WIKIPEDIA, un ejemplo de economía del don y apoyo mutuo


Esta mañana, a petición de su presidente, muchos habrán hecho una donación a la fundación Wikipedia. Es una herramienta que usamos casi a diario y nunca hemos tenido que pagar por sus servicios. Pero desde hace unos años, vamos haciendo regularmente simbólicas donaciones para poder seguir apoyando este imprescindible proyecto.

Muchos de los que se dedican a la investigación no podrían hoy día pensar en un mundo sin Wikipedia. Somos conscientes de que todo el saber humano está expuesto allí, de una forma objetiva y clara con acceso universal y políglota en decenas de idiomas. Es una primera puerta para saber y conocer, para aprender de forma autodidacta sobre cualquier asunto de interés. Cuando tenemos dudas sobre algún tema solemos recurrir a ese lugar accesible y fácil y de allí disfrutar de un mundo de experiencia singular.

Lo maravilloso del proyecto es que es independiente y está editado de forma colaborativa. No aceptan donaciones gubernamentales ni de grandes corporaciones mediante anuncios o publicidad. Su desarrollo se basa en el voluntariado mundial y en donaciones privadas particulares.

Resulta difícil darnos cuenta de que estamos viviendo en una nueva era de responsabilidad económica. No se trata de hacer las cosas gratis, se trata de que entre todos podemos hacer cosas extraordinarias. Wikipedia es un ejemplo de ello y todos los que la usamos casi a diario deberíamos intentar, en la medida de lo posible, apoyar este modelo.

Estamos hablando de un claro ejemplo de economía basada en el don, es decir, de ofrecer al otro nuestro mejor talento y si gusta y al otro le sirve de algo, esperar su reciprocidad. Además es un ejemplo a escala mundial, lo cual refuerza la idea de que es posible una economía basada en el don y el talento, basada en los valores de compartir y la generosidad, de enriquecernos mutuamente mediante un medio libre y acorde con los tiempos.

Sin duda, Wikipedia es un referente internacional de un nuevo paradigma y una nueva forma de ver el mundo, entenderlo y expresarlo. Si tienes posibilidad no dejes de apoyar este tipo de iniciativas y disfrutémoslas todos.

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¿Nueva economía? Hacia la economía del don…


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Querido I.,

estamos estudiando con detalle tu propuesta económica y hoy hemos dedicado buen tiempo de la reunión de los martes a comentarlo con calma. M. se ha comprometido a enviarte algunas letras para detallar algunas visiones que tenemos sobre algunos asuntos. Es especialmente curioso todo lo que tiene que ver con la economía dentro del proyecto O Couso, un modelo tan alejado de lo tradicional, y al mismo tiempo, tan arriesgado.

Nos hemos dado cuenta, al ver todo el plano económico, de lo lejos que estamos del que ya empezamos a llamar antiguo modelo. Para algunos autores, la nueva economía ya no está enfocada en la producción de cosas sino en la producción de conocimiento. Nosotros, siguiendo ese idea (que no es más que trasladar el modelo de producción de un lugar a otro disfrazándolo de “nuevo”), nos adherimos a una corriente que llamamos ingenuamente integral y que pretende no tan sólo crear conocimiento, también crear y servir de inspiración desde una nueva perspectiva. 

A pesar de que el fenómeno de ecoaldeas lleva más de cincuenta años funcionando, vemos como su modelo económico se ha quedado, a nuestro particular entender, obsoleto en algunas cosas. No es que nuestro modelo sea revolucionario, simplemente vemos que difiere enormemente del que plantean las ecoaldeas actuales, las cuales utilizan un lenguaje y una praxis muy similar al que utilizamos en el “antiguo sistema” o en la estructura hegemónica, quizás decorado con tintes ecológicos y sostenibles, pero basados en sus mismas premisas de oferta y demanda. 

