Gracias madre


antonia

Hoy hace setenta y tres años que mi abuela materna dio a luz a mi madre. No me imagino como debió ser esa épica en tiempos de postguerra en nuestro país y de plena Segunda Guerra Mundial a pocos kilómetros de nuestras fronteras. Aquel era un mundo difícil. Apenas había comida, e imagino lo complejo que debía ser sacar adelante a cuatro hijos en el mundo rural andaluz. Mi abuela murió muy joven y dejó huérfanos a aquellos niños, tres hembras y un varón. Supongo que mi abuelo se convirtió de repente en un héroe que tuvo que tirar de todos, con la ayuda de sus hijas mayores. Mi madre se casó con 24 años. Era una niña. Al año siguiente tuvo su primer hijo, el que ahora escribe. Pensándolo fríamente, no me imagino lo difícil que tuvo que ser tener un hijo a esa edad, recién casada y recién emigrada al norte del país, donde casi no conocía a nadie y donde tenía que buscarse la vida, empezar de cero, crear un hogar y luchar por un futuro.

Las proezas de nuestros padres fueron múltiples. Debemos honrar su memoria día y noche. Rozando los cincuenta, no he tenido la oportunidad de tener descendencia y no sé lo que realmente es tener un hijo, pero sí sé, por intuición, que debe ser algo muy complejo y difícil. Quizás para un padre o una madre, una de las mayores frustraciones sea el ver que sus genes, su esfuerzo, se extingue de repente. Para los padres del siglo pasado, eso debe ser algo frustrante, porque de alguna manera, se deben interrogar sobre el porqué de tanto esfuerzo y sacrificio. Ninguno de sus hijos ha tenido hijos, y las perspectivas futuras no son muy halagüeñas, al menos de momento.

Tuvo la mala suerte de que su pareja de toda la vida, mi padre, desarrolló la enfermedad del alzhéimer siendo muy joven, y aún joven, murió, no hace muchos años. Tras años de sufrimiento, la muerte de mi padre debió ser un momento de liberación, de calma, de quietud. No hay cosa más compleja que la de cuidar a una persona con alzhéimer, especialmente en las últimas fases de la enfermedad. A los pocos años, rehizo su vida y ahora vive feliz, contemplando el paso del tiempo con su nueva pareja, viajando a mitad de caballo entre su casa del pueblo, con maravillosas vistas a Sierra Morena y la campiña andaluza, con sus olores y colores intensos, y Barcelona, ese mundo de ciudad y ruido que la acogió y donde vivió la mayor parte de su vida.

Como hijo me siento feliz de ver que su vida se desarrolla en calma y tranquilidad. Nunca fue una persona que se quejara, y siempre mantuvo una actitud fuerte, positiva y optimista ante la vida. Aunque sus tres hijos le han salido raritos, ella se siente orgullosa de los mismos. No espera impaciente nada especial de nosotros, nos mira con cariño y se ríe aún con las gracias de unos y de otros, con las anécdotas, y sufre, como todas las madres, cuando a alguno de los tres la vida nos trata de forma injusta.

Al final yo seguí sus pasos, pero a la inversa. Me volví emigrante, primero a su tierra, descubriendo tristemente que no era la mía, y luego a una tierra extraña que es la que ahora me acoge, una tierra hermosa pero totalmente ajena a mi doble cultura, la andaluza y la catalana. Quizás de aquí a unos años, pienso que aún es pronto, pueda presumir, de echar raíces aquí, que poseo una triple cultura, incluyendo en esa riqueza de emigrante a la cultura gallega que ahora me abraza y protege. No me di cuenta hasta ahora, pero lo único que hice fue intentar imitar las proezas de mis padres, valientes emigrantes que buscaban en la ciudad una vida mejor.

