Papá, de mayor quiero un “Mersedes”


La morosidad ha entrado en un círculo a cual pescadilla devorando su propia colita de la cual es difícil salir. Hace unos meses, los viernes por la tarde un famoso humorista reflejaba esa realidad cuando dos amigos se encontraban y uno le demandaba a otro que le pagara una vieja deuda y el otro, con cara de hola y adiós decía eso de “mañana”… Nunca pensé que yo mismo, tan acostumbrado a pagar siempre por adelantado cualquier cosa, llegara a caer en ese concurrente “mañana” tan plagado de promesas. Burofax reclamando deuda, llamadas a todas horas y algunas con amenazas, abogados, rompepiernas, en fin, la construcción de la casa y la quiebra de mi constructor me dejó en una situación alta delicada que aún no he solucionado del todo, quedando algunos “mañanas” por cumplir. Ayer ocurrió una anécdota que me hizo reflexionar sobre nuestras decisiones y lo que ellas implican. Siempre intento pagar a unos y otros aunque sea algo para que todos vayamos tirando, mientras que a su vez yo mismo espero que terceros me paguen a mí y las cosas no se demoren en el tiempo y todos podamos ir tirando gracias a la filosofía del apoyo mutuo en tiempos difíciles. A veces es complicado decidir a quién vas a pagar antes o después. Pues ayer me llamó alguien solicitando que le liquidara cuanto antes la deuda pendiente. Su tono me pareció tan amenazante que incluso me asusté, así que cogí todo el dinero que me quedaba en el bolsillo y fui a pagar todo cuanto le debía. Lo asombroso, lo increíble, es que antes del tono amenazante hubo un tono de súplica y reproche, diciendo que no tenía dinero, en fin, algo patético porque dinero no tenemos nadie con esta dichosa crisis y todos debemos comprender que los pagos se están retrasando hasta que salgamos de los baches del camino y nos pongamos al día y todo se regularice de nuevo. Pues decía sobre lo asombroso… cuando fui a pagar a este buen hombre y vio con cierta alegría y satisfacción que le liquidaba la deuda pendiente, empezó a embaucarme con el discurso de que son malos tiempos, de que los clientes no pagan, de que hay poco trabajo, de que todo está muy mal… Hasta veinte minutos de diálogo describiendo lo mal de la situación cuando al terminar, me dice: “A ti te gustan los coches, ¿verdad?” A continuación fuimos a la calle y me enseñó su última adquisición: un coche deportivo de lujo de trescientos caballos y cuyo precio en el mercado supera los cien mil euros… Me quedé helado… “¿Te gusta mi nuevo coche?” Sentí como me derrumbaba por dentro… No entendí nada. Estaba claro que ese dinero era suyo y que cada uno hace con su dinero lo que le da la gana. Lo que no me quedaba claro es que para recuperarlo utilizara artimañas mafiosas para luego, una vez recuperado, sacara a relucir el tema del coche, con una falta de tacto y sensibilidad fuera de lo común. Me pareció todo tan ridículo que me fuí helado y sin palabras, ya que había decidido pagar a este hombre antes que a otros que a lo mejor realmente necesitan más ese dinero.
Esa anécdota me hizo recordar otra duda ética. Trata de si es mi responsabilidad pagar a aquellos que el constructor de mi casa dejó tirados y no pagó y que ahora me reclaman a mí ese dinero cuando yo se lo había adelantado al constructor y cuando, además, he tenido que volver a contratar esos servicios porque no fueron acabados o simplemente fueron abandonados, costándome la casa casi el doble de lo que debería haber costado y con la mitad de las calidades con las que había pactado (de ahí mi particular crisis en la gran crisis mundial). En fin… ya nada de eso me importa excepto quedar bien con mi conciencia y dejar de pensar en este asunto escabroso que tantos quebraderos de cabeza me ha dado… Todo se andará… soy optimista…

(Foto: Con mi hermano Iván montando muebles baratos del Ikea como forma de adaptación al medio crítico).

