Reflexionen sobre esto


Este escrito es solo una insinuación y una invitación. Somos monjes vestidos de modernidad. Nuestro monasterio es un sencillo bosque. Tenemos una pequeña ermita donde meditamos al alba y en el ocaso. Oramos en silencio, rezamos a los dioses de la naturaleza y dejamos que el Absoluto obre su milagrosa creación en las cosas sencillas. Como los antiguos monjes, también dedicamos horas y horas al estudio, y también a la edición de libros extraños, iconos de la espiritualidad. No ganamos dinero con ello porque no nos mueve un móvil mercantilista. Vivimos de la mendicidad, somos monjes mendicantes, afanados en la pobreza de cada día con el deseo de absorber las riquezas del alma y ayudar con ello al prójimo.

En los trajines de la vida monacal tenemos una casa de acogida. Los monjes de todos los tiempos, los verdaderos monjes, entendían que el ora y la sapientia debían venir acompañados del labora y la caritas. La caridad está mal entendida, por eso a nosotros nos gusta llamarla servicio. Acoger al desconocido, al pobre de espíritu, al que busca la luz entre tanta sombra. Acoger es renacer a la esperanza. La virtud de la acogida enriquece el espíritu de todo ser humano. Es un testimonio vivo de que todos somos hermanos, y de que abrir las puertas de tu casa al desconocido es una obra de esperanza en nosotros. El testimonio de una disponibilidad que muestra una actitud de servicio engrandece nuestra naturaleza a veces ruin y egoísta. La acogida ofrecida con humildad y paciencia despierta empatía y confianza en nuestra condición ancestral.

De alguna manera nos sentimos discípulos en probación. Somos probados todos los días ante los infortunios de la vida. Los discípulos en probación nos acercamos a la deriva de la equivocación, del error, de la caída. Nos levantamos una y otra vez y buscamos luz al mismo tiempo que deseamos ofrecerla.

Editamos en esa búsqueda libros inspiradores que arrojan ánimo a la mente curiosa, y también guía. “Reflexionen sobre Esto” es una invitación a la ciencia del alma, a la ciencia que ordena la investigación inteligente sobre las causas del misterio. No basta con pensar a Dios, no basta con servirlo, debemos esforzarnos en conocer todos sus secretos, todos sus misterios. Esto solo es posible mediante la especulación filosófica o la intromisión en los secretos arcanos, en la sabiduría perenne de todos los tiempos. Los libros azules nos ayudan a desentrañar parte de esos misterios, y este recopilatorio, el segundo que editamos junto a “Sirviendo a la Humanidad”, nos ayuda a entender la vasta obra de un hermano avanzado a su tiempo. Así se expresan las palabras que luego deberán convertirse en verbo, en casa viviente:

“Gran parte de la enseñanza dada es nueva en su forma, y otra lo es de hecho. Pero hay algo que surge con claridad, y es que las antiguas reglas a las que fueron sometidos los discípulos en el transcurso de los siglos, son aún válidas, pero susceptibles de nuevas y con frecuencia, distintas interpretaciones. El entrenamiento que se dará en la próxima nueva era, estará de acuerdo con el desarrollo más avanzado de la época. Siglo tras siglo el progreso evolutivo presenta una constante madurez y un continuo desarrollo de la mente humana, sobre la cual el Maestro puede trabajar. En consecuencia, las normas del discipulado son cada vez más elevadas. Esto exige en sí, un nuevo acercamiento, una más amplia presentación de la verdad y una mayor libertad de acción del discípulo. El elemento tiempo también es distinto. Antiguamente el Maestro hacía una insinuación al discípulo, o le seña­laba un punto sobre el cual reflexionar y meditar, o le sugería la necesidad de algún cambio en el hábito de pensar. Entonces el discípulo se retiraba -a veces durante años o una vida entera-, cavilaba y reflexionaba, procurando cambiar su actitud sin sentirse presionado. Hoy, en esta época de mayor celeridad, en que la demanda de ayuda por parte de la humanidad es tan manifiesta, la explicación es reemplazada por la insinuación, y se le confía al discípulo información que antes se mantenía en reserva. Se considera que el discípulo ha llegado a una etapa de desenvolvi­miento en que puede hacer sus propias decisiones y avanzar con más rapidez si lo decide.”

https://www.editorialdharana.com/catalogo/reflexionen-sobre-esto?sello=nous

Notas del Camino Editorial


Hermoso, cálido y entrañable regalo que Luis me realizó en la culminación de Welton.

 

El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino también en saber para qué se vive”. Dostoievski.

A las cinco de la mañana sonó un ruido en el bosque que me desveló. Era muy temprano pero ya no podía dormir. Estuve un rato ojeando la pequeña biblioteca y sin querer, medio a oscuras, me topé con una hermosa encuadernación de lo que fue nuestra aventura editorial entre los años 2008 y 2010, en plena crisis. Era un cuidado resumen de notas, cartas y recortes sobre Welton, la iniciativa de nuestro querido Luis para lanzar un nuevo sello editorial con nosotros.

Pasé un buen rato releyendo cartas y recortes de aquella época y sentí cierta emoción interior. Honor, tradición, disciplina y excelencia eran las ideas que buscaban inspirar aquel nuevo proyecto. Planes de negocio, optimistas expectativas de crecimiento y romanticismo, mucho romanticismo para añadir una gota de dulzura a unos años complejos y difíciles. De alguna manera, había mucha búsqueda de sentido. Lejos de la necedad y la deslealtad a la que la ciudad nos tiene acostumbrados, queríamos contribuir con un verso al poderoso drama, como decía Whitman en alguno de sus escritos. Luis demostró, con el paso del tiempo, que era una persona leal y que, a día de hoy, sigue encumbrando la amistad con pequeños gestos que le hacen grande. Al guardar su pequeño tesoro en esta variada cabaña, de alguna forma se añoran ciertos tiempos.

Aunque cualquiera que indague un poco podría desvelar sin mucho esfuerzo la identidad de aquellos primeros socios editoriales, personas importantes y reconocidas, nunca me alejé de la imagen romántica de crear un proyecto editorial, a pesar de hacerlo rodeado de banqueros de prestigio y hombres de negocios de reconocida trayectoria mediática y económica. Más allá de esa pequeña dosis de glamour, había un verdadero sentido de proeza y coraje. Una forma de danzar, aplaudir, exultar, gritar, saltar, brincar, seguir viviendo, seguir flotando, como decía Whitman. En el fondo había un profundo deseo por saber para qué se vive, y porqué nosotros nos habíamos reunido en aquel tiempo para compartir nuestros mejores dones. Ellos ya habían conseguido fama, dinero y gloria, pero sabían que ese no era el verdadero propósito de todo este drama. ¿Para qué realmente hemos venido al mundo? ¿Para ganar dinero? ¿Para tener una familia? ¿Para tener un trabajo? Yo era un antropólogo excéntrico que vivía una vida completamente libre y descarada. Mis socios nunca sabían si buscarme en Alemania, en Mongolia o en la India. Siempre danzando de un lado para otro, mi forma de vivir les creaba simpatía por ese halo exótico con el que tanto disfrutaban en nuestras siempre divertidas reuniones. Y ellos eran tan diferentes a mí que disfrutaba de igual forma con todo el cariño, la amistad y la hermandad que se generaba ante lo diferente.

“Coged las rosas mientras podáis; veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta”, decía Whitman. Tiene que haber en las cosas que hagamos, más allá de una mirada mezquina o hedonista, un sentido trascendente. De alguna forma intuíamos, más allá de los costes materiales, que las palabras de nuestros libros y sus ideas podían contribuir, modestamente, a cambiar el mundo. Había un sentido de libertad en esa idea, y tanto Luis, como Mario, como César o como a mí mismo, nos emocionaba la esperanza futura de poder contribuir con nuestro libre y a veces un poco loco verso constructivo. No podíamos construir catedrales, pero queríamos construir versos, palabras, poesía, ciencia. Queríamos construir edificios de honor y virtud enladrillados palabra a palabra, idea a idea, con su propia marca, con el propio testimonio de un tiempo único.

Los tiempos luego se volvieron extraños. Los sueños se apartaron y cada uno siguió su camino. Como dijo el poeta Robert Prost, “dos caminos divergen en un bosque, y yo tomé el menos transitado de los dos, y aquello fue lo que cambió todo”. Hubo un momento que me saturé y algo dentro de mí me hizo bajarme de aquel carrusel que empezaba a marear. Quise buscar el camino menos transitado hasta que por fin lo encontré en estos bosques. Mirado con la distancia, de alguna forma me siento algo egoísta. Aquí, encerrado, muchos piensan que estoy apagando mi llama, cerrando la oportunidad para florecer a esa trascendencia de la que antes hablábamos. Pero quizás todo sea aparente. Quizás la llama solo está resguardada de los vientos y las lluvias de esta década extraña.

Podía haber tenido algo de recorrido o futuro si hubiera seguido aquellas tentadoras propuestas que durante años llamaron a mi puerta. Pero siempre había algo que latía con fuerza dentro de mí: el anhelo de libertad, de lealtad absoluta al ser que me anima. Deseaba seguir mis impulsos más íntimos, y como diría Viktor Frankl, seguir mi mirada autotrascendente. Todo ser humano está siempre proyectando hacia algo más allá de sí mismo. Y en este tiempo de camino reposado, deseo seguir indagando sobre la idea de saber para qué se vive. Aquel tiempo fue único e irrepetible, pero estoy convencido de que fue un eslabón necesario para crear la historia que a continuación vendrá.

Gracias querido Luis por aquel regalo. Gracias por aquellos versos, por aquellas notas en el Camino Editorial. Gracias Mario. Gracias César. Gracias Óscar, gracias Sara, padres originarios de aquella primera criatura.

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Tratado sobre magia blanca


 

“Aunque soy el que no ha nacido, el alma que no muere; aunque soy el Señor de los Seres, no obstante, como señor de mi naturaleza, me manifiesto por medio del poder mágico del Alma”. Bhagavad-Gita, IV. 6

Debo decir que editar un libro de casi setecientas páginas en plena crisis no ha sido una tarea fácil. Fue escrito en 1934 por Alice A. Bailey con la inspiración recibida del maestro tibetano Djwhal Khul, una pequeña llama que iluminó las tradiciones esotéricas occidentales a principios del siglo pasado. Ahora que la tradición de la sabiduría perenne está atravesando un periodo de crisis y oscuridad, no es normal dedicar esfuerzos a la preservación de la misma. Pero sentimos que es precisamente en estos momentos de máxima actividad material, cuando las energías de la luz deben ser preservadas. De la luz en todos sus matices, no importa la tradición, la creencia o el color que en su apariencia externa posea.

Dentro de la tradición esotérica, hay muchos caminos para desarrollar lo que en la cultura ocultista se llama el antakarana, el puente que une nuestra mente abstracta con ese principio que vagamente llamamos alma. Antes de que esto ocurra, hay muchas escuelas que dedican su enseñanza a prácticas que promueven la purificación de los cuerpos del llamado cuaternario inferior. Empezando con prácticas ascéticas de carácter moderado para purificar el cuerpo físico y el etérico, hasta complejas enseñanzas, como la que aquí se presentan, para tener cierto dominio sobre el cuerpo de deseos y la mente.

Este control sobre nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestro ánimo y los apetitos de nuestro cuerpo material se practica bajo el principio de inofensividad. Tener autocontrol y desapego hacia todo y hacia todos es algo muy complejo, pero imprescindible para adentrarnos en el dominio de las fuerzas y energías de la naturaleza. Solo cuando somos capaces de tener cierto poder de control hacia nosotros mismos, podemos entonces ejercer control sobre los elementos que constituyen la materia esencial del cosmos.

Este tratado sobre magia blanca es importante para entender estas fuerzas y estos dominios, ese control imprescindible. También para saber distinguir aquello que diferencia la magia blanca de la magia negra. Es decir, aquello que, resumidamente hacemos por los demás, o aquello que egoístamente hacemos solo y exclusivamente por nosotros. La ley del discernimiento es de importancia crucial cuando se ha avanzado en la indagación de aquello que vagamente se llama camino espiritual. El alma no es más que el verdadero Yo, el Yo Real, y ese yo real solo puede ser entendido cuando el “yo” y el “tú” desaparecen. Por eso el Yo Real, el Alma, trabaja para el conjunto, no para su pequeño vehículo o personalidad. Se abstrae de los pensamientos y deseos del pequeño yo y desea dominar su propio vehículo para mayor servicio a la humanidad.

Este tratado nos ayuda a discernir todas estas cosas, y nos aviva a continuar con la labor de servicio en estos tiempos difíciles y complejos, buscando desde nuestro propio don, aquella área más apropiada para ser útiles. El libro se cierra con un llamamiento entusiasta al alma de todos los aspirantes al servicio: “Finalizaré exhortando, a todos aquellos que leen estas instrucciones, a reunir todas sus fuerzas, a renovar sus votos de dedicación al servicio de la humanidad, a subordinar sus propias ideas y deseos al bien del grupo, a apartar la vista de sí mismos y fijarla nuevamente en la visión… Que todos los estudiantes se decidan, en este día de emergencia y oportunidad, a sacrificar lo mejor de sí mismos para ayudar a la humanidad”.

Aprovecho para dar las gracias sinceras a todos los amigos y estudiantes de la Escuela Arcana que han trabajado duramente en la traducción y corrección de esta nueva edición y a todos aquellos que previamente compraron libros azules e hicieron posible la impresión de este tratado. La venta del mismo hará posible que en un futuro nuevos libros azules vean la luz, y nosotros, de alguna forma, cumplamos con nuestra parte, siendo humildes escribas, protectores y divulgadores de la enseñanza eterna en todas sus manifestaciones. Que así sea.

El libro llegará el próximo nueve de noviembre a nuestra editorial. Si deseas hacer una pre-reserva, este es el enlace:

https://www.editorialdharana.com/catalogo/tratado-sobre-magia-blanca-o-el-camino-del-discipulo?sello=nous

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Acabada la vida, empieza la supervivencia


Hoy hemos terminado por fin la construcción de la caseta que albergará el sistema de baterías. Un modelo de pura supervivencia y emancipación energética que nos ha ahorrado miles de euros en facturas de luz en estos últimos siete años. Ahora solo queda perfeccionar el modelo.

