válido con tal de que sirva para algo, aunque ese algo sea el denigrante y viciado enriquecimiento personal a costa del perjuicio al prójimo. Hemos pasado por arte de magia del esencialismo al utilitarismo y de ahí al todo vale, incluso ser político y robar a diestro y siniestro, o ser albañil y jardinero, por no meternos siempre con los mismos, y ser chapuceros o descuidados.

La sociedad que sale a la calle lo hace porque desea recuperar esos valores de antaño. Desea luz, prosperidad, verdad, honor, responsabilidad, juicio, libertad, sosiego, trabajo, dignidad, justicia… y desea vivir en paz con su prójimo, no importa si su prójimo es de derechas o de izquierdas, de Bilbao o de Cuenca, negro o blanco. La sociedad, hastiada y cansada por un declive moral y bochornoso sólo reclama salir de esta sodoma y gomorra en la que hemos convertido alegremente nuestro país, nuestro mundo. Por eso salen a la calle en Saná o El Cairo, en Túnez o Casablanca, en Madrid o Londres o Lisboa o Atenas…

Por eso ahora estamos asistiendo, aunque no queramos verlo, a un movimiento cultural y social que desea volver a lo sano, a lo que nos separa de los animales, a lo que nos une como seres humanos y nos eleva y transporta hacia metas más puramente esenciales, espirituales si quieren llamarlo así. Lo que ocurre en la calle, lo que vibra en nuestro interior, es una sana promesa hacia lo que llevamos décadas reclamando: calma, valor y honestidad y sobre todo… ¡luz, más luz!

De ahí el hartazgo cuando un político, banquero u obrero de la construcción, qué más da, se comporta de forma indigna, ruin e inmoral. Estamos reclamando una vuelta a la esencia humana, o en todo caso, estamos reclamando una Nueva Cultura Ética.

Queremos, gritando con viva voz, disipar las tinieblas que están cubriendo a nuestro país, y quién sabe si a nuestro tiempo y humanidad. Queremos que las luces de la razón vuelvan a llenarnos de justo equilibrio y justa dignidad. Reclamamos un nuevo siglo de las luces y exigimos que la ignorancia, la superstición y la tiranía desaparezcan de los partidos políticos, de las instituciones públicas pero también, de nuestros ámbitos más privados.

Y este ideario, que parece indefinido en la calle, es de clara transparencia en nuestros corazones. Es por lo que siempre hemos luchado como raza humana, como especie pensante, y es lo que está ocurriendo ahora mismo en nuestro tiempo.

Por eso necesitamos honestidad. Por eso necesitamos retomar valores humanistas. Por eso necesitamos valorar en cada momento a aquellos que por su honradez y servicio sean capaces de transformar este diluvio de oscuridad reinante. Por eso somos valientes, y nos atrevemos a pensar…

 

 

 

 

 

 

Martín Varsavsky y Punset apoyan el movimiento 15M


Al principio sentía rabia y estaba algo desanimado por lo que había visto en el movimiento 15M. La rabia venía porque siempre somos los mismos los que estamos en las “movidas”. Pero a medida que he visto que el movimiento 15M seguía en la calle a pesar de las elecciones, me he removido por dentro y he sentido esperanza de que todas las barricadas sigan aún en la calle. Sobre todo cuando veo como tipos a los que sigo de cerca como Martín Varsavsky o Punset animan el movimiento. He echado en falta a los mediáticos de siempre, pero parece que gente sensata y crítica está por la labor, así que el ánimo sube como la espuma.