El despertar de la Sociedad Civil


Leía en otro blog esta mañana lo difícil que se presenta la situación en el futuro con respecto a la crisis que atravesamos. No me gusta ver el futuro con pesimismo sino con dotes de irrealidad, porque a veces, desde la irrealidad imaginada se pueden construir nuevos caminos. Ayer alguien hablaba en el blog de lo que la Sociedad Civil es capaz de hacer a cuento de la restauración del Camino Viejo que va desde la población hasta el centro de La Montaña. El sábado por la mañana tuve tiempo de comprobarlo, pues pude pasear con mi hermana, su pareja y Anja ese camino que había sido restaurado y recuperado de forma magnifica por la acción ciudadana, independiente de los estamentos políticos que en su mayoría permanecen inmóviles hacia cosas que no les repercute ningún tipo de beneficio político. Del mismo modo, la gestión de la crisis resulta complicada para cualquier gobierno que esté acostumbrado al día a día y no mire el largo plazo, como hacen los alemanes, tal y como nos indica el amigo Joaquin. La chapuza del Estado en el que estamos es tal que cualquier cosa que salga bien es fruto de la casualidad o de la intervención divina, si es que lo divino pierde el tiempo en este tipo de intervenciones. Por eso el futuro realmente no me preocupa, si todo se complica, si todo acaba empeorando, tengo la sensación, o quizás poseo la esperanza, de que la Sociedad Civil despertará y tomará las riendas de una situación difícil. Siempre lo ha hecho, siempre se a autogestionado y autogobernado en situaciones de difícil solución… Y así lo seguirá haciendo hasta que algún día, por fin despierte y tome las riendas del poder que le corresponde, desplazando por fin a la clase política y sus estamentos de gobierno y poder…

(Foto: paseando por el campo en Barcelona, marzo de 2009)

Plantemos árboles


Los gobiernos mundiales plantaron cara a la crisis recompensando a los que la habían ocasionado. Primero a los bancos, ayudándolos en todo cuanto pudieron. Luego al mundo de la construcción con los fondos estructurales y más tarde al sector del automóvil. A nadie se le ha ocurrido modificar las bases de esos sistemas financieros para que el resultado sea atajar el verdadero problema de la crisis: lo humano. En primer lugar, la liquidez no tendría que haber ido a parar a los bancos, si no a las familias que no pueden pagar sus hipotecas. Tampoco a las constructoras que durante años han especulado con el dinero de los ciudadanos, haciendo que se ahorcaran hasta el cuello con los bancos por comprar pisos y casas inaccesibles en la economía real… ¿por qué ahora se les premia? Y por último a un sector que ha contribuido en la agonía porque, ya que el banco, tan generoso, nos refinancia la deuda cada dos por tres y con la plusvalía nos compramos un nuevo coche… Premiemos también a ese sector, y encima, con nuestro dinero, con el dinero público que acabará engordando las cuentas de los de siempre. Al sector del automóvil habría que premiarlo si dedica sus recursos a la investigación de modelos que no contaminen, como el coche eléctrico. ¿Construcción? ¿Qué más hay que construir si ya hemos construido casas para tres o cuatro generaciones? Reinventemos el sector… Que se hagan jardineros, y en vez de plantar asfalto por todos lados que empiecen a plantar árboles. Que se dediquen los fondos estructurales a llenar las carreteras de árboles, los montes de árboles, los desiertos de árboles. Hagamos más zonas verdes, y no más zonas grises. Están haciendo una gran plaza cerca de mi casa: hay toneladas de cemento, de paredes absurdas llenas de hierros y forjados… ¡todo para una plaza pública! ¿No hubiera quedado más bonita llenarla de árboles y fuentes, de flores y yerba? Esa es la mentalidad arcaica que impera en nuestras consciencias… Mentalidad de plaga, de plaga gris, de asfalto, contaminación y destrucción continua… ¿Para cuando la consciencia sostenible? ¿Para cuando reinventar el futuro?