 

“El impacto de un modelo de distribución basado en tiradas, con un movimiento de abastecimiento y devolución continuo de millones de libros, genera ineficiencias económicas y daños medioambientales que solamente se sostienen porque nadie se atreve a romper con el modelo tradicional”. Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid.

 

Toda la crisis que se está gestando en este momento repercutirá inevitablemente en las próximas tres décadas. Las crisis, por muy dolorosas que sean, tienen un componente beneficioso a largo plazo, y tiene que ver con el reajuste de las viejas formas, pensamientos, paradigmas y estructuras al nuevo modelo emergente. Y el nuevo modelo emergente está en este momento basculándose sobre varios ejes: la tecnología digital, la inteligencia artificial junto a la robótica y la ecología, la llamada economía verde.

Esto repercutirá directamente en la forma que tenemos de relacionarnos con el mundo laboral. Las jornadas de 20 horas semanales flexibles, la búsqueda de trabajos autónomos y emancipados que no dependen de terceros, la renta universal para los más débiles del nuevo sistema que viene, el teletrabajo y la vida en el campo donde las hipotecas no puedan asfixiar en la nueva economía serán factores decisivos en el futuro.

Por hablar del sector que más conozco y de como está evolucionando, podemos decir que en la década de los noventa del siglo pasado, había alrededor de 500.000 títulos de libros impresos y disponibles que se podían comprar en cualquier librería. Cada nuevo libro publicado competía más o menos con medio millón de los existentes. Eran otros tiempos. Por suerte o por desgracia el fututo ha llegado al mundo editorial. En la actualidad, los títulos disponibles son de unos 18 millones de posibilidades únicas que aumentan cada día gracias a las nuevas tecnologías. Las librerías son cada vez más pequeñas en número y en tamaño, y resulta imposible para ellas poder tener físicamente un catálogo tan excesivo.

A cambio, el modelo exigente de rapidez e inmediatez que ofrecen gigantes como Amazon, el cual dispone de su propia imprenta a demanda, está destruyendo todo el sector. Esta inmediatez y rapidez está creando que clientes que antes esperaban pacientemente una semana para recibir el libro, ahora se quejen de que no lo han recibido en uno o dos días, devolviendo el dinero y comprando en Amazon, con todas las pérdidas que para editoriales pequeñas como la nuestra supone. Ni hablemos del daño que esto hace a las pequeñas librerías, las cuales mueren asfixiadas en estos tiempos de nula venta.

Nosotros, que somos una pequeña editorial independiente y poco o nada comercial, este año hemos sufrido varios cambios en nuestro modelo para intentar sobrevivir. En primer lugar, aprovechando la crisis, hemos traspasado la editorial a la fundación, dando de baja la sociedad limitada. Esto era algo que tenía que suceder tarde o temprano, ya que la editorial sirvió en los últimos siete años para alimentar los proyectos de la fundación y al Estado, a partes casi iguales, a base del pago de impuestos. Además, desde su creación, siempre ha funcionado más como una ONG que como una empresa con ánimo de lucro. Siempre hemos regalado más libros de los que hemos vendido, por eso, nuestro modelo económico chirriaba con la estructura que la soportaba. Lo vocacional siempre estuvo por encima de lo comercial.

Otro cambio importante tiene que ver con las tiradas. En los primeros años de creación nos basamos en el modelo antiguo de grandes tiradas y distribución a gran escala. Teníamos distribuidores en todas las regiones y las tiradas eran de entre mil y cinco mil ejemplares, dependiendo del libro. Este modelo se dio de bruces con la crisis del 2008 y pasamos cada vez a hacer tiradas más pequeñas. De mil pasamos a quinientos, de quinientos a trescientos y este año hemos pasado a hacer tiradas mínimas de cincuenta o cien ejemplares que se van reeditando a medida que se van vendiendo. Una especie de impresión casi a demanda, con algo de stock para los libros que más se venden. Esto mengua el beneficio por unidad, pero también mengua el almacenaje de cientos de miles de libros que nunca se terminan de vender. Al no haber tanto riesgo, tampoco hay tanto derroche de recursos y papel.

También hemos pasado a imprimir todos nuestros libros en papel reciclado. Era una cosa que hacíamos al principio, pero viendo la dificultad y el coste que eso suponía lo dejamos de hacer. Ahora, por fin, este año hemos retomado esta buena práctica, reduciendo con ello nuestro impacto ambiental. Esta era una espinita que teníamos clavada y ahora por fin no la hemos podido quitar. Ya podemos presumir de que somos una editorial algo más ecológica que, además, tiene su sede en un entorno de árboles y bosques que cuidamos y ayudamos a crecer.

También estamos repensando la distribución. Durante las diferentes crisis, muchos distribuidos fueron quebrando hasta que este año decidimos distribuir nosotros directamente a las librerías. A las que se consolidan como clientes fieles, les regalamos un lote de libros con todo nuestro fondo editorial para ayudarles en su labor. También intentamos tener descuentos apropiados para que todos ganen. Queremos hacer un gran esfuerzo para renovar la web, que se ha quedado anticuada, y así potenciar la venta por la misma. Fuimos pioneros, hace ahora más de quince años, del envío gratuito, cuando por aquel entonces los envíos rondaban los seis euros de gastos de embalaje y envío. Pero aún no somos capaces de competir con Amazon en rapidez.

A partir del año que viene, haremos una selección más estrecha de los títulos a publicar. Serán menos y más enfocados en la temática de la propia fundación. Hemos dedicado durante estos años grandes esfuerzos a editar autores noveles y amigos que nos pedían publicar sus obras. El año que viene intentaremos editar solo doce libros al año, muy seleccionados y con las mejores calidades posibles en todos sus aspectos.

Debemos adaptarnos a los tiempos y nos atrevemos a romper con el modelo tradicional, una vez más. Los dinosaurios se extinguieron porque hubo un momento que su gran tamaño no pudo adaptarse a los cambios. Los más pequeños y ágiles sobrevivieron. Esa fue una gran enseñanza para nosotros, por eso preferimos seguir siendo pequeños y ágiles para poder seguir adaptándonos a las diferentes crisis que van y vienen. Estamos empezando un ciclo de una nueva crisis. Tiempos difíciles nos esperan a todos. Como decía Seattle, el jefe indio Suquamish, acabada la vida, empieza la supervivencia. Esperemos que en la misma podamos ejercer de anfitriones de la templanza y la fortaleza ante la dificultad. Nosotros seguiremos cumpliendo con nuestra parte.

 

 

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Las órdenes esotéricas y su trabajo


 

Dada la crisis, cada vez resulta más complejo sacar un nuevo libro en nuestra editorial. Pero poco a poco vamos haciendo lo que podemos y editando alguna que otra novedad, como la que acaba de llegar justo hace un rato aquí a los bosques. Se trata de un libro que descubrí este mismo verano leyéndolo despacito y virtualmente con la amiga María, ella desde la comunidad de Findhorn y yo desde Galicia. María me recomendó su lectura y durante unas semanas lo leímos y lo estudiamos juntos, comentando, como si de una escuela de misterios se tratara, todos aquellos pasajes que nos habían resultado interesantes o dignos de mención. La verdad es que fue un verano hermoso, rico de lecturas, anómalo, silencioso, compartido. Ha sido un bonito tiempo cargado de emocionantes ideas futuras. Un tiempo de mucha siembra, más que de recolección. Y hoy mostramos algún fruto.

Como amante de las ciencias ocultas y el mundo esotérico, este libro me fascinó y decidí editarlo este mismo año. Lo he incluido en la colección Arca Lucis, ya que me parece un imprescindible para todos aquellos amantes del camino intelectual dentro de las creencias místico-esotéricas y especialmente de la Tradición Occidental y su Camino de la mano derecha. Si por mi fuera, dedicaría lo que me queda de vida a enriquecer la colección Arca Lucis, una colección que pretende recoger y recolectar las mieles que todos los tiempos ha ofrecido al sediento buscador. Una especie de Arca espiritual donde cualquiera pueda tener la certeza que encontrará lo que busca. Es un trabajo ingente, pero al mismo tiempo apasionante.

Después del libro “El Camino del Loco” y toda la obra de DK y AAB que con mucha paciencia estamos editando en nuestro sello Nous, quizás este libro sea de lo mejor que hemos editado en cuestiones de esta índole. Soy consciente que no son libros comerciales y que son muy de nicho, pero me veo obligado a hablar de ellos. Me parecen imprescindibles para entender un poco más todo lo concerniente al mundo de las órdenes esotéricas, la iniciación, el origen de los misterios, todo lo concerniente a los maestros y los iniciados, las escuelas ocultas, los rituales, etc… Además, Dion Fortune ofrece una visión fresca y renovada de toda la tradición teosófica, puliendo con un vocabulario sencillo cuestiones altamente complejas.

Os animo a que podáis comprarlo y podáis, a su vez, regalarlo a todos aquellos que se encuentren en la búsqueda espiritual desde una perspectiva más investigadora o intelectual. La venta de este libro nos ayudará a dar salida a los siguientes que están esperando en cola, como por ejemplo: Tratado sobre magia blanca, Las odas de Salomón, la edición especial de Poeta en Nueva York, La sabiduría de Jesús, Juan el Solitario, El lenguaje de los pájaros, Fama Fraternitis, etc… Libros que iban a ver la luz este mismo año pero cuya edición se está retrasando por la falta de ventas.

Si por la situación actual no pudieras comprar el libro pero sientes la llamada de su lectura, escríbeme sin compromiso y te lo haré llegar con ánimo y alegría. En el mundo editorial soy conocido por mi afán de regalar libros. Así me va… Regalo más que vendo. Pero todo sea por ayudar al sincero buscador a hallar las puertas de todo misterio.

Y si la vida te va bien y tienes recursos y te gustan estos temas, no dudes en comprar unos cuantos y regalar algunos o dejarlos olvidados en alguna parte. Seguro que alguien encontrará algo de luz en sus páginas. ¡Luz, más luz! Aquí otro punto de luz en la mente de Dios.

https://www.editorialdharana.com/catalogo/las-ordenes-esotericas-y-su-trabajo?sello=nous

 

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Los acechos de la televisión o de como hacerse rico espiritualmente


Con los amigos Geo y Gaia… verdadera riqueza…

 

Andaba por la mañana corrigiendo un libro de Dion Fortune que pronto editaremos. Estaba programado para abril, pero con toda esta crisis sufrimos un retraso en casi todo. El mundo editorial sigue desmoronándose poco a poco, y nosotros resistimos a todos los envites, especialmente al no ser una editorial comercial, sino más bien un reducido grupo de escribas que hacen lo que pueden para que no se pierda la llama de cierta cultura y espiritualidad.

Pues andaba en esos menesteres cuando me llamó la directora de la oficina de Correos, con voz temblorosa y cara, me la imaginaba, de asustada. “Hay aquí unos señores periodistas que están grabando con sus cámaras y preguntan por ti”, me dijo. Al parecer los periodistas eran de La Cuatro y andaban buscando noticias frescas para poder cumplir con su programación. Le di las gracias a la directora de Correos por no dar mi teléfono y les dije, con pocas ganas, que ya les llamaría.

Como no lo hice llamaron al teléfono de la editorial. Primero sentían curiosidad por ciertos autores que había editado. Me decían que seguramente estaría ganando mucho dinero dada la fama mediática de alguno de ellos. Justamente esta mañana miré las telarañas de las cuentas y el panorama era pésimo. Tras pagar con algún retraso todas las facturas mensuales, en mi cuenta personal había dos euros con ochenta y un céntimo. En la cuenta de la editorial quedaban unos catorce euros y en las cuentas de la fundación, unos ciento sesenta euros. Ningún tipo de ahorro y cientos de deudas que ahogan poco a poco cada mes. Increpé al periodista para que no imaginara realidades paralelas y le dije la verdad. Los editores, al menos cuanto conozco, estamos casi todos pelados, y yo, con nuestra peculiar aventura cultural y espiritual, no iba a ser menos. Todos los meses son una aventura de pura supervivencia. Así es la vida del pequeño empresario, del superviviente autónomo.

El periodista empezó a sentir más curiosidad sobre mis particulares y sinceras respuestas y me emplazó a una entrevista. La verdad es que nunca tuve buena relación con la prensa, siempre tan exagerada y manipuladora. Ayer mismo denegué una entrevista en la radio y pocas veces atiendo a los medios, ni siquiera para intentar con ello aumentar las ventas, como sería natural en una editorial comercial. La verdad es que nunca fui un buen vendedor de nada. Así que le dije la verdad, que no aceptaba entrevistas no concertadas y que, además, era la hora de comer y no podía atenderle. El periodista insistió, que no les importaba marchar hasta Monforte de Lemos, donde tenían otro reportaje, y volver a Samos para la entrevista. La verdad es que sentí cierta compasión.

En el fondo, los periodistas, algunos buenos y otros menos buenos, son profesionales y hacen su trabajo. Así que me rendí ante su tono, cruzando los dedos para que todo saliera bien y no imaginaran historias irreales o fantasiosas sobre mi peculiar modus vivendi. Aún recuerdo cuando hace más de una década salía mi nombre es las noticias, diciendo que había construido un imperio editorial junto a un importante banquero desde mi finca rodeado de caballos. ¡En fin!

Cuando llegaron los atendí como pude. Gasté algo de tiempo en afeitarme, ducharme y ponerme algo de ropa decente. Aquí en el campo uno va siempre un poco dejado de la mano de Dios. Ellos intentaban entresacarme realidades paralelas y yo intentaba, en un duelo casi a muerte, hablarles de las bondades de la vida en el campo, de la simplicidad voluntaria, del apoyo mutuo, de la cooperación. “¿Pero te has hecho rico con tal o con cual escritor?” Yo recordaba mis cuentas y no sabía donde meterme. “Sí, claro que me he hecho rico, rico espiritualmente”. Era cierto, mi forma de vida, o mi forma de entender la vida me había dado unas riquezas difíciles de vender, difíciles de traspasar, difíciles de que sean noticia. “¿Pero cuantos ejemplares ha vendido este autor? Ahora que es famoso seguro que se han vendido muchos”. Pues la verdad es que no, que no han sido muchos, pero su amistad, su compasión, su ayuda cuando lo pasé mal, ¿no es esa la mejor de las ventas? “Pero dime, ¿de qué canal sois?” Pregunté para cambiar de tema… “De la Cuatro”, contestaron aturdidos… Cómo decirles, pobres, que llevaba más de veinte años sin televisión… En fin, si me veis en alguna parte avisadme… A ver de toda la entrevista que corta y pega han sacado… Y haber si hablan de la verdadera riqueza que les he mostrado casi, creo, sin ellos darse cuenta. ¡Qué bonito sería el mundo si eso fuera noticia! ¡Qué diferente todo!

