No estamos construyendo un templo. Es Dios el que nos construye a nosotros


Firmando libros para los primeros diez compradores del libro La Gestión del Misterio… 🙂

No estamos construyendo un templo. Es Dios el que nos construye a nosotros.
(Joseph Smith)

Nos preguntan a veces si creemos en Dios. Nunca encontramos respuestas adecuadas ante esa pregunta. No sabemos qué es Dios, pero sí, de alguna manera, podemos ver su Obra. Nuestra propia existencia honra la existencia de Aquel que nos creó. Dios fue el título del libro que unió a Emilio a esta empresa. Decimos empresa en su término amplio. Empresa como un espacio y un tiempo dedicado a Dios, o mejor dicho, a su extensa Obra. No nos referimos a ese Dios imaginado a nuestra imagen y semejanza, sino a ese Dios que entendemos como Misterio. Por eso, si el libro Dios nos unió y creó en nosotros una bonita amistad después de un año juntos promocionando al mismo, ahora le toca el turno al Misterio.

No sé vender, lo admito. El libro de Dios se vendía solo. Estaba empujado por Dios y la Providencia, como dice Emilio. Sacábamos una y otra edición. Eran otros tiempos. La gente tenía sed de Dios. Ahora la gente tiene miedo y tiene sed de miedo. Ya no se cree en la esperanza ni en la fe. Por eso es muy difícil recrear aquel milagro que posibilitó en parte la creación de O Couso. El librito La Gestión del Misterio pretende echarnos una mano con la construcción de la Escuela. En verdad es una Escuela de Misterios. La vida es un misterio, la meditación es un misterio, el compartir sin esperar nada a cambio es un misterio, la generosidad es un misterio. O Couso, que es una obra de Dios, es un gran misterio que aún sigue transformando y ayudando en la vida de muchas personas. Sigue siendo un lugar de esperanza, de fe, en un mundo con miedo. Por eso debemos potenciar el corazón de ese lugar con la creación de una Escuela de Misterios. Una escuela que nos enseñe a escuchar a Dios, o mejor dicho, a contemplar Su Obra, y de paso, a sentir la urgencia de actuar.

Esta mañana quedamos en la Diputación de Sevilla, donde trabaja, al menos aún por unos meses más antes de que se jubile. El tiempo pasa. Me recordaba sus tiempos en política, cuando tenía escolta y llevaba una vida tan diferente a la de ahora. Y yo recordaba mi otra vida, quizás también mis otras vidas, donde todas esas sendas me son familiares. Me daba pena, en cierta manera, el haber podido perder la memoria de tantas y tantas cosas vividas. La edad, decíamos. Pero no me refiero a esta edad diminuta y estéril. El alma conoce de otras edades, de otras vidas. El recuerdo de sí mismo es el recuerdo de todo cuanto pasó, pasa y pasará. Eso forma parte de la Gestión del Misterio. El recuerdo, y luego, una vez recordado todo, o al menos parte del todo, entrar sigilosamente en la urgencia de actuar. Ser constructores activos de la Gran Obra.

Me pregunto cuántas fuerzas nos quedarán para seguir actuando. Cada vez todo es más difícil. En cien, doscientos o quinientos años, la Tierra cambiará completamente. Habrá que volver a empezar. Habrá que elegir de qué manera podemos ser útiles a la Obra. Si eres agnóstico, o incluso ateo, todo esto no tiene ningún sentido. Pero si creemos en algo, no podemos mirar a otro lado. Nace la urgencia. Y esa urgencia se expande cuanto mayor es la mirada, la visión, el recuerdo. Eso también es un misterio. ¿De dónde nacerá esa urgencia? ¿Cómo mirar a otra parte con todo lo que hay por hacer? Agitar consciencias para que estas eleven un poquito su vibración y con ello salvemos una parte de nuestra propia especie humana no es suficiente. Como individuos no somos realmente nada, pero como almas grupales lo somos todo. Almas constructivas, almas que se reconocen, que se recuerdan una y otra vez. Y en ese poderoso recuerdo nacen las alianzas invisibles, los trabajos comunes y grupales, el objetivo último de cada encarnación.

Por eso la frase de Smith tiene tanto poder: no estamos construyendo un templo, es Dios el que nos construye a nosotros. Esa es la verdadera esencia de todo aquel que despierta a la visión urgente. Nuestros actos son insignificantes, pero provocan la oportunidad de que Dios, y su Misterio, se expresen a través nuestra. Por eso los Misterios de todos los tiempos serán compartidos para aquellos que deseen agitar sus consciencias, aquellos sedientos que deseen comprender la urgencia de vivir. Por eso hemos querido aportar nuestra pequeña estrofa en esa causa con este humilde libro. No es mucho, pero es algo, y todo va sumando en esta misteriosa construcción. Gracias querido Emilio por hacerlo posible. Gracias por la amistad y el trabajo Uno.

 

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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La Gestión del Misterio


En la mágica noche de San Juan, ponemos por fin a la venta el libro coescrito con Emilio Carrillo: La Gestión del Misterio. Un libro cuyos beneficios servirán para poder empezar la obra de la futura Escuela Dharana, dentro del proyecto O Couso. Gracias por ayudarnos en este sueño. Gracias por vuestro apoyo.

Desde los albores de nuestra consciencia, la humanidad ha intuido el Misterio de la Vida y a lo largo de la historia, lo ha ido articulando y gestionando de diferentes formas, según la cultura de cada época. Bajo esas formas, sin embargo, latía una sabiduría única, una Sabiduría Perenne y universal. Gracias al trabajo de grandes Iniciados, esta Sabiduría ya no está tan solo en manos de las Escuelas ocultas sino también disponible en las del gran público.

A pesar de ello, en estos tiempos difíciles y oscuros, ¿cómo vivir y cómo gestionar estos Misterios, esta Sabiduría? ¿Cómo mantener inquebrantable su esencia mientras nos deshacemos de formas caducas y anquilosadas? Esta es la difícil tarea que emprenden los autores al reflexionar sobre la gestión de estos Misterios en el presente, explorando sus limitaciones y también sus posibilidades. Con ello han querido compartir una estrofa para la revisión de la Sabiduría Perenne que debemos hacer en nuestros días. Esta estrofa, humilde pero necesaria, es también una pista y una contribución a la expansión grupal de la consciencia y a la continuidad del ideal de una espiritualidad compartida bajo la ley del servicio.

https://www.editorialdharana.com/catalogo/la-gestion-del-misterio?sello=nous

 

(Los beneficios de la venta de este libro servirán para impulsar la construcción de la futura Escuela de Dones y Talentos, la Escuela Dharana).

 

 

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Viviendo la ataraxia


a

Un conocido escritor premio Planeta me pide que escriba artículos para su nuevo proyecto. Una fundación con sede en Londres me solicita un escrito. Me llaman de una productora para no se sabe qué después de atender a no sé cuantas entrevistas, y a mí lo único que me apetece en estos días es estar recluido, leyendo, contemplando, observando. Además con la grata sensación de experimentar un cambio hermoso, interior. Uno de esos que te conectan aún más con la esencia de lo que realmente somos. Lo epidérmico ya no me apetece, excepto para enmarcar algunos mensajes ocultos tras estas letras de aficionado a la escritura. Hablar de mí, hablar de mi vida, es solo un marco, un testimonio, como dirían los antiguos, para hablar realmente de aquello que habita en mí, de aquello que da sentido a mi vida. Si fuera un efervescente cristiano diría que lo que habita en mí es el Reino de Dios, el Cristo. Un estado de ataraxia, donde la tranquilidad y la paz interior me invaden.

Sólo tengo que mirar a mi alrededor y darme cuanta que tras las pequeñas paredes de esta apacible cabaña solo hay pura naturaleza. Árboles majestuosos, praderas cargadas de flores, cielos azules adornados con horizontes imaginados. A veces pienso que todo es fruto de un resplandor, de un delicado perfume que se instala en el contorno y que proviene de altas esferas. Cuando miro más afuera y veo como todo se desmorona puedo sentir cierta incomodidad existencial. Pero mi misión no es alimentar ese miedo, ese derrumbe, sino poner las bases para aquello que ha de venir. Implementar los cimientos de ese nuevo mundo inevitable. Si allá fuera todo se acaba, aquí dentro deben renacer pequeñas colonias, pequeñas comunidades que salvaguarde el conocimiento e implemente las herramientas apropiadas para la construcción de lo nuevo.

Alguien que estuvo aquí viviendo tres meses difíciles con su familia en otoño escribió ayer un bonito texto que con su permiso comparto. Lo hago porque en sus palabras rechina con fuerza esa apreciación de lo nuevo, ese argumentario necesario de lo que viene. Por favor, no os quedéis con el marco. Mi persona, mi personalidad es solo un pequeño vehículo que alberga el testimonio. Un pequeño marco. Lo importante es la imagen de fondo. Gracias querido R. por tus sentidas palabras. Gracias por ser testigo y testimonio de la simiente. Aquí os dejo, con cariño, el texto:

Hola Javier!

Llevo días buceando en tu diario, en tus textos, en tus escritos, en tu idea utópica llevada a cabo. Oliendo tu rastro, midiendo centímetro a centímetro cada paso. Exégeta de tu abecedario velado; la L, la R, la B, la M, la MC. Un complejo juego descifrado. Un antropólogo espía, un detective privado. He estado en tu Camino de Santiago, en los albergues, en tus miradas, y en tu cansancio, y en tu volver a ponerte en pie, en tu perseverancia, y en tu misticismo alado. He estado en Cadaqués, en Madrid, en Barcelona, en tu casa de Hornachuelos, en el Blue Angel, en la Abadía de Cluny, en los antiguos castros, en el Bosque de los Ancianos. Me he comido un par de croquetas de tu madre, y un batido de chocolate, y una tortilla de patatas que ha preparado L y ha puesto en el tupper para el viaje.

Como un fantasma que llega después pero como si siempre hubiese estado, me he sentado a tu lado en las reuniones con tus amigos empresarios, con tus amigos masones, con tus amigos sabios, con tus amigos magos. He asistido a tus presentaciones de libros, y a tus extraños cenáculos. He leído las cartas, las que vienen y las que van. He contado cada céntimo y cada euro donado. He dormido con vosotros en el hotel Prius. He visto los mismos gatos que tus has visto, y también he estado en el entierro de Cuca junto a la alameda, yo también he llorado, y después he llegado con vosotros a Samos, y he visto O Couso. Y los ojos también me han brillado. Y he subido a los tejados. Y desde allá he visto la utopía hecha realidad. Como un ángel he ido acompañando a todos los utópicos a la mesa, en los círculos, en las meditaciones, en las actividades de la mañana, en las risas de la tarde, con la familia austríaca jugando con Geo, y con la familia de tres hijos, radiantes todos ellos. Estoy en cada una de las fotos hechas en la entrada. Y he cantado cada despedida en la carretera. Y he pisado todas las nieves, y me he calentado en el primer fuego, y me he duchado en la primera ducha. Y he montado contigo la bella Rous. Qué risas. Y he pasado los fríos inviernos en la caravana, tiritando, elegido entre los elegidos para sembrar un brote de esperanza utópica. Y he sujetado el tronco para que no pesara tanto y acabáramos antes la cabaña. Y he tocado el cuenco tres veces. Un largo silencio. Y tres veces lo he tocado. Y os he abrazado una y otra vez, infinidad de veces.

He visto todas las sonrisas, todos los gestos, todas las ilusiones, y también los desalientos. Los desalientos también los he visto. Pero he visto el verde de los valles. Aún así, he tenido que ir en carne y hueso, acompañado de una niña ángel y de un gran arcángel para cerrar un ciclo, para cerrar una herida de verano o una herida de amor lejano. Para poner el suelo en el suelo, y el cielo en cielo, tras las losas protectoras, y que el culpable se transformase en amable, y que el amor sea una sonrisa cavada de una tierra santa antigua. Y he cocinado sin luz patatas y huevos fritos y todo inundado. Pero ahora, después de las inundaciones, todo está en calma. 21 días de retiro. B. Todo en silencio. El más bello de los silencios, el que desciende alrededor de las columnas de O Couso. Un inmenso silencio. Todo el mundo quieto en sus casas. En retiro silencioso. Y yo desde la distancia os observo. Estoy aquí, en tu cabaña, en estas sábanas, en esta madera, en esta respiración continua. En el bosque. En la utopía efectiva. En la sencillez voluntaria. Larga vida a O Couso, y a sus moradores. Hay una perra blanca que me acompaña. Sonríe, es una alma libre. Un alma libre errante en O Couso. Un alma libre.

Instante frágil


a

Queridos, perdonar mi silencio pero ayer tuve que ir al hospital de urgencia por un fuerte dolor en el pecho y hoy he pasado el día de reposo.

Por suerte se descartó un fallo cardiaco y todo se redujo a un exceso de estrés. Hoy ya estoy mejor y de nuevo dándolo todo.

Sobre la política de este país pues creo sinceramente que si viviéramos sin gobierno los próximos diez años nadie lo notaría. 

Por desgracia aún no somos un país moderno, ni siquiera posmoderno. Vivimos aún anclados en los reinos de taifas, algunos ya más avanzados han descubierto la pandereta y el botijo y otros siguen con sus moriscas manías de ser los mejores o los más altos y rubios. 

Creo que la mejor política es la que hacemos desde nuestras pequeñas decisiones diarias. 

El qué comemos, el qué vestimos, en qué trabajamos, a qué dedicamos nuestras horas de ocio, donde guardamos nuestro dinero o en qué lo empleamos. 

La mejor política es aquella que hace de la convivencia humana algo mágico y maravilloso. Algo así como un abrazo matutino después de una meditación silenciosa en grupo o una comida en familia, aunque la familia no sea sanguínea sino que en ella te acompañe tu perro o tu vecino o un peregrino desconocido. 

Hay mucho ruido y pocas nueces en esa otra política barrio bajera donde unos y otros se acuchillan para no se sabe muy bien qué. 

Es ese teatro humano, tan necesario para ombliguear, para persuadir, para seducir, olvidando los valores universales y necesarios de la buena conducta, la buena voluntad y el bien común como premisa necesaria en la convivencia humana, solo hay espacio para el tedio. 

Bueno, perdonad el rollo. Es que ayer pensé que me moría y al resucitar recordé por un instante la urgencia del vivir, y sobre todo, la urgencia de hacer el bien. 