Me ha gustado el gesto de Martín, de ayudar con sus foneras a llenar de wifi las plazas. El movimiento pronto nos contagiará de entusiasmo y comprenderá que la clave ahora es resistir… Aguantar en las plazas un año si hace falta hasta que los de arriba empiecen a ponerse nerviosos… Sigamos dando guerra… Claro que podemos…

 

Por cierto, el blog de Martín, muy interesante por muchos motivos:

http://spanish.martinvarsavsky.net/

 

Ley armónica: Spain is different


Habría que incluir en nuestra Constitución alguna ley que se llamara “de armonía y decoro”. Cuando viajas por carretera por países del tercer mundo, enseguida te das cuenta de que el subdesarrollo se hace patente en el caos arbitrario y el desorden que impera en casi todo: los edificios, las calles, los caminos, los decorados de fondo… No existe un concepto claro de armonía, siendo todo anárquico, sucio y horrible a la vista. Cuando viajas por países desarrollados, enseguida puedes notar en sus calles, en sus gentes, en sus paisajes, cierto orden y decoro. Puedes ir por cualquier carretera del norte de Europa, por poner un ejemplo, y ver como están decoradas armoniosamente por hermosos árboles, jardines cuidados y belleza singular en la estructura de sus objetos y su mobiliario urbano. Nada parece puesto al azar. Las casas están integradas en el paisaje, cuidadas, pintadas y fluyendo con cierta lindeza. En España tenemos algunos lugares así, pero la mayoría luce aún los síntomas del subdesarrollo. Viajas por las carreteras y a nadie se le ocurrió plantar algo bonito. Las vallas lo inundan todo, además, no vallas armónicas, de madera quizás, sino de horribles alambres grises, en el mejor de los casos, o de somieres superpuestos unos sobre otros para formar algún tipo de cercado extraño. Las casas son dispares, horrendas a la vista, superpuestas unas sobre otras sin ningún tipo de decoro. Leía el otro día en la prensa que a España, a pesar de la crisis, siempre le quedará el turismo. No sé qué clase de turismo atraemos, pero está claro que la imagen del desorden y la desarmonía que nuestro país proyecta no debe servir mucho para el boca a boca.

 

La Nueva Cultura Ética


Están ocurriendo cosas increíbles en estos días que nos hacen pensar en que algo está modificando nuestros patrones de conducta, nuestras formas de relacionarnos con el mundo y nuestra riqueza interior a la hora de entender la realidad envolvente.

Este cambio existe y tiene que ver con la teoría del desarrollo humano esbozada en lo que Inglehart llamó en 1977 “la revolución silenciosa”. Una revolución que tiene que ver con la tendencia del cambio de valores que nació en las sociedades occidentales basados principalmente en ideas de autorrealización y participación (posmaterialismo) más allá de las preocupaciones anteriores fundamentadas en la ampliación de la seguridad económica y la seguridad ciudadana (materialismo).

Estos valores posmaterialistas de autorrealización, participación o emancipación se reflejan ampliamente en las revoluciones que están naciendo en estos días. En algún trabajo anterior llamé a estos nuevos valores como Nueva Cultura Ética, ya que son indisolubles a la influencia cultural en la vida social y política de nuestras sociedades y comunidades. Y esta nueva cultura de valores emerge como consecuencia del desarrollo económico influenciado por la herencia cultural de nuestras sociedades adaptadas a las nuevas tendencias y conocimientos, a las nuevas tecnologías y las nuevas formas de relacionarnos con la realidad.

El cambio sociocultural producido no es lineal. La industrialización produjo racionalización, secularización y burocratización, pero el nacimiento de la sociedad que damos por llamar del conocimiento comporta otro conjunto de cambios que se expresan en una nueva dirección, poniendo énfasis en la autonomía individual, la autoexpresión y la libre elección. Además, la secularización va perdiendo terreno, recuperándose un nuevo tipo de espiritualidad alejada de las viejas formas, instituciones y estructuras del pasado pero con un nuevo aire renovado y característico de estos tiempos. Las sociedades desarrolladas, al dar por supuesta la supervivencia, empiezan a cuestionar los riesgos de la tecnología y comienzan a aproximarse a las esencias de la naturaleza, apreciando aquello que tenga que ver con el cuidado y el respeto a la misma. Lo ocurrido en Japón lamentablemente ha puesto en el debate de nuevo el problema nuclear. No en vano, las sociedades maduras desean acercarse de nuevo a los vínculos naturales con la naturaleza, protegiéndola y respetándola en todas sus vertientes.