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Leer o visualizar, escribir o grabar, esta es la cuestión. La agonía de la creación


La ‘Agonía de la creación’ ,de Leonid Pasternak

Resulta difícil seducir y emocionar desde la palabra. Me refiero, claro, a la palabra escrita, tan denostada, apartada y arrinconada en este mundo de los massmedia tecnológicos. Estamos en la era de la imagen y el sonido, del video, del youtuber que gana más dinero que el más afamado de los escritores (un dato: con más de 800 millones de reproducciones se dice que Elrubius cobra unos 2,5 millones de euros al año, lo que se traduciría en más de 208.333 euros al mes, 6.900 euros al día o 290 euros la hora). Leer ya no se lleva. Ahora se lleva “visualizar”. Las nuevas generaciones han nacido con la “maquinita” en la mano y están acostumbrados a cautivar desde la imagen y el sonido. Los youtuber, la mayoría, no dicen nada que sea especial o profundo, pero como vivimos en el mundo de la ilusión, se han convertido en ilusionistas, en magos, en auténticos hipnotizadores capaces de mantenerte entretenido durante unos minutos al día para que disfrutes de lo absurdo de aquello que se llama perder el tiempo, arrinconar la vida, perderse la existencia.

Los videos se han convertido en el pan nuestro de cada día. Si antes no podíamos dejar pasar un día sin leer alguna página de un libro, ahora no podemos pasar un día sin ver un video. Realmente las cosas no han cambiado mucho. Antes los libros eran la forma de entretener, normalmente, contando cuentos o mentiras imaginadas en la mente del escritor. Me refiero aquí, por supuesto, a las novelas, pura idolatría descontextualizada del mundo del entretenimiento en los tiempos donde la televisión era escasa y uno tenía que imaginar mundos a base de narrativas. Ahora los mundos se dibujan con imágenes y sonidos que demuestran que ya estamos en otra era, y que el libro, artilugio anticuado donde los haya, se está convirtiendo en un saurio del saber. Estamos ante la agonía de la creación, al menos de esa creación lúcida y viva que pretendía dotar al ser humano de mucha más vida que la abarcable en lo cotidiano.

Cuando en la extinción masiva del Cretácico-Terciario desaparecieron la mayoría de los dinosaurios, las aves sobrevivieron y siguieron con el linaje de los lagartos terribles de aquella época. Los youtubers de ahora son como los supervivientes en la extinción del mundo primitivo de los libros. Una nueva era reptiliana donde lo importante es adormecer las mentes, no iluminarlas. 

Como en todo, hay youtubers buenos y otros mediocres. Los que más éxito tienen, en su mayoría, son los segundos. Esto tiene que ver con el principio hermético de correspondencia. Un mundo mediocre solo puede atraer a sí mismo éxitos mediocres. Una persona que se pasa todo el día fantaseando sobre videojuegos se convierte en una estrella de actualidad. Como los futbolistas en su día, pobres, destronados y agazapados a la tercera división del éxito. El pan y circo evoluciona, ley de vida. Los intelectuales españoles del siglo XIX se quejaban con su “pan y toros”. Luego vino el “pan y fútbol” y ahora algo de “pan e internet” para todos. Sigamos, por si acaso, denunciando el circo de antaño, no por creernos o sabernos más intelectuales que nadie, sino por pura supervivencia de una especie que parece ya agotada.

¿Qué pintan entonces aquí los escritores? Hubo un pequeño lapsus de tiempo en el que autoeditar un libro se puso de moda. De repente todo el mundo era escritor, aunque su obra fuera igual de mediocre que el mundo circundante. Luego vino aquello de ser bloguero, algo nuevo, que era guay, molaba. Más tarde nacieron los tuiteros, luego los ególatras de Instagram… Pero hoy día, si no eres un youtuber, realmente no eres nadie. Lo de estar en Facebook quedó desfasado, solo acto para abuelitas aburridas que aún no se atreven con la grabación. Igual que lo de tener un blog como este que nació allá por el 2008. Una auténtica antigualla de museo. O Twitter… ¿quién mira hoy día esa caja de grillos maleducada y ruidosa?

¡Videos! ¡La gente ahora quiere videos! De uno o dos minutos mejor, pero que digan mucho, o que por lo menos nos entretengan mucho. ¡Videos, más videos! Diría Goethe si muriera en este tiempo… Esa es la triste luz de nuestra era. Ese es el preludio del fin de nuestra mente libre e inteligente, crítica y amante de la verdad. ¡Ilusión, más ilusión! ¡Mentiras, no importan cuan grandes, con tal de estar entretenidos! Y aún está por llegar lo más increíble e importante de este nuevo siglo: la inteligencia artificial de la mano de la robótica que gritará agónica ¡maya, todo es maya! Veremos qué da de sí esa revolución tecnológica y cuánto quedará para nuestra pronta extinción. Goethe, por favor, vuelve… ¡luz, más luz!

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Escritores conversos


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Gaspar Melchor de Jovellanos, pintado por Goya. Portada de nuestro primer libro editorial

Crónica de una crisis anunciada fue el título de uno de los primeros libros que editamos en la fallida editorial Welton. Lo escribió Marc Vidal, por aquel entonces un desconocido economista que llamaba a nuestras puertas para editar su libro. Nuestras puertas eran en aquel entonces modestas. Era el año 2009, la Editorial Séneca solo tenía tres años y Nous llevaba solo un año intentando editar libros de mayor calidad. Welton editó pocos libros, pero eran buenos y seleccionados. Nuestro socio en ese tiempo, el ahora entrañable amigo Luis Valls, hizo una gran labor. Creo que si hubiéramos seguido en el mismo barco Welton hubiera sido una gran editorial y yo una persona más afortunada.

A Marc Vidal le fue bien a partir de ese libro. Se hizo conferenciante y consultor internacional y ahora aparece en todas las televisiones hablando de la economía digital. Recuerdo que nos escribía desde Londres cuando las cosas empezaron a ir bien para él, preguntando por su libro, por los royalties, por las ventas. Welton empezaba a agonizar, pero gracias a ese sello editorial empezó mi aventura diplomática y amistades que duran hasta el día de hoy. No hay mal que por bien no venga, dicen los consolados.

Es divertido pensar como un hombre pobre se junto con hombres ricos que se hicieron más ricos y el pobre más pobre. Debe ser alguna especie de condición secuencial innata. Unos nacen para amasar y otros para ir tirando. Descubrimos otros autores que luego se hicieron famosos y ficharon por editoriales como Planeta. Al menos cinco de ellos ganaron mucho dinero, y en cuanto nosotros empezábamos a hacerlo, fichaban por los grandes. Viendo nuestro éxito a la hora de descubrir a personas que luego darían grandes beneficios editoriales, un buen amigo editor me dijo que quizás debía dedicarme a eso, a descubrir autores potenciales. Incluso me llegó a ofrecer el capitanear su gran editorial a cambio de un buen sueldo. Pero yo había nacido para ir tirando. Era tan exigente con las cuotas de libertad que había logrado adquirir dentro de mi propia pobreza, que pocas riquezas materiales podían persuadir o comprar, a pesar de que las tentaciones de todo tipo han sido múltiples y notorias, esa libertad pirata que ondeaba ya en mi vida cada vez más desordenada y atávica.

Admito abiertamente que sufrí un trauma cuando lo perdí todo, y desde entonces, me doy cuenta ahora, he preferido inconscientemente no tener dinero. Lo invierto en cosas, en nuevas ediciones de libros, en experiencias, en ayudar a los demás, pero nunca tengo dinero en el banco, quizás por ese miedo ancestral de perderlo de nuevo todo. No deja de ser curioso como algunas experiencias te condicionan la vida para siempre. Recuerdo cuando aquel famoso autor ganó algo más de un millón de euros y yo renuncié a mi parte, unas tres veces lo que nos costó esta finca, solo por ese miedo u orgullo ante la vida mal digerido. Podría estar viviendo en estos momentos en un lujoso lugar en Nueva York si ese miedo atávico no se hubiera manifestado de forma tan elocuente, o en una inmensa granja alemana si me hubiera dedicado a la servidumbre plácida.

Pero rebelde como soy, hoy recordaba todas estas cosas con cierta indulgencia. Lo suelo hacer a principios de mes, cuando hay que afrontar el pago religioso de todas esas deudas que uno acumula gracias a sus errores pasados, normalmente nacidas para intentar ayudar al otro de forma poco inteligente y siempre despreciando mi propia integridad y seguridad. Me acordaba de todas las personas a las que de alguna manera ayudé, directa o indirectamente, incluso a algunos que lograron encontrar días de gloria o fama; y de todo el dinero que por el camino había perdido gracias a mi idea de mirar antes al otro que a lo propio.

Lo recordaba en voz alta mientras tomábamos una horchata en la futura nueva sede de la editorial, una pequeña habitación ahora destartalada, de piedra medio derruida, sin ventanas ni puerta, aún por hacer en su totalidad, y que mirábamos con esa ilusión por transformar el sitio en lugar bello. Reía interiormente por todas las sedes que la editorial ha tenido en sus espaldas. Córdoba primero, la Montaña de los Ángeles, Madrid en tres lugares diferentes y Galicia, primero en la bonita localidad de Samos y próximamente en O Couso. Era el precio de la libertad, o mejor dicho, es el precio de esta libertad.

Tras el episodio de la horchata, y tras ponerle las pinzas a uno de los coches inmovilizado por la pandemia para resucitarlo con un eléctrico desenlace, empezó de repente a tronar y llover. Tras darle una vuelta al coche me vi corriendo bajo la lluvia entre las huertas, buscando refugio en la pequeña cabaña. Me olvidé de las deudas, de las angustias de primeros de mes y recordé el precio de esa extraña sensación de libertad del pobre. En el fondo, yo también soy una especie de escritor converso. A pesar de todos los fracasos, año tras año he sido capaz de escribir mi propio relato, mi propia historia de vida. He sido el guionista de todo cuanto me ocurre, y lo más importante, siempre he tenido la posibilidad de poder elegir. Un escritor converso, un hereje disfrazado, limitado únicamente por su pobre imaginación.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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Vender libros en nuestro tiempo


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“Don Quijote leyendo libros”, de Adolf Schrödter (1834)

«Desde que existe el libro nadie está ya completamente solo, sin otra perspectiva que la que le ofrece su propio punto de vista, pues tiene al alcance de su mano el presente y el pasado, el pensar y el sentir de toda la humanidad». Stefan Zweig

Si hay editores dignos de admirar uno de ellos sería el masón alemán Hermann Böhlau (1826-1900). Cometió la gran hazaña de publicar en la editorial Böhlau los 143 volúmenes de la obra recopiladora de todos los trabajos de Goethe. Fue llamada Sophienausgabe, edición de Weimar o edición de Sophien, en honor a la mecenas de este proyecto ingente, la Gran Duquesa Sophie von Sachsen-Weimar-Eisenach.

Hoy en día es muy difícil encontrar editores que se lancen a este tipo de aventuras. Tampoco existen escritores actuales de la categoría de un Goethe, ni mecenas como la Gran Duquesa, que auspicien desinteresadamente, tan solo por amor a la cultura o al arte, la edición de libros. También sería difícil encontrar a ávidos lectores capaces de penetrar en la compleja obra de un gran autor. Vivimos en un tiempo extraño donde cada vez es más difícil encontrar grandes autores vivos, grandes lectores, grandes editores capaces de arriesgarlo todo para continuar con la difícil tarea de editar buenas obras y grandes lectores de esos que antiguamente devorábamos los libros a pares.

Los libros han sido durante cientos de años nuestra fuente de información, conocimiento, transmisión de valores y cultura. También nuestros amigos, nuestras reservas imaginativas, nuestro toque de gracia, nuestra fuente de inspiración y nuestro anhelo espiritual. Pero esto no ocurre con todos. Hay personas que pueden vivir sin libros. Diría más, hay personas que no tienen libros en sus casas. En los tiempos que corren, los libros están siendo sustituidos por bytes de información, por píxeles. Cada vez más están siendo desterrados de casas y hogares. Ni siquiera se utilizan como medio decorativo como antaño. Los libros están siendo cada vez más motivo de desprecio y olvido.

El oficio de editor es extraño en nuestros días. Los libros dejan de tener alma y se convierten en mercancía. Lo que importa es vender, y los editores publican cualquier cosa con tal de permanecer vivos. Las librerías cierran (la última en caer fue la bella “El olor de la lluvia” de Madrid), los distribuidores quiebran dejando miles de euros sin pagar a editoriales que sobreviven como pueden.

Estos días he decidido dedicar algo de tiempo a los libros. El desánimo por la depresión económica no invita a muchas alegrías, pero hemos estado sigilosamente corrigiendo libros, traduciendo algún clásico aún no editado en nuestro país y hoy, viendo que entramos en julio y los clientes no pagan sus facturas, me dedicaba a bucear en posibles cauces de venta. Me aventuré a ponerme en contacto con distribuidoras americanas. Dicen los amigos editores que están sobreviviendo gracias a las ventas en aquel continente. Nunca se me había ocurrido pero el hambre agudiza el ingenio y así me pasé toda la mañana, llamando a las puertas de América.

Tengo un centenar de libros comprometidos para editar en los próximos dos años. He descartado aquellos que me será imposible atender. También he descartado la autoedición, que tantos quebraderos de cabeza me ha dado en estos dos años de experimentación. Cerramos hace unos meses el sello Phylira, una idea que nació en 2008 en Alemania, que tardó en cuajar pero que chocó frontalmente con mi nulo espíritu de mercader y vendedor. Puedo ser un editor más o menos bueno o malo, pero lo que no sé es vender un libro. Si en estos tiempos apareciera una Gran Duquesa podría editar grandes libros y afianzar con ellos las ventas. Pero la obra cultura es tan compleja, que mis aspiraciones bajan la libido intelectual y las expectativas se reducen a la mínima expresión. Así que compaginaré la vida en el campo con pequeños arrebatos editoriales, sobreviviendo como se pueda y cuando se pueda. Vender libros en nuestro tiempo es como ver a Don Quijote leyendo libros de caballería, algo para volverse loco.