(Foto: este fue el primer árbol que planté. Era una semilla allá por el año 94 que encontré en la Sierra de Cazorla, en Jaén. Lo llevé hasta mi casa de estudiante en Linares y la sembré reciclando un bote de plástico. Allí creció hasta que volví a Barcelona tras finalizar la carrera, donde lo planté en una huerta cercana a mi casa. Creció y creció y el otro día, paseando por esos campos cada día más llenos de asfalto cual fue mi sorpresa cuando vi tan crecido mi pequeño árbol, quince años después. Cornellà, marzo de 2009).

Sueldos en el Monte de Piedad…


Copio textualmente la noticia de “El País”… no sirve más comentario que la vergüenza pública…

La retribución de la alta dirección de CCM casi se duplicó en sólo tres años
Moltó dejó de publicar su sueldo en 2007 tras subírselo a casi el doble ese año

MIGUEL JIMÉNEZ – Madrid – 31/03/2009


La retribución de la cúpula de Caja Castilla La Mancha ha crecido con fuerza en los años en que hay información pública disponible al respecto, aunque partía de niveles muy bajos para el sector. Desde 2004 hasta 2007, los sueldos y remuneraciones análogas percibidas por el personal clave de la dirección y por los miembros del Consejo de Administración en su calidad de directivos han pasado de 1,06 millones a 1,94 millones. El incremento ha sido del 83% en sólo tres años, aunque en ese plazo la alta dirección pasó de tener ocho a nueve miembros, además del presidente de la caja.

La caja justifica la rápida subida en que los salarios eran muy bajos. Este último, Juan Pedro Hernández Moltó, tenía limitado por ley su sueldo hasta 2006 al mismo nivel que el de un consejero del Gobierno autónomo, por lo que su retribución de ese último año fue de sólo 66.000 euros. Lo que cobraba Moltó se publicaba anualmente en su informe de gobierno corporativo. Sin embargo, la ley suprimió ese límite a partir de 2007. Fuentes cercanas a la caja admiten que Moltó aprovechó el cambio legal para casi duplicar su sueldo, hasta situarse en el entorno de los 120.000 euros. Tras esa subida, Moltó dejó de publicar su retribución en el informe de gobierno corporativo. En todo caso, la cifra de Moltó seguía siendo relativamente baja para el sector, e inferior a los más de 300.000 euros que cobra el director general y a los más de 200.000 euros que perciben los cuatro subdirectores generales, según las mismas fuentes.
http://www.elpais.com/articulo/economia/retribucion/alta/direccion/CCM/duplico/solo/anos/elpepueco/20090331elpepieco_8/Tes

Thomas Jefferson y la crisis


Ya lo decía Thomas Jefferson en 1802 y habría que ver hasta qué punto nuestra generación tendrá acceso a la libertad que conquistaron nuestros ancestros… Gracias José Luis por compartirlo… Ambos sabemos lo difícil que resulta en este momento sobrevivir con dignidad y orgullo, a expensas del delirio que nos ha de comprometer en la lucha por un mundo mejor…

Dos con sesenta y cinco…


Me siento afortunado por tener tan solo eso en mi bolsillo. Hoy me levanté a las seis y escribo con la alegría de saber que de nuevo tengo línea en el teléfono y con la sensación juvenil de poder
viajar hasta Barcelona con poco más de dos euros. Por suerte pude comprar billetes de avión baratos hace algunos días. Ahora por menos de treinta euros puedes atravesar media Europa, y si no te agobia el hacerlo sin dinero en el bolsillo te sientes un poco más libre. Así que escribo ahora desde el aeropuerto de Sevilla, viendo como se puede escapar de la crisis si sabemos adaptar nuestras necesidades a las exigencias propias de la vida… Buenos días gente bonita… Seamos optimistas… La vida sigue…