Deja lo que puedas y coge lo que necesites” no es sólo una frase bonita y modélica, encierra dentro de sí un nuevo paradigma de responsabilidad con el dinero y los recursos, con el trabajo y nuestra autorealización. Nosotros no rechazamos el dinero, simplemente le dotamos de otra utilidad, de otro significado, de otra visión marcada, como decíamos, por la gestión de una nueva consciencia o una nueva cultura ética. Eso significa que las cosas en sí mismas no tienen precio ni valor tal y como se expresa en los mercados capitalistas (tendría que repasar a los clásicos de la economía para ponerme al día), sino que las cosas, los servicios, y todo lo que repercute en los aspectos materiales del ser humano deben dotarse de un nuevo sentido, y por lo tanto, de una nueva estrategia de intercambio. No están basados en la ley natural de la necesidad, ni tampoco en la ley de la oferta y la demanda, sino que nacen de una necesidad humana de autorealización no por y para obtener dinero, sino por y para obtener alegría y felicidad en el compartir, la generosidad y el respeto. 

O Couso no aspira a vender lechugas, ni a hacer negocio con la artesanía o pedir subvenciones para plantar castaños. En O Couso habrá lechugas, artesanía y castaños, pero no condicionados por la ley de la oferta y la demanda, sino marcadas por el desarrollo de nuestros dones y talentos. Es decir, el valor estará en el don, no en el producto. Estará en la inspiración que ese don pueda ofrecer a otros, pero no en el coste monetario del mismo. Esto se parece al anuncio de aquella tarjeta de crédito que decía eso de que hay cosas que no tienen precio (para lo demás, la tarjeta en cuestión). Nosotros nos queremos centrar precisamente en esas cosas que no tienen precio, que no es ni más ni menos que sacar lo que llevamos de genuino y auténtico y compartirlo desde la cooperación y la generosidad, desde la honestidad y la alegría. Esto rompe totalmente con todo el modelo económico antiguo e incluso con los modelos más actuales (como el de “nueva economía”, que centra su fuerza y desarrollo en internet). Lejos de la competitividad, de la producción, la productividad y los sistemas de organización actuales, desarrollamos nuestra praxis reorganizando todo el modelo y su estructura desde su propia base.  

No queremos cobrar por lo que hacemos, queremos compartir lo que hacemos. Esto no significa que queremos optar por el obsoleto modelo del trueque, sino que queremos basar nuestras relaciones en la “economía del don“, en esa que se preocupa de que no le falte nada a nuestro vecino, o si quieres, en el dar sin esperar nada a cambio

No tenemos prisa ni necesidad por poner un tejado o una ventana nueva. Si tenemos recursos lo haremos y si no tenemos recursos no lo haremos y viviremos felices profundizando en nosotros mismos y en las relaciones grupales y con el entorno. La necesidad de bienestar viene marcada por satisfacer aquellas cosas que nos hacen humanos y nos alejan de las bestias. De ahí que para realizar la transición hacia la completa e integral satisfacción de las necesidades básicas no debamos dedicarle todo nuestro tiempo a ello, sino unas horas al día o aquellas que nos hagan felices. Así, nos queda todo el resto para poder profundizar en nuestros dones. 

Realmente esta (arriesgada) apuesta quiere servir de inspiración y desea innovar y profundizar en los aspectos psicológicos, éticos, sociales y morales de la sociedad. La economía, el orden económico es de vital importancia, pero deseamos tratarlo desde una nueva base, desde una nueva perspectiva más compleja y menos lineal. Las bases de una nueva sociedad deben proyectarse desde una nueva visión. No queremos una interpretación unilateral (oferta-demanda) de la economía, deseamos profundizar en todas sus facetas e integrarlas en todos los aspectos de nuestra vida. 

De todo esto te hablará con más calma M.  y estructurará mejor algunas ideas que hemos tomado esta mañana para que la descripción que haces en el trabajo del modelo económico de O Couso se acerque algo más a la realidad. 

Por favor, no dejes de ponernos al corriente porque el tema nos está inspirando y nos ayuda a resituarnos y afianzar nuestra visión.  

Un abrazo sentido y felicidades por el esfuerzo y el trabajo realizado… 

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La rotación jerárquica


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Estaba redactando la carta de cese de la presidencia de la fundación para ser coherentes con nuestros propios principios de rotación armónica, cuando pensaba en esos anquilosados sillones inamovibles de la política, de las instituciones, de las empresas, de todo aquello que nace de una jerarquía de poder cuyo único propósito rezuma deseos vanidosos inamovibles, generando de paso que la sociedad no avance ni progrese.