Ello implica un retorno a las preocupaciones espirituales rechazando la religiosidad dogmática y dando paso a nuevas formas de espiritualidad y preocupaciones no materiales. Podríamos llamarlas, siguiendo las tesis de Inglehart como formas individualizadas de espiritualidad. El ordenador pasa a ser la herramienta principal de la nueva sociedad, y este artilugio moderno raya lo mágico, creando un número ilimitado de realidades virtuales. La creatividad y el estímulo intelectual son la base para que las preocupaciones espirituales vuelvan a estar en boga, lo cual provoca a su vez que el secularismo de la era industrial requiera cada vez más de mayores matizaciones.

Además de cambios en los aspectos religiosos y/o espirituales, se están produciendo cambios en las normas sexuales, sociales, económicas y políticas en las sociedades avanzadas. El énfasis cultural se traslada de la disciplina colectiva a la libertad individual, del conformismo a la diversidad humana y de la autoridad del Estado a la autonomía individual. Estos nuevos valores se reflejan a la perfección en la práctica mayoría de las sociedades avanzadas, donde se experimenta de forma comunitaria y en red con las nuevas tendencias sociales. La autoridad institucional pasa a ser una autoridad de grupo, asamblearia. La educación es horizontal y no vertical, así como las relaciones económicas, basadas principalmente en el apoyo mutuo y la economía del don. La sociedad civil muestra más atención a su poder, por encima del poder vertical de las instituciones jerárquicas. La masa, el pueblo, empieza a retomar su protagonismo esta vez de la mano de las nuevas tecnologías y los nuevos valores.

En todas las dimensiones existen procesos que impulsan el cambio, componentes que lo refuerzan y contribuciones que ayudan a su expansión. Todos estos cambios van dirigidos a la ampliación de la elección humana dentro de una sociedad que se quiere cada vez más humanista, más libre y más fraternal. No hay duda que una gran revolución ha empezado, una revolución que tiene que ver con un profundo cambio en el rumbo que la humanidad desea para sí misma.

 

La ambición de ser un hombre bueno


Siempre he dicho que cierta ambición sana es necesaria. Ambición por vivir mejor, por estar mejor, por desear lo mejor, para perseguir tus sueños y metas, para desarrollarte como ser humano pleno, para tener una pareja amante y comprensiva, para tener dinero suficiente para vivir con libertad suficiente, para mantener una cultura y una educación digna y amplia, para lograr objetivos y metas y superar las expectativas de la vida, para en definitiva, ser mejor persona…

Pero también está la otra ambición, la desmedida, la egoísta, la que no tiene fin ni límites. Esa que hace perder el norte con tal de conseguir un trozo de algo más, aunque eso sea a costa de casi todo. Las personas de ese tipo, normalmente mezquinas y sin escrúpulos, enseguida se cansan de aquello que consiguen. Se cansan de sus casas, de sus coches, de sus amigos, de sus parejas, incluso de sus hijos si estos no son lo suficientemente ambiciosos o necesarios. A veces la ambición desmedida se convierte en delirios de grandeza y eso pervierte y pierde a la persona. Los brindis al sol les dilapidan con tal de ser portada de una nueva conquista. Anulan a cualquiera que les haga sombra, y jamás se relacionan con seres que según su concepción, estén por debajo de su condición. Ambicionan el poder, la fama, el dinero, los honores y el estatus sacrificando con ello cualquier atisbo de humanidad. No la necesitan, no está en sus planes, la humanidad no es necesaria para “estar ahí”. Tampoco el amor o la amistad.  Hay personas tan pésimamente ambiciosas que pasan a la historia como el pastor griego Eróstrato, el cual según nos cuenta Valerio Máximo, «se descubrió que había planeado incendiar el templo de Diana en Éfeso, de tal modo que por la destrucción del más bello de los edificios su nombre sería conocido en el mundo entero». Patético, pero tal es la desmedida ambición.