No solo para uno mismo, sino también para el resto de los que en este mismo instante, comparten vida. 

Somos pasajeros afortunados, pero este viaje dura un instante muy corto de tiempo. 

Vivamos en lo imprescindible. 

Un amoroso abrazo,

J. 

Pd.- Si estás leyendo estas letras es porque estás vivo. A veces olvidamos que la vida es fugaz. Te puedes caer y romper la cabeza como le pasó el otro día a alguien que andaba de excursión por Islandia. Puedes coger el tren y perder la vida mientras chateabas con alguien como pasó hace unos días en Galicia. No sabemos nuestra hora, pero ahí está, aguardando pacientemente. Nos falta, lo queramos o no, ese punto de alerta, de lucidez, de consciencia despierta que nos haga entender que todo es fugaz. En esa fragilidad, en este instante donde aparentemente estamos vivos, deberías reconsiderar todos y cada uno de nuestros días. Deberíamos pensar si cada instante que pasamos en esta nave tierra ha sido único e irrepetible. Deberíamos analizar si mañana cuando vayamos a trabajar lo haremos con una actitud positiva y cargada de cariño hacia todos. Deberíamos pensar antes de hablar, antes de emitir un juicio, antes de intentar convencer al otro sobre una u otra cuestión, antes de salir a la calle para hacer ruido, antes de hablar de fútbol o toros o política o cualquier cosa. Deberíamos sentir en nuestros adentros si todo eso que hacemos a cada instante, inclusive el comer y el dormir, lo hacemos desde un inspirado y urgente amor o desde una desesperada contradicción continua. Dichosos seríamos si tuviéramos ese instante de paz, de lucidez, de destello, como el que se siente cuando crees que la vida y la muerte pende de un frágil hilo. Ayer lo experimenté, y pensé que revivía, es decir, que aplazaba la hora trágica para abrazar el instante único del ahora. En paz, vulnerable, pero con fuerza suficiente para seguir. Es hora de gobernar nuestras vidas, de emanciparnos de todo aquello que nos frustra o anquilosa. Es hora de despertar del sueño y vivir cada instante.

El Jardín de Epicuro


a

Estimado F.,

Mientras aquí nosotros en O Couso hemos conseguido un pequeño y modesto Jardín de Epicuro, el cual, por cierto, era también de Samos, vosotros habéis conseguido vuestro propio Liceo aristotélico o Academia platónica con los Encuentros Eleusinos. Cada uno encontrando su propia paideía, a su estilo, a su manera, pero siempre como fijación la de compartir el saber Ser con el saber Hacer. Una forma de inspirar al hacedor que llevamos dentro y de paso, secuestrar del olimpo a ese dios Ser que todos somos. O dicho de otra manera, seguimos siendo unos golfos, es decir, unos ángeles caídos con esa irremediable necesidad interior de robar el fuego a los dioses. Osados, eso somos. 

Lo habéis conseguido y de alguna forma nos sentimos agradecidos por secuestrar ese soplo de aliento, por haber arrebatado algo de vosotros, que sois maestros en el arte de la provocación y en la ensoñación de esa búsqueda unitaria de la luz. Ya no se trata de seguir en la inopia de la búsqueda. Algo ya hemos encontrado gracias al aporte de lucidez. Ahora solo resta, a modo de tributo, salir del laberinto del yo para abrazar el compartir del nosotros. Por más que nos pese, por más que nos aturda, por más que nos creamos algo, nada puede existir ajeno a ese plural irremediable. Es el nosotros en su triple manifestación interior, voluntad, sapiencia y amor, lo que nos aproxima al magullado Misterio.

Aquí en las montañas, en los bosques que nos rodean, en la huerta con forma de mandala, en la casa de piedra o cerca del pozo lo vemos de frente, sin atajos, sin prisas. Sentimos la presencia del Misterio en cada poro de tiempo, en cada suspiro de vida. Allí, en vuestro templo, en vuestro liceo o academia, se respira de igual forma en las hojas contemplativas de la erudición, del placer intelectual y la luz que nace siempre de la razón. Son solo dos vías, la del místico y la esotérica, que aspiran a fusionarse en el adepto que todos llevamos dentro. El adeptado no es más que esa fijación integradora de todas las vías. Es la visión multidimensional de aquel que además de vida, conocimiento y fuego arrebató algo de Misterio al Hacedor.

Dios, o lo que sea, te guarde muchos años más para que sigamos disfrutando de más Encuentros.

Quedamos siempre agradecidos por tanta luz. 

Seamos inspiración, aunque sea humilde y silenciosa


a

Estimados amigos,

ante todo, felicidades por vuestro proyecto, deseando que podáis tener todo el éxito del mundo en vuestro propósito e intención. La mejor manera de conocer realmente lo que estamos haciendo en O Couso es visitando el lugar y su gente. En la página web hay mucha información adicional pero lo que le da sentido a todo es la propia experiencia vivida aquí. 

Nuestro proyecto se enmarca dentro de una línea de trabajo que hemos llamado “integral”, ya que intentamos que todos los aspectos del ser humano, desde los materiales hasta los más profundos o espirituales, tengan cabida. No tenemos ninguna ideología ni creencia establecida, excepto el respeto y la tolerancia más absoluta con todo y con todos mediante acuerdos de fraternidad y compartir.

Os adjuntamos un dossier donde explicamos algunas cosas más detalladas sobre el primer contacto en comunidad. Este lunes empieza la última semana de experiencia de este verano, por si queréis pasar unos días con nosotros y ver lo que hacemos. Si es una fecha muy justa estaremos encantados de que podáis venir cuando queráis. 

Con respecto a la tierra aplicamos algunos principios del propio proyecto. Compramos entre todos la finca con una casa del siglo XVI y más de tres hectáreas de tierra. La finca la pusimos a nombre de una fundación por dos motivos:

a) En el proyecto no existe la propiedad privada, solo el uso compartido y respetuoso de la misma.

b) No se puede comercializar con lo que aquí hacemos, solo compartir en generoso compromiso todo lo que hagamos con el principio de “deja lo que puedas y coge lo que necesites”.

El punto a) es muy importante para nosotros, ya que evita que en el futuro, si alguno de nosotros decide abandonar el proyecto, el proyecto siga adelante sin verse mermado. El punto b) también es importante porque nuestra intención es cambiar el paradigma con respecto al dinero y el uso de la tierra, no verlo como una mercancía sino entenderlo como un don, como una gracia de la naturaleza que no nos pertenece, sino que usamos y compartimos con el resto.

Para nosotros también es importante tener una intención clara de servicio, de interiorización, de dotar de sentido todo lo que hacemos basado en las correctas relaciones humanas y el compartir la vida desde un profundo respeto y observación de lo que nos rodea. De ahí que dediquemos tiempo a los círculos de consciencia, de sabiduría y de servicio, aplicando la norma no escrita de que el ser humano es bueno por naturaleza y de que necesitamos reconciliarnos con esa parte de excelencia natural. El cometido, en resumidas cuentas, es hacer de un mundo bueno, un mundo mejor, pero siempre desde el ejemplo humilde y silencioso de nuestros actos individuales. A veces, muy pocas quizás, conseguimos algún tipo de inspiración para nosotros, para el grupo o para el resto. Esa pequeña inspiración es fruto suficiente para seguir adelante. 

Cualquier cosa que necesitéis, por favor, no dudéis en decirlo, y ánimo con el proyecto…

Un abrazo sentido,

Sobre el nosotros y el ellos


a

Estimada R,

créeme si te digo que me ha emocionado leer tu sincero escrito. Realmente las palabras del otro día no reflejaban tristeza. Sí quizás algún tipo de melancolía no identificada, ya que uno nunca está a salvo de las norias emocionales y resulta complejo bucear en la armonía constante, a pesar de que en este último tiempo, y digo a pesar porque los acontecimientos recientes han sido pruebas duras, vivo una vida bastante equilibrada en todos los sentidos, además de sencilla. Mi mente cada día está más tranquila, es más llevadera, más concentrada, más activa en cosas y pensamientos útiles. Mis emociones, por fin, parecen más apaciguadas. Ya no es esa lava volcánica que explosionaba en cada cambio de estación. Ahora es como una suave brisa acompasada por la paz que la propia mente transmite en su navegar. Físicamente estoy en esa edad en la que el cuerpo cada vez demanda menos cosas. Por suerte nunca tuve ningún tipo de vicio, excepto las galletas de las que por el momento no puedo prescindir. Pero lo veo como un mal menor, algo llevadero y salvable. 

Esos cambios de paz y quietud interior quizás tengan que ver con el lugar donde me encuentro, o por la paz conseguida tras muchos años de batallas y conquistas y pérdidas y derrotas y victorias siempre a medias. Ahora me siento cada día más desnudo, sin tanto trasiego, sin tantas ganas de cambiar a nadie y sin esa necesidad que nos inculcan de ir demostrando cosas al mundo. El éxito siempre es una derrota. Pero hay que saber entenderlo en profundidad. 

Es como esa sensación de mirar desde una gran torre elevada todo lo que ocurre allí abajo en el valle. Pero esa mirada siempre es provisional, porque como Zaratustra hizo algún día, el que ha dedicado mucho tiempo a subir a la montaña, a las cimas del entendimiento y la responsabilidad de ver más allá, de sufrir un poco más con tal de saciar cierta angustia vital, luego tiene el compromiso interior de bajar al valle para compartir todo lo aprendido. Y aquí se juntan dos hechos importantes. El primero es la melancolía de la que te hablaba al principio. El segundo es la necesidad grupal, la expansión de mi propia individualidad mediante el otro. 

Cuando era pequeñito era algo así como un niño retraído. Diría que en términos psicológicos rozaba el autismo. No tenía ningún tipo de contacto ni interés por el exterior. Cuando los adultos me hablaban o los niños lo hacían en un tono no apropiado mi reacción era la de llorar. Las pocas veces que gesticulaba alguna palabra, y esto duró quizás hasta los diez o doce años, era siempre en susurro. Incluso hoy día a veces no me entienden por esa manía mía de hablar poco, mal y en susurro. En la escritura encontré una hermosa tabla de náufrago para expresar aquello que en palabras habladas no era capaz de hacer, y de ahí la afición. 

Tejer palabras escritas me era más natural que hablar. No me gusta hablar, y durante muchos años, hasta ya entrada la madurez, no era capaz de expresarme correctamente en grupos superiores a tres personas. 

Tuve una pareja durante siete años de profesión psicóloga que hizo una gran labor con mi timidez extrema. Consiguió de forma milagrosa arrebatarme de mi interior para sacar algo de mí al exterior. Rozando los treinta me convertí en lo que ella llamaba un “tímido compensando”, capaz de relacionarme con cierta normalidad con el exterior disimulando de paso las pocas ganas de hacerlo. Pasé de estar solo en el patio del colegio a tener uno o dos amigos en la adolescencia y a dar alguna que otra conferencia en público en la madurez en la que ahora me encuentro. Fue sin duda un gran progreso. 

Sin embargo, en mi naturaleza sigue dominando el niño tímido y retraído, autista, huraño y solitario que siempre he sido. Por eso cuando decidí hacer una tesis sobre comunidades para mí fue un reto. ¿Cómo un lobo solitario iba a someterse al juicio y la experiencia de vivir unos años en comunidad para entender de verdad qué era eso del ser humano? En ese trabajo arduo ocurrió un segundo milagro. De alguna forma entendí que el ser humano también podía llegar a ser hermoso, tratable, altruista y generoso. De repente me abrí como una flor en primavera y abracé al mundo. Corría el año 2005 cuando alguien me dio por primera vez un abrazo sentido. Sentí ganas de seguir practicando ese ritual del abrazo. Me fui a las comunidades donde allí todos se abrazan y se dan la mano y hacen círculos y bailan y practican valores universales que dotan de esperanza al ser humano y descubrí que no era tan terrible. Fue tal mi contagio y transformación y reconciliación con mi parte humana que pensé que el reto, el siguiente punto de partida de mi nuevo ser, debía ser participar como persona en un experimento grupal.

Y aquí estoy ahora, redescubriéndome desde esa plataforma impresionante, rodeado de almas cada día diferentes y a cual más radiante, interesante y bonita, sin temor a mirar a los ojos, a ser rozado o abrazado y con una gran capacidad de sorpresa diaria porque al fin y al cabo, pude entender de alguna forma, como dicen los Miserables de Víctor Hugo, que amar al semejante es mirar de frente a Dios. 

Esa transición de la que te hablaba tiene mucho que ver con esa reconciliación humana, con esa esperanza en el producto que somos. Este experimento grupal del que hace algunos años hubiera sido impensable en mí, ahora me reconecta con una fuente infinita de experiencia y conocimiento de lo que realmente soy, de lo que realmente somos en ese alma grupal. 

No recordaba lo de Sitges hasta que me lo has recordado. Y opino como tu, que es cierto que la gente cambia en grupo. Aquí lo vemos todos los días. Entra la gente cerrada, envuelta en mil problemas y angustias, cientos de preocupaciones y egoísmos, y de repente, algo ocurre al tercer o cuarto día que les transforma. Conectan con ese alma grupal, y entonces sacan lo mejor de sí mismos. Realmente no es que cambien de máscara, es que son capaces de brillar ante la luz y el calor del grupo. Es como cuando sacas de un fuego un trozo de madera y ves como poco a poco se va enfriando. Sin embargo, si lo vuelves a juntar junto al resto de troncos, empieza a brillar y a dar calor y fuego. Eso nos ocurre de igual forma. Cuando nos arrebatan del calor humano nos apagamos, nos volvemos rancios y egoístas. Pero cuando encontramos nuestro grupo, nuestra alma grupal, algo renace en nosotros, algo igual de maravilloso y retante. 

La experiencia que cuentas de autoexclusión de los grupos la conozco y ha sido siempre parte de mi vida. Siempre he tenido miedo a ser contaminado por lo peor del ser humano, por su parte oscura y egoísta. Hasta que un día descubrí eso del reflejo y de alguna forma me transformó. Y quizás de esa transformación nazca esa melancolía de la que te hablaba. La soledad siempre ha sido mi palacio. En mis libros y en mis paseos en solitario estaba mi reino. 