Si aún no conoces nuestros sellos editoriales te invito a que ojees nuestras obras, y si hay alguna que te llame la atención, no dudes en comprarla. Llega el verano y un buen libro siempre puede ser un amigo.

www.editorialdharana.com 

Gracias de corazón por apoyar la escritura… llega el verano y los editores tienen que vivir como puedan… este escaparate siempre resulta un lugar imaginativo para potenciar el Arte en la Palabra… Una particular ventana al mundo… Gracias por apoyarlo… 🙂 

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En el 75 aniversario de las Naciones Unidas


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Este año se cumplen 75 años desde la constitución de las Naciones Unidas. Tras las grandes guerras mundiales, este intento de paz y unidad marcó un gran hito en la historia de la Humanidad.

Desde la fundación Dharana, junto a la Editorial Dharana, llevamos unos años imprimiendo y regalando la Declaración Universal de los Derechos Humanos como forma de expandir valores universales.

Este año, vamos a realizar una edición especial de 75 aniversario en papel reciclado y multilingüe (inglés, castellano, catalán, gallego y euskera) que regalaremos igualmente a todo el que lo solicite, así como a todas las personas que vengan a visitar nuestro proyecto en los próximos años.

Si quieres apoyar esta nueva reimpresión o deseas ejemplares para regalar y así ayudar a expandir los valores de buena voluntad, tu apoyo será siempre bienvenido.

Sigamos compartiendo los altos ideales y los valores que deberán regir realmente a nuestro mundo en los próximos tiempos.

Cumplamos con nuestra parte en ello. Gracias de corazón.

 

Formas de apoyo a la impresión:

Compra amigo: 10 ejemplares al precio de 50 euros.
Compra colaborativa: 20 ejemplares al precio de 100 euros.
Compra corporativa: 100 ejemplares, con posibilidad de sello o logo corporativo en la contraportada y mención especial en la tripa, al precio de 500 euros.

Otra forma de apoyo: donativo a la Fundación Dharana

TRIODOS BANK (BANCA ÉTICA): ES54 1491 0001 2121 2237 2325

Libros, esos imprescindibles puntos de luz


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“No entres dócil en esa buena noche, la madurez debería arder y sentir ira al finalizar el día; ira, ira contra la muerte de la luz”. Dylan Thomas

Tu palabra es una lámpara bajo mis pies, decían los Salmos. Desde que salimos del primitivo barro nuestro grito más profundo siempre ha sido, ¡más luz! Estas palabras os sonarán porque alguien inculcó esa necesidad dentro de nosotros. Algo sembró esa necesidad de más luz. La meritocracia fracasó cuando nos alejó de la luz. La generación más preparada de nuestros tiempos se ve de bruces con su afinamiento, con su falta de adaptabilidad, con una visión apagada con respecto al futuro por falta de lucidez.

En mi privilegiada posición veo oportunidades para el cambio, para la luz. Oportunidades para alcanzar un nivel de consciencia colectivo más elevado… ¿Qué ocurre cuando dos brasas se unen incandescentes? Coyunturas para caminar en una dirección a sabiendas que entre el mar y las altas montañas de cualquier aspiración individual y grupal se encierran bosques frondosos plagados de senderos. Las cumbres siempre son eternas y luminosas. El camino siempre se expande hacia lo alto, hacia la luz de la memoria. “Cuando de un distante pasado nada prevalece, cuando los hombres están muertos, las cosas rotas y destruidas aun solas, más persistentes, más leales el olor y sabor de las cosas permanecen suspendidos durante largo tiempo como almas dispuestas a recordarnos, esperando ansiosas el momento, en medio de la ruina y destrucción. Y en la diminuta gota de su esencia casi sin sustancia, llevan resuelta la vasta estructura de la memoria”, nos decía Marcel Proust.

Hoy es un bonito día de primavera donde el sol ha golpeado con suavidad las copas de los árboles, ahora brillantes con sus nuevas hojas, con sus relucientes trajes de gala recién estrenados en este sueño circular. Dan ganas de sacar uno a uno a bailar en este frondoso bosque anclado en estas hermosas montañas. Además, es el día del libro, un gran día para muchos, especialmente para los que nos dedicamos a su creación y construcción, para aquellos que gustan de leer a los grandes maestros y genios de las letras. “Las torres que coronan las nubes, los bellos palacios, los solemnes templos. El gran globo mismo. Sí, con todo lo que contiene, se disolverá; este desfile insustancial no dejará ni una huella detrás. Estamos hechos de la misma materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño”. Así lo expresaba Shakespeare, todo es como un sueño.

Como escritor y editor podría decir muchas cosas. Podría hablar del último libro que he perdido, un gran y profundo ensayo escrito en más de doce lenguas, un misterio inalcanzable para la mayoría, una de las obras más bellas que jamás haya tenido entre mis manos. Una fuente de luz y conocimiento, de experiencia y crecimiento. Ese libro hubiera sido un gran compañero de viaje. Hubiéramos alcanzado la plenitud del “lenguaje verde”, con un poco de esfuerzo, incluso la plenitud de las lenguas no escritas.

Pero la vida siempre nos arrebata aquello que más deseamos. El deseo siempre nace del espejismo de las cosas. Por eso lo que no es real termina desapareciendo de nuestras vidas, tarde o temprano. Y ese libro no era real, era solo una ilusión, algo que se adaptaba perfectamente a mis estanterías, tan plagadas de obras extrañas, pero de un material tan inestable como inexistente. “Guía, brillante luz a través de la oscuridad circundante, ¡guíame tú para seguir! La noche es oscura y estoy lejos de casa. ¡Guíame tú para seguir. ¡Despierta y brilla porque tu luz está aquí! La luz es conocimiento, la luz es vida, la luz es luz.” Decía Chris en Doctor en Alaska.

Los libros sin duda, como las personas que elevan su mirada a la aspiración más pura y trascendental, son puntos de luz. Han pasado más de catorces años desde que decidí conscientemente dedicarme a editar libros. Me parece una de las profesiones más bonitas de todas. Los libros son mundos, universos hacia otras dimensiones desconocidas. Son el alma de nuestras gentes, de nuestros pueblos, de nuestras tierras, de nuestro tiempo, de nuestra cultura, de nuestras creencias. Dediqué muchos años a dar voz a esas gentes, a esos pueblos, a esas historias de vida que surgían como una emoción que requería una visión antropológica generosa, viva, afectiva.

Los libros embellecen lo tribal, pero también lo engrandecen hasta poder trascenderlo. Cuando lees, viajas, y cuando viajas, eres capaz de elevar tu experiencia humana hacia otros confines. James Joyce lo expresaba de forma hermosa: “bienvenida oh vida, voy a encontrarme por milésima vez con la realidad de la experiencia y a forjar en el yunque de mi alma la todavía no creada conciencia de mi raza”. La realidad de la experiencia es labrada por la guía de los libros. Los libros nos invitan a lanzarnos a la vida, a llenarnos de vida. Cuando sabemos leer un libro, sabemos que lo siguiente es vivirlo en nuestra experiencia humana, lanzarnos a experimentar la palabra para convertirla en verbo viviente.

En los libros labraron la palabra de Dios, las aventuras de los antiguos, imaginamos los templos y los pueblos salvajes. Los libros nos trasportaron a balnearios que jamás visitaremos, a lugares imposibles, a agujeros que nos llevaban, persiguiendo a cualquier conejo, a recovecos imposibles. La existencia es lo único que está en proceso de existir, decía el filósofo Kierkegaard. Ocurre lo mismo cuando leemos un libro que nos lleva a lugares insospechados.

La lectura y la escritura son siempre fuentes de inspiración. Nos elevan a esas cumbres, nos ensanchan el corazón, nos llenan de intuiciones que hacen que nuestro camino se esclarezca. Un libro es un punto de luz, una fuerza, una energía que muchas veces representa, simbólica y realmente, algo mayor. Algo que es lanzado con fuerza, algo que es proyectado hacia otro lugar.

Ahora que el libro está pasando por momentos difíciles, recordemos las últimas palabras de Goethe: ¡luz, más luz! Más luz, más puntos de luz, más vida, más experiencia, más consciencia grupal, más amor, más sueños…

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WhiteFriday: hacia la simplicidad voluntaria. Hoy consume experiencias y conocimiento


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© La casa grande de la alegría (@Niiloi)

Es inevitable que para que nuestro negocio o trabajo funcionen tienen que existir al otro lado personas que consuman nuestros productos y servicios. Noviembre, junto a enero y agosto, es uno de los peores meses para los empresarios. Yo mismo lo noto en las cuentas de la editorial, donde todo son pérdidas y pocas las ventas de libros en estos días. La paradoja, excepto para los funcionarios, es que los empleados deben consumir inevitablemente para que el sistema funcione y sus puestos de trabajo no peligren. Es una paradoja que se retroalimenta una y otra vez y cuyas consecuencias ya estamos empezando a experimentar con el cambio climático. Es el precio del bienestar social. Sueldos dignos para mantener una vida digna que basa su existencia en el consumo extremo.

Si tuviera poder de convicción me gustaría invitaros a que pasarais unos días en el bosque. A muchos de vosotros os presentaría de nuevo a nuestra madre Naturaleza, tan olvidada en estos tiempos de prisas e internet. Os daría un paseo por los verdes prados, entre árboles, mirando al cielo y la luz que tenuemente recorre las veredas. Os hablaría del tiempo, de como transcurren las cosas cuando nos alejamos del ruido de la ciudad y como el silencio va fraguando en nosotros una calma especial, casi mística.

También os hablaría de la necesidad de empezar a practicar en nuestras vidas la simplicidad voluntaria. Es cierto que no os puedo pedir que vengáis todos a vivir a los bosques para, de una forma radical, ser coherentes con el ciclo urgente en el que vivimos, pero sí intentaría moldear vuestras prácticas de consumo, incitando a que cambies la forma de hacerlo. Y la mejor forma que se me ocurre es cambiar las cosas por experiencia o conocimiento, e incluyo en el conocimiento, en el saber, la cultura y el aprendizaje.

Esta es una forma de simplicidad voluntaria que puede generar el que con el tiempo los empresarios piensen más en crear experiencias y conocimiento que cosas. De hecho, las grandes empresas que gobiernan el panorama económico, Google y Facebook, generan experiencias, y no cosas, y no les va nada mal. Pero hay otras experiencias que pueden llegar a crear un matiz diferenciador, y pongo como ejemplo ese paseo por los bosques, donde siempre ocurren cosas que jamás se olvidan. Las semanas de experiencia que organizamos aquí en verano son muestra de ello.

Hoy es un día que nos incitan a consumir. Los empresarios necesitan generar dinero para poder pagar las nóminas de aquellos que tienen contratados. Forma parte del juego. Pero ese juego puede cambiar si empezamos a disfrutar de la vida con menos cosas y mayores experiencias y saberes. Y si esas experiencias están dentro del marco de generar cultura o inspiración o visión o de crear un modelo ecológico o una idea de compartir, de cooperar y de apoyarnos mutuamente, es decir, de crear un nuevo marco de relaciones, un nuevo paradigma de ética donde todos ganemos, entonces ese consumo, además de ser responsable, se convertirá en algo necesario.

Así que disfrutad del BlackFriday, pero hacedlo desde la más absoluta de las consciencias para que en el futuro sea un día luminoso, blanco y bello. Un WhiteFriday donde acompañemos a la naturaleza en su esplendor y belleza.

(Cuña publicitaria: si hoy compras un libro en alguno de nuestros sellos editoriales, te regalamos otro, ¡venga ánimo! Pon WhiteFriday en el asunto y te llegará un hermoso regalo en agradecimiento por consumir cultura, talento, arte. Ya sabes, además, que los beneficios van directamente al Proyecto O Couso… )

http://www.editorialdharana.com/

 

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Una imagen del ser humano


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Esta tarde paseando con el autor del libro por el valle del Tiétar. 

 

Era la primera vez que me invitaban a una audiencia privada con el rey, ahora emérito. Por la profesión de mi compañera, podría acceder a Palacio. Con mucha paciencia le expliqué que como antropólogo siento una gran fascinación por la institución monárquica, pero como político si fuera alguna cosa sería republicano, y por lo tanto, la monarquía me resultaría totalmente incompatible con la democracia. Ante su insistencia y mi curiosidad cada vez mayor, empecé a buscar algunos trajes que pudieran ir en acorde con la ocasión. Me llegaron de repente trajes comprados en Londres, Ginebra, Hong Kong. Unos días antes del real encuentro desistí y me opuse, por principios, a ir. Como curioso antropólogo me arrepentí siempre. Cuando todo terminó, cogí todos los trajes excepto tres y los doné a la parroquia del pueblo de mi madre. El cura me miró extrañado y le dije que seguro que podría servirle a alguien del pueblo.

De eso hace mucho tiempo, pero también hacía mucho tiempo que no me ponía un traje. Me sorprendí al verme vestido de nuevo de editor y de la imagen que eso pudiera proyectar en los demás. Tras cinco años vistiendo con harapos, intentando rehabilitar una vieja ermita y una antigua casa, ya ni recordaba lo bien que se puede ver uno vistiendo con cierto decoro. En un mundo de ilusión y glamour como el nuestro, la imagen, la imagen de todo ser humano, es importante para los demás y para uno mismo.

Pero no era de esa imagen de la que nos quería hablar Javier, amigo y  autor de “Una imagen del ser humano”, libro recién editado en nuestro sello Nous. La imagen del ser humano al que él se refiere es a la del ser humano completo, es decir, irremediablemente, el ser humano espiritual, íntegro y verdadero. Tuvimos la oportunidad de presentarlo ayer, con la entrañable compañía de Esperanza Borús, en el que fuera centro Tomillo. Fue un momento hermoso y entrañable, donde pudimos hablar de la necesidad de esa llamada cósmica que nos llega desde el silencio, desde la meditación, desde la fe en el ser humano.