En el otro extremo están los seres pasivos, sin ambiciones, sin proyectos, nulos ante la parsimonia de la vida. Les importa un bledo hacia donde gira el viento, ya que necesitan de su suave aleteo para dirigir sus pasos. Su única ambición es poder soportar un día más lo mediocre de sus vidas. No aspiran a nada, no quieren nada. No necesitan nada.

¿Quién es entonces el verdadero hombre? ¿Donde está el camino del medio justo y necesario? Creo que Rudyard Kipling lo describe muy bien en su poema If. No necesita más comentarios excepto su atenta lectura. Su fuerza, su frescor, su esencial verdad lo impregna todo:

 

Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor,

han perdido la suya y te culpan de ello.

Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti,
pero también dejas lugar a sus dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no te domina el odio
Y aún así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.

Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes conocer al triunfo y la derrota,
y tratar de la misma manera a esos dos impostores.
Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho,
tergiversada por malhechores para engañar a los necios.
O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida,
y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas.

Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a un sólo lanzamiento;
y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones,
para seguir adelante mucho después de haberlos perdido,
y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que te dice: «¡Resiste!».

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con sesenta segundos que valieron la pena recorrer…

Todo lo que hay sobre La Tierra será tuyo,

y lo que es más: serás un hombre, hijo mío.

 

Sobre la importancia de hacer las cosas bien


 

Ayer tuve un bonito encuentro con J. Quedamos para comer en el Ecocentro de Madrid, un lugar agradable donde saborear buenos platos vegetarianos. Tuvimos charla intensa e interesante sobre muchos temas referentes a la amistad, a la lealtad, al sacrificio. Me gustó mucho su afirmación y reafirmación sobre la necesidad de hacer las cosas bien hechas. Es algo que recalcaba con énfasis, en toda su manifestación semántica, porque hacer bien las cosas resulta algo comprometidamente difícil. Siempre nos queda la duda de si hemos obrado justamente o no en tal o cual situación. Recordaba en sus palabras la situación japonesa de estos días. Cuando lo pierdes todo y miras el horizonte, resulta difícil pensar en términos de haber bien o mal las cosas. A veces la realidad se impone con extrema crudeza, y quizás te has tirado toda una vida haciendo bien las cosas. Y ahora, en esas circunstancias, toca realmente mirar de frente y tener una actitud tan valiente y solidaria como la que está tomando el pueblo japonés. No hay pillaje, no hay robos, no hay inseguridad con respecto al prójimo. Solo ganas de ayudar. Pero aquí, en lo cotidiano, hacer las cosas bien en el día a día, en situaciones normales, también resulta difícil. Creo que es una de las pruebas espirituales más extremas: hacer las cosas bien. En todo caso, la claridad mental, la fuerza en la actitud, lo virtuoso de cada uno, merece la pena potenciarlo y revivirlo siempre que el ánimo lo permita. En estos últimos cinco años han ocurrido muchas cosas en mi vida… cosas extremas, de aprendizaje, de decisiones duras. Creo que mucha gente, por la crisis y otros factores se ha visto en situaciones dramáticas y complicadas. Me pregunto cuantas decisiones desacertadas habré asumido por ignorancia o convicción. Sea como sea, el error es un cúmulo de aprendizaje que te dirige irremediable hacia lo que llevas dentro. Si dentro hay bondad, te vuelves más bondadoso, si hay maldad, el abismo te socorre. Gracias J. por tu bondad y por tu enseñanza…

 