En estos momentos estamos construyendo tres cabañas para poder reencontrarnos también con ese otro yo necesario para la supervivencia del superyo. Allí tendré mi tiempo, mi pequeña parcelita de silencio y mi reencuentro con el llanero solitario que siempre fui. Pero una vez descubierto mi otro yo, mi yo grupal, gregario, admito que no podría prescindir de ninguno de ellos. Ahora el otro forma parte también de mi alimento espiritual, y como las abejas que van en busca de las flores para colectar su néctar y crear la miel, así me siento en este lugar. Voy de persona en persona extrayendo un trozo de su alma para luego poder compartirlo en la colmena humana. 

Epístola a un hereje


a

“Excava un hoyo para tu estanque, sin esperar a la luna. Cuando el estanque esté acabado, la luna vendrá por si sola”. Maestro Dogen (Japón s.XIII)

Estimado F.,

tienes razón en cuanto a lo que dices de que esto se ha convertido en una especie de vacaciones lowcost. He hecho el Camino tres veces, la primera rozando la mayoría de edad, allá por el 92, y he podido ver su involución. Tenemos la suerte de que la finca está en lo alto de una montaña, entre la Sierra de Édramo y el valle de Mao. Samos y su Camino de Santiago están de aquí justo a 3,3 km. de distancia en una empinada solo para valientes. Un número igual de mágico y valioso como para que los perezosos peregrinos-turistas, o turiperegrinos se lo piensen antes de alcanzar las cotas de esta montaña de los ángeles, que para nosotros ya es sagrada y celosa.

El frío y el hecho de no tener ningún tipo de comodidades espanta a esa horma, diría mejor, a esa plaga que mancilla y prostituye el verdadero Camino. Por eso aquí arriba nos sentimos un poco monjes-guerreros, protectores de los caminos, rezando por la mañana ese “non domine nobis sed nomini tuo da gloriam”, escuadra y compás en mano, midiendo cada detalle de la Gran Obra, mientras por la tarde intentamos calibrar el estrecho margen que nos acerca a la realidad de ahí abajo, siempre oscura y palaciega, ignorante y terrible. Lo que ocurre aquí arriba pocos lo entienden, y eso es también una perfecta protección espiritual y mística. Monjes vestidos de modernidad, y de paso, reconstructores silenciosos, a lo Asís, de los Misterios perdidos. No somos ni mejores ni peores que el resto de los mortales. A sabiendas que entre ellos somos iguales, nos limitamos a ser alfareros del barro de la creación y cumplir nuestra parte en el ara que nos corresponde.

También nos hemos convertido en canteros. Estamos rodeados de piedra que tallamos, intentando pulir con paciencia y buen cincel todas aquellas aristas que estorben para encajar en el edificio de la virtud y la inspiración. Es algo muy secreto y misterioso porque la verdadera obra no es esa ruina que estamos reconstruyendo, aunque muchos así lo crean, sino ese címbalo interior que es el ser humano y que merece tejer en la malla vital un reguero de luz. Realmente lo nuestro es un concierto cuya nota clave es ese idioma arcano y silencioso que produce vértigo y seducción al mismo tiempo. Alfareros, canteros y tejedores. Eso somos, y no otra cosa. Pero nuestros materiales de trabajo, por ser invisibles, son igual de incomprensibles para los que no están familiarizados con el Arte y el Oficio.

Los frailecillos de ahí abajo, copa de vino en mano y trozo tórrido de ternera roja en sus carnes, dicen que somos una secta donde hacemos cursos de cristales y no sé qué otras invenciones. Han llegado a confundirnos con el Opus Dei, y los más atrevidos dicen que grandes banqueros y benefactores nos ayudan con todo. Incluso dicen que andamos mendigando para poder comer. Ya sabes como son los chismes. Nosotros lo vemos todo con cierta dulzura y algo de gracia. Ya sabemos que somos herejes, y por ello asumimos la quema en la plaza pública, esta vez no con troncos ni ramas y fuego pero sí con cierta extenuación social. Si sales de la norma, te queman, de una u otra forma. Ese es el precio de buscar la virtud y huir del vicio. De adorar la libertad y evadirnos de la servidumbre y la esclavitud.

Una buena amiga me escribió anoche un mensaje: “tengo mucho miedo”. Nunca sabes qué contestar ante esa terrible sensación. Una vez sentí algo parecido. Fue un momento en el que la muerte rechinaba cerca, a más de tres mil metros de altura, y rozaba su aliento en mi nuca. En un golpe de suerte que debió durar un milésima de tiempo sentí el mayor pánico que jamás había sentido. Pude esquivar a la muerte pero me quedó grabado en fuego esa sensación inolvidable que supera el pánico. Aquello fue una especie de antídoto que me hizo descubrir para siempre la verdadera importancia de cada segundo de nuestras vidas. Tener mucho miedo, abrazarlo, es inyectar en tu vida ese antídoto. A partir de ese momento, estás vacunado para siempre, y la muerte se fusiona con la vida y son Uno para siempre, sin que exista mayor diferencia entre la una y la otra.

La última semana de septiembre estoy en Suiza. Pero si me dices con tiempo alguna otra fecha me la reservo y nos vemos con la calma que se merece. Tengo ganas de conocer tu templo de las Tierras Altas, y como a ti te gusta hablar y a mí escuchar, será una conjunción perfecta. Como ya te dije, tú libro sobre el Camino me parece una joya.

Un abrazo circular y laberíntico…

J.

El amor a la belleza


g

Querido L.,

me ha emocionado tu escrito. La verdad es que han pasado muchas cosas desde la última vez que nos vimos. Me alegra mucho todas las noticias que cuentas, especialmente lo de tu sobrino, lo cual es motivo de gozo. Una nueva vida, un nuevo ser encarnado, un nuevo sentido para la comunidad y para la familia. Aunque no la conozca personalmente, le deseo todo lo mejor a tu hermana y por supuesto a tu sobrinito. Felicidades tío.

Dime a qué dirección te envío el librito de Ramiro y mío. Me hizo especial ilusión escribirlo junto a él. Recuerda que nos conocimos en una de las presentaciones de Ramiro y mira como es la vida. Siempre tan sorprendente si conseguimos verla con esa generosidad del tiempo y la perspectiva.

Sí amigo, amor es relación, por eso sé que algo me amas. De alguna forma siempre estás ahí, siempre tienes un momento para relacionarte con el otro, para compartir tu afecto y cariño, para dar un trozo de ti. Algún día tendremos que dedicar el capítulo de alguna obrita para explicar la milagrosa conjunción entre dos entidades de mundos diferentes. Lo especial de todo es que de alguna forma, al aceptar al otro, al diferente, al distinto, estamos aprendiendo a aceptar una parte muy íntima nuestra. Es como decir que desde algún punto de la transcendencia aprendimos a relacionarnos con el otro, es decir, con nosotros mismos. Quizás por eso sea necesario compartir la buena noticia de que me escribí con nuestro común amigo y hemos quedado por fin en vernos este verano, en agosto. A ver qué tal va el reencuentro y a ver si somos capaces de rescatar tantas cosas.

Lo de O Couso es difícil de explicar. A medida que pasan los días aquí voy descubriendo el verdadero sentido de todo. Recuerdo las vidas de Thoreau o Whitman y los imagino juntos en aquel joven pueblo americano de Concord junto a su mentor Emerson. Emerson diría a sus discípulos: la naturaleza sirve a otra necesidad del hombre aún más noble: el amor a la belleza. Creo que aquí en O Couso hemos encontrado ese refugio donde poder apreciar más directamente esa belleza. Es un contacto íntimo, profundo, desnudo ante los acontecimiento diarios, con sus pruebas y sus misterios. La naturaleza tiene algo difícil de descifrar y descubrir en las grandes ciudades. Aquí la lluvia y el sol y el viento y la tierra forman un quinto elemento traslúcido, una especie de movimiento silencioso que hace temblar alguna membrana interior sintiendo la vida con mayor intensidad. Aquí inevitablemente te vuelves poeta y nace un diálogo con la Creación más directo, más sonoro, más profundo. Este es sin duda el lugar desde el cual se puede saborear ese amor a la belleza. O Couso no es más que eso, un proyecto vital que tiene que ver con el ser y el descubrimiento de la vida, de su misterio.

Me alegra mucho el sentido de servicio que observo en tus palabras y sentir. Eso denota ya una madurez consolidada tal y como lo expresas. Sin duda, y no todo el mundo lo sabe, una vez has conseguido servirte a ti mismo el siguiente paso es servir a la familia y a la comunidad. Es así como hemos sobrevivido como especie durante tantos siglos. Y es así como la belleza y el misterio de nuestra propia naturaleza se manifiesta. Dios nos ha querido para servir a su creación, y a eso nos debemos. Podemos tardar más o menos en darnos cuenta, pero servicio es la palabra clave de todo. Incluso en algunas antiguas tradiciones iniciáticas, donde después de pasar por el silencio meditativo (aprendiz) y el conocimiento y aprendizaje (compañero) llegas a la maestría, es decir, al servicio a los demás. Este servicio a los demás es la única puerta para poder entender algunas claves esenciales. La introspección y el aprendizaje no tienen sentido sin el compartir.

El tema Séneca es una cuestión económica y de tiempo. El alzheimer de mi padre va creciendo de forma rápida y me siento con la necesidad vital de ayudarles como pueda, especialmente a mi pobre madre que este verano la he notado bastante agotada. Ya sabes que mis padres me dejaron algún dinero hace unos años para empujar la editorial y terminar la casa. Ahora creo que ese dinero lo necesitan más que yo y la única forma de devolverlo es intentar vender la editorial. Existen cuatro interesados de momento que están valorando la compra. Estos años la editorial ha ido bien. Conseguimos algunos éxitos y ganamos algo de dinero que hemos invertido en la compra de O Couso y en dejar las cuentas de Séneca saneadas. En fin, me da pena desprenderme de esta joya y de todo su valor simbólico pero si no queda más remedio ese será el camino. El stock de la editorial es de 250 mil euros en libros actualmente. La editorial se vende casi por la mitad de ese stock. Si alguien la comprara quedaré libre de deudas y seguramente empezaría de nuevo con una editorial más pequeña editando libros de alta calidad, muy seleccionados, como hace Jacobo Siruela con Atalanta, y acompañados ahora sí, de la experiencia de todos estos años. De todas formas, si se te han ocurrido otras ideas no dudes en compartirlas, me hará ilusión escuchar cualquier propuesta o idea. Como tú dices, más allá del valor editorial Séneca tiene un valor simbólico que no tiene precio.

Por lo demás estoy bien. Exceptuando la inquietud inevitable por el estado de salud de mi padre, interiormente me siento equilibrado y feliz por ver que todos esos sueños se van cumpliendo poco a poco, realidades que vienen acompañadas de nueva siembra para el futuro. Es hermoso crear, formar parte de la belleza de la Creación. Con la editorial he descubierto el poder de crear sueños propios y ajenos. Cada libro ha sido como un trozo de creación. Ahora siento la necesidad vital de seguir cocreando con mayor compromiso. Me seduce mucho la idea de esas personas que no poseían nada pero que lograron crear emociones e ideas que han durado miles de años. Buda, Jesús, Laotzi, Whitman, Cervantes, Mozart… Ellos crearon algo bello para nuestra humanidad que perdura en el tiempo por su poder y grandeza. Cuando construí mi casa me sentí satisfecho pero pronto descubrí que no era suficiente. Una casa puede durar cien años, o cinco siglos como la casa que ahora estamos rehabilitando. Pero una idea, una emoción, una poesía… Eso puede ser eterno…

Un abrazo sentido querido Luis, y nos vemos pronto en alguna parte… Gracias por permanecer ahí, sigues siendo para mí un ejemplo de muchas cosas, especialmente en lo referente a la relación, es decir, al amor.

Con el cariño de siempre, tuyo,

Desnuda y sola, dueña de tu existencia sublime


Desnuda

Querida G.,

la suerte de tener mala memoria, como la mía, es que siempre estoy viviendo en el eterno presente, instalado en él, me pregunto de qué manera puedo ser más libre y de qué manera puedo ayudar a liberar almas atrapadas, almas que desean dar un grito fuerte a la vida. Carezco también de memoria futura, así que en esa ceguera mía, me dejo llevar por la profunda intuición del momento, por el desplome energético de eso que vagamente llaman alma, consciencia, o lo que sea. Me imagino así también en anciana edad, pidiendo a gritos tener fuerzas para seguir adelante, buscando entre luminarias momentos de lucidez para albergar la esperanza de que algo bueno habrá que dejar aquí, en este planeta, antes de la renuncia final.

Esa desmemoria tiene sus ventajas. Ya no hay tiempo para el lamento, para la pena, para el sufrimiento. Incluso en los peores momentos me pregunto qué es lo mejor para ese instante y de qué manera puedo influir positivamente ante la gravedad del asunto. De ahí que nunca me preocupe si tengo o no recursos, si tengo o no para comer hoy, si tengo o no amor, comprensión, dinero, ambición. Quizás a veces pienso que de tener alguna obsesión, sería la de mantener mi cuerpo físico en perfectas condiciones de salud para poder seguir viviendo de forma libre y desapegada, sin necesitar nada, sin requerir nada excepto fuerzas suficientes para ayudar al prójimo en su periplo cósmico. De pedir algo a la vida sería precisamente eso, más vida para poder llenar de alegría y humor esos espacios donde a veces la trémula noche esparce sus alaridos oscuros.

Por eso aprovecho para animarte, que viene de ánima, y para llenarte de luz, de lucidez, que es algo más que la ausencia de oscuridad interior, que es aquello que nos impregna de una visión diferente, que nos acerca a esas dimensiones ocultas y esotéricas que están más allá de lo ordinario. No temas levantar la mirada a los requisitos del alma. Ella baila igual que nosotros y canta y se esmera por impulsarnos hacia otras esferas más luminosas. Pero cuando pasamos la mayor parte de nuestra vida entre lamentos, empobreciendo nuestra actitud con heridas de guerra incurables, entonces el alma se retira creando una amnesia total y una vida pobre, al menos interiormente pobre. Pero cuando le damos alegría, aceptación, cuando nos arrodillamos una y o otra vez en perfecta sintonía humilde ante los acontecimientos de nuestra vida, cuando aceptamos lo que somos con sumisa consciencia y vemos nuestros límites y nuestros defectos y entonamos nuestra resurrección psicológica como un nuevo nacimiento hacia la esperanza, entonces el alma vuelve y baila con nosotros y nos da fuerzas para seguir adelante. Nos anima.

