Vendo Alfa Romeo 147


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Cuando lo humano se vuelve entrañable


Pero hoy, además de la presentación del libro senequista Jardines Arcanos, han pasado muchas más cosas. La principal, la más entrañable, además de todo lo que significa cada presentación de un nuevo libro, ha sido la visita inesperada de J. Tras la presentación del libro, C., amablemente y engañándonos como bellacos, nos ha invitado a comer en una hermosa calle sevillana, con ese sol de mayo que aromatizaba el encuentro placentero. J. nos ha hablado de las cosas de la paternidad y de lo maravilloso, en el balance final, que resulta ser padre. He sentido cierta añoranza, quizás por mi edad, que es la misma que la suya, de no poder aún disfrutar de esa experiencia única. Pero esa añoranza se ha marchado cuando he visto, y se que me has dicho J. que era un secreto, pero seguirá siéndolo entre nosotros aunque de alguna pista, cuando he visto decía, una foto de Kili-Kili abrazado a un niño indio… He sentido cierta alegría interior al saber que esa imagen entrañable estaba en alguna parte del universo y que alguien la veía de vez en cuando, porque esa foto expresa una forma de compensar esa paternidad no experimentada. Así que te agradezco, J., de corazón, el que me mostraras ese tú, nuestro secreto.

Y luego vino el broche de oro viendo la catedral y la Giralda desde una posición privilegiada gracias a la guía de C. Y también la despedida de J. primero y de C., en la estación de Sevilla, de C., con un gran y electrizante abrazo sentido que aún me dura.

La tarde ha pasado agradable en un pleno en el Ayuntamiento de la Montaña. He llegado a casa con un buen sabor de boca, porque no he escuchado un exceso de ruidos, sino personas que se hablaban amablemente intentando buscar conjuntamente soluciones para su pueblo. Me ha gustado esa proactividad, esa cercanía, esa participación, ese respeto y esa complicidad entre ciudadanos y políticos que a veces, por circunstancias de la vida, es necesaria y compensada moralmente con un agradecimiento y un guiño modesto. Alguien me ha preguntado qué me había parecido lo vivido, y no he sabido contestar en ese momento. Pero lo hago ahora. Me ha parecido bien, muy bien. Más allá de las leyes, más allá de la norma, más allá de los cuentos que la civilización nos impone, el mayor deber de todo ser humano es ayudarnos los unos a los otros. En lo bueno y en lo malo… y hoy he podido ver que eso es posible, aunque a veces las cosas salgan mal. Así que sigamos ayudando, como sea, para que la gente pueda trabajar y tenga una vida digna y justa. El apoyo mutuo es el mayor de los bienes que tenemos los humanos… Dejemos pues la crítica, el partidismo, los intereses egoístas, y ayudémonos desde la generosidad, el respeto y la dignidad.

Así que… un día único, un día entrañable… un día especial… como toda esta semana… ¿Qué clase de magia rondará en los astros? ¿Qué clase de magia capaz de conmover nuestros corazones?

Jardines Arcanos


Presentar un libro siempre es un acto entrañable. Esta mañana ha sido en el hermoso salón “Apeadero” del también hermoso ayuntamiento de Sevilla. Un lugar amable y lleno de historia cargado de presencia y brillantez. Nunca me preparo lo que voy a decir y siempre acabo diciendo lo primero que se me ocurre, en el instante, a veces bien, a veces mal. Soy un tímido compensado, así que descubro con gracia que hablar en público improvisando es un excelente ejercicio para desbloquear mi timidez. Como el libro era de jardines y el único jardín que conozco es el mío, el cual tengo por cierto abandonado, C. me ha sugerido que hablara del jardín del Edén, del Paraíso. Y así lo he hecho, hablando de ese primigenio jardín, y luego, repasando mis aventuras jardineras por las comunidades utópicas que he visitado. Una breve intervención sin mayor importancia, pues el protagonista, en estos actos, es siempre el autor. Y este autor es muy especial. Trabajador incansable, ha luchado por su libro como nunca había visto antes. Me ha maravillado conocer a alguien como Rafael, una persona exigente pero entrañable, trabajador y generoso. Creo que para todos nosotros ha sido un ejemplo de que todo aquel que tiene un sueño sólo tiene que perseguirlo hasta la saciedad… Demostrando, además, que se consigue, no con lloros, no con lamentos, no con quejas ni ruido, no pidiendo limosnas ni trasiegos, sin estraperlos ni chanchullos, sin malas palabras, sino solo y exclusivamente con la claridad y la visión del trabajo. Trabajando, trabajando, trabajando, ese es el mayor motor del cambio y la conquista. Agradezco de corazón su ejemplo y su amor por todo lo que hace.

Repsol mejor que Cepsa


Ya sé que el tema no es de una gran trascendencia metafísica pero mientras esperamos la gran revolución del coche eléctrico, no viene mal dar pequeños empujoncitos a eso que esté a punto de caer. Esta vez se me ocurre hacerlo comparando gasolinas. Como sabéis viajo más que Marco Polo y siempre que puedo lo hago en el híbrido por la libertad que ello supone. Soy consciente que lo más ecológico es no tener coche, pero las ansias de aventura me pueden. En todo caso aposté en su día por la tecnología más ecológica existente en ese momento, el Toyota Prius, y a pesar de los reveses que la marca está atravesando en USA -no deja de ser curioso que esto ocurra cuando Toyota era número uno en ese país mientras que sus competidoras nacionales estaban en banca rota- no me arrepiento de la compra.
Pero hablemos de gasolinas, ese producto de Satanás que al parecer es un importante punto cardinal para entender algunos problemas importantes de la humanidad. Llevaba tiempo comprobando que hay gasolinas que duran más que otras. De vez en cuando me gusta hacer experimentos estúpidos y esta vez ha tocado comparar la eficacia de las gasolinas. Lo he hecho en este último viaje Córdoba a Barcelona y vuelta. A la ida reposté con Cepsa y el depósito me duró no más de 600 kilómetros. A la vuelta reposto con Repsol en Lérida estando ya en Córdoba con más de 850 km. recorridos sin repostar y quedando aún un quinto de depósito. Las variables no han cambiado: mismo trayecto, clima semejante y misma velocidad de crucero controlada por el coche y no por mí. Creo que la diferencia es tanta que merece la pena denunciarla.