Es cierto cuando se dice que hay personas que viven en otra dimensión. Realmente lo que ocurre es que hay personas que ven las cosas desde otra dimensión. El dinero, las propiedades, las pérdidas… es como si todo fuera un juego… lo importante es el rastro que dejaremos aquí cuando nos vayamos… la huella que dejaremos… la bondad, la humildad, la generosidad, la amistad… es lo único que realmente deberíamos dejar como legado. El Ser que se manifiesta desde lo más profundo de nosotros solo aspira a dejar un legado de amor, de reconciliación, de perdón, de fe, de esperanza. Suya es la misión de redención del ser humano, de llevarlo a su estado más completo y complejo, de volcar toda la energía en elevar su sagrada condición.

Prestar atención real a eso es estar en plena comunicación con el halo de la vida. Cerrar los ojos y contemplar el ser maravilloso que somos y mostrarnos tal y como somos es sembrar la semilla para un mundo nuevo. Buscar aliados que puedan empoderar ese trabajo útil para las miríadas que nos miran desde los ángulos superiores de la existencia es poder completar esa misión de almas y ese lazo místico que nos une a todos. Javier lo explica muy bien en este libro y me siento honrado por haber sido puente para que el mismo viera la luz. Un nuevo punto de luz en la mente de Dios sujeto a que brille para dar pan al que no tiene y hambre y sed de justicia al que colmaste. Una fuente llena de agua que nos abrirá ventanas a otras dimensiones del ser.

Gracias querido Javier por tu infinita generosidad, ejemplo y valentía. Gracias por ser una hermosa imagen del ser humano.

El libro ya a la venta en este enlace:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/una-imagen-del-ser-humano?sello=nous

 

 

El camino que siguen los que no se enfadan


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“En cierta forma misteriosa, las diferenciaciones que se manifiestan en la naturaleza se encuentran en el reino de la cualidad y no en el reino de la realidad”. AAB

Llegar a Córdoba es imbuirse en la alegría, en esa expresión de color, luz y arte que envuelve todas sus calles y sus gentes. Cada instante resulta surrealista y a veces alejada de la realidad. El primer visitante es Tomás, que habla durante largas sesiones sobre la única fuerza que mueve el universo: el amor. Intento venderle alguno de mis libros que trata sobre el tema, pero no lo consigo. Soy mal vendedor, tan malo, que decido, para alegría del filósofo del amor, regalarle mi libro “Amor es relación”. En toda la mañana no vendo ningún libro, pero las charlas con Tomás han compensado las pérdidas sufridas. Para celebrarlo, y de forma excepcional, decido ir a un restaurante chino. Amo la comida china. Sus ensaladas, sus arroces tres delicias, sus tallarines empalagosos.

Abro la puerta del restaurante y de repente entro en un mundo nunca imaginado. El restaurante está a rebosar de comensales chinos y quien atiende es un cordobés de pura cepa. Lo nunca visto. El cordobés se acerca e indica que es imposible atendernos, que vuelva en una hora. Salgo del lugar riendo a carcajadas por lo surrealista de toda la situación. Me tumbo en los Jardines de la Victoria. Me quedo totalmente dormido. Me despierto y voy otra vez al restaurante chino porque el menú es barato, siete euros por persona. Entro y no hay nadie. Todos los comensales chinos han desaparecido. Pero el concienzudo camarero cordobés de pura cepa se asombra de volver a verme. Me sirve con alegría al ver que no me había enfadado y que había vuelto de nuevo al restaurante.

Doy un paseo por las calles de la hermosa judería cordobesa. Entro en el patio de la mezquita-catedral. No puedo orar dentro porque es tabú. Me refiero a que hay que pagar, y todo lo que tiene precio, es tabú, excepto el comer, claro, y no siempre. Así que miro imaginando intramuros, cierro los ojos y oro al Dios de todas las cosas, libre entre palmeras, naranjos con su azahar, en éxtasis e íntasix.

Vuelvo a la caseta de la feria en silencio, meditativo, reflexivo, imbuido por la gracia. Al rato llega el primer cliente. Manu, un joven simpático, adolescente con inquietudes. Compra un libro y por ser el primer cliente le regalo un libro cualquiera a elegir. Emocionado, los mira todos con suma atención y elige un libro de mi autoría: “Creando Utopías”, el último ejemplar que quedaba de su segunda edición. Para sorpresa del ilusionado joven, le digo que el autor está muy próximo y que le puede firmar el ejemplar. No se puede creer tanta magia. Llamamos a “Javier” y de repente aparezco como autor del libro. Manu, sus tres primas y su tía no se lo pueden creer. Le firmo alegre el ejemplar y todos se van contentos y yo especialmente me quedo feliz por haber sido capaz de participar de un hermoso momento mágico, emocionante y único.

Es cierto que el oficio de editor o escritor no es para hacerse rico. He regalado dos libros en lo que va de día y he vendido otros dos. Pero al menos he amortizado la comida del chino-cordobés-de-pura-cepa y he dado un bonito paseo por Córdoba. Un día hermoso en una tierra hermosa. No estoy enfadado, estoy alegre.

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Hacer la calle


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En la Feria del libro de Córdoba cuando tan sólo teníamos una docena de libros editados

“Ecce nunc patiemur philosophantem nobis asinum?” (¿Es que vamos a sufrir que un loco nos venga con filosofías?) Lucio Apuleyo, El Asno de Oro, Libro X.

Decía Mark Hedsel que el Camino del Loco (libro editado por nosotros) es el del peregrino independiente que recorre la senda del espíritu. Es el camino del Ego en desarrollo, el camino de la experiencia o pathein, en griego antiguo. El Loco es un errante que persigue la vía secreta a costa de perderlo todo sin ningún tipo de remordimiento. Al igual que la esencia espiritual del reino vegetal es el perfume de sus flores, el Loco entiende que existe una esencia de igual valor en el reino humano, y su fijación es perseguirla y alcanzarla, cueste lo que cueste.

Quizás por ello de nuevo salgo de viaje, esta vez a tierras del mediodía para participar en una feria del libro. Hacía muchos años que no participaba en una feria del libro, pero la quiebra de la distribuidora y la necesidad de remontar económicamente una situación difícil me obliga a “hacer la calle”. Nunca se me ha dado bien la venta. No soy un buen vendedor de nada. Editar libros fue un capricho que se me ocurrió en un tiempo de una holgada bonanza económica. Era como un hobbie que hacía en los ratos libres mientras dedicaba mi tiempo al mundo académico con la tesis en Sevilla por las tardes, el curso de adaptación pedagógica en Córdoba por las mañanas y el máster en pedagogía Waldorf en Madrid los fines de semana… Era esa época en la que era capaz de estirar los días y hacer mil cosas a la vez. Escribir, viajar, sacar títulos académicos y en las horas libres, cuando las había, empezar a gestar la creación de una editorial que luego, sin querer, se convirtió en mi medio de vida.

La idea inicial del proyecto era la de ayudar a autores noveles a editar sus primeras obras. Como en ese momento tenía algo de dinero, podía realizar una concienzuda tarea de mecenazgo arriesgando mi patrimonio personal en la edición de libros no comerciales. Luego quise expandir ese mecenazgo a libros con consciencia y más tarde a libros de crítica social. En estos años de vida editorial, he visto casi de todo. He podido ayudar a mucha gente mientras tenía dinero, y también cuando dejé de tenerlo. Al mismo tiempo, cuando ocurrió lo segundo, he sentido como algunos ángeles me ayudaban al mismo tiempo a seguir adelante. Editar autores noveles, poesía o libros de la sabiduría perenne nunca me repercutió pingües beneficios. Más bien muchos disgustos, quiebras consecutivas y fracasos gestionados de forma muchas veces desagradable por autores orgullosos y malagradecidos.

No se me caen los anillos por hacer la calle. Creo en el proyecto editorial como plataforma de mecenazgo cultural y creo que es una bonita labor la que durante estos años hemos hecho de forma peculiar. El proyecto O Couso nació al mismo tiempo como una extensión de ese mecenazgo cultural. La cultura, al fin y al cabo, es el espíritu que nos mueve como grupo humano y, por lo tanto, su cuidado y su protección es una labor encomendable. ¿Quién sino los locos pueden atreverse a llevar a cabo esta tarea hercúlea?

Es cierto que para hacer mecenazgo hay que tener dinero. Lo tuve en su día y por eso me atreví a meterme en todos estos berenjenales. También es cierto que ahora no lo tengo, y eso me crea cierto conflicto personal, pues no me gustaría abandonar estos proyectos grupales para intentar recuperar mi economía estrictamente personal. Es una paradoja vital en la que me encuentro, de difícil solución. Así que, sea como sea, estoy infinitamente agradecido a todos los que compráis nuestros libros, aportáis apoyo a la fundación y a sus proyectos y de vez en cuando colaboráis con aportaciones, por muy simbólicas que parezcan, a este blog. Todo suma y todo ayuda para seguir adelante.

Con vuestro permiso, seguiré luchando, a cual Loco, con coraje, para mantener vivo este espíritu. Seguiré saliendo a los caminos para proteger la cultura, para potenciar sus virtudes y para seguir creando un mundo más humanista, ecológico y consciente. Seguiré haciendo la calle tantas veces como haga falta, sin prostituir mi alma, aludiendo una y otra vez a la figura de ese peregrino errante e independiente que recorre la senda del espíritu, inevitable… Sigamos aportando a la gran obra del espíritu, siempre…

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Memoralista y escribano


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Hoy escribía una carta importante donde de alguna forma me despedía de una buena amiga, de una madrina y mentora en el mundo editorial con más de doce años de colaboración ininterrumpida. El cierre de nuestra distribuidora de toda la vida, la crisis del sector editorial y la propia quiebra de nuestra editorial me hacía pensar estas semanas qué camino seguir, tanto profesional como personal. Una posibilidad era continuar como hasta ahora con una nueva distribuidora, esperando tiempos más halagüeños. La otra era arriesgar todo lo que hasta ahora habíamos hecho para reinventar una nueva fórmula de trabajo y venta. Y una tercera vía, sería cerrar la editorial, intentar venderla o dejarla en pausa hasta que vengan tiempos mejores.

De momento, la primera vía la hemos descartado, al menos hasta que no pueda organizar todo el caos editorial que existe en estos momentos y no pueda encontrar otra estrategia de venta. La tradicional distribución, donde entre libreros y distribuidora se llevan el sesenta por ciento de la venta, está dejando de tener sentido. Internet está terminando con esa fórmula, desproporcionada, dicho sea de paso, y está permitiendo otras realidades. Esa es la evidencia. En el modelo actual, un libro que vale 10 euros es repartido de la siguiente manera: 1 euro se lleva el autor, 6 la distribuidora y librería, casi medio euro se va en impuestos y de lo que resta, 2.5, el editor tiene que compartirlo con la imprenta. El margen del editor, si lo hay, suele estar entre el 0,5 y 0,75 euros por libro. Realmente no es un modelo de negocio para hacerse rico, a no ser que lo que te mueva, como es mi caso, sea la pura vocación.

¿Qué hacer tras esta decisión? Al cerrar la distribuidora, lo primero que se me ocurre es recuperar el stock repartido entre librerías y distribuidoras auxiliares. Aún no sé la cantidad que esto supone, pero espero que en esta recuperación, pueda poner al día algunas cuentas y saldar algunas deudas. Mi objetivo personal es poder equilibrar las cuentas de la editorial para intentar, en el caso de que deje la editorial en reposo, poder centrar mis fuerzas en otras cosas.

¿Qué podría hacer? Mis amigos me dicen que tras este derrumbe en cadena y tras la crisis emocional y material sufrida lo que necesito son unas vacaciones donde poder pensar con calma y reorganizar toda mi vida. Esa idea me seduce porque me permitiría hacer lo que más me gusta: viajar y escribir. Así que tal y como le comentaba a mi querida mentora, tal vez ha llegado el momento de plantearme el pedirme un año sabático para así poder disponer de tiempo para la reflexión y el descanso. ¿Dónde ir? Aún no lo sé. Tal vez fuera de España. Se me ocurre pasar alguna temporada en la comunidad de Findhorn, en Escocia, y desde aquella energía equilibrar y armonizar muchas cosas. En unos meses tendré de nuevo, tras la retirada de todo el lastre y la reposición de grandes esfuerzos, las cuentas saneadas y equilibradas y en este tiempo podré pensar dónde ir y cuándo hacerlo.

Memoralistas y escribanos. Oficios antiguos que quizás haya que recuperar. Me motiva la idea de escribir, escribir y escribir. Ahora que ya estoy más recuperado, que ya me siento totalmente libre y emancipado para hacer con mi vida lo que desee, además de seguir apoyando los proyectos utópicos que inicié hace cinco años y seguir editando de forma más tranquila y serena, deseo poder dedicarme a lo que más me gusta: escribir. Así que eso haré hasta la saciedad. Esa idea me hace feliz. Esa idea me hace sonreír, así que ese será el camino hacia mi nueva Ítaca.

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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Los libros nacen en Samos


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La verdad es que me hizo ilusión llegar esta mañana a Lugo para hacer unos trámites y ver mi cara en los bares, en las tiendas, en los kioscos. Me han hecho muchas entrevistas en radio, prensa y televisión, pero nunca había salido en la contra de ningún periódico. Cuando en la carrera hacía mis pinitos como escritor de culto y publicaban mis primeros artículos de opinión sentía una alegría inmensa al ver mi firma estampada en la prensa de papel. Cambié aquella disciplina por internet pensando que sería el Dorado y allí descubrí con cierta tristeza como todo se difuminaba. Lo culto y la escritura.

En internet eres totalmente invisible excepto para los incondicionales, pero salir en prensa de papel sigue siendo especial para los románticos de lo sólido. Aunque tan sólo sea por un día, me sigue llenando de satisfacción, especialmente cuando a la vuelta de Lugo me llamaban los amigos del pueblo porque habían visto la noticia y me encontraba en la puerta de la tienda la página entera recortada y pegada para que todos la vieran. Mis queridas Angelines y Lourdes sentían orgullo por tener un vecino que sale en la prensa y yo, al mismo tiempo de ponerme algo rojo cuando vi mi cara a la vista de todos, también sentí cierto orgullo egoico, para qué lo vamos a esconder.