¡Qué paradojas tiene la vida! Resulta que la vida buena, la verdadera vida estaba en el campo que abandonaron, en ese mundo de olores intensos y luz especial. Era allí, y no en la ciudad, donde la vida se desarrolla en su mayor expansión. Eso pude verlo en los regalos que todos los años, en agosto, nos hacía la vida cuando, como buenos emigrantes, volvíamos al pueblo a pasar unas semanas de vacaciones. Era allí donde la vida se mostraba en todo su esplendor, en plena naturaleza salvaje. En esos pueblos blancos cuyo aroma aún recuerdo con añoranza. El resto del año era gris, muy gris. Por eso ahora vivo en el campo, entre montañas y valles y ríos y bosques. Vivo aquí porque mis padres vivieron en ese paraíso, y yo seguí sus pasos, sus orígenes, su buena vida.
Feliz cumpleaños Antonia, gracias por darme la vida y esta oportunidad única de experiencia plena. Ser emigrante es hermoso. Es una forma de ser almas libres.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Cuando lo humano se vuelve entrañable


Pero hoy, además de la presentación del libro senequista Jardines Arcanos, han pasado muchas más cosas. La principal, la más entrañable, además de todo lo que significa cada presentación de un nuevo libro, ha sido la visita inesperada de J. Tras la presentación del libro, C., amablemente y engañándonos como bellacos, nos ha invitado a comer en una hermosa calle sevillana, con ese sol de mayo que aromatizaba el encuentro placentero. J. nos ha hablado de las cosas de la paternidad y de lo maravilloso, en el balance final, que resulta ser padre. He sentido cierta añoranza, quizás por mi edad, que es la misma que la suya, de no poder aún disfrutar de esa experiencia única. Pero esa añoranza se ha marchado cuando he visto, y se que me has dicho J. que era un secreto, pero seguirá siéndolo entre nosotros aunque de alguna pista, cuando he visto decía, una foto de Kili-Kili abrazado a un niño indio… He sentido cierta alegría interior al saber que esa imagen entrañable estaba en alguna parte del universo y que alguien la veía de vez en cuando, porque esa foto expresa una forma de compensar esa paternidad no experimentada. Así que te agradezco, J., de corazón, el que me mostraras ese tú, nuestro secreto.

Y luego vino el broche de oro viendo la catedral y la Giralda desde una posición privilegiada gracias a la guía de C. Y también la despedida de J. primero y de C., en la estación de Sevilla, de C., con un gran y electrizante abrazo sentido que aún me dura.

La tarde ha pasado agradable en un pleno en el Ayuntamiento de la Montaña. He llegado a casa con un buen sabor de boca, porque no he escuchado un exceso de ruidos, sino personas que se hablaban amablemente intentando buscar conjuntamente soluciones para su pueblo. Me ha gustado esa proactividad, esa cercanía, esa participación, ese respeto y esa complicidad entre ciudadanos y políticos que a veces, por circunstancias de la vida, es necesaria y compensada moralmente con un agradecimiento y un guiño modesto. Alguien me ha preguntado qué me había parecido lo vivido, y no he sabido contestar en ese momento. Pero lo hago ahora. Me ha parecido bien, muy bien. Más allá de las leyes, más allá de la norma, más allá de los cuentos que la civilización nos impone, el mayor deber de todo ser humano es ayudarnos los unos a los otros. En lo bueno y en lo malo… y hoy he podido ver que eso es posible, aunque a veces las cosas salgan mal. Así que sigamos ayudando, como sea, para que la gente pueda trabajar y tenga una vida digna y justa. El apoyo mutuo es el mayor de los bienes que tenemos los humanos… Dejemos pues la crítica, el partidismo, los intereses egoístas, y ayudémonos desde la generosidad, el respeto y la dignidad.

Así que… un día único, un día entrañable… un día especial… como toda esta semana… ¿Qué clase de magia rondará en los astros? ¿Qué clase de magia capaz de conmover nuestros corazones?