Mira a tu alrededor. La vida nos ofrece diariamente motivos suficientes para estar agradecidos. Un trozo de pan, un poco de agua, un día luminoso, un paseo, una lluvia, el abrazo inesperado de un amigo, el canto de un ruiseñor o el vuelo de un águila, el lamido de un perro o la mirada de ese desconocido atrevido que fija su punto de quietud en nuestro espíritu alado. Hay tantos motivos para despertar felices, para entonar un canto a la alegría, al despertar, al avanzado momento del agradecer…

Te mando un abrazo inquieto y poderoso, llénate de alas y disfruta de la vida, en este presente, desnuda y sola, dueña de tu existencia sublime…

No desmayes, sigue adelante


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Estimada A.,

En aquel año yo también perdí muchas cosas… Perdí mi primera casa, mi pareja de toda la vida. Luego perdí mi dinero y casi pierdo mi salud.

Hace dos años perdí mi última casa y me dejó mi última novia y ahí pensé que terminaba todo, que ya nunca jamás podría volver a tener un trabajo, una casa, una pareja, una vida cómoda y normal.

Viví en palacios con auténticas princesas y todo tipo de lujos. Cuando todo se esfumó y desapareció y la noche oscura del alma parecía lo más terrible de la existencia me pregunté: ¿y ahora qué?

Me imaginaba a la gente de la guerra que lo había perdido todo. Casas, familia, trabajos… ¿qué hace esa gente? Empecé a investigar… y sí, lo perdían todo… excepto la ilusión y la dignidad y el coraje.

Así que me fui a las montañas y pedí al universo que jamás me dejara sin ilusión, sin dignidad y sin coraje para volver a empezar de nuevo… Que jamás brotara en mi el destello de la apatía o la tristeza o de la desazón.

Cuando tienes esas tres cosas, todo lo demás ya no importa. No importa el dinero, no importa si mañana tendré o no algo para comer, no importa si tendremos o no pareja. Realmente no importa nada excepto ese halo de vida que te anima a continuar.

A veces me tenía que enfrentar a la compra de una finca y pagar mucho dinero por ella. Dos semanas más tarde sólo tengo treinta euros en el bolsillo… ¿y crees que estaba preocupado? No… para nada… Somos fuertes y estamos llenos de aquello que las montañas nos dieron: ilusión, coraje y dignidad.

Ya no tenemos tiempo de lamentarnos de nuestra buena o mala suerte. Ya no hay tiempo de pensar que todo nos fue bien o mal. Simplemente debemos buscar la forma de saber hacer mejor las cosas, de ayudar a los demás en todo lo que podamos y sobre todo, de compartir todo lo que esté en nuestras manos.

Hace un año tuve la sensación de que algo había muerto en mí. Pensé que lo que había muerto era yo mismo, que de alguna manera todo había terminado realmente. A partir de aquella extraña sensación, cualquier día nuevo lo vivo como un regalo. Así que ahora estoy instalado en ese regalo diario. Es como haber nacido dos veces o como haber muerto dos veces. Ahora sólo debo disfrutar de esta vida aplazada, de cada instante, de cada minuto, porque ahora soy consciente de que todo, absolutamente todo tiene un final y de que todo, absolutamente todo se termina perdiendo: casas, coches, relaciones, salud… Nada quedará cuando llegue el momento. Así que puedo decir que hace unos años, cuando lo perdí todo, pasé por una muerte real.

Quizás a ti te pasó lo mismo en aquel año. Quizás allí terminó tu vida. Pero mírate querida, eres joven y hermosa: ¿por qué no vuelves a nacer? ¿Por qué no das gracias por este único e irrepetible instante?

Te abrazo fuerte desde el mundo invisible para que sientas el calor de un amigo que te quiere… No desmayes… ¡¡¡sigue adelante!!!!

Cartas de meditación ocultista


a

Estimado K,

con respecto a todas las cosas que hemos hablado este largo fin de semana, recopilo algunos textos extraídos del libro “Cartas de Meditación Ocultista”, libro del cual hemos sacado alguna inspiración para todo lo relacionado con el “Proyecto”. No quiere decir que nosotros estemos en el plano interior y subjetivo preparados para semejante hazaña tal y como la sugiere DK, pero sí vemos claras las pautas a seguir en cuanto a lo que DK sugirió para el futuro, y sentimos la necesidad de seguir sus pasos en todos los aspectos, no sólo en lo que respecta a nuestro trabajo interior como individuos (en nuestra triple manifestación) sino también en el trabajo exterior de servicio y acompañamiento, de estudio y meditación. DK hablaba de las Escuelas de Concentración. Dharana, el nombre de la fundación que hemos creado, es una de las fases de la meditación raja yoga y significa precisamente concentración. En nuestro interior vemos con luz cierto propósito y estamos dispuestos a dedicar el resto de nuestros días al mismo, siempre desde la humildad, la paciencia y la disciplina adecuada. Un abrazo sentido…

TEXTOS DEL LIBRO “CARTAS SOBRE MEDITACIÓN OCULTISTA”, DE DK.

Los estudiantes cuya tarea consista en hacer los preparativos necesarios, deberán descubrir por sí mismos el método, el lugar y el procedimiento. Todo debe ser forjado en la hoguera del esfuerzo y el experimento, y el precio a pagar será elevado, porque lo que así se obtiene, proporciona el residuo o núcleo sobre el cual se basará el trabajo posterior. Los errores no interesan, pues sólo sufre la transitoria personalidad. Lo importante es que haya aspiración y habilidad para emprender las cosas y capacidad para aprender las lecciones que los fracasos enseñan. Cuando los fracasos se consideran como valiosas lecciones, cuando el error se toma simplemente como advertencia para evitar un desastre y cuando el discípulo nunca pierde el tiempo en vana desesperación y en inútiles recriminaciones, entonces los Instructores observadores saben que el trabajo que el ego trata de realizar a través de cada aspecto del plano inferior, avanza en la forma deseada y que el éxito final es inevitable.

La ubicación. Esto es algo de suma importancia, pero diferirá según el lugar que se busque, sea para una escuela preparatoria o para una avanzada. Hablando en forma general (pues los requisitos nacionales varían mucho), las escuelas para trabajo preparatorio se situarán a una distancia razonable de algún gran centro poblado o ciudad, pero las de grado avanzado estarán más aisladas, y no serán tan fácilmente accesibles.

Sobre todas las cosas, la escuela preparatoria se concentra en el desarrollo del triple humano inferior, en su entrenamiento y servicio. Las escuelas avanzadas preparan definidamente y se ocupan de las ciencias, de impartir verdades cósmicas, del desenvolvimiento abstracto del estudiante y del trabajo en los niveles causales. En una, el trabajo se puede realizar mejor en el mundo de los humanos y en contacto con él; la otra, exige necesariamente un ambiente de relativa reclusión y libre de interrupciones.

En la escuela preparatoria aprende a adquirir este dominio; en la escuela avanzada se le podrán confiar otros contactos aparte del humano. En ambas la instrucción básica es la meditación en todos sus grados. ¿Por qué? Porque en las escuelas nunca se da información o instrucción precisa o un conglomerado de hechos, ni tampoco se emplean libros de texto complejos. El único objeto es encaminar al estudiante para que encuentre por sí mismo el conocimiento que necesita. ¿Cómo? Desarrollando la intuición por medio de la meditación y alcanzando cierta medida de control mental que permita descender la sabiduría al cerebro físico.

Las Escuelas avanzadas estarán lejos de los lugares densamente poblados de la tierra, con preferencia en las regiones montañosas, porque éstas tienen influencia directa sobre el estudiante y le imparten esa cualidad de fortaleza y firmeza, sus características predominantes. El mar o las grandes extensiones de agua, cerca de la escuela preparatoria, le recordará constantemente al estudiante su trabajo principal, la purificación, mientras que las montañas inculcarán al estudiante avanzado la idea de la fuerza cósmica y mantendrán constantemente ante él, el pensamiento del Monte de la Iniciación, al cual pronto tratará de ascender.

(Foto: © Esmar Abdul)

Abandonando el Camino Medio


a

Estimado M.,

Gracias por tus letras. Me hace ilusión saber que damos tímidos pasos hacia una inevitable reconciliación. Ya lo dijiste alguna vez: “el verdadero cariño no puede ser destruido por malentendidos”.

No es tópico cuando el sentimiento atraviesa las paredes de lo común y cuando el amor que nos une a todos se desprende y supura por todos nuestros átomos. Es algo que aún no logramos entender del todo, pero es real, al menos en esa realidad que se vuelca en esos otros planos impredecibles.

Galicia está muy próxima. El viejo sueño que no resultó en el monasterio de la Montaña lo estamos intentando esta vez en el Camino de Santiago, en Samos. Como siempre hemos sido un poco innovadores y revolucionarios en algunas cosas. Estamos obviando los préstamos bancarios para intentar conseguir, mediante eso que ahora llaman crowdfunding, el dinero necesario, basando todo el tópico de la idea en el apoyo mutuo y la cooperación. Ya hemos conseguido un monto de más de 35 mil euros y nos faltan otros 65 mil para conseguir una finca de casi cuatro hectáreas y una casa de piedra del siglo XVI de unos setecientos metros según el catastro. Espacio suficiente para poner en práctica de forma experimental el nuevo paradigma que ya está naciendo.

¿Qué haremos allí? Una comunidad, como no, que será por donde creemos que irán los tiros futuros dada la terrible crisis que va a empezar (creo que esto ha sido solo un preludio de lo que se avecina). Allí haremos una escuela de dones y talentos, al estilo griego o al estilo del bons homes, que es como decir un lugar donde contactar con tu lado más íntimo y profundo. Y dado que el Sistema ya no podrá hacerse cargo de nosotros tal y como están las cosas y estarán, ¿por qué no asentar las bases de una nueva fórmula de cooperación entre humanos libres, profundizando en la verdadera emancipación y en los principios de libertad, fraternidad e igualdad?

¿Por qué Galicia? Sigue siendo un misterio, pero el Camino de Santiago tiene mucho que ver, así como la extraña conexión que sentimos por el mundo celta. O quizás tenga que ver con ese viaje iniciático que nos llevó primero hacia el Mediodía, y tras la enseñanza oportuna, nos lleva ahora a recorrer el Septentrión. Todo tiene su propia lógica, el Caos siempre termina abrazando al Orden.

Me siento ya muy viejo y cansado para seguir perdiendo el tiempo en un Sistema agotado. Así que ahora sí, me lleno de valor y doy el salto a otra forma de vida. El mundo mentiroso ya no me interesa. Nunca me interesó, pero ahora me he vuelto más radical. Ya no hay medias tintas ni camino del medio. Abandono a Buda (me refiero a su camino medio) y abrazo al Jesús del látigo en el templo expulsando a los mercaderes (entiéndase desde el plano arquetípico). No se puede servir a Dios y al César. Me voy con Dios… sea lo que sea lo que eso signifique…

Me gustará verte pronto, para que puedas reírte en directo de este loco cada día más perdido (o más reencontrado), en todo caso, más convencido y valiente… Todo se andará…

un abrazo sentido…

 

J.

Carta a Ignacio Darnaude


ignacio darnaude

Estimado Chachi,

me alegra mucho saber que te llegó nuestro regalo de séptimo aniversario, el cual, en un pequeño esfuerzo editorial, hemos querido regalar a los amigos que desde años habéis apoyado de alguna u otra forma esta locura utópica. Porque bien sabes que editar libros hoy día, especialmente libros no comerciales, con el único lucro de la satisfacción personal y el apoyo mutuo y la cooperación entre todos, es una cosa utópica.
Gracias por tus sentidas palabras. Tú has sido testigo directo de esa revolución interior que durante años, creo que desde los catorce o los quince añitos de aquel ingenuo adolescente, has podido ver en primera persona. Tus palabras son arto exageradas, pero admito que el cambio se produjo, y que desde que empecé en la carrera de hacer de hombres buenos, hombres mejores, la utopía se ha ceñido aún más en mi propio vida.

Sin duda tuve mentores especiales que me guiaron por la ardua y compleja senda. Tú mismo fuiste un pilar importante en aquellos primeros pasos. Tu siempre motivación, tus buenas palabras, tus ánimos sinceros y tu compleja y divertida mirada del mundo hicieron de llama en la oscura noche del alma. Aprendí a escribir de tu mano, con aquellas cartas que te enviaba y aquellas tuyas, tan increíbles, que recibía. Puedo decir que el artífice de cierto estilo epistolar vino de tu mano, y que, teniéndote siempre como referente, aprendí a conquistar a base de pluma y paciencia las almas errantes.

Cuando en 2008 vivía entre La Montaña de los Ángeles y Alemania redacté en una página algo que di por llamar “El Proceso Noumicon”. Con ese nombre que conocí a través tuya y que será también el nombre de un libro que estamos preparando, puse en marcha la utopía tangible, esa que se puede ver y tocar, y que ahora, en estos días, se está precipitando, por fin, en el plano real.

La primera fase la hemos dado por llamar “Proyecto O Couso”, porque ese es el nombre del lugar que estamos intentando adquirir, una pequeña finca de unas tres hectáreas y media con una casa de piedra justo al lado del mi querido Camino de Santiago. Allí queremos poner en práctica las enseñanzas de los sabios, esas que se resumen en tener una vida meditativa, silenciosa, de trabajo y estudio y de servicio al conjunto de los seres, un servicio igual de silencioso e invisible, pero eficaz.

Para llevar a cabo el sueño estamos contando con el apoyo de mucha gente que está aportando cinco euros, mil o seis mil. Todo lo que venga es bienvenido ya que la base del proyecto será el apoyo mutuo y la cooperación, es decir, queremos demostrar de forma real que esos valores pueden ser conquistados entre todos y sustituir con ello los valores del egoísmo y la cerrazón humana.

Así que ya ves, tu pelotudo amigo sigue creyendo en eso tan efímero pero certero de que otro mundo es posible. La inspiración del Primo, que siempre está presente en este pellejo andante sigue adelante, buceando en los misterios que tanto nos apasionan, pero sin olvidar la responsabilidad conjunta de llevarlos al mundo, precipitadamente.