El Aguafiestas…


Hoy me han restringido las llamadas en el móvil por impago… En vez de sentirme triste por un síntoma inequívoco de crisis económica me he alegrado profundamente. Esta crisis es buena porque nos va a situar en una nueva dimensión, en un nuevo estadio de consciencia. Los mercados se van a redimensionar hacia otra realidad. Pronto los coches dejarán de usar gasolina gracias a la crisis y funcionarán con baterías recargables. Las energías alternativas para producir más electricidad vencerán a la obsoleta dependencia energética y a la caduca y contaminante industria del carbón y el átomo de fisión. La revolución tecnológica se impondrá inevitablemente y dejaremos atrás la vieja industria para reencontrarnos con un nuevo modelo político y económico, social y cultural. Tras estos años de abundancia nos daremos cuenta que más que disfrutar de cosas debemos disfrutar de momentos y esos momentos no se pagan con dinero. Habrá una cristalización del espíritu que nos aportará una nueva consciencia, una Nueva Cultura Ética… Será así o no será… Y eso es motivo de alegría… Porque este mal que ahora padecemos servirá de catarsis hacia nuevas metas, nuevos valores, un cambio inevitable en todo cuanto somos como cultura humana. Así que me alegro de que me hayan restringido las llamadas… Llega el momento de resistir a todo cuanto nos venga y sin ser catastrofistas, llega el momento de soportar todo cuanto haga falta con tal de que ese cambio inevitable se produzca…

(Foto: Aunque a veces lo deseo con toda mi alma, no creo que debamos volver al caballo y al horno de leña, nos baste con reajustar algunas cosas que están mal y disfrutar del tiempo único que nace de la urgencia del vivir… En la Granja Meier, Weitsche, Baja Sajonia, Alemania, Febrero de 2009).

Un día largo…


Cuando llega final de mes o principios de uno nuevo todo se vuelve pesado y obtuso. Especialmente con lo que respecta al dinero, los pagos, las transacciones… Dicen que el dinero es como la sangre de nuestro sistema social. Un sistema social mal hecho y por lo tanto una sangre terriblemente extraña. Resulta que en tiempos de crisis resulta fácil volverse moroso. La cuenta de la vieja es fácil: si los clientes no pagan nosotros no podemos pagar a los proveedores. Y eso crea un círculo vicioso que llega a toda la sociedad. Además, crea desconfianza y por lo tanto crédito, y nunca mejor dicho, porque muchas compañías necesitan del crédito para seguir viviendo. Pero si no hay confianza no hay crédito y si no hay crédito no se paga a los proveedores y si no se paga a los proveedores ellos a su vez… y así hasta el infinito. Ocurre algo curioso: hay clientes que me dicen que me abonarán cierta factura pongamos el día veinte de cualquier mes. Yo traslado a mis proveedores que el día veinte habrá liquidez y que por lo tanto abonaré las facturas pendientes en esa fecha. Pero si llega el día veinte y ese dinero no aparece, se crea una bola de desconcierto porque a su vez mis proveedores habían dicho a los suyos que el día veinte… En fin… todo resulta cansado y aburrido… y habrá que esperar a ver qué ocurre, porque esto no ha hecho más que empezar…