Conducta y consciencia


Ayer a las seis de la mañana estaba de viaje hacia Cataluña. Tenía que dirigir unos trabajos y en mi alocución final hablé sobre conducta y consciencia tomando como inspiración unas palabras que días antes había expresado MC en la presentación de la Fundación Civil. Me llamó mucho la atención la fortaleza a la hora de diferenciar palabras y acciones puntuales de la conducta diaria. Sé a lo que se refería, y por eso sé lo fácil que resulta decepcionarse cuando la conducta de las personas que nos rodean, o que creemos de confianza, no son lo que nos gustaría que fueran. Llegué a las tres de la madrugada a casa en un viaje de ida y vuelta relámpago en el que reflexioné mucho sobre la importancia de la conducta, y sobre todo, a la importancia de que dicha conducta, tal y como señalé en mi discurso final, venga acompañada de consciencia. Una conducta con consciencia es lo que mejor debemos desear para que el bien común y propio se manifieste en la vida diaria. La conducta debe ser ejemplarizante, y no digo perfecta, pero sí tendiente a la perfección. Porque al final de nuestros días nos valorarán no por lo que tengamos, ni por lo que dijimos, ni por lo que hicimos puntualmente, sino por la conducta para con los demás, para con nosotros mismos, para con el mundo…

Fundación Civil


El día de antes habíamos estado dos horas charlando en alguna parte de la calle Maldonado, hablando sobre las ideas capitales del discurso del día siguiente y el contenido de las ideas-fuerza que se querían desarrollar. En el recuerdo surgían los años en que soñamos con esta fundación. El siempre hablaba de la Fundación del Hombre como un proyecto que no cuajó en la época en que fue proyectado y luego, por cosas del destino, cuando empezábamos a vislumbrar el retorno a esa nueva fundación que quizás hubiera visto la luz en La Montaña, el hachazo de la enfermedad y la muerte de su mujer terminó por diluir cualquier propósito. Pero cuando algo corre por la sangre, cuando algo está inyectado en el Adn genético, casi me atrevería a decir que cuando algo está inscrito en el libro de la vida, inevitablemente tiene que ocurrir. Y ayer ocurrió. Formaba parte del guión, del destino. Era algo ineludible. Me encantó poder verlo y presenciarlo desde dentro. Viendo el esfuerzo ingente de personas de buen corazón como Joaquín, como César, como Javier, como Daniel, como Iñigo, como Manolo, como todos aquellos que estuvieron organizando el acto de la presentación desde las barricadas, aportando cada uno su gota de arena, aunque esa gota fuera una mueca de silencio comprensivo y de vigía. Cuando el catedrático Merino apareció media hora antes del acto estaba a solas con Mario, repasando las ideas que el día anterior habíamos comentado. Ya faltaba poco para que todo empezara. Los incondicionales venidos de toda España ya estaban dentro. Más de mil personas esperaban a que la esperanza tomara el relevo a la apatía y la pasividad. Mario estaba tranquilo, sereno, atendiendo con fuerza la importancia del momento. Le dije que este día no era un día de cosecha, sino de siembra. Estamos sembrando una semilla. La Fundación Civil nacía al mundo en un momento de crisis, un momento difícil, un reto pero también una oportunidad para cambiar todo aquello que sirva para que la convivencia y la felicidad de los humanos sea cada vez mayor. Esa es la felicidad que todos queremos y anhelamos… y esa es la misión de la Fundación Civil.

Más Consciencia (25 de septiembre)


Desde el ámbito de actuación de Fundación Ananta hemos puesto en marcha uno de los muchos recordatorios de esta nueva consciencia que se abre y a la que nos abrimos para hablar del sentido de la vida. Es el sábado 25 de septiembre y la información básica está en la web http://www.fundacionananta.org.

Los dos ponentes nos regalan su tiempo y su experiencia, y también su distinta sabiduría, para hablarnos del sentido de la vida. Vienen de lejos generosamente para compartir su consciencia. Pienso que puede ser un bonito momento para el encuentro, para recuperar la respiración consciente, para cargar el interior con alegría y con sentido del rumbo.  Para pensar, todos juntos, y desde la fuerza del grupo: “Que nuestro camino sea uno”.