La web del proyecto es la siguiente: www.proyectocouso.org
Si conoces de alguien que crea en las utopías no dudes en decirle que con cinco euros o un préstamo de cualquier tipo ayudará a traer a la tierra el ansiado reino. Sólo es cuestión de proponérselo y de ejecutarlo valientemente.

Un abrazo sentido de este menda que te aprecia con el cariño de siempre.

J.

El 08/09/2013, a las 14:30, Ignacio Darnaude escribió:

Ha llegado tu sabrosa compilación de sutiles esclarecimientos acerca de la misteriosa verdad que nos hará libres. Qué suculento regalo,tío. Y qué preciosa exhibición de culturón acumulada a pulso. Eres un gran macho. Eres macho por los cuatro costados. Qué proeza tan meritocrática de masculinidad intelectual. Y qué descarada exhibición de inventiva. Un volumen penetrante como un berbiquí,guapo y seductor en torno a los difuminosos arcanos de las utopías humanas. Y una obscena y atractiva presentación al mundo de los sueños que el insapiens nunca se ha atrevido a rematar y los ha dejado a medio hacer. ¿Utopías?. Quiá. Las tales no existen,fueron proyectos harto factibles y utilitarios que los pusilánimes no tuvieron cojones de poner en marcha por el terror entrópico al qué dirán,de tal enorme envergadura es el poder del grupo sobre los benditos disidentes de la manada. Y qué escaparate tan elegantemente escrito de estructuras visionarias que de ser aplicadas hubieran cambiado a este planeta como a un calcetín. He tenido el privilegio de ser testigo epistolar de tu tremendo y veloz progreso en la vida a golpe de constancia y del poder omnímodo de la voluntad. Javier León es un hombrón valientemente hecho a sí mismo. No me extraña que con tu sacudidora correspondencia te conquistaras al prohombre en la cárcel,cuyo prólogo pareciere mismamente de la mejor pluma leonesa. El alma del Loyola se ha conmovido de gratitud al recibir este inteligente y cultivado monumento a lo que pudo y debiere haber sido y nunca fue. He llegado al convencimiento de que eres un sabio y un santo en plena juventud. Eres pelotudo,Javi. Seguro que a estas alturas ya te jactas merecidamente de tu íntima amistad con mi Primo que está en los cielos. Pues eso,admirado amigo,que Él te guarde muchos años y te lleve a peregrinar a utopías que sí han llegado a fructificar en otros reinos.

(Foto: El amigo Ignacio Darnaude junto con los escritores Javier Sierra y Moisés Garrido)

Cartas sobre la asexualidad


asexualidad

Querido Javier,

he leído y releído los trabajos de tu blog, y he comprobado, otra vez más, lo fenomenal qué escribes.

No se si sabes, creo que no y lo digo en mi autobiografía, que empecé escribiendo a la par libros de yoga y de sexualidad, independientemente. Muchos años después vendrían los de tantra. Tuve problemas con la censura por todos lados.

Te declaras asexual en un trabajo que es como una operación quirúrgica de la psique sin anestesia, o sea muy sincero, abriéndote en canal. ¡Intrepidez que admiro de verdad! En el tantra hay tres posturas con respecto a la sexualidad; tantra seco, que no incluye ningún tipo de manifestación sexual; tantra semi húmedo, con caricias, besos y demás y tantra húmedo, con relación sexual plena. 

La asexualidad, ¿viene dada por un trabajo interior? ¿De modo natural, como el niño que un día abandona espontáneamente sus juguetes? ¿Cómo autoimposición? ¿Como el desenlace de la búsqueda espiritual? ¿Cómo idea e intenso deseo de suprimirla, o sublimarla, como en el Agni-yoga?

Se plantea una cuestión  (y yo he pasado por mis fases de brahmacharya, aunque hace tiempo, cuando también ejercía ayunos, etc), ¿cómo se concilia la persona sexuada con una persona que no lo es si la tiene de pareja? Y otra cuestión, sin sexualidad, ¿la relación con otra persona no es siempre fraterna aunque parezca de pareja? Y aun otra: Si uno no tiene ya necesidad sexual, ¿no es más idóneo relacionarse con varias personas a modo de amistades amorosas? Y también, pues mucho he indagado sobre el tema, me pregunto si quien ha entrado en la asexualidad, como abiertamente anuncias, ¿puede mantener relaciones sexuales apasionadas y gozosas? Porque si yo no tengo hambre, no tengo interés en comerme un alimento, si no es por sobrevivir. 

O sea, que como vez, me ha salido mi vena de buscador y de psicoanalista., obviamente pudiendo tu aplicar a estas preguntas el denominado “noble silencio”.

Un abrazo muy grande, R.

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Estimado R,

acabamos de llegar de vuelta tras visitar con la arquitecto la “casa-asrham” gallega que queremos comprar en las próximas semanas si todo va bien y conseguimos el dinero suficiente. Vamos a ver como va todo, pero estamos ilusionados y con muchas ganas de poner en práctica todo eso que llevamos años predicando desde el plano de las ideas.

Con respecto a la asexualidad es algo que tiene que ver con mi propia condición de místico moderno, o como a mi me gusta llamarlo, de monje vestido de modernidad.

Desde muy pequeñito siempre me he sentido un poco anciano. Tener ochenta años en un cuerpo de niño siempre ha sido un poco extraño. Nunca me interesó el sexo. Mientras que mis amigos iban a las discotecas a ligar yo me quedaba encerrado en casa, con quince añitos o menos, leyendo libros de misticismo, de filosofía, de ciencia, y escuchando música clásica e intentando convencer a mis padres que no quería seguir comiendo carne. En el instituto me llamaban “xavi-cristo”, y cuando ocurría algo, venían a tocarme para ver si podía sanarlos. Algunos dicen que llegué a curar milagrosamente a un amigo que se estaba muriendo de leucemia, pero eso solo son rumores. Lo cierto es que el amigo se curó, pero quizás más por los avances médicos, y no por mi intervención. También dicen que sacaba demonios de mujeres poseídas. Algo extraño pasó con una amiga que parecía realmente endemoniada, pero como digo, quizás todo fue producto de una extraña casualidad.

J. siempre dice que tengo mucha facilidad para conquistar a las mujeres y la misma para luego dejarlas a los pocos meses. Realmente todo tiene que ver con la asexualidad, que en mi caso es totalmente “seca” según tu clasificación tántrica y que a veces, por sacrificio o compasión hacia la mujer que tengo en frente pasa a semihúmeda o incluso húmeda en alguna ocasión. Pero como digo, para mí es como una especie de sacrificio, ya que no encuentro ningún placer especial en el sexo, aparte del sensitivo o animal. Ni hay nada que me motive a practicarlo por mi mismo. El sexo, como digo, es algo que me aburre y al que no le muestro la mayor importancia. Intento en todo momento desapegarme de lo que la sociedad, a base de anuncios publicitarios y películas y literatura nos induce a creer sobre el sexo. Todo un conglomerado de artilugios para distraernos sensitivamente. A veces da la sensación de que si no actúas como un verdadero actor hollywoodense  no eres un verdadero ser humano.

No es una autocensura personal el no practicar sexo, ni tampoco una autoimposición de algún tipo de celibato especial. Simplemente, no me interesa.

Sí es cierto que el trabajo interior existe y ha existido, y quizás, como bien dices, un día, gracias a ese trabajo, decidí abandonar el sexo como los niños abandonan los juguetes. Pero no fue un afán por eliminar el deseo hacia el mismo, sino una condición que se dio de forma natural. En cuanto a las cuestiones que planteas:

1) ¿Cómo se concilia una persona sexuada con otra asexuada? Pues la verdad es que hasta ahora ha sido difícil, por no decir, imposible. Era el hecho de mis rupturas anteriores. L. está siendo una excepción porque de una u otra forma está comprendiendo mi sentir y lo respeta al máximo. Por lo que ella confiesa hasta el momento, sin un exceso de sacrificio. Aceptando esta peculiaridad en su pareja sin restar mérito a lo demás.

2) ¿Se convierte en una relación fraterna y no de pareja? Bueno, creo que se convierte en un tipo de pareja diferente. El sexo puede llegar a ser algo más dentro de una pareja, pero no es algo imprescindible o exclusivo de la misma (prueba está en que se puede encontrar sexo fuera de ella). Una mirada o un abrazo también puede ser un tipo de sexo, quizás más sutil, pero sexo al fin y al cabo. Una meditación se puede convertir en una auténtica orgía cósmica sin necesidad de implicar otro tipo de energía más burda, más animal, más violenta.

3) Las amistades amorosas existen, por supuesto, y diría que son necesarias. Pero también una complicidad emocional con tu pareja, exclusiva. El amor es siempre universal (algo cuento en mi libro “Ama hasta que te duela”), y la exclusividad de pareja siempre nace de la necesidad egoica de separación e identidad.

En fin, no sé si he contestado a todas tus preguntas pero estaré encantado de profundizar en ellas si lo deseas.

Un abrazo sentido,

J.

 

 

 

El Camino del Alma


a

Estimado L.,

aquí te adjunto las cartas de los años 2004-2006. Te he buscado entre sus páginas pero no te encontraba. La razón es simple. Aún no nos conocíamos. Descubro con sorpresa la intensidad del epistolario con M., y que, tras la selección de estas primeras cartas, existe un compendio mayor a partir de 2006. Así que si todo va bien, habrá una segunda parte.

Me ha escrito M. esta mañana. Muy escueto, pero suficiente para abrir una brecha. No sé si pudiste hablar con él. Si fue así, te lo agradezco porque ha dado resultado. Si no fue así, no importa, nos hemos adelantado en unos meses a los dos años que predije.

Haremos un libro modesto, sin grandes pretensiones. No competirá con el tuyo en ningún sentido porque son diferentes. Sólo servirá para hermanarnos aún más, y por mi parte, cerrar una etapa con broche de oro.

Mañana, en el viaje a Escocia, donde voy para cerrar otra etapa, empezará un nuevo reto, una nueva historia, un nuevo momento vital importante en mi vida. Espero que participemos juntos en nuevas aventuras en la vida cíclica. Hoy no podremos vernos en la Costa Brava. Mañana viajo y ando apresurado cerrando algunas cosas. A ver si a la vuelta con calma tienes un hueco. De todas formas, a partir de agosto dejamos Cadaqués y estaremos, al menos ese mes, por Madrid.

He visto tu web. Muy buen trabajo. Sólo enfatizar algo: tienes mucha, mucha, mucha madera de escritor. Y además, tienes mucho, mucho, mucho talento como escritor. El brillo es innegable. Acuérdate de lo que hablamos del alma. Olvídate de lo aparatoso. Eres muy bueno y debes quitarte los miedos e inseguridades que pudieran mancillar tu escritura.

Con esto me refiero a que no necesitas de tu nombre ni de tu apellido para ser bueno, sólo de tu alma. Aprende a escucharla, y recuerda que eso solo se consigue con el silencio, el exterior y el interior. El ego, la vanidad, el orgullo, las apariencias, nunca fueron herramientas de un Whitman o un Borges.

El camino del alma es muy lento, pero siempre es seguro. Crea tu propia leyenda exterior, de éxito, de victoria. Pero la batalla verdadera la encontrarás en lo interior. Recuerda el ejemplo de tu tío pero no intentes imitarlo. Recuerda el ejemplo y las cosas buenas de un M. o de un J., pero no intentes imitarlos. Tú eres lo suficientemente bueno para ser mayor que ellos, más grandes que ellos. Sólo tienes que bucear un poquito en tu búsqueda y en el sentido interior de tu existencia.

Ahí dentro hay un propósito hermoso que podrás expandir sin dificultad, e irradiar todo lo que llevas dentro. ¿Cómo ser inmortal en ese proceso? Dando… Dando tu brillo a los demás, preñarlos de ti con tu talento, sea el que sea. Ese es el Camino del alma.

Un abrazo sentido y gracias de corazón por estar ahí.

Cartas sobre la luz


luz

Todo lo que el hombre aprende está ya en él. Todas las experiencias, todas las cosas exteriores que le rodean no son más que una ocasión para ayudarle a conocer lo que hay en sí mismo”. Platón

Estimado RS,

Aquellos que se consideran discípulos de la luz tienen como misión, o eso dicen, ser una luminaria para dar cobijo a los sedientos y desamparados. La luz puede ser transmitida como una antorcha mediante libros, charlas, miradas, ayuda, cooperación, servicio, estudio, meditación, presencia o mero silencio. Cualquier actividad, desde un jardinero a un político, puede ser un punto de luz. El grado de luz dependerá de su fuente, de su fuerza, de su energía y su cualidad. Podemos pasarnos toda una vida preocupados por mantener el cuerpo físico (comida, trabajo, vestido, reproducción) o podemos preocuparnos, además de eso, de hacer crecer y mostrar otro tipo de realidades o manifestaciones de la existencia.

Cuanto mayor es el trabajo alquímico interior con nuestros cuerpos (esto incluye al físico y sus pesados metales), mayor es el grado de luz que somos capaces de irradiar, y por lo tanto, mayor es nuestra capacidad para dar “cobijo”. Llega un momento en que la luz es tan poderosa que se sufre una muerte real. Ya sea por un accidente, una enfermedad o un proceso consciente de cambio. Esta muerte real se la conoce como “segundo nacimiento”. En estas semanas he conocido a dos auténticos “nacido dos veces” que han pasado por ese proceso y que ahora son auténticas luminarias en su labor diario. Ya sea de forma pública o anónima, ambos realizan un trabajo increíble y poderoso. La masonería u otras órdenes iniciáticas esgrimen simbólicamente muy bien este proceso en su rito de “iniciación”.

Esa poderosa luz también es cegadora, por lo tanto, también puede crear movimientos violentos (ante la ignorancia) o de repulsión y desprecio (ante el miedo). Recordemos los trágicos finales de personas luminosas como Cristo, Gandhi o Martin Luther King. Inevitablemente, cuando encendemos una cerilla, hay algo que arde, y por lo tanto, hay algo que muere para producir luz. Y de alguna forma hay que estar preparados para esa muerte, y para ese segundo nacimiento en la luz. Una de las tareas más complejas es la de estar preparados para regular la intensidad de la misma. Mucha luz es tan perjudicial como mucha oscuridad. El intento de erradicación de la ignorancia y el miedo puede provocar situaciones contrarias, es decir, más ignorancia, más miedo, más violencia.