El Anticristo como posibilidad política inmediata


En el protocolo número diez, párrafo cuatro, se habla literalmente de la destrucción de nacionalidades, fronteras y de la diversidad de monedas. Dice así: “Todo marchaba espantosamente mal, todos habéis sufrido más allá de lo que se puede soportar. Nosotros venimos para destruir las causas de vuestros tormentos, borrando las nacionalidades, las fronteras y la diversidad de monedas. Libres estáis de jurarnos o no obediencia pero, ¿podéis negaros en justicia, antes de hacer probado lo que os ofrecemos?” Así reza en los famosos Protocolos de los Sabios de Sion, un escrito que inspiró a los movimientos antisemitas y alimentó el despropósito del contubernio comunista-judeo-masónico. De hecho, de este escrito partió la idea. Y eso es natural en cualquier momento de crisis. Lo mejor es buscar un chivo expiatorio, ya sea este masón, judío, extranjero o cualesquiera otra característica que sirva para librarnos de nuestra propia culpa y errores. Ahora se habla del euro como el mayor de nuestros males. Sin duda, el euro no es un proyecto únicamente económico, también lo es ideológico. La vieja idea de un pacto universal, de un derecho universal y de unas leyes universales tiene mucho que ver con esa idea de la construcción de un edificio fundamental que acabe con las injusticias del mundo y trate a todos por igual. Contra los planos de esa idea están los nacionalismos de todo tipo: las fronteras, las políticas nacionales y por supuesto, la vuelta a la moneda nacional. Cuesta entender la necesidad de esta crisis que nos debe ayudar a tomar consciencia para construir un nuevo mundo basado en unos nuevos valores. Y esos valores no pasan por retroceder en el tiempo al mundo feudal donde cada señor tenía su propio reino gobernando a su antojo en su parcela de propiedad. Ese nuevo mundo pasa inevitablemente por la universalidad de los derechos, de la moneda y la anulación gradual del sentimiento gregario que divide a lo humano en territorios, estados y naciones. Sólo existe una humanidad, y todo cuanto vaya contra eso, es ir contra la propia naturaleza del hombre. Así, se hace necesario pensar no en volver a la moneda nacional, sino en lanzar a corto plazo la moneda universal. Ese es el futuro y así será, tarde o temprano.

(Foto: Museo de Copenhague, la figura de la muerte ante la figura hermosa de la vida, diciembre de 2008).

¿2016?


Hace unos días una amiga me alentaba sobre la posibilidad del fin del mundo en el 2012, según pronosticaba el calendario maya Tzolkin. Intenté tranquilizarla sobre los cientos de movimientos milenaristas que desde un punto de vista antropológico se estudian y que consisten, precisamente, en buscar una fecha definitiva para el final de los tiempos y el apocalipsis esperado por casi todas las religiones. Las más recientes fueron en 1987 con la Convergencia Armónica, 1999 con Nostradamus o el 2000 con el cambio de milenio. Ahora tenemos 2012 gracias al Tzolkin pero hoy, en una interesante charla con los amigos Jaime, Joaquin y Mario, hemos encontrado una nueva fecha que, desde un punto de vista astrológico, parece ser un punto de inflexión importante: 2016. Según la astrología, 2010 va a ser un año tremendamente fuerte y la crisis se va a acentuar más aún. Vayamos preparándonos por si acaso. Y luego, hasta el 2016, posiblemente no veremos la luz a un túnel largo y difícil. La última vez que ocurrió algo parecido fue hace 36 años, y antes de esa época de cambios, es decir, 36 años antes de 1980, vivimos dos guerras mundiales. Realmente las cosas, con astrología y creencias milenaristas aparte, pinta mal, muy mal. Así que vayamos preparándonos para nuestro propio y revolucionario cambio interior.

El poder y sus disfraces


El poder tiene miedo en tiempos de crisis. Todas las revoluciones se gestan en momentos en los que las crisis más agudas empiezan a remover las consciencias y los átomos simientes que acabarán germinando en un más que probable gran cambio. Así ha ocurrido siempre. La muerte de un joven en manos de la policía griega sólo es un avance de lo que puede ocurrir en todos los países si la cosa empieza a desmadrarse más de la cuenta. Siempre se podrán subir o bajar los impuestos, hacer leyes más duras o más flexibles, se podrá vivir en tiempos de mayor o menor libertad. Pero cuando familias enteras se ven despojadas de su trabajo, de su casa, de su sustento… Entonces algo empieza a removerse en todos los estratos sociales. Las pugnas ya no son casos aislados de incómoda visión para unos pocos. Cuando es la comunidad entera víctima de la injusticia y la opresión, algo más fuerte y potente empieza a moverse. Así que la clase privilegiada, especialmente la política, deben darse prisa y afanarse por buscar soluciones rápidas con el único fin de mantenerse en ese poder temporal, en ese disfraz que puede durar lo que dure un suspiro. La chispa puede estallar en cualquier parte… Ayer fue un joven muerto en Grecia, mañana puede ser un accidente, o un atentado, o una inundación. Cualquier cosa puede desembocar en tragedia y cualquier cosa puede estallar en un conflicto sin dimensiones conocida. Dominación y resistencia. Cuidado, en tiempos de crisis, con las resistencias al poder.