Hay algunos tan aferrados a sus sillones que prefieren destruir la institución entera antes que abandonar su posición. Véase el caso de las dictaduras, de los partidos políticos donde no hay renovación ni libertad de elección, de personas que creen de repente ser dueños de instituciones que llevan siglos funcionando con normalidad. Realmente vivimos en una democracia disfrazada donde no existe una necesaria higiene institucional.

Cuando estudiaba la institución masónica, una de las cosas que más me llamaron la atención (véase el libro “Entrevista a un masón, perspectiva antropológica de una realidad ignorada“) fue la rotación de sus cargos. Uno se tira media vida para llegar a uno de los cargos más altos como puede ser el de “Venerable Maestro”. Pueden pasar diez o veinte años hasta que llegas al mismo y cuando lo consigues, cuando has pasado por todos los oficios y grados posibles desde el más joven aprendiz hasta el de maestro pasando por el de compañero, de nuevo, tras un año de “veneratura”, vuelves al comienzo. Te conviertes en un humilde “guardatemplo” cuya única misión será la de vigilar que los vicios mundanos no perturben el ritual ni condicionen el ritmo de los trabajos.

En la fundación y en el proyecto optamos por ese modelo, por eso, tras un año en el cargo de presidente, llegó el tiempo de rotar y dejar que otros asuman ese rol. Lo hacemos a consciencia de que el verdadero poder carismático no reside en los puestos de “control”, ni en las representaciones de uno u otros cargos, sino que reside en el silencioso y arduo trabajo de cada uno de nosotros en nuestros respectivos trabajos diarios. Por eso es normal ver al presidente de la fundación limpiando las heces de los retretes o a la vicepresidenta cocinando para treinta o a la secretaria dirigiendo a un número sin fin de gente. No se trata de ejercer ningún poder, sino de empoderarnos todos en el trabajo diario, de seguir la estela de cooperación y apoyo abarcando con nuestras manos y corazones los trabajos del día a día. Nuestro único poder es el que sirva de inspiración, de ejemplo, de sencillez.

Nuestra jerarquía obedece a otros patrones, quizás a los de antaño, a eso de respetar a nuestros mayores, de proteger a nuestros jóvenes, de ayudar al hermano y la hermana y a mirar a la naturaleza con reverencia y respeto. Sentimos que el verdadero poder no reside en ningún líder carismático, sino que el verdadero líder es aquel que se agacha a limpiar los pies del peregrino, o aquel que asume que la verdadera jefatura reside en el grupo.

En O Couso estamos rompiendo con muchos viejos esquemas, y eso nos hace fuertes para afrontar todos aquellos muros que deberán caer en las próximas décadas. Si tenéis algún puesto de representación o de poder, reflexionad, ¿cuánto tiempo lleváis ahí sin ceder el testigo? Volvamos al sagrado círculo, allí donde todos podemos vernos las caras y humildemente compartir nuestro pecho descubierto y sincero.

 

ME CAMBIO, CLARO QUE HAY ALTERNATIVAS


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© Fahmi Bhs

Existe una clara resistencia del ser contemporáneo a confinarse en una vida totalmente estática, abducida por el patrón de lo cotidiano como algo predeterminado desde nuestra propia cultura. Un mismo domicilio, una sola profesión, un núcleo familiar determinado, incluso una siempre y marcada identidad sexual. Nos arraigamos a los mismos patrones heredados, a las mismas ideas sobre el dinero, sobre el consumo, sobre la alimentación, sobre la salud. Somos incapaces de ver más allá de esos patrones.

Sin embargo, algo está cambiando desde hace un tiempo. Ya somos capaces de olvidar nuestra fidelidad a la norma y hemos aprendido a cambiarnos de compañía de teléfonos, de compañía de luz, de banco, hemos aprendido a cambiar nuestro voto, nuestras formas de disfrutar, nuestras formas de compartir. Nuestros hábitos de consumo se han vuelto exigentes y hemos sido capaces de renunciar a cosas por vivir experiencias.