Luz es solo una palabra-símbolo que pretende mostrar un grado diferente de consciencia. Consciencia no significa inteligencia, sino tener una posición privilegiada para ver y entender los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor. Es como cuando en un documento de word o cualquier otro programa de diseño le das a la opción “ver caracteres ocultos”. De repente se despliega un mundo paralelo, unas “capas” que siempre han estado ahí pero que no eran del todo visibles excepto cuando tecleas esa opción. Si seguimos buscando más caracteres ocultos, de repente vemos que todo está encriptado en un idioma o código HTML o Javal ininteligible excepto para los iniciados en esa materia, en ese idioma. Desde esas capaz o realidades o códigos puedes “ver” los lazos que conectan todas las palabras y las cajas que las contienen, los caracteres ocultos que producen negritas y cursivas y tabulaciones y dan forma no solo al contenido, sino al continente. Este paralelismo sirve para lo que llamamos realidad. Existen personas capaces de leer ese código secreto al que lo antiguos llamaban el “Liber Mutis” y además, son capaces de modificarlos para crear nuevas realidades, “nuevas capas”, nuevos enlaces.

Tener consciencia, tener luz, no es más que la capacidad de “ver” ese otro orbe que siempre ignoramos por nuestra constante sumisión a la realidad ordinaria. De ahí la necesidad de rebeldía metafísica. Pero, ¿qué ocurre cuando “vemos” ese orden? Que entendemos el caos aparente y que por lo tanto deseamos ser partícipes del Orden mayor, “del Propósito que los maestros conocen y sirven”, como dice el viejo adagio, un propósito que pasa por hacernos más humildes, más sencillos, más compasivos y transparentes para que la luz nos atraviese y pueda llegar a otros. Y es ahí cuando nos convertimos en “creadores”, en luminarias, en “tejedores de luz“. Recuerda el viejo ritual: “luz, más luz”. Eso es todo.

Emociones ausentes


desierto

Estimado M.

Ando escribiendo un libro que mal titularé “La sociedad narcotizada”, narcotizada por la estupidez, la ignorancia y el egoísmo traducido en fútbol, televisión, internet, drogas y sexo (y la política, que es un estadio superior del sexo-violencia). Es una visión algo radical y casi un insulto a la falta de inteligencia humana, por lo que seguro que, aunque sigas cabreado y decepcionado, independientemente del sujeto que lo escribe, estoy convencido que te gustará.

Estuve en el Languedoc recientemente con una bella mujer que terminó también odiándome. Inevitablemente me acordé de ti y de nuestras conversaciones. Me preguntaba cual es esa delgada línea que hace que el humano sea capaz de pasar del amor al odio con tanta facilidad. Esta mujer me hizo reflexionar por todas esas personas que han estado de alguna forma estrechamente vinculadas a nuestras vidas y de repente desaparecen, con o sin motivo. Porque los motivos, aunque puedan ser del todo dolorosos, no deberían ser mayores que el amor que algún día los provocó. Eso también me hace pensar en aquellas otras personas que a pesar de circunstancias odiosas, han permanecido ahí. Eso demuestra que los humanos somos capaces de muchas cosas, dependiendo del grado de narcotización en el que estemos. Si la conexión con nosotros mismos es profunda, necesariamente la conexión con el otro también debe serlo, porque el otro no es más que un reflejo de ese todo que albergamos. Somos construcciones sociales, humanas, que dependen del otro para tener sentido.

Como ves sigo erre que erre, porque de alguna forma permanezco. Aunque sea en la sombra y en esta cómoda situación de no tener que dar ya más explicaciones sobre nada.

Ahora vivo en un zulito de menos de cuarenta metros, en absoluto silencio y oscuridad. No está mal el cambio, haber pasado de una casa de 400 metros plagada de luz a un zulo oscuro en un lugar oscuro. Llevo vida de eremita, comiendo poco y saliendo poco a la calle. La soledad siempre es una llama y en esas andamos. Hace justo un año perdía la casa de luz. También hace justo un año que ocurrió el incidente que nos separó. Por ese incidente y alguno más la bella Y. también decidió romper con nuestra relación, relegando mi vida a la realidad en la que ahora estoy. No me quejo. Estoy bien. Reconstruyendo muchas cosas en muchos planos. Revitalizando la esperanza como sujeto activo de nuestras vidas. Rentabilizando las horas para moldear la psique enferma en algo profundamente sano. Pasar de ser narcotizado a ser lúcido, si es que esto es posible. ¿Es posible una sociedad lúcida? Como decía, la soledad siempre puede ser una llama. Una llama hermosa que no terminará con la locura de esta loca vida, pero sí será capaz de volverme, y de paso volvernos, más humanos y sinceros.

Espero que estés bien, espero que todo vaya bien.

Un abrazo sentido…

Despertar dos veces


despertar

Querido J.,

A nuestra edad uno se da cuenta de que el pesimismo a veces también puede ser una llama. No te sientas culpable por serlo. Uno se rehace optimista a base de realidad. Y la realidad siempre está pervertida por nuestro enfoque. Por eso, realmente no importa casi nada, excepto nuestra actitud ante la misma.

Disfruta de no tener dinero, de estar sin trabajo. Esa situación también puede ser una llama. En estos últimos años hemos perdido tantas cosas que cuando te sientes sin nada, resulta que lo ganas todo.

Márcate como plazo dos años sin trabajar, así te relajas y disfrutas de tus “vacaciones”, o de tus dos años sabáticos. Pasear, ir al bar, dar de comer a las palomas, incluso si te gusta, ver matar a un toro. Nadie te juzgara por ello, ni siquiera los que somos antitaurinos de pelaje.

Si te comes los ahorros no pasa nada, mejor cómetelos tú y no las lombrices. La soledad, ya lo sabes, también puede ser una llama. No te hablo desde la esperanza, que requiere espera, sino de la actitud de poder disfrutar incluso de la noche oscura del alma. La travesía por todo desierto es necesaria para resituarnos en nuestro trozo de Universo.

¿Y qué te pide el Universo? Pues que no trabajes y disfrutes de no hacer nada. ¿Para qué preocuparse entonces? Cuando te levantes de la siesta di: “coño, he nacido dos veces”. Porque nadie tiene realmente la oportunidad de poder despertar dos veces de un mismo sueño…

Un abrazo sentido… y gracias por tu compañía y testimonio…

La fugaz revelación


fugaz revelacion

Mi querida R…

el verdadero vacío solo puede llenarse con verdadero amor. El verdadero amor no es una persona o una cosa, es algo que está en todas las personas y en todas las cosas. Lo único que debemos hacer es despertar a esa fugaz revelación (porque casi siempre es fugaz) y sabernos con la esperanza de que algún día podremos atravesar las espesas capas de todo aquello que nos aleja y separa de lo que realmente es real. Mientras tanto vivimos en una ilusión, en una especie de reflejo del reflejo, aquello que describió Platón como su cueva plagada de sombras, donde, paradójicamente, las sombras están ahí fuera, y no aquí dentro.

No seamos tampoco exigentes con nosotros mismos. Tenemos que aprender a amarnos también a nosotros, supliendo nuestras carencias y nuestros errores a base de pegamento amoroso. No podemos aspirar a la sublime tarea de ser dioses, así que seamos humanos completos, con todas las consecuencias. ¿Qué más podemos hacer mientras la vida pasa? Precisamente eso, vivirla, experimentarla en su máxima potencia, sin exigirnos más que eso, estar vivos. Porque a veces nuestro problema, nuestra ceguera insensata es precisamente eso, el creer que somos inmortales o el vivir una vida muerta, sin emociones, sin caminos, sin errores, sin equivocaciones. ¿Acaso Dios no se equivocó cuando creó la imperfección de las cosas? Quizás Él también esté aprendiendo de nosotros y su perfección no sea más que la suma de todos nuestros vicios y virtudes.

Hablas de vacío… ¿Quieres llenarte? Respira profundamente… Es tan sencillo… Respirar con consciencia y sentir como la vida empieza a brotar por todas nuestras células, despertando su minúscula somnolencia a un nuevo estado del ser. ¿Para qué íbamos a complicar el método? Con una simple respiración diaria podemos sentir la vida, y en ese instante, la vida nos perseguirá hasta el fin. Por eso no hace falta analizar si los ángeles tienen o no tienen sexo, si la cuadratura del círculo es la mejor forma de llegar a la conclusión exacta o si el gran misterio de la vida sigue siendo el porqué a los peces no les entra agua en los ojos. Ya no necesitamos respuestas a los grandes interrogantes. Si aprendemos a respirar, se activará la vida, y por tanto la poderosa intuición que nos llevará hacia las certezas que necesitamos para seguir adelante.

Así que sigamos fluyendo, agradecidos por los regalos diarios, por las promesas cumplidas, por el trato amable con el otro igual. Sigamos abrazando el infinito en cada gesto para que el infinito entre en nosotros.

besitos y feliz sabat…

Navegando en la ola del Zubuya


juan

Estimado J.,

la semana que viene empezarán a picar por fin la obra magna… Ese camino del loco que tanto nos altera y que tanto nos sumerge en la magia de la existencia… ¿Hacia donde nos llevará mañana? Nadie lo sabe, porque lo mágico de navegar en esta ola del Zubuya es que nunca deja de llevarnos más y más lejos…

Acabo de llegar de Barcelona tras la presentación en la biblioteca Arús de un libro de esos raros que editamos aquí sobre masonería escrito por un buen hombre y mejor persona… “Tecnología masónica“… te hubiera gustado estar… Este Florencio Serrano hace una mezcla hermosa entre Occidente y Oriente…

Es muy especial lo que dices: “estoy para ayudar”. Realmente para eso hemos venido, para cumplir nuestra parte, nuestro propósito vital, que corresponde sin duda al Propósito que los Maestros conocen y sirven”. Y cuando hablo de maestros me refiero a esa plaga de seres invisibles que trabajan en silencio, sin presunción, manejando esas fuerzas que derivan en ideas y movimientos. Fuerzas y energías, porque las unas no podrían existir sin las otras. Por eso, nosotros, pequeños grumetes, aprendices de poca monta, que diría aquel, solo somos sus fieles servidores, aquellos que sin atisbar la profundidad de las cosas en su máxima medida y expresión, replicamos vagamente el soneto que escuchamos latir fuerte aquí dentro, en nuestra cueva, en el sentido mayúsculo de nuestro devenir.

¿Qué más podemos pedir desde nuestra humilde condición? Somos los últimos, y aún así, somos necesarios. Y es que todo tiene un sentido en el universo. Todo mantiene su profundo equilibrio desde la quietud de su presencia. Y ahora estamos presentes, y el universo nos necesita tanto como nosotros a él. ¿Qué más podemos hacer? ¿Qué más nos exigirá la vida? Sigamos cumpliendo nuestra parte, y lo demás vendrá por añadidura.

Espero que la luz del Oriente donde ahora transitas se conviertan en prósperos rayos. Falta hacen para esta tierra de cambios…

Un abrazo sentido,

Tretas de un viajero


quijote

Estimado F.,

Me ha gustado tú decálogo del viajero, que hago mío. No soy turista, (no soporto el turismo) pero viajo mucho, o lo intento. Viajaría más si no fuera por la crisis. Vivir de los libros es difícil, y requiere sacrificios necesarios. A Mongolia fui a buscar Shamballa. La encontré prologando el libro de Roerich sobre la Resplandeciente y me convencí de que el mejor viaje no sólo es exterior. Interiormente se viaja más, sobre todo fluyendo, como en el Tao. Agua, somos agua. Y fuego. La tierra y el aire solo sirven para sostener a los dos primeros.

Ahora planeo de nuevo el viejo sueño de un viaje en coche por África, con la excusa pertinente de hacer algún trabajo de campo como antropólogo. La antropología me gusta casi más que la escritura, pero también depende del día. Escribir es viajar, sin duda. Y mejor solo, si no encuentras buena compañía. Por eso no me parece descabellado recorrer África en solitario. Hace dos años lo planeaba hacer en autogiro. El mismo día que estaba probando en la fábrica esos locos aparatos conocí a mi querida embajadora. A las pocas semanas me fui a vivir con ella a ese mundo de diplomacia extraña y el viaje no se hizo. Qué cosas. Así que África, Asia y América aún esperan mi viaje. Todo se andará. Algún día.

Al final no nos vimos para ese café estos días en Jesús del Valle. Fue toda una suerte porque tú tienes tantas ganas como yo de hacer nuevos amigos. Quizás por eso me caes bien, no eres peligroso en ese sentido y no vas a exigir, a no ser que surja, algún tipo de vínculo estrecho. Porque a mi edad me ocurre como a ti a la tuya, aunque ambos hayamos perdido la agenda en un mismo tiempo, son pocas las ganas de explorar lo ajeno a no ser que surja de forma espontánea  milagrosa y excitante. Bastante tenemos con lo nuestro, que también es rutinario y mediocre a su manera, y quizás por eso pocas personas tienen ya la capacidad de crearnos algún tipo de estímulo o curiosidad. La casual pérdida de sendas agendas quizás sea excusa para reencarnarnos de nuevo y abrir las canillas a lo nuevo. No lo sé… habrá que meditarlo.

Pero mientras ocurra y recuperamos la agenda, no descartemos ese café, no para ser amigos, sino para tener una correcta relación entre casero e inquilino, y de paso hablar de viajes y libros y soledades y mujeres, que sé que te gusta, como a mí, hablar de ellas. Miento, creo que últimamente es de lo único que me gusta realmente hablar. Lo demás son solo artilugios para llegar a ellas.

Un abrazo desde Barcelona…

Al pescador de almas


mar

Mi querida A.,

aún no sabemos a ciencia cierta si existen los ángeles o el estadio angélico, pero si es así, tal y como afirma la más remota tradición, sin duda, nuestro común amigo es lo más parecido a ese mundo celeste.

Te lo digo con toda la confianza porque ya son muchos años que lo conozco y lo trato de cerca y con cercanía. Así que tu admiración por su forma de obrar, de hacer las cosas, no sólo es un ejemplo para ti y para mí, sino para toda la humanidad. Un ser extraordinario, de ahí que tenga plena confianza en todo lo que hace, dice, piensa y siente. Sin duda, un regalo para los que estamos cerca.