Joaquín Tamames, 15 septiembre 2010

Estad siempre listos para vivir felices


Si habéis visto alguna vez la obra «Peter Pan», recordaréis cómo el jefe de los piratas siempre estaba pronunciando su discurso de despedida por temor de que cuando le llegara su hora no tuviera ya tiempo de compartirlo. Algo así me sucede a mí, y, aún cuando no me estoy muriendo en este momento, lo haré uno de estos días y quiero mandaros un mensaje de despedida. Recordad, esto es lo último que oiréis de mí, por tanto meditadlo.

He tenido una vida muy dichosa, y quiero que cada uno de vosotros la tenga también.

Creo que Dios nos puso en este mundo maravilloso para que fuéramos felices y disfrutáramos de la vida. La felicidad no procede de ser rico, ni siquiera del éxito en la propia carrera, ni de concederse uno todos los gustos. Un paso hacia la felicidad es hacerse sano y fuerte cuando niño, para poder ser útil y así gozar de la vida cuando se es un hombre.

El estudio de la naturaleza os mostrará cómo Dios ha llenado el mundo de belleza y de cosas maravillosas para que las disfrutéis. Contentaos con lo que os haya tocado y sacad el mejor partido de ello. Mirad el lado alegre de las cosas en vez del lado triste.

Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible. Así, estad «Siempre Listos» para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así.

Robert Baden-Powell, creador del movimiento Scout

Incivismo y papeleras


En mi habitual recogida de basuras ajenas observo dos cosas:

1.- Alguna gente, quiero pensar que solo se trata de una minoría, es incívica por naturaleza.
2.- Algunos políticos olvidaron poner bancos para sentarse y disfrutar de la calle, pero sobre todo, olvidaron poner papeleras…

Así que no sé qué resulta más insultante, si lo primero o lo segundo y también viceversa. Que pase usted un buen día mientras observa con detalle cuanto podemos mejorar.

Resucitando bibliotecas


Ayer fue mi primer día como voluntario en la Biblioteca de Mesas de Guadalora, un pequeño poblado que pertenece a Hornachuelos. Con la ayuda de Manuel Pulido, presidente de la Asociación vecinal «Amigos del Pueblo» y con los permisos pertinentes al alcalde pedanio y a los responsables últimos, se ha decidido reabrir, tras más de seis años cerrada, la biblioteca del lugar. Como editor, antropólogo y amante de los libros lo mínimo que puedo hacer es ayudar como sea en esta apertura… Cuando nos sentamos allí por primera vez la semana pasada y vi aquel templo de la cultura cerrado y abandonado sentí un arrebato. ¿Como era eso posible? Se gastan cientos de millones en hacer carreteras y grandes construcciones que luego se abandonan y nadie es capaz de gastar un poco de luz en la cultura… Y si abandonamos la cultura nos abandonamos como pueblo, nos alejamos de nuestras esencias primordiales… Si abandonamos esas mesas y esas estanterías pronto perderemos el rumbo de nuestra propia humanización y estaremos más cercanos a los animales que a nosotros mismos. De ahí que no me parece baladí el acto de resucitar una biblioteca, por muy humilde que esta sea. Debemos construir las carreteras y los puentes del mañana a base de conocimiento y cultura. Así que ahora hay que remangarse las manos y hay que trabajar. Si queréis ayudar en esta recuperación por favor enviad libros que no uséis para rellenar las estanterías de la biblioteca. Podéis enviarlos directamente a la biblioteca o a la sede de Editorial Séneca, la cual ayer hizo una generosa donación de libros. También se buscan voluntarios que quieran colaborar a estar un par de horas como bibliotecarios de la misma. La inauguración oficial será el día 2 de febrero y se abrirá, de momento, los martes y jueves de cinco a ocho de la tarde. Lugar: BIBLIOTECA DE MESAS DE GUADALORA. Allí nos veremos y felicidades a todos los que han tenido la osadía de apostar por este revival cultural… Gracias a Juanillo, Manolo, Manuel, Juana y todos los demás que ya están trabajando por ello… Gracias también al Ayuntamiento por la donación de… una estantería… Además de libros, necesitamos ordenadores… Si tenéis alguno sin usar no dudéis en donarlo a esta causa… Allí donde no lleguen los políticos, que llegue la sociedad civil…