Más allá de la anécdota, me doy cuenta de que este hecho es para mí como una señal de que algo nuevo se avecina. Quiero decir que, de alguna manera, ya estoy dejando atrás el desánimo y la tristeza y me estoy enfrentando al reto de la vida desde otra perspectiva, desde otro razonamiento, desde otra visión. Creo que la queja y la tristeza ya deben cerrar una etapa para empezar a pensar en positivo, con optimismo e ilusión. Mirar al horizonte, a la aurora de dorados brazos, a la montaña con su cristalina grandeza, a los cielos celestes que se abren para recordarnos lo infinita y misteriosa que es la vida.

Hoy ha sido un día de halagos. Siempre me tomo esos halagos y perspectivas como una muestra de confianza y afecto, a sabiendas de que no hay mayor fama que el reconocimiento y el cariño de los que tienes próximos y no hay mayor riqueza que el amor y la amistad. En ese sentido, ya me siento colmado de riqueza y fama. Lo otro siempre es superfluo, anecdótico y trivial. Dura lo que dura un suspiro, por eso no hay mayor logro que el cariño y el amor, la amistad y el abrazo, el abrazo de verdad, el sentido. En todo caso quedo agradecido a Lucia, la periodista que ha obrado con equilibrio en el reportaje y al diario por su generosidad al ponerme en la contra. Todo un honor y una suerte.

Corridas intelectuales


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En 2010 me tocó presentar en el marco del Festival de Cine Europeo de Segovia el libro “Rodamos Historia”, escrito por los amigos Álvaro y Yannick. Un presentador normalmente nunca se presenta, pero ante la insistencia de Yannick, lo hice contando la anécdota que un día antes me había ocurrido en el poblado de Bembézar, en Hornachuelos, Córdoba. Llegué tarde para presentar el libro de Eugenia, una novel autora local, y como no sabía donde era, aparqué el coche en la plaza del pueblo. Estaba oscureciendo y había algo de niebla. El poblado estaba absolutamente desierto hasta que apareció un hombre que se me acercó con paso tranquilo. Se me quedó mirando de arriba abajo y me dijo: “Usted debe ser el intelectual y viene a la presentación del libro”. Al día siguiente, curiosa sincronía, Yannick me llamó recién llegado de Brasil para decirme algo parecido: “Si te parece te presentas como un intelectual”. Qué honor que las gentes de aquellos tiempos me llamaran y me reconocieran así, como el hombre que trajo los libros y la cultura a sus pueblos, como “el intelectual” comprometido con su patrimonio.

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Encontré esta anécdota divertida, la del intelectual perdido y que no paraba de intelectualizar por el mundo, buscando fotos en el blog para este post. La verdad es que mirando hacia atrás, han sido muchas las aventuras corridas en el excitante mundo de la edición. De todo lo editado, lo más apasionante era hacerlo en pueblos perdidos en la nada donde sus autores, auténticos desconocidos en el mundo “intelectual”, lo daban todo para ese gran momento.

En la Editorial Séneca tenemos una línea editorial donde editamos “historias de vida” desde una perspectiva antropológica, rescatando el patrimonio intangible de los pueblos y sus gentes. Es una labor que nació con ambición nacional, pero al final se quedó en ambición provincial. Con el tiempo, solo conseguimos lanzar cuatro o cinco colecciones, aunque la idea primera pasaba por llegar a todos los pueblos de España. No sabría decir cuantas historias de vida hemos rescatado, con descripciones minuciosas de la vida de personas que en primera persona nos contaban los usos y costumbres de su pueblo, su cultura, su gente. La idea era hermosa, romántica, como casi todo lo que hemos hecho en este sello editorial. Editar a autores noveles, apostar por ellos, y editar a personas que, sin ser escritores, pudieran contarnos algún aspecto de su vida. Era nuestra apuesta particular por rescatar del anonimato el patrimonio intangible, el bien inmaterial de zonas deprimidas donde la cultura resulta sospechosamente apartada de la vida común.

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Nunca olvidaré, especialmente cuando vivía en la Vega del Guadalquivir, la emoción que sentía al ver que todo el pueblo asistía a la presentación del libro de un paisano. Más allá de contar el siempre nulo beneficio por la venta, siempre simbólica, de algún libro, la emoción de los abrazos, de los aplausos desmedidos y del orgullo del autor y sus gentes por ese acto era algo que quedaba imborrable para siempre en nuestra memoria. Como editor, me sentía “Le Grand Editor”, el aventurero romántico que iba abriendo bibliotecas y editando libros no comerciales, pero con un gran valor etnográfico. Aquella descabellada aventura tuvo su precio, pero pasados los años, lo pagamos agradecidos y gustosamente.

Estos días andaba trabajando en el prólogo de un libro que vamos a editar próximamente. Está dentro de las colecciones que rescatan las historias de vida, pero esta vez la emoción era doble porque el protagonista del mismo es un familiar al que le tengo un especial aprecio y cariño. La labor ingente de poder editar un libro de una persona que a duras penas sabe escribir y leer, pero que guarda dentro de sí una riqueza cultural y social inigualable, un semblante de figura honorífica y una calidad humana sin igual me han llenado de pleno orgullo. No sólo por la labor editorial, el esfuerzo consiguiente y la delicada atención que hay que mostrar cuando tratas con autores octogenarios con ganas y prisa, por la edad, de que su obra salga a la luz. Sino por apostar una vez más por el patrimonio intangible e inmaterial y el poder con ello enriquecer el espíritu cultural de esos lugares y sus gentes.

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Por propia experiencia, sé que en unos años o unos siglos, cuando nosotros ya no estemos y alguien profundamente curioso empiece a relatar la historia de sus tierras y gentes, tendrá la oportunidad y la suerte de contar con estos relatos, con estos libros que despertarán en el futuro investigador una riqueza insondable. Esa es la gracia y la apuesta cultural por el presente y por el futuro. No tendrá réditos materiales, pero alguien, con mucho cariño, nos agradecerá esta labor editorial.

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(Fotos: Algunas fotos de algunas presentaciones de hace mucho tiempo… Ahora me hago mayor y cada vez presento menos libros, y cada vez doy menos charlas como “intelectual” comprometido, y cada vez doy menos conferencias como persona de mundo con algo que contar)… 

Aceptando el reto de sanar


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Con la doctora Natalia Prego en Santiago de Compostela

Quedamos unas horas antes para conocernos y charlar un rato. Llovía en Santiago y la Plaza Roja estaba gris. Dos zumos de naranja acompañaron una intensa charla donde pudimos, casi sin conocernos, reconocer de inmediato aspectos profundos de nuestras vidas. Esto ocurre en contadas ocasiones, pero a veces conoces a personas con las que resulta familiar la conversación, como si las conocieras de toda la vida. La doctora Natalia Prego resulta ser uno de esos seres profundos y sentidos que abren su corazón y expresan abierta y valientemente todo aquello que sale del mismo. Sin miedo, y por lo tanto, con amor.

Realmente fue toda una suerte conocerla, escucharla y sentir la profundidad de su vida, de todo lo que le ha ocurrido para llegar al punto de luz en el que ahora se encuentra. Nos fuimos al lugar de la presentación. Ya estaba todo preparado y la gente empezaba a entrar en la hermosa librería que nos acogió. Me senté a escuchar la maestría de esta doctora ahora entregada a la promoción de su libro “Aceptando el reto de sanar” y sentí que con sus palabras me volvía a trasladar al sentido intenso de ser verdaderos humanos.

Nunca sabes cómo las personas llegan a ti. Algunas te ven con indiferencia, otras con alegría, otras con desconfianza y temor, otras con esperanza. Pero en la profesión de editor, puedo decir que todo ese cúmulo de personas con las que trato al día es todo un regalo. Especialmente cuando ese regalo viene precedido por la generosidad y el amor incondicional de alguien que sin conocerte se siente afortunada de hacerlo. Cuando todo forma parte de un entrelazado mundo multidimensional cuyas reminiscencias se reconocen, y un libro, o una edición, solo sirven de puente o excusa para el encuentro.

En los tiempos que corren, es arriesgado emprender cualquier empresa editorial. Editar un solo libro se ha convertido en una proeza osada. Pero a veces esa osadía tiene su recompensa cuando conoces a personas de tal calibre humano. El editor sucumbe al reto humano del compartir y el autor abraza con agradecimiento la oportunidad del encuentro. Cuando el mensaje es verdadero, cuando lo que se quiere decir sale del corazón, lo demás es un fluir continuo.

Así que gracias a la doctora Natalia Prego por su sensibilidad, por su buen hacer, por su forma de transmitir la necesidad de sanarnos desde la aceptación y el amor, desde el cariño y la confianza. Gracias de corazón por esa labor de divulgación para que todos, poco a poco, vayamos tomando confianza en la vida y vayamos descubriendo nuestro lugar en el mundo. Gracias también por tu testimonio de vida, por abrirte a compartirlo desde la sinceridad más absoluta. Gracias en definitiva por ser y por compartir tanto valor y confianza.

Ayúdanos a dar de comer al mundo: alimentemos su alma con libros


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Estimados amigos,

Desde los sellos Séneca, Nous, Dharana y Phylira queremos felicitarte la Navidad y desearte un próspero y feliz 2017 aunque sea de forma adelantada. Como ya sabes, desde hace diez años apostamos por la cultura así como por las jóvenes promesas las cuales tienen mucho que ofrecer a la misma. Al mismo tiempo estamos impulsando el proyecto O Couso que está trabajando en la creación de una Escuela de Dones y Talentos para que futuras generaciones puedan otorgar valor a nuestro patrimonio cultural y espiritual común. Con el deseo de seguir impulsando conjuntamente estos valores, nos atrevemos a realizarte la siguiente propuesta:

Te proponemos que estas Navidades puedas regalar alimento para el alma y el espíritu. Es algo original el poder ofrecer a nuestros seres queridos otro tipo de alimentos más allá de los tradicionales: regalar un libro, sustento del conocimiento y el espíritu de nuestro tiempo. Se trata de un detalle diferente, cargado de simbolismo y siempre más económico que los tradicionales regalos.

En nuestra web puedes encontrar un amplio catálogo y selección del cual haremos un 25% de descuento para cantidades superiores a 10 ejemplares. Es un regalo ideal para equipos de empresa, familias o amigos. Nos comprometemos, asímismo, a realizar un envío personalizado a clientes y amigos a las direcciones que nos indiques, acompañadas de una carta de felicitación.

Es un hermoso gesto de ayuda mutua y cooperación para apostar por la paz en el mundo, por la buena voluntad de una humanidad unida mediante la luz del conocimiento y la amistad.

Siempre agradecidos, recibe un abrazo deseándote lo mejor para estas fechas tan especiales que ya llegan…

www.editorialdharana.com

 

La dictadura de la burguesía. El Manifiesto Consumista


 

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Acaba de llegar de la imprenta una edición que hemos hecho en la editorial Dharana sobre el Manifiesto Comunista. Su lectura es muy recomendable hoy día porque nos hace ver las contradicciones históricas en las que nos encontramos, y de cómo aquello que antes parecía algo extremo ahora se ha normalizado por completo. No deja de ser paradójico que el librito haya llegado hoy, el día que han bautizado como el blackfriday, un día de compulsión consumista donde lo que importa es comprar cualquier cosa.

Un editor que vive aislado en los bosques tiene tres herramientas imprescindibles para poder trabajar: un coche, un ordenador y un móvil. Como ayer se estropeó una de ellas, el móvil, aproveché la ocasión para imbuir mi psique en un gran centro comercial y observar con detenimiento qué ocurría. Cuando vives en los bosques, alejado aparentemente de los impulsos consumistas, te sientes un poco extraño en esa maleza de trazos inconscientes. Miré con detalle todos los móviles porque siempre he sido un friki de la tecnología. Me asombró ver la decadencia de los grandes. Nokia no estaba por ningún lado. Marcas como Motorola o BlackBerry desaparecidas. Samsumg en caída libre dando paso a nuevas marcas como Huawei. Apple parecía entrañable pero desorbitada en precio. Miré con atención y me decanté por un móvil barato, un Huawei que no llegaba a 150 € asombrándome de paso de todo lo que ofrece a tan poco precio. Durante muchos años fui bastante fiel a las marcas de moda, a la tecnología revolucionaria y por ende, bastante cara. Desde que estoy en los bosques, me doy cuenta de que se puede consumir, pero equitativamente, con cierto juicio y criterio. Me refiero que hace unos años me hubiera gastado mil euros en un móvil y ahora prefiero gastarme diez veces menos y disfrutar de la última tecnología a un precio razonable, sin excesos. Tras probar todas las marcas llegas a la conclusión de que todo se fabrica en China. Entonces, ¿por qué despreciar una marca totalmente China?

Todo esto tiene que ver con aquella dictadura del proletariado que Marx y Engels describían ingenuamente a nuestros ojos actuales, pero con atisbos de impredecibles consecuencias para la época. Quién les iba a decir que el proletariado de antaño se iba a convertir unos siglos después en auténticos burgueses, con sus buenos coches, sus buenos móviles y todos conectados a una nueva “Internacional” llamada Facebook.

Los tiempos han cambiado, es evidente. La esclavitud de la que hablaban en el Manifiesto se ha sofisticado. Realmente no nos damos cuenta de que los grilletes siguen estando ahí, pero ahora no importa porque tenemos el blackfriday y todas esas cosas que compensan nuestra existencia. Por eso de alguna forma el Manifiesto sigue estando de actualidad. Nos ofrece una visión aberrante de una sociedad decadente cuyas revoluciones aún están pendientes.

Y no porque consumamos, cuidado. Como digo, está bien que consumamos para que el mundo siga funcionando. No podemos marcharnos todos de repente a la montaña y volvernos unos monjes austeros y alejados de las modas y los placeres mundanos. Es el cómo lo hacemos, el por qué lo hacemos y donde ponemos la atención, el propósito.

Consumir para acumular cosas que luego tiramos al estercolero de turno está acabando con nuestro planeta. Dirigir nuestros escasos recursos en tener el último artilugio de moda, simplemente porque es eso, una moda, es un pozo cargado de vacío. Nuestro proletariado burgués tiene un reto por delante en las próximas décadas: aprender a vivir materialmente mejor, pero también emocional, mental y espiritualmente. Sí, se puede vivir bien, con buenas cosas materiales que nos hagan la vida mejor, más sencilla y hermosa. Pero también tenemos que amueblar nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestro espíritu para darnos cuenta de que la vida, más allá de esas revoluciones pendientes y ese materialismo a ultranza tiene muchos más matices.