Espero haber servido de puente en esa unión y que todo salga en armonía y según tus deseos. Para nosotros será también una bonita forma de hacer más cosas de bien, para el bien. Es nuestro único y común propósito.

Me ha encantado la descripción que has hecho de tú África. Esa libertad y ese gozo que sientes es un tesoro irrenunciable. Así que celebremos tu felicidad y hagamos con ella una tierra más rica y fértil.

Te mando un abrazo sentido desde mi cueva-zulito, que anda a cual laboratorio despertando aquellos pétalos necesarios para seguir adelante…

Desde la otra selva


mariposas

Estimada A.

qué bonitos regalos te llevaste al bosque… Espero que lo disfrutes en esas tus horas africanas que imagino mágicas y cargadas de vida.

No sabes la emoción que siento tan solo con imaginarte, a cual arquetipo o amazona allá perdida en selvas y sabanas, en bosques encantados, a cual guardiana del silencio y el susurro.

Es una sensación hermosa y emocionante, como si la aventura, o la llamada inevitable atravesara mis poros de explorador errante.

Estoy pasando unos días tranquilos, cargado de paz y armonía, a sabiendas de que todo está bien y de que poco o nada podemos hacer para cambiar el concierto y el orden universal, excepto esa premisa que nos llama para “hacer nuestra parte”…  Tú como guardiana de bosques y yo como arquitecto de palabras, constructor de puentes hacia el alma y hacia lo que haga falta con tal de unir mundos.

Hay cierta magia en estos días difícil de describir. Es como si los sueños, o los anhelos, se entremezclaran con la realidad. Esta mañana daba un paseo por Madrid, en un día maravillosamente gris y cargado de cristalina y fina lluvia y me sentía como flotando en otra realidad, en ese destino incierto que se experimenta cuando te sientes vivo.

Por suerte los apegos del pasado se van desinflando, dejando con ello paso a la oportunidad del eterno ahora, del instante presente, dando oportunidad para que lo nuevo se manifieste. Ya no tengo prisa por nada, ni sensación de tristeza ni sensación de abandono ni de pesadez… Es como si realmente el mundo hubiera terminado tal y como predijeron los mayas y ahora viviera en una realidad mágica y diferente, donde el tiempo ya no es tiempo y donde los continentes se estiran hasta el infinito posible.

Aquí no hay escorpiones ni serpientes como en tu selva… Intentamos no tropezar con otro tipo de alimañas, pero sin miedo, simplemente con esa preocupación sensata que nos dice que mejor solos que mal acompañados, o que nos hace selectivos a la hora de buscar compañía. Porque para qué sufrir más sin necesidad. Ya solo nos queda, si es que aún nos queda algo, la posibilidad de amar y ser amados. O la posibilidad, ante el sunami de los acontecimientos, de agarrarnos con fuerza a alguna noble tabla de náufrago. En esas andamos, y la mía, te aseguro que es bella, muy bella. De ancho mar y amplios horizontes. Sin ninguna pretensión más que la de dejarme llevar por su deriva. Una deriva hermosa, y hasta diría, necesaria.

un abrazo sentido desde la otra selva…

Pd.- Por cierto, excelente el trabajo de J… impresionante profesional de los pies a la cabeza… A ver si tenemos suerte y los astros nos sonríen a los tres…

Las trampas del Ego


Estimado K,

Es cierto lo que dices… Es cierto al menos en la travesía del Desierto de la que ya hemos hablado, o de la “noche oscura del alma”, de la que también hablamos.
Hay que tener cuidado con las trampas del ego. Por ejemplo, cuando se afirma: “llega un momento que no hay maestro”…
¿Cómo no va a ver maestro si hasta los soles aprenden de las estrellas? ¿Y acaso no nos enseña nada el viento y su susurro? ¿Y qué me dices de la cascada y su río?
¿Y no habrá personas que habrán avanzado algo más en el camino tendrán algo que mostrarnos? ¿Y no será acaso nuestra obligación arrojar algo de luz sobre aquellos que aún caminan en la más absoluta ceguera? ¿No seremos nosotros, pasados los eones, maestros de cucarachas y pequeños saltamontes?
El mejor arquetipo de esto lo tenemos en la danza sufí, con una mano mirando al cielo para recibir y otra hacia la tierra para dar…
No debemos esperar ningún maestro cargado de sabiduría esperando sentado en algún lejano asrham. Ahí tenemos a nuestros padres y a nuestros hijos y a nuestros hermanos que podrán enseñarnos en el sendero de la prudencia, de la verdad, de la justicia, de la virtud, de la paciencia, del desapego… Y ahí tenemos a la vida que nos enseña humilde y nostálgica al vernos crecer. Todos somos maestros de algo, y aprendices de casi todo…

un abrazo hermanito…

Pd. Al inmenso Océano le importa un pimiento si nos emborrachamos o no, si fumamos o no…
Es a nosotros a quien nos debe importar, porque formamos parte indivisible del mismo.
Y es a nuestra consciencia a quién debe importarle el mantener el Océano en su más profundo Propósito.
La luz que entra dentro de nosotros será equivalente a la pureza de nuestro cristal interior.
Cuanto más puros seamos, más luz… Y ya sabes lo que reclamamos siempre: ¡luz, más luz!

Palabras-caricia


caricias

Estimada L.,

qué hermoso escrito y qué hermosas palabras-caricia.
Cómo bien dices, el afecto sigue intacto, sin saber a ciencia cierta de donde salió ni porqué, pero es cierto que por algún motivo desconocido, hay personas que siempre permanecen dentro, aunque tan sólo las hayas visto una vez en la vida. Hay personas que marcan incluso tanto que nunca sabes si tú eres completamente tú o la suma de de ambos. Y eso tiene su belleza, pues con el tiempo descubres que realmente nuestro pequeño “yo” no es más que la suma de todas esas personas que alguna vez han estado o están en nuestras vidas. Ese pensamiento es maravilloso, porque no podemos entender el “yo” sin el “nosotros”, y más allá de eso, no podemos entender el “yo” y el “nosotros” sin la ausencia de ambos. Es decir, en el fondo, somos parte de algo mucho mayor al que retornamos como gotas de rocío en una primavera silvestre. Somos susurros que brotan de la tierra y se esparcen por el aire hasta alcanzar el cielo, como decía aquel poeta.

La página la gestiono yo mismo. No tiene un exceso de trabajo porque ya sabes que me apasiona escribir, y lo que más me apasiona, pues lo comparto. En el fondo eso es la vida, un continuo compartir, y cuanto antes lo entendamos, antes fluiremos con su río incesante. Por cierto, me honra saber que en tus clases dejabas caer algún pensamiento de este menda. Eso me recuerda aquella charla que tuvimos hace tantos años, cuando yo apenas era un inocente adolescente cargado de curiosidad y me enseñaste la hermosura y la profundidad de la termodinámica. Lo que más me llamó la atención fue la forma tan entusiasta de describir el como habías llegado a Dios, al Universo, bajo la sombra de ese camino que llamamos ciencia. Ese entusiasmo tuyo fue mi mejor ejemplo para no desechar nada, porque todo tiene cabida en este universo y todo tiene algún tipo de significado para nosotros. Y el tercer principio de la termodinámica, como tú bien decías, sigue siendo un misterio para científicos y curiosos como yo. Al menos en lo que respecta al orden universal y macrocósmico, ese extraño orden que se manifiesta dentro de la aparente entropía. Un tema sin duda apasionante.

Lo de ser más o menos espiritual no tiene ningún mérito. Todos somos seres espirituales en nuestros diferentes grados y condiciones. Todos tenemos algo hermoso que aportar al mundo y eso es lo que hace que poco a poco el mundo se vaya espiritualizando. No se trata de grandes acordes, de sublimes y beatas reminiscencias, solo baste que cada uno de nosotros hagamos nuestra parte, ya sea cuidar un jardín o construir una casa o cuidar a un anciano. Todo aquello que hagamos con amor y paciencia, sea lo que sea, es espiritual. El hablarlo o expresarlo solo ayuda a tomar un poquito más de consciencia, pero nada más. Lo importante es que amemos lo que hacemos, y yo amo con cierto grado de locura todo lo que hago, hasta el punto que me cuesta desapegarme de las cosas que he amado con un grado mayor de intensidad.

Por ejemplo, las hermosas y excelentes y maravillosas mujeres que durante algún tiempo me acompañaron en el camino. Las amo tan profundamente que me cuesta horrores olvidarlas, y siempre, todos los días, reclamo para ellas un pensamiento hermoso y el mayor de los deseos. Supongo que eso será “amar en silencio”, como una vez me dijo una amiga. Todas fueron maravillosas a pesar de que en algún momento del camino dejamos de entendernos. Todas enriquecieron mi vida y a todas les agradezco que ahora, como decía al principio, formen parte de este puzzle en el que me he convertido. Perdona la divagación, pero el invierno invita a cierto grado de añoranza y melancolía que se acrecienta en la noche oscura, propicia para la ternura del desnudo y el corazón abierto.

Entiendo todo lo que dices de la casa y los cambios. ¡Todo es tan provisional! Creemos tener una vida segura, un mundo totalmente amarrado, y de repente, un día, sin avisar, todo se derrumba. Y lo peor de todo es descubrir que nadie nos preparó para esas cosas. Que estás solo, absolutamente solo ante todo lo que se viene encima. Y cuando crees que todo ha pasado realmente, que lo peor ya pasó, que ya no hay más fondo ahí abajo, viene de nuevo la tempestad que termina de derrumbar los pocos cimientos que nos quedaban. Hay algo de tremendo en todo eso. Al menos hasta que viajas por el mundo y te das cuenta de tantas y tantas cosas…

Pero tener una casa es importante, al igual que lo es tener el abrazo diario de alguien que te quiere, de alguien que ha estado ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, de esa familia tuya que yo tanto admiro y que ha sobrevivido a casi todo. Tú ejemplo me vale y me fortalece, y sobre todo, me llena de confianza y esperanza. Porque a pesar de todo, aún sueño con esa melancólica sensación de levantarte un día y poder abrazar a los tuyos. Eso, querida mía, lo vale todo. Los sueños, sueños son. Están bien para ir tirando, para hacer la vida más increíble y necesaria. Pero nada vale más que el pequeño e increíble gesto de un abrazo sentido.

El mismo que te mando desde aquí, con amor y cariño, y con el recuerdo de los años que pasan juntos, a pesar de la distancia… Aquí, en mi pequeño zulito, también tienes casa y amigo…
Un abrazo sentido…

Prescribir consciencia


la que sabe volar

Estimado M.,

La verdad es que el mundo de la pareja está destruido hasta que inventemos alguna fórmula para reconstruirlo con cierta seriedad… De seguir así, vamos a extinguir la raza en poco tiempo, a no ser que los católicos y los musulmanes consigan algún tipo de alianza y vengan a parir como sea…

Miro a mi alrededor, y a parte de zulo veo soledad. Es una sensación extraña que no debería suponer ningún trastorno para una persona adulta y emancipada. Pero no se trata de eso. He llegado a esa edad donde la hora que apunta hacia el sol más alto requiere cierta descendencia, la del sol, la de la luz, y eso equivale a compartir, y eso es relación. Y la soledad me molesta aunque me guste, porque siempre es más divertido discutir sobre las trivialidades de este mundo que poner la radio como acabo de hacer ahora después de años sin escucharla con tal de que la música sirva de sustitutivo artificial a la compañía y el abrazo de cualquier ser humano. Sí, hay un doble fracaso en todo esto. No por la parte que implica el abrirnos a ese ropero de soledad, sino también la dificultad de entrañar una relación duradera, de compromiso y cierto sacrificio de egoísmos y recelos a cambio de confianza y cariño.

Los arquetipos son importantes en este tipo de reflexiones. Los cuentos siempre han encerrado algún tipo de mensaje y es bueno contemplar la vida, pero también pringarnos de ella. El problema es que tenemos miedo a casi todo, y pocos son los que, pierdan lo pierdan por el camino, se animen a lanzarse a la piscina de la incertidumbre. Y como lo digo, cuando lo hacemos, no siempre sabemos querer, y menos aún amar, porque olvidamos las enseñanzas, despreciamos los arquetipos y sus mensajes. Preferimos danzar al son de cualquier fundamentalismo propio, esos que no nos dejan revisar ciertas creencias o ciertas actitudes y que, de paso, nos alejan de los nuevos caminos. Somos fundamentalistas hasta para amar. Siempre pensando que nuestras pobres estructuras mentales son la única y exclusiva verdad. Así nos va.

Es curioso lo que dices: “escribirte me ayuda a focalizarme en mí, en lo que verdaderamente me importa”. Gracias por la parte que me corresponde. Últimamente me importa bien poco lo que verdaderamente me importa. Por eso es curioso, porque me pasa desde hace un tiempo todo lo contrario: ya casi no me importa nada que tenga que ver conmigo. Tras tantos y tantos años de autoconocimiento, de autoayudas del tres al cuarto, de profundización en lo que llamamos vagamente “nuestro interior”, estoy saturado de mí, quizás por el extravagante descubrimiento de que el “mi” y el “yo” no existen. De ahí la poca pasión que le pongo últimamente a todo lo que tenga que ver con “mi” vida y mi “yo”. Tampoco creas con esto que soy un apasionado del nosotros. Porque el “nosotros” también es una entelequia inexistente. Llego a pensar últimamente, y quizás por eso mi dejadez hacia lo interior, que hay algo más grande que todo lo que existe, y que, de alguna forma, ese “algo” maneja nuestros hilos a su antojo. Es una idea escurridiza, pero que tiene su miga. Y no contemplo esto como un desánimo, sino como una fuerte apuesta por algo diferente que ando explorando y descubriendo. Algo mucho más motivante que la vida de uno, que puede ser graciosa y divertida o incluso, si me estiras, apasionante. Pero cuando descubres con cierta ansiedad lo aburridos que somos con nuestras complicadas y pueriles vidas y decides embarcarte en ese grado mayor de espectativa, dejas de causarte dolor por deleites espurios y atraviesas la mónada que va más allá de nosotros mismos. Y cuando eso ocurre te vuelves una especie de doctor, como decía el Buda. ¿Doctor de qué, qué medicina aplicas? Le preguntaban una y otra vez sus discípulos, a lo que él contestaba con calma: “mi medicina es solamente una: ser consciente. Prescribo consciencia”. Pues espero algún día ser un buen doctor, y al igual que tu carta te ha servido ciertamente de terapia, a mí me ha servido para seguir prescribiendo…

Gracias de corazón por tus letras, y ahí va un abrazo…

Cartas desde el umbral…


cielo

Todo lo que vivamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creemos, y emprendemos con entusiasmo, inevitablemente sucederá“. Paul J. Meyer

Estimada T.,

pues aquí ando más aburrido que una ostra… Me había acostumbrado, y me estoy dando cuenta ahora, a tener pareja, y ahora que no la tengo, y a pesar de ser un terrible lobo estepario, le había cogido yo gustito a eso de abrazar a alguien, y ahora, como decía, se me hace extraño no poder hacerlo… Descubro a mi edad que me gusta más la soledad en compañía que la compañía en soledad. Así que aquí estoy, ciertamente algo más rellenito a pesar de que me intento cuidar porque soy consciente de que cuando estoy a mi bola me vuelvo más indisciplinado con la comida. Me gustaría hacer deporte o salir más a la calle pero es que con el frío que hace ya en Madrid lo único que apetece es estar liado a una manta y…

Y poco más, porque la verdad es que hoy ha sido mi primer día de trabajo. He desplegado las infinitas tareas pendientes que la editorial siempre acumula y he empezado a trabajar en una buena novela que vamos a editar en los próximos meses de una profesora de antropología. Leer y corregir me mantienen algo distraído, pero tengo ganas de primavera en un invierno que ya se me hace demasiado largo.