Existe un éxodo masivo hacia otras formas de vida, de entendimiento, de relación. Internet está abriendo las puertas a una revolución cultural y social inimaginables. La emancipación individual y colectiva está marcando un nuevo rumbo, una nueva forma de relacionarnos de forma alegre, pacífica, hermosa.

La transformación, el cambio, el nuevo paradigma es posible. Ya se está gestando en el corazón de mucha gente y muchos lo están llevando ya a la práctica cotidiana. Lo pensamos, lo soñamos durante mucho tiempo. Ahora ya es posible. Sólo hacen falta pequeños gestos en la vida diaria. Cambiar nuestro dinero de los bancos, cambiar de compañía de luz, cambiar nuestra forma de consumir. En la web “Me Cambio” nos dan alternativas. Muchos de nosotros ya estamos adscritos a alguna de ellas. Pero el mundo necesita que seamos muchos más, todos los que de verdad desean un profundo cambio y transformación, todos los que aspiran a un mundo más justo y verdadero.

No lo dudes por un instante. Es hora de revolucionar el mundo y hacerlo mejor, mucho mejor.

http://mecambio.net/

Hacia la revolución integral


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Estamos viviendo un momento de transformación social y cultural donde viejos valores y principios se renuevan y empoderan en una nueva mentalidad política, económica, cultural y social, filosófica y espiritual.

La transición del individuo social hacia el individualismo ha provocado una transformación necesaria, donde el ser social e individualista se fusiona para crear una nueva entidad cultural: el individuo integral. Es decir, aquel que es capaz de integrar en solitario y en colectividad una nueva dimensión de relaciones.

Esto se puede ver en la necesidad de una regeneración política y económica donde los desvalores de la competitividad y egoísmo dejen paso a principios y valores de cooperación, de apoyo mutuo y solidaridad.

Todo esto se puede ver en los nuevos grupos políticos que están surgiendo, así como en los movimientos que nacen para dar respuesta a las nuevas necesidades, como las cooperativas de trabajo integral, como las ecoaldeas o comunidades integrales o las ciudades en transición, como el movimiento de decrecimiento, la permacultura o la agroecología.

Realmente estamos siendo testigos de una lenta pero necesaria revolución que guarda distancia con los antiguos paradigmas de revolución social. Ahora la revolución se entiende como un cambio en la psique individual y colectiva, pero un cambio pacífico, silencioso, cargado de acciones individuales y colectivas que pretenden influenciar en el espacio social desde el ejemplo y la acción y no desde la protesta o la violencia verbal.

Existe un trabajo individual irrenunciable de mejora, pero sobre todo, lo que caracteriza a este nuevo paradigma de cambio es el trabajo grupal, la iniciación colectiva hacia una nueva dimensión de cooperación. Estamos siendo testigos de un profundo cambio donde empezamos a valorar la vida desde su sencillez, donde decidimos voluntariamente poner barrera al consumo desbocado material para dar paso al consumo de experiencias, de sentimientos compartidos, de vida alegre y buen vivir.

¿Cómo participar en esta revolución? Buscando, apoyando o creando movimientos alternativos, lugares donde la creatividad y el amor compartido sean la premisa. Organizaciones o movimientos donde no exista el insulto al otro, donde todos puedan participar de forma pacífica y no violenta en la toma de decisiones. Creando, participando o apoyando iniciativas de convivencia, de economía compartida o de sistema de creencias liberados de los antiguos paradigmas. Hay mucho por hacer, y estamos llamados a cumplir con nuestra parte.

(Foto: amigos cooperando en la Comunidad Integral de O Couso. Un lugar de exploración interior y compartida).

 

Ananta News


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La semana pasada tuvimos la suerte de participar en la primera reunión formal para dar vida y ánimo a un nuevo y hermoso proyecto de nombre Ananta News. Se trata de una revista digital y un boletín mensual que pretende aunar bajo un mismo paraguas diferentes personas, corrientes espirituales y grupos que trabajan por llenar la tierra de valores y principios universales.

Pude asistir como representante de la Fundación Dharana y tuve la oportunidad de agradecer a Koldo Aldai el impulso motor y la iniciativa así como a la Fundación Ananta por dar cobijo a tan hermosa empresa. También a los demás grupos que asistieron con el deseo de albergar la unión desde la diversidad allí presente.