Dicho esto, por favor, consumid libros, que nos hacen más libres y más cercanos. Y de paso, os invito a darle un repaso al Manifiesto Consumista, perdón, Comunista.

Lo podéis comprar aquí a un módico precio:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/manifiesto-comunista?sello=dharana

 

Algunas palabras sobre la autoedición


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“Hay una grieta en todo, así es como entra la luz”.
Leonard Cohen (1934-2016)

El mundo del libro está sufriendo una triple crisis debido al cambio de hábitos, a las nuevas tecnologías y a la propia crisis financiera.

Es por eso que muchas editoriales, viendo lo costoso y dificultoso que resulta mantener el sistema tradicional de edición, están lanzando sellos editoriales que pretenden seguir editando libros pero sin que con ello la propia empresa termine en quiebra. Es algo que nosotros, siendo sinceros, hemos asumido un poco tarde. Pero muchas empresas editoriales, incluso algunas de las grandes, empiezan a ofrecer este sistema de edición.

Nosotros no lo vemos como algo negativo, es simplemente algo que ayuda a que el libro vea la luz y pueda tener vida propia. Al final, son los lectores los que juzgan si un libro es bueno o no, pero si el libro no existe, es complejo llegar a ese juicio. Por eso la autoedición y la coedición son sistemas que ayudan y facilitan que el libro exista y pueda crecer en el complejo mundo de los libros. En el sistema tradicional, es el editor el que asume todo el riesgo financiero de la edición de un libro. Ahora, ese riesgo puede ser compartido con el propio autor o con terceros que deseen apostar por una obra. Y si la obra es buena, prosperará.

Cada día resulta más difícil poder editar de forma tradicional a no ser que de alguna manera las obras anteriores hayan tenido algún éxito o venga abalada por alguna persona que sí lo ha tenido. Es un mundo muy complejo pero no imposible.

A pesar de lo que se cree habitualmente, estigmatizando muchas veces a las nuevas editoriales, nosotros no nos consideramos lobos ni tratamos a nuestros autores como ovejas. Tal es así que todos nuestros beneficios los reinvertimos en la creación de una Escuela de Dones y Talentos (www.proyectocouso.org ) gracias a la fundación que hemos ayudado a crear para ello (www.dharana.org) donde intentamos que los autores noveles puedan estar el tiempo que necesiten disfrutando de un lugar privilegiado con todos los gastos pagados para escribir su obra, para sacar su propio talento y convertirse en cocreadores verdaderos. Queremos decir con esto que no todas las editoriales son iguales y que siempre hay una marcada diferencia en el compromiso que unas ponen con respecto al autor y la propia cultura, más allá del beneficio comercial o empresarial.

Nosotros tenemos tres sellos editoriales que trabajan de forma tradicional y cada día resulta más complejo poder editar un libro, por eso pensamos que la opción de crear un sello que ayude al autor a hacer sus sueños realidad es para nosotros y el autor una buena opción. Por eso nace Editorial Phylira, para dar respuesta a los nuevos tiempos. Y ojalá fueran muchos los autores que quieran editar buenos libros. Esperamos que desde nuestro sello editorial podamos ayudaros a todos.

Prueba una experiencia diferente con nosotros:

http://phylira.com/

Editorial Séneca, diez años apostando por la cultura


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Un 21 de septiembre de 2006, hace hoy diez años, nació Editorial Séneca. La primera Editorial Séneca fue fundada en México por emigrantes y exiliados españoles que en 1939 huían de la Guerra Civil. Fueron los intelectuales José Bergamín y más tarde Emilio Prados los que dieron forma al proyecto editorial que pretendía rescatar la cultura e identidad del pueblo español intentando difundir la literatura y los conocimientos científicos de la época. La última publicación del exilio mexicano data de 1949. Desarrolló un papel importante en la vida intelectual de los exiliados durante la década de los 40.

En septiembre de 2006 retomamos el pulso a la historia rescatando del anonimato y el olvido el nombre de aquella primera editorial de exiliados tras la Guerra Civil, intentando dar continuidad a la labor de aquellos primeros editores. Fue así como recién llegados a este convulso mundo de la cultura en nuestro particular exilio intelectual y político, imprimimos el mismo carácter urgente en la tarea de rescatar esa cultura nuestra. A esta ingente labor se suman socios y amigos que junto a ellos proyectan y dan forma al espíritu senequista. En la primavera de 2008, y siguiendo con la filosofía de rescatar y conservar el espíritu de nuestro tiempo, nace un segundo sello: Editorial Nous y años más tarde, en 2012, la Editorial Dharana. Por el camino quedaron otros proyectos como la fallida Editorial Welton y la primera Phylira.

Este año, para conmemorar el décimo aniversario nos hemos actualizado a los tiempos y hemos creado un cuarto sello editorial: Editorial Phylira. Desde que empezamos nuestra labor cultural e intelectual siempre nos ha llamado la idea de dar voz a los que, por ser noveles desconocidos, no tenían acceso al mundo editorial. En esta labor nos hemos dejado la piel, especialmente por la triple crisis que vive actualmente un sector que parece estar sellando su propia extinción. De ahí que Phylira, sin olvidar nuestros orígenes y sin dar la espalda a la edición tradicional, pretende impulsar lo que algún día dimos por llamar “la escritura del no”, es decir, potenciar de nuevo a aquellos que quieran ver su libro impreso. Una plataforma fácil para hacer realidad los sueños de todos, y de paso, seguir buscando nuevos autores que algún día sean la seña e identidad de nuestra cultura, de nuestro tiempo, de nuestra identidad y espíritu.

Editorial Séneca siempre se ha caracterizado por su extensa generosidad a la hora de editar a autores noveles, arriesgando con ello año tras año y sobreviviendo, a pesar de nuestro carácter alejado de lo comercial, a todos los envites imaginables. También se ha caracterizado por dar voz a los sin voz, en una inaudita labor antropológica y etnográfica, dando la palabra a los pueblos y sus gentes, a las historias de vida que de no ser por este medio editorial, nunca hubieran visto la luz. También hemos apostado por la poesía, por el ensayo, por la narrativa, por la ciencia y la filosofía, por la política y la economía.

El talento de la escritura, el don que todos llevamos dentro, siempre ha sido una obsesión para los componentes de la editorial. Es por eso que desde la misma estamos impulsando la creación de la futura Escuela de Dones y Talentos que se está fraguando en una nueva montaña de los ángeles gracias a la generosidad de todos los que apoyan a la Fundación Dharana y su Proyecto O Couso.

Nuestro afán por avivar la llama de la paz, de la cultura y del amor universal nos lleva a celebrar doblemente este aniversario. Celebrarlo con vosotros, en comunión, en silencio, trabajando, en un gozo indescriptible.

Ahora se presentan nuevos retos, por eso Séneca, baluarte y estandarte de todo lo que ha surgido en esta década compleja, seguirá siendo el buque insignia de todo cuanto hagamos.

Un agradecimiento especial a todos los que confiaron en nosotros. Una especial mención y felicitación a todos los autores que se dejaron la piel y la escritura en esta hazaña. Gracias de corazón, y sigamos cocreando la cultura de la paz.

Una gratitud sin precio para Oscar, Sara, Carlos, Mario, Luis, César, Laura, Fran, Xio, Julia, Noe y tantos otros que han hecho posible con su esfuerzo este proyecto.

In memorian para todos los autores que nos han dejado en el camino.

 

La muerte, esa gran y temida aventura


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Cuando vemos la política que se genera en los bosques nos olvidamos de la otra, la humana, que tanto ruido expresa y tan mentirosa parece mostrarse. Es cierto que la naturaleza elimina las impurezas psíquicas de la sociedad. De alguna forma nos sana por fuera y por dentro. Nos pone en contacto con la esencia vital de la existencia y te olvidas, casi por arte de magia, de las miserias que acechan día y noche la organización de un sistema que cae por sí solo, día a día, irremediablemente. También te pone en contacto con los ciclos de vida y muerte, viendo con expectación como uno se sucede al otro continuamente. La vida resucita una y otra vez sin perder su hilo conductor.

Por eso el día de las elecciones, tras votar por correo a un partido animalista, lo pasamos trabajando, construyendo, ingeniando, resucitando. Era la mejor forma de reivindicar un nuevo mundo, un nuevo espacio donde todo sea más fácil y menos ridículo. También lo pasamos editando libros, que es nuestra gran pasión, la que nos da vida para seguir adelante con todos los proyectos. Editar un libro siempre es algo complejo porque requiere de un esfuerzo que no siempre se ve recompensado económicamente, pero siempre se ve premiado espiritualmente. Haces tu trabajo de editor lo mejor que puedes, le das vida material a algo tan intangible como puede ser una idea o un sueño y luego esperas a que ese halo de vida recorra libre por las sendas de la existencia. Editar un libro es como encarnar en la tierra una idea intangible. Es algo bien emocionante.

Hemos tenido la oportunidad de editar un librito que habla sobre la vida más allá de la vida. Es un relato breve pero profundo que nos habla, desde la propia experiencia, de un tema que nos afecta a todos por igual: la muerte.

Tal y como se nos relata en el prólogo del libro, “Rafael Conca nos habla en este libro sobre la inmortalidad del alma, que en su proceso evolutivo se manifiesta en la tierra a través del “vehículo” que forman nuestros cuatro cuerpos: físico, etérico, emocional y mental. El autor se apoya en textos que consideramos autoridad en la materia, y que Rafael estudió y trabajó durante años, primero en su dimensión teórica, luego en la práctica (que es la que importa); pero más allá de ello, se apoya en su propia intuición, entendida intuición como el sexto sentido que ya no se genera desde el vehículo terreno, sino que llega desde el alma. Cuenta para ello Rafael también con la ventaja de su experiencia cercana a la muerte (ECM), ocurrida en 1936, y que también recogemos en las dos entrevistas incluidas en este volumen, que datan de abril de 2006 y de marzo de 2012 cuando Rafael contaba 89 y 95 años, respectivamente”.

Es un libro importante porque nos ayuda a reflexionar sobre nuestra propia vida aquí en el planeta de forma sencilla y clara. Sobre la dimensión temporal que se escurre rápida y audaz entre las manos. De nuestra diminuta pero importante aportación como seres con libre albedrío, con conciencia de sí mismos y con consciencia de lo trascendental, al mismo tiempo que misteriosa, de la vida. Nos habla abiertamente de los cuerpos que animan a nuestro vehículo físico y nos habla, igual de abiertamente, con esa sabiduría de lo experiencial, sobre el alma. Un pequeño librito que os podrá servir de guía intuitiva para reflexionar profundamente sobre nuestro propósito vital. Un aliento en el camino para pensar detenidamente como estamos agotando esta maravillosa oportunidad.

Podéis comprar el libro por tan solo nueve euros, gastos de envío incluidos, en este enlace:

“LA MUERTE, ESA GRAN Y TEMIDA AVENTURA”

La transmisión del conocimiento


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Trabajar junto al lago Leman, rodeado de altas montañas y un paisaje que desde hace siglos no conoce la guerra es toda una suerte. Son muchas las veces que he tenido la oportunidad de venir a Ginebra. Algunas por ocio y otras por trabajo. En estos días me ocupa la labor de apoyar el trabajo de edición de los libros de Alice Bailey, una mística del siglo pasado que contribuyó con una ingente tarea a propagar ciertas ideas espirituales.

Renovar su obra y adaptarla a los nuevos tiempos es complejo. Pero el testigo pasa de generación a generación para que la llama de la luz interior no se apague ni se pierda. Ya ocurrió otras veces a lo largo de la historia. Hay obras irrecuperables que fueron aniquiladas de la memoria colectiva por atrocidades que jamás debieron ocurrir. Un gran conocimiento se ha perdido, por eso, la labor de los editores comprometidos y con vocación de servicio es imprescindible hoy día. Son los eslabones de la cadena de conocimiento, de la sabiduría perenne que se transmite de generación a generación. Es modesta, invisible, pero imprescindible para que el saber universal pueda ser saboreado por los labios de los buscadores futuros.

Las ediciones se agotan o desaparecen. Las modas hacen el resto. Es fácil que en la era en la que estamos sea cada vez más difícil discernir entre libros y conocimiento que realmente valga la pena y otros que no hacen más que sumar ruido al ya acostumbrado. El discernimiento es una capacidad que se agudiza con el tiempo y que se refuerza con la experiencia. La dilatación de una vida puede sugerir algún tipo de enseñanza apropiada para experimentar la verdad amplia. El conocimiento, el saber, siempre es una puerta importante para alcanzar metas de libertad mayores. Vivir a ciegas es vivir agolpados en la tabla rasa de la ceguera. La ignorancia siempre nos hizo esclavos de las circunstancias, y nos alejó en todo momento de la libre elección sobre nuestras decisiones. Nos volvemos conformistas y costumbristas y eso nos aleja de la vida y la existencia de nuestra más profunda esencia. Estamos ya en plena era de Acuario, la era del Saber, y por lo tanto, la era de la emancipación personal y colectiva.

Por eso entiendo que la labor de editor es como la de aquellos antiguos escribas que encerrados en oscuras bibliotecas copiaban uno tras otro los libros esenciales. Gracias a ellos llegaron a nosotros los clásicos de la antigua Grecia. Gracias a ellos las obras fundamentales de la humanidad han iluminado un poco más nuestras vidas. De alguna forma, gracias a ese conocimiento, la mente humana se ha vuelto más plástica y flexible y ha pasado de la concreción del mundo limitado al amplio e intangible mundo abstracto. De la rigidez de la meta inmediata a la sabiduría de la prosperidad conjunta.

Ese conocimiento debe seguir vivo. Debe estar a las puertas de todo aquel que desee abrazarlo. Debe ser fácil su acceso y progresiva la labor de transmisión. Buscar los recursos adecuados para crear obras inmortales es una tarea importante para compartir la luz del conocimiento. El espíritu de los tiempos debe seguir aportando un claro camino hacia la verdad.

(Foto: en la fundación Lucis trabajando en la edición de los libros de AAB).