Limpiando calles


Después de comer apetece dar un paseo si la lluvia lo permite. Desde hace algún tiempo aprovecho el paseo para tirar la bolsa de basura (normalmente solo tiro una pequeña bolsa con los residuos plásticos al contenedor amarillo) y siempre intento llenar la bolsa con los plásticos que me encuentro en el recorrido, así ejercito en algo eso que llaman civismo. Hoy, sin embargo, había más suciedad de la normal. Me he parado a mirar los objetos que iba recogiendo: un trozo de persiana que en su día taparía alguna ventana vecinal, trozos de macetas de plástico con sus respectivas flores muertas -¿en qué jardín estarían antes de ser abandonada?-, un juguete de niño con forma de camión, sin el niño, claro, que cansado de dicho camioncito andará ya con su playstation dando barrancazos en otros lares… Había también una simpática bolsa con un refresco a medio consumir y un papel de regalo arrugado. Me imaginaba esa romántica escena de amor a media noche, quizás con lluvia. Una pareja de enamorados quedan en ese paraje para practicar la economía del don, el regalo. Mientras abren sus respectivas promesas, toman su refresco… Cívicamente guardan todo en la bolsa para luego ser tirada a una papelera… Pero algo debió suceder… Quizás se enfadaron por algún motivo y él o ella arrojó con violencia la bolsa a la cuneta… Me he acercado a ella con cierta delicadeza… esa bolsa,, y su contenido mágico me ha resultado maravillosa… He querido imaginar que dentro, y ahí fuera, en algún lugar, aún existe una maravillosa historia de amor…

Payasos hacia la India


Estimados Amigos,

La experiencia etiope nos conmovió de forma grata y profunda. En cuanto regresaron a España, Kolo-Kolo y Kili-Kili empezaron a planear el siguiente proyecto. Las sonrisas de los niños Oromo fueron de tal calibre que decidimos repetir la experiencia, esta vez, en la India.
Saldremos el 27 de febrero de Madrid hasta el 17 de Marzo. Haremos actuaciones para orfanatos, escuelas y ONGs de Bombay y Calcuta.
Estamos buscando a una persona que domine bien el inglés por si desea acompañarnos en esta aventura y pueda ayudarnos con el idioma y la logística.
Si no podéis viajar con nosotros pero deseáis ayudar en este proyecto podéis hacerlo con un ingreso en la cuenta de la Fundación Los Ángeles, Ref. Payasos India. Cualquier aportación será bienvenida, así como cualquier idea o mensaje de ánimo.

Agradecidos,

Kolo-Kolo y Kili-Kili

Cuenta de la Fundación Los Ángeles
La Caixa n/c: 2100-4448-39-0200019206

Hacia la clase creativa


El momento histórico que llamamos industrialización creó una masa de personas que pasaron de depender del absolutismo religioso al absolutismo industrial. El poder y la autoridad pasó de lo sobrenatural a lo científico y mecánico, siendo la clase obrera sumisa y callada. Tras la industrial entramos en la era del conocimiento o postindustrial, donde las masas empezaron a adquirir derechos cada vez más emancipadores tales como la educación y la sanidad. Las sociedades empezaron a comprar ideas y no tan solo cosas materiales, desplazando el mundo de la fábrica y la industria al mundo del arte, la cultura, la creatividad, el conocimiento y las tecnologías de la información. Eso hizo al individuo más autónomo, con más capacidad de decisión y con una visión más independiente con respecto a la autoridad. La sociedad del conocimiento es más libre y más consciente de todo cuanto ocurre a su alrededor, y pronto se unificará como masa pensante para actuar contra las injusticias…

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