La espiritualidad está pasando por un momento dócil pero al mismo tiempo por una amalgama de nuevos movimientos y corrientes que pretenden incidir en un camino o disciplina para promover una u otra visión acerca de los principios y las leyes que rigen el universo exterior y el interior. El deseo de Ananta News es el de informar de todo este maremágnum de corrientes al mismo tiempo que pretende crear opinión y unir lazos fraternales con escuelas, órdenes, movimientos, grupos, comunidades o personas que se sientan afines con el ideal de una humanidad unida y fraterna, libre e impulsora de cambios positivos y armónicos.

No dudes en apoyar esta iniciativa desde tu posición, ya sea apuntándote en la base de datos para recibir mensualmente el boletín, escribiendo artículos de temática afín o apoyando la iniciativa económicamente para sostener el trabajo de servicio.

Esperamos que os guste este nuevo medio de información y esperamos que podáis difundir su mensaje intrínseco.

Un abrazo sentido a todos y a disfrutar de noticias positivas y reflexivas sobre la vida y su misterio, sobre el clamor del amor y la candidez de la sabia voluntad al bien.

http://anantanews.org/

(Foto: Reunión fundacional en el Hotel Princesa de Eboli, en Pinto)

 

Ojo de Agua, ¿formarse o educarse? Un proyecto de aprendizaje diferente


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Es una suerte acompañar a Emilio por toda la geografía del país. Te permite conocer a gente muy especial, comprometida con ese cambio que todos queremos, personas que desde sus vidas y sus trabajos aportan unos testimonios increíbles de transformación y posibilidad. Te das cuenta de que el nuevo paradigma no está solo ni huérfano, más bien, hay algo que le arropa en las miradas de toda esa gente que apuesta su vida entera para conquistar un sueño posible.

Ese fue el caso de la mañana de ayer en el hermoso pueblecito alicantino de Orba, anclado en la comarca de la Marina Alta. En un paraje excepcional rodeado de naturaleza y montañas se encuentra el proyecto “Ojo de Agua”, una iniciativa de espacio abierto donde los niños pueden aprender de forma libre en un ambiente relajado y lejos de las tensiones de la escuela convencional. Tuvimos la suerte de pasar todo el día con sus fundadores, Marién Fuentes y Javier Herrero, aprendiendo sobre esta experiencia y sobre su desarrollo e impacto en la educación de los niños. Nos asombró mucho el testimonio de algunos padres que venidos desde muy lejos se asentaron en esta comarca única y exclusivamente para que sus hijos crecieran en un entorno diferente y con una educación alternativa a lo convencional.

Emilio aprovechó la charla de la mañana para mostrar como el corsé educativo en el que actualmente vivimos ha caducado y ha dejado de tener sentido. Afirma que ya no estamos siendo educados, si no más bien formados. Formar viene de formare, lo que equivale a dar forma a una cosa, modelarla, configurar o conformar algo, hacer una cosa dándole una determinada figura desde fuera. Educar está emparentado con el verbo latín educere, que significa extraer fuera, extraer lo mejor del otro, sacar esos dones y talentos que llevamos dentro, desde el interior, sin ningún tipo de manipulación o condicionamiento exterior. El futuro pedagógico debería centrar sus recursos y habilidades en extraer lo mejor de cada uno, no en manipular o moldear nuestra psique.

En la educación a la que estamos acostumbrados nos formatean y nos moldean, hacen de nosotros una especie de cosa adaptada a cada cultura o estrato social sin mayor oportunidad para ser nosotros mismos. Además nos educan en la competitividad como única alternativa al progreso, obviando el apoyo mutuo y la cooperación. En la nueva pedagogía se extrae lo mejor de nosotros, se aplica el principio del autoaprendizaje, de cooperación y libertad. Es lo que están haciendo en proyectos como Ojo de Agua, lo cual nos aporta inspiración y testimonio para nuestros propios futuros proyectos y la cual nos da esperanza de que otro mundo es posible. Claro que lo es. Posible y necesario.

Para conocer más:

http://ojodeagua.es/