El lugar donde he ido a parar no ayuda mucho a levantar el poco ánimo que se suele tener por estas fechas. Un lugar cerrado, oscuro, claustrofóbico, que no invita a nada excepto a buscar en la imaginación algún reguero de luz. Y además aún no he conseguido dormir bien en estos días que llevo aquí. Esta noche he debido tener algún tipo de batalla astral porque me levanté con las mantas en el suelo y todas las sábanas revueltas. Supongo que necesitaré dosis de santa paciencia hasta que mis cuerpos, mis siete cuerpos ordenados de mi a fa, se adapten a esta peculiar caverna.

Hoy una amiga me invitaba a ver un piso en el barrio de las Letras, aún más cerca del puro centro. Mañana iré a verlo pero sin nada de ilusión. La pereza tras haber estado más de una semana limpiando y pintando este zulo me deprime y anega. Las cosas compartidas suelen hacerse con otro tipo de energía. Estas cosas que no estaban previstas ni han sido buscadas, sino más bien forzadas por las circunstancias me inundan de cierto pesimismo que aún controlo mientras recobro las fuerzas. No es que haya empezado el año mal, es que he empezado el año con cosas que no esperaba, en lugares que no imaginaba ni en mis tiempos de estudiante donde vivía casi mejor que ahora, al menos en lo que a luz y espacio se refiere. Además, la crisis parece cada vez más aguda, y ayuda a empujar aún más a los derroteros de la desesperación cualquier iniciativa. En mi caso me lo tomo con modesta inercia. Intento lanzarme al río de las circunstancias y dejarme llevar por la corriente, a ver si al final resulta que hay un plácido mar y sólo había que esperar la desembocadura inevitable. Por algún motivo que aún ignoro, no tengo fuerzas para mucho más.

Aún es pronto para todo y por lo tanto es normal cierta añoranza de muchas cosas. Recuerdo que en mi anterior casa había a la salida del número siete, justo bajo la sombra de lo que parecía un árbol de acacia, un banco blanco que siempre invitaba a sentarse con un buen libro bajo el sol… Estaba esperando a que llegara la primavera para hacerlo, abrazado o tumbado sobre el cuerpo de mi compañera, guiñándole el ojo mientras pasaba páginas o acariciando su melena entre capítulo y capítulo. O dejándome llevar por su apretón de orejas con sus finas yemas, que en algún plano simbólico era como decir un “te quiero” a base de apretón. Creo que aún me quedé atascado en ese reguero de recuerdos futuros que nunca se consolidaron, en esa extraña maleza de cosas que deberían haber pasado y que nunca sucedieron. Y aún sigo anclado a los inevitables “por qués” que nunca terminan de encontrar respuesta. Conozco el proceso, y de lo inevitable pasaré a la certeza y de la certeza a la resurección. Ese es el camino. Y en invierno es mejor caminarlo despacio, fraguando en el interior melancolías y tristezas que ayudarán a sulfear por la planicie de la soledad y el frío helado de la escarcha emocional.

¿Feliz e ilusionante 2013? Estoy convencido de que sí. Soy optimista por naturaleza y siempre salgo invicto de las peores batallas. Es como si algún ángel invisible (quizás mi alma gemela que me guarda y protege desde el otro mundo) procurara que nunca me falte de nada, ni siquiera de esas galletas que tanto me gustan, ni de esa buena compañía que tarde o temprano siempre llega. Por eso estoy convencido de que este tiempo es tan solo un impás, como cuando atraviesas una cornisa o el umbral de una puerta y te hayas inmerso entre dos mundos. Ese es mi limbo actual, una cornisa oscura y sedienta, que clama al cielo y a la tierra una nueva realidad. Pero no me quejo, solo describo. Y así, a modo de desahogo, todo parece que circule más rápido y más seguido. Hoy es un día más, y el río sigue siendo río…

Pd.- Esto no te lo había escrito antes, pero lo hago ahora. Lo hermoso del amor es que te permite permanecer firme y atento incluso en los momentos más bajos. Porque el amor es universal, y está en todas partes. Sólo debes dejarte llevar por su atracción infinita. Cerrar los ojos y respirarlo en esa hermosa hembra que viste pasar, en una maceta colgada sobre un avispero o en un rancio tocadiscos del que salen notas imposibles. Incluso cuando se está triste, si se respira con la potencia desmedida, puedes llegar a oler su gratuita fragancia… Incluso en esta soledad cuya banda sonora es el cansino ruido del viejo frigorífico que tengo a tan solo dos palmos de mi cabeza puede ser un buen momento para respirar amor.

Carta a un Alquimista


ALQUIMIA

Estimado RS.

Seguramente el lunes o el martes llegarán los libros ya que ayer terminaron la impresión. El edificio del Arte Sagrado tiene ya una nueva piedra para ennoblecer la catedral interior. Permíteme, como humilde arquitecto, sentirme orgulloso de la obra.

Ya está subido a la web para empezar su difusión.

Como seguro que tendrás un buen grupo de amigos y hermanos, no dudes en ofrecer este hermoso enlace para que lo compren por nuestra web, así, el primer beneficio que saquemos quedará en casa. Esta primera fase es importante porque si luego el boca a boca funciona hará que llegue mucho antes a las librerías. También he subido en primicia una versión en libro digital al módico precio de cuatro euros, por si alguien del consulado español en Japón quiere leerte en versión digital. Seguro que las Moradas Filosofales se sentirán dichas ante esta noticia.

El enlace: http://www.editorialdharana.com/catalogo/arcano?sello=nous

A partir de ahora empieza la dura realidad de la crisis, y veremos, en los próximos dos años, cual ha sido la vida útil del libro. Sobre todo no hay que desesperarse porque la venta funciona muy despacio. Lo importante es el boca a boca, y si el libro es bueno (cosa que no dudo), sobrevivirá y se eternizará y algún día un editor japonés querrá traducirlo al idioma nipón y nos comprará los derechos y así hasta llegar al primer millón de ejemplares. Esperemos que la alquimia funcione y los metales pesados se queden en las puertas del templo mientras el alma peregrina continua su viaje.

He leído tu plancha francesa y me salen, de repente, mil preguntas. Primero felicitarte (qué tópico esto en las logias mediocres, lo de felicitar una plancha digo) porque veo que tu formación es increíble, o al menos, profunda, cosa que ya expresas vivamente en el libro “Arcano”. Las curiosidades son las siguientes (quizás algunas ya me las has contestado alguna vez pero con mi memoria hay cosas que ya no recuerdo:

1. Veo que la plancha es en francés. ¿Es en los valles de Francia donde trabajas? ¿Y por qué? ¿En qué rito y en qué orden o tradición?

2. ¿Dónde aprendiste alquimia, además de en los libros? ¿Existe alguna escuela alquímica hoy día más allá de Fullcanelli?

3. ¿Perteneces a alguna escuela, secta, grupo, lobby mediático u ocultista, rayo cósmico o asrham transiberiano?

4. ¿Cómo nos conociste? Creo recordar que un antiguo socio de la editorial me pasó tu mail y tu libro… pero ahora no recuerdo bien como fue el proceso…

5. Cuando cumplimos según qué edades espirituales, identificamos tarde o temprano, nos pese o no, cierto propósito vital en cuanto a lo que ocultamente se llama “servicio”… ¿Has identificado tu propósito?

6. ¿A parte del masónico, tienes algún otro compromiso iniciático u esotérico?

7.- Utilizas mucho esa cruz sagrada del Querer, Saber, Osar y Callar… ¿dónde la aprendiste? ¿quién te la enseñó y cómo obedeces a su noble causa?

En fin… me has despertado miles de preguntas de repente (debe ser esto de no tener novia y estar en plan ocioso un sábado por la tarde con un frío que pela y después de una paella vegetariana como comida)…

Ya me contarás… si quieres y puedes…

Otras cosillas: estoy organizando la agenda de diciembre que se presenta cargadita, justo lo que necesito para no ir a ningún compromiso y escaquearme de todos diciendo que me ha atacado un virus mortal o que mi bisabuela por parte de madre se ha muerto o ha resucitado o lo que sea… lo digo por si nos vamos a ver para echar unas risas o liarla parda para que me digas cuando estarás por España o cualquier otra parte del mundo donde podamos vernos un ratillo y conspirar judeo-masónicamente en alguna Montaña, Valle o Desierto…

Me apunto al viaje de Londres para conocer al prologuista del libro El Celador que pronto vamos a editar. Debemos organizarlo con tiempo para poder organizar el viaje.

un abrazo sentido y feliz sábado…

Pd.- ¿qué hace un español de apellido raro que habla francés, inglés (y supongo que catalán en privado) una tarde de sábado en Tokio?

(Nota del editor: Rosa Sinespina es el pseudónimo de un importante científico que trabaja en un también importante proyecto mundial de investigación tecnológica, de ahí que haya querido preservar su anonimato en este libro y de ahí que no podamos hablar abiertamente de él. De ahí también que haya elegido esta carta para pronunciarme sobre su enigmática figura. Cuando hace más de un año vivía en una embajada -mi pareja era embajadora- y recibí un inédito espeluznante que también, por razones obvias en esa época de espías y CNI y diplomacia y… decidimos editar con pseudónimo: Escrito en un libro, de Tom Farrell, libro que también recomiendo).

Sueños, los alaridos del alma


Estimado E.,

Ayer te escribí una carta a mano que te llegará en unos días, Dios mediante, como diría un amigo. Me hizo mucha ilusión recibir la tuya en julio (parece que fue ayer) y me pareció hermoso, a pesar de que aún tengo clavado el genocidio epistolar al que abocaste todas aquellas cartas…

¿Sabes? Estos días he reflexionado (otra vez) sobre nuestra infancia, que fue cuando tú y yo nos conocimos, y sobre todo lo que las carencias infantiles pueden influenciar en nuestras vidas. Es decir, todos esos traumas que aún no hemos superado y que a veces, si estás en baja forma emocional, pueden llegar a pervertir nuestro presente y nuestro futuro. Pensaba en aquellos que capan su vida para no tener hijos mientras que, por otro lado, deciden “salvar” a una familia entera que no es la suya y deciden alimentarla y criarla apuntalando con ello su propia vida. Y pensaba en aquellos otros, en como sus relaciones se muestran siempre desastrosas porque de pequeños nadie les enseñó a amar, ni a abrazar, ni a respetar, ni a nada que tenga que ver con el afecto o el cariño. La ausencia del mismo durante todo el proceso de crecimiento crea en nosotros una serie de barreras que afectan de forma increíble en nuestras relaciones adultas. Lo terrible de todo eso es que casi nunca somos conscientes, y de que, cuando alguna vez llegamos a descubrir todas esos miedos, y esas frustraciones y esos sabotajes, a veces puede llegar a ser demasiado tarde. Esa inteligencia emocional que nunca hemos podido desarrollar debido a nuestras carencias infantiles resultan desastrosas para nuestra plenitud adulta.

Y entonces es cuando surge el interrogante de qué debemos hacer, cual es el camino correcto para poder separar la artificialidad de nuestros actos nacidos de nuestras carencias del verdadero sentido de nuestras vidas. Y por eso cuando me hablas de sueños, me vienen a la cabeza aquellos que aun no hemos podido cumplir, y que se van acumulando en la cuenta de resultados de una vida que no puede más que caer en picado hacia el abismo inexorable de la nada.

Pero soy optimista y creo que aun tenemos margen de maniobra para intentar cambiar algo y no seguir dejándonos arrastrar por nuestras carencias afectivas, por nuestros asuntos aún no resueltos… ¿Cómo hacerlo? Creo que tú das algunas pistas… Mirarnos interiormente y empezar a reconducir nuestros sueños, es decir, nuestra vida, porque los sueños son aquellas cosas que nos indican, que nos dan pistas sobre aquello a lo que hemos venido a hacer, y nos guían siempre por las sendas de la autorealización. No puede ser de otra manera, ellos son los alaridos del alma que imploran desde lo más profundo de nuestros adentros que sigamos nuestro real y verdadero camino. Por eso estamos condenados a seguirlos, cueste lo que cueste. Esas inseguridades de las que hablas, esos miedos, son los obstáculos del camino… Pero ahí está la certeza de que debemos continuar a pesar de ellos… No nos queda otra querido amigo… Así que sigamos aprendiendo, sigamos en el camino, y no apáticos en su borde. Hay que darle importancia a los sueños porque los sueños son nuestra guía… Y es, al fin de todo, nuestra mágica aportación al mundo.

Un abrazo sentido,

Pd.. Esta mañana me he levantado con un sueño. Poder comer un plato de castañas asadas. Ese era mi sueño para hoy. El cual se ha cumplido a media tarde, después de un ligero paseo por los humedales del bosque recién bañado por la lluvia, a dos luces, desplegando su increíble belleza verde otoñal y su frescor nocturno.