Jardines Arcanos


Presentar un libro siempre es un acto entrañable. Esta mañana ha sido en el hermoso salón “Apeadero” del también hermoso ayuntamiento de Sevilla. Un lugar amable y lleno de historia cargado de presencia y brillantez. Nunca me preparo lo que voy a decir y siempre acabo diciendo lo primero que se me ocurre, en el instante, a veces bien, a veces mal. Soy un tímido compensado, así que descubro con gracia que hablar en público improvisando es un excelente ejercicio para desbloquear mi timidez. Como el libro era de jardines y el único jardín que conozco es el mío, el cual tengo por cierto abandonado, C. me ha sugerido que hablara del jardín del Edén, del Paraíso. Y así lo he hecho, hablando de ese primigenio jardín, y luego, repasando mis aventuras jardineras por las comunidades utópicas que he visitado. Una breve intervención sin mayor importancia, pues el protagonista, en estos actos, es siempre el autor. Y este autor es muy especial. Trabajador incansable, ha luchado por su libro como nunca había visto antes. Me ha maravillado conocer a alguien como Rafael, una persona exigente pero entrañable, trabajador y generoso. Creo que para todos nosotros ha sido un ejemplo de que todo aquel que tiene un sueño sólo tiene que perseguirlo hasta la saciedad… Demostrando, además, que se consigue, no con lloros, no con lamentos, no con quejas ni ruido, no pidiendo limosnas ni trasiegos, sin estraperlos ni chanchullos, sin malas palabras, sino solo y exclusivamente con la claridad y la visión del trabajo. Trabajando, trabajando, trabajando, ese es el mayor motor del cambio y la conquista. Agradezco de corazón su ejemplo y su amor por todo lo que hace.

Repsol mejor que Cepsa


Ya sé que el tema no es de una gran trascendencia metafísica pero mientras esperamos la gran revolución del coche eléctrico, no viene mal dar pequeños empujoncitos a eso que esté a punto de caer. Esta vez se me ocurre hacerlo comparando gasolinas. Como sabéis viajo más que Marco Polo y siempre que puedo lo hago en el híbrido por la libertad que ello supone. Soy consciente que lo más ecológico es no tener coche, pero las ansias de aventura me pueden. En todo caso aposté en su día por la tecnología más ecológica existente en ese momento, el Toyota Prius, y a pesar de los reveses que la marca está atravesando en USA -no deja de ser curioso que esto ocurra cuando Toyota era número uno en ese país mientras que sus competidoras nacionales estaban en banca rota- no me arrepiento de la compra.
Pero hablemos de gasolinas, ese producto de Satanás que al parecer es un importante punto cardinal para entender algunos problemas importantes de la humanidad. Llevaba tiempo comprobando que hay gasolinas que duran más que otras. De vez en cuando me gusta hacer experimentos estúpidos y esta vez ha tocado comparar la eficacia de las gasolinas. Lo he hecho en este último viaje Córdoba a Barcelona y vuelta. A la ida reposté con Cepsa y el depósito me duró no más de 600 kilómetros. A la vuelta reposto con Repsol en Lérida estando ya en Córdoba con más de 850 km. recorridos sin repostar y quedando aún un quinto de depósito. Las variables no han cambiado: mismo trayecto, clima semejante y misma velocidad de crucero controlada por el coche y no por mí. Creo que la diferencia es tanta que merece la pena denunciarla.

Entrevista con un buen hombre


Preguntas sencillas para preparar un libro suyo de próxima aparición. Preguntas que sirven como excusa para comprobar como la humanidad posee cualidades elevadas que encuentran expresión en personas sencillas y profundas. Gracias J. por compartir tantos momentos desde que llegaste, allá por los años treinta hasta ahora. Gracias por enseñarnos desde el ejemplo silencioso lo verdaderamente importante.

Desde Madrid


Las incógnitas sobre el viaje interior siempre encuentran respuestas en el viaje exterior. Cada vez que hacemos un movimiento, cada vez que apostamos por un camino que nace del corazón, el universo conspira de forma extraña para empujarte hasta el destino verdadero. Aquel que nace dos veces comprende el significado de los mensajes y las huellas del camino. De ahí la importancia de morir. Así que ando en Madrid, en un lugar plagado de recuerdos, en la casa de un mito viviente, camino de Barcelona. Mañana estaré en Alemania, en mi otra casa, abrigado por los abrazos del amor bravo que resiste cualquier tempestad… Y allí, dispuesto a morir de nuevo para reinventar el camino guerrero…

Desde el Castillo de la Muela


“La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio a Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra”. Primera Parte, Capitulo VIII de Don Quijote de la Mancha, lugar donde me encuentro ahora, por azares de la vida, batallando contra mis propios gigantes de viento…

Leyenda Personal


Hemos conocido a James Moiben, un atleta keinetiano que viajará con nosotros hasta Qatar. Me ha recordado la cita de Coelho que aparece en El Alquimista: el amor nunca impide a un hombre seguir su Leyenda Personal. Cuando esto sucede, es porque no era el verdadero Amor, aquel que habla el Lenguaje del mundo.