Nace Editorial Phylira, una plataforma de autoedición con vocación de servicio


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Estimados amigos,

Hoy, 21 de junio, solsticio de verano de 2016, nace oficialmente Editorial Phylira (www.phylira.com), una plataforma editorial de edición, autoedición y coedición. Gracias al inestimable trabajo y entrega de Iván, Laura y Oscar, esta plataforma toma vida con una clara vocación de servicio. Durante muchos meses hemos estado trabajando en la idea, buscando la fórmula para que este nuevo reto sea eficiente y útil para el mundo editorial. Hemos conseguido un producto refinado, rápido y eficaz para ayudar a convertir tus sueños en realidad. ¿Una tesis, una novela, un álbum de recuerdos, un poemario? Editamos todo aquello que tu imaginación desee materializar. Además, ponemos a tu alcance servicios editoriales para perfeccionar tu obra y para que llegue lo más lejos posible. ¿Dónde está el límite? Hablemos y saltemos esos límites… Phylira es la diosa de la escritura y de la belleza. Vayamos juntos hacia ese ideal, sanemos el mundo con palabras y verbo, con paz y cariño en las cosas que nos rodean.

Tras diez años de experiencia en el sector editorial sentíamos la necesidad de abrir aún más las puertas a la cocreación, haciendo que el autor fuera parte importante de un proyecto tan vital como escribir y editar un libro. Desde las editoriales Séneca, Nous y Dharana, siempre nos hemos esforzado para que así sea, pero sentíamos que nos faltaba algo más. Es por eso que hemos creado la editorial Phylira, un marco de referencia en la autoedición, con nuevas propuestas y un compromiso claro por hacer las cosas de forma diferente.

Tan diferentes que todos nuestros beneficios van destinados a potenciar el Proyecto O Couso y la Escuela de Dones y Talentos de la Fundación Dharana, un ambicioso propósito donde mucha gente participa desde diferentes lugares y al que estás invitado a venir cuando quieras.

Por eso esta editorial te gustará, será tu casa y encontrarás amigos. No sólo te ayudamos y te acompañamos de la mano de un experto editor hacia el sueño de editar un libro, sino que además compartimos todo el proceso de forma ilusionada y eficiente.

Ya lo sabes. Nosotros te plantamos el árbol en el Proyecto O Couso y te editamos, el libro y los hijos los pones tú.

Gracias por confiar en nosotros, gracias por compartir.

Te esperamos en www.phylira.com

Edita con nosotros y participa en un proyecto diferente.

¿Quién levanta el espíritu de los pueblos?


sierra castro

Leía estos días en la prensa salmón las ganancias abismales de una empresa textil de fama mundial. La moda, o lo que es lo mismo, el uso de una conducta caduca, sigue siendo una de las cosas que más vende. En una sociedad vacía, aquejada de falta de espíritu, de esperanza y fe, sus gentes acostumbran a llenar sus huecos a base de trapos con fecha de caducidad. Telas que se amontonan en el armario, lienzos de usar y tirar, moda pasajera que nos convierte en devoradores de caprichos efímeros, fugaces, breves.
Hace un par de noches, cuando la llama de la luz atardecía recibí el mensaje de una amiga actriz que había sido catapultada por la vida desde el más febril estrellato a la más oscura de las fábricas, entre patrones y telas que debía cortar vestida de blanco, sin su maquillaje habitual, sin sus luces ni cámaras, sin los halagos propios de la profesión. La vida de la cultura, del arte, tiene estas cosas. Un día todo el mundo te premia, te admira y te sigue, y al siguiente, todos te olvidan. Lo compruebo día a día con mi pequeña editorial. A veces tenemos la suerte de conseguir que algunos de nuestros autores terminen en la tele, en los medios, en la actualidad. Luego el mundo le da la espalda. Como si su labor fuera también una prenda de vestir, algo caduco, falto de espíritu y belleza, armonía y alma. Algo frágil y sin valor.
Resulta difícil comprender, y cada día más complejo de abordar, la importancia que la cultura y las artes en general tienen para nuestra sociedad. El pensamiento, diría que el alma y el espíritu de nuestro tiempo y de nuestros pueblos, se expresa gracias al arte, a la cultura. Es algo tan importante y tan reñido con el mundo temporal, con la vida circunstancial en la que vivimos, que resulta difícil comprender su gran labor, la necesidad imperiosa de su existencia. Un mundo sin poetas, sin artistas, sin soñadores, es un mundo carente de fantasía, de imaginación, que es esa poderosa herramienta que nos conecta con nuestra esencia humana, con nuestra alma grupal. Un mundo sin actores y sin ánimo para representarse a sí mismo es un mundo hueco, vacío, cargado de pesadez y oscuridad.
Los que de alguna manera malvivimos de la cultura a veces tenemos la sensación de que vamos mendigando algún tipo de subsidio para seguir adelante. Competir es una palabra que nos resulta extraña, e igual de pasajera. Nuestro afán es perdurar en los corazones, en la memoria colectiva, en el acervo cultural. Ese patrimonio de intangibles que tanto nos cuesta atesorar.
No desmayamos, sentimos esa misión como algo nuestra, como algo candente dentro de nuestros espíritus. Nos cuesta pensar en el futuro, pero sabemos que algo de inmortalidad tenemos ganada. Mientras peleamos con el presente, seguiremos adelante.

(Foto: Mañana Editorial Séneca presenta en Málaga el segundo libro de Sierra Castro en nuestra editorial: La luna siempre miente. Os esperamos. Gracias Sierra por llenar nuestras vidas de amor y esperanza).

Familia de 3 hijos busca un mundo diferente para vivir y otras esperanzas…


“… el mundo se sustenta sobre el orden, el orden sobre el espacio, pero…¿dónde se sustenta el espacio?” (reflexión upanishádica, siglo VI a. C.)

Acabo de llegar del horror, de la tragedia, de todo aquello que por salud psicológica solemos olvidar o despreciar en nuestras vidas. A día de hoy existen sesenta millones de desplazados que viven a su suerte. Refugiados de tragedias, de guerras, de miserias que podrían resolverse si en vez de buscar vida en el espacio dedicáramos algo de nuestro tiempo a proteger la vida en nuestro planeta. Nosotros hemos alcanzado a ver, abrazar y conocer a unos dos mil. Demasiadas almas desvalidas, demasiados espíritus esperando algún tipo de fortuna.

Al llegar a casa me he encontrado con la seguridad de la paz del campo, de los bosques, con el sonido de la primavera cargada de vida y con el risueño canto de la esperanza. Aquí todo está verde y florido, todo suena de forma diferente. Siento protección y seguridad, pero sobre todo alivio por ver como algún día este trozo de campo pueda servir de hogar a todo tipo de desplazados de la vida.

En este remanso de paz y esperanza futura me he encontrado cuando he llegado con algunas gratas sorpresas editoriales. En el retoño de la primavera he retomado mi actividad como editor y hemos lanzado algunas novedades con mucho tacto después de demasiados meses de inactividad.

Recién sacado del horno, el libro de la familia Meys ya se está convirtiendo en todo un éxito. Gracias a los primeros libros vendidos de su “Familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir”, hemos podido comprar las maderas para una de las cabañas que estamos construyendo en el proyecto O Couso. La televisión, la prensa y la radio ya están entrevistando a esta querida familia que lo está dando todo por un mundo mejor. Por supuesto, os recomiendo encarecidamente su testimonio y la lectura de su libro el cual estoy seguro que os gustará. Podéis encontrarlo en este enlace:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/familia-de-3-hijos-busca-mundo-diferente-para-vivir?sello=seneca

En el mismo sello editorial, Séneca, que este año cumple la friolera de diez años, hemos apostado de nuevo por la poesía. Sabemos que la poesía no interesa, no vende, no es comercial, pero si no fuera por los poetas, el mundo tal y como lo conocemos hoy día no existiría. Por eso en Séneca seguimos apostando por salvar al mundo de la tragedia insensible. Esta vez de nuevo con nuestra querida Sierra Castro, la cual nos regala “La Luna siempre miente”, un nuevo poemario nacido de su alma:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/la%2520luna%2520siempre%2520miente?sello=seneca

Y de alma también nos gusta hablar, de esa cosa que es la suma de todo lo que somos, pero sobre todo, la esencia que nos anima y nos guía por la senda de la existencia. Si alguna vez has sentido curiosidad por saber algo más sobre esa gran desconocida, el Alma, en Nous hemos editado un librito que podrá ayudarte. Se titula “El Alma y su Mecanismo” y es el tercer libro que editamos de Alice Bailey, la cual hizo una gran contribución a las enseñanzas arcanas de todos los tiempos.

http://www.editorialdharana.com/catalogo/el%2520alma%2520y%2520su%2520mecanismo?sello=nous

En Nous también hemos editado este mes un libro que seguro os gustará. Ya es el segundo que editamos de nuestro entrañable amigo José Luis Escorihuela, Ulises. Un soñador que pone en práctica los caminos y que recorre las sendas que predica. Un transicionero que nos explica como es posible cambiar el mundo desde la experiencia vital diaria. “Anecdotario” es su último libro y estoy seguro que os gustará:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/anecdotario?sello=nous

Y por último, en nuestro sello Dharana hemos editado el libro de nuestro querido Víctor Márquez, un monje que ha decidido dejarlo todo para trabajar de voluntario con los más necesitados. En su libro “Pequeño tratado de imperfección” nos desvela parte de su ser. Y pronto editaremos otro libro suyo donde nos relata con detalle como es la vida de un monje. Empecemos a abrir boca con este pequeño tratado:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/peque%25c3%25b1o%2520tratado%2520de%2520imperfecci%25c3%25b3n?sello=dharana

Espero que os gusten estas novedades y espero que juntos tratemos de hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Gracias por vuestra aportación a este proyecto de inspiración literaria y de apoyo al proyecto O Couso. A disfrutar…

 

 

 

 

Para el día del libro, Sonrisas del Mundo…


PORTADA-KK&KK-FINAL

¿Qué sería de la vida sin sonrisas? Descubrirlas, compartirlas, abrazarlas, amarlas, quererlas, desearlas. O también ir a su caza, como si fuera un safari de esperanza donde cada sonrisa portara dentro de sí un canto de vida, un amor universal.

Cuando nos disfrazamos de payasos conseguimos fácilmente cazar esos encuentros, robar a esos niños una carcajada o un murmuro de extrañeza acompañado de esa fragancia inocente de dulzura. En unos días nos marchamos a Grecia para seguir aprendiendo, compartiendo y ofreciendo abrazos y sonrisas. Allí habrá una desgracia humana, la de los refugiados, pero también habrá momentos e instantes de solidaridad, de compasión, de esperanza.

Nosotros no seremos más que catalizadores de esa visión futura. Una sonrisa, solo una de ellas, puede salvar del abismo a esas almas que sueñan con un futuro mejor. Nos gustará pensar que esa es nuestra misión y propósito. Que solo una de esas sonrisas salven la condición humana de tan desgraciado destino.

Y para celebrar este día tan especial, el día del libro, y de paso apoyar nuevas aventuras, hemos sacado a la luz los relatos de nuestras experiencias pasadas por África, Asia y América. Nuestras vivencias sentidas con sus crónicas, sus momentos, sus impresiones, sin mayor intención que la de compartir más sonrisas al mismo tiempo que deseamos pilotar y compartir esa necesidad de dar, de facilitar que el mundo sea poco a poco algo mejor.

Hoy es un buen día para regalar sonrisas, así que estáis invitados. Nosotros destinaremos los beneficios de este libro a seguir buceando en la condición humana para desgranar esas posibilidades de ternura y amor. Así que gracias a todos por contribuir a la hazaña.

Por cierto, el libro se puede comprar en la Editorial Phylira, un nuevo proyecto editorial en el que estamos trabajando desde hace meses para crear una plataforma única y especial. Gracias por apoyar todas estas iniciativas.

Se puede adquirir el libro en el siguiente enlace:

http://phylira.com/home/15-sonrisas-del-mundo.html

Gracias, gracias, gracias, y feliz día del libro…

 

 

Siendo, eso es todo. Libro de Mario Conde y Javier León


siendo

A los herejes de todos los tiempos…

“Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió. Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Lucas 5, 27-32

Mario Conde siempre fue un personaje polémico, pero pocos conocen a la persona que se encierra detrás. Durante años trabó amistad con un joven antropólogo que pudo sacar lo mejor de sí, la más estrecha relación entre lo divino y lo humano, el sufrimiento y la alegría, la compasión y la lucidez. Se abre así una brecha diferente entre aquello que el imaginario social ha creído del autor y su otra cara más oculta, cercana y sincera.

En estas cartas íntimas y en algunos casos profundas, se intenta desenmascarar al hombre bueno, al amigo de sus amigos, al místico y poeta, al trovador que decide implicarse en la vida social pero también en lo personal y escondido. Mario Conde demuestra ser una persona compleja, pero al mismo tiempo generosa. Con amigos en el cielo y en el infierno, sin importarle en absoluto su condición social. Capaz de cenar con mendigos o con poderosos si ambos poseen algún tipo de lucidez o aprendizaje. Javier León, tímido y reservado antropólogo y escritor consiguió descubrir a ese otro hombre y lo devolvió a la humanidad de todos. Buceó en la polémica, descartó prejuicios y arriesgó su propia intimidad para desvelar los secretos de la fama y el éxito, pero sobre todo, del ser humano que todos llevamos dentro.

Mario deseaba desde hace años que editáramos este libro. Durante mucho tiempo pensé que no era buena idea. Ahora, que ya ha pasado el suficiente tiempo como para madurar interiormente muchos aspectos necesarios, especialmente en cuanto a fortaleza interior y valentía, nos hemos visto preparados para confesar algunos aspectos de nuestro pasado y de nuestro interior que ya pueden ver la luz. Ahora que ya no hay miedo, ahora que ya no hay presión, ahora que ya no necesitamos demostrar nada ni ocultar nada aparecen estas cartas. Para nosotros fueron importantes en un tiempo complejo. Y solo queríamos compartirlas.

Los autores, de forma generosa, han donado los beneficios de las mismas al Proyecto O Couso. Ha sido un gran esfuerzo, y ahora ya es de todos.

Podéis comprarlo con gastos de envío gratuito en este enlace:

http://www.editorialdharana.com/catalogo/siendo-eso-es-todo?sello=nous