Puentes indestructibles


0
Noche dulce y amable. De aquí a pocas horas embarcaremos dirección Oriente. No deja de ser curioso esa manía mía de pensar ya en el próximo viaje cuando estoy empezando el presente. Y en cada viaje se crean vínculos y puentes indestructibles, como el que se creó hace unos años en las Tierras Altas. En este viaje nacerán lazos y pronto un cúmulo de recuerdos. Espero que sea un hermoso encuentro con gente bonita, y con Ángeles como los de Zway…

Dormir a cuerpo de rey


No sé si es un deporte sano pero no es la primera vez que duermo, o al menos lo intento, en un aeropuerto. En el que mejor he dormido ha sido en el de Los Ángeles. Allí los pasajeros sin techo teníamos hasta moqueta en el suelo. Todo un cinco estrellas. Hoy podía haber dormido en dos auténticos Palacios, pero ya sabéis que de vez en cuando me gusta sentirme cercano a la tierra, en este caso al frío suelo de la Terminal 1 de Barajas. La aventura ya ha empezado… Mañana perderé el contacto con el mundo virtual… Mañana entraré de lleno en el mundo real. Primera parada: Qatar… Ande está eso?

La batalla


Estimado amigo,

Leo sus palabras desde un café cualquiera de Madrid. Mañana partimos hacia la India en un viaje solidario. Agradezco profundamente sus escritos llenos de ánimo, pero sobre todo, llenos de esperanzas. Somos guerreros del nuevo mundo, y nos debemos en cuerpo y alma a esta batalla. Un abrazo sentido desde el mundo real…

(Foto: casa de vagabundo en la calle Lagasta de Madrid. Me he parado junto a él para observar juntos al mundo real).

Cuaderno de campo


Es una herramienta imprescindible para un antropólogo. En él anotamos todo cuanto vemos, todo cuanto observamos y todo cuanto sentimos. El campo es allí donde vamos, allí donde estamos, allí donde experimentamos la trascendente experiencia de conocer al “otro”. Si además de antropólogo disfrutas escribiendo, sin duda, de estas primeras letras saldrán historias, relatos, libros. Espero que así sea en un pronto futuro.

Presentación de libro Hornachuelos en la Baja Edad Media


Esta tarde a las siete, presentación en la biblioteca pública de Hornachuelos el libro de la Editorial Séneca: “Historia de Hornachuelos en la Baja Edad Media”. Una apuesta más de esta humilde editorial por rescatar la historia local de todos nuestros pueblos… Os espero…

Menú del día


De primero: exquisito aperitivo salado a lo Pringles.
De segundo: gustosa y nutritiva barra de pan a la vasca.
Postre: unos Filipinos acompañados de banana venezolana comprada en Alemania.
Todo esto acompañado de agua natural de grifo noralemán y la cálida sencillez de las cosas buenas de la vida.
El menú ha sido servido en el salón del hotel Prius armonizado con música sacra y conciertos para piano con vistas presionantes a Montes y Valles nevados. Precio del menú: 3,10€
Para todo lo demás… Ya sabes.
Pd.- apertura del restaurante Prius a partir de las ocho. Se ruega hagan su reserva con antelación.

En España


El viajar por media Europa sin cadenas y a menos diez grados bajo cero a la sombra me ha ocasionado más de un susto. Aún así, cinco días de viaje para dos de reencuentro ha merecido la pena por muchos motivos. Cuando descubres lo indestructible del ser, solo pueden pasar cosas maravillosas. Y la vuelta precipitada se debe a que mañana presentamos en Hornachuelos un libro sobre su historia medienal. Estáis todos invitados.

Aplomaciones


Ayer fue un día grande. Los diáconos hicieron un trabajo excelente. El pariente de MC fue elevado a la maestría mientras los catedráticos animaban en diferentes lenguas el Gran Tiempo. Hubo una emoción contenida. Fue emocionante escuchar al más antiguo de los oradores. Fue emocionante participar de nuevo en la resurrección del tiempo sagrado, del arte sagrado. Ahora, por asuntos de familia y del corazón sigo mi camino hacia el norte. Y por qué tanto viaje? Se preguntaba ayer el amigo J. En el antiguo oficio, los compañeros tenían la obligación de viajar para aprender el arte. Por lo tanto no es una huida, sino un aprendizaje.