(Foto: Cantando coplas antisistema en mis tiempos hippies. Montserrat, Barcelona, 1990).

La Caixa de Catalunya y otros trapicheos


Recibo asombrado una carta amenazante de un gabinete de abogados. El motivo, el impago de una deuda que tengo con La Caixa de Catalunya de, agárrense si pueden: 0,01 €. Esta deuda tiene una historia tan larga que ha acumulado la indecente cantidad de 40,40 € en concepto de intereses de demora. ¿Y es posible que una deuda de 0,01 € pueda ocasionar tantos intereses? Realmente no me importa pagar esa deuda si la considerara justa, procedente o justificada. El problema tiene una trascendencia que, a mi parecer, es mucho mayor. Pasaré a explicarlo. Resulta que cuando te matriculas en cualquier universidad te incitan en algunos casos o te obligan en otros a abrirte una cuenta en un banco o caja de turno. En este caso, ocurrió en la Universidad Autónoma de Barcelona, la cual, para poder ofrecerte el carnet de estudiante, te obligaban a darte de alta con La Caixa de Catalunya. Por supuesto, es una cuenta que nunca utilicé. La prueba de ello es que mi deuda acumulada, que sigo sin saber porqué se ocasionó ya que nadie de La Caixa de Catalunya desea informarme, es de 0,01€, deuda que por cierto, ha sido puesta en las feas listas del Asnef.
Aquí hay algunas rabietas que deseo expresar, porque al fin y al cabo, estas cosas de la burocracia, de las máquinas, y de los números mal interpretados solo sirve de rabieta. La primera: ¿por qué las Universidades te obligan a tratar con un banco y una caja de ahorros determinada? La segunda: ¿Por qué el banco o la caja de turno, toma tantas molestias en cobrar una deuda de 0,01 malditos euros? La tercera, ¿puede hacer algo la sociedad civil ante este tipo de abusos y atropellos sin que eso que haga suponga un coste mayor que esos 0,01€?
Uno siente rabia, ya no por lo que reclaman, sino por como funciona el mundo de la burocracia… Y uno siente admiración de lo que las Cajas y Bancos son capaces de hacer en momentos de crisis… Porque reclamar 0,01€ y cobrarte además más de cuarenta euros de intereses de demora…

Busco Electricista… en el Banco del Tiempo…


COSAS SOBRE EL TRUEQUE MÍNIMO…

Me quedé hace meses sin presupuesto para acabar la casa-sede de Séneca y la estoy terminando como puedo. Se puede decir que la casa está ya casi terminada, a falta de los últimos detalles, por ejemplo, la electricidad (supongo que por eso ayer noche escribí eso de que Dios es Oscuridad). Como no tengo más presupuesto, ando buscando un electricista que desee hacer un trueque mínimo, como los que hacen en los Bancos del Tiempo que ahora están tan de moda. Así que si eres electricista, cambio tus servicios a cambio de los míos. Ya sabes que soy antropólogo y editor. Te puedo editar un libro, dar una charla sobre utopías, acompañarte en un viaje de carácter cultural o ceder mi casa para que disfrutes de unas semanas de vacaciones rurales en un paraje increíble y único. Mi idea, al final, es convertir la primera planta en sede de la Editorial y la segunda en casa rural para que se pueda mantener. Así que si aceptas el trueque…

(Foto: Preparando la reunión con el comité editorial de Séneca una vez gorreada la luz al bueno de mi vecino Francisco, noviembre de 2008)

¿Dónde está Robin Hood?


Hoy fui a un centro comercial a hacer unas compras… Hacía mucho tiempo que no iba y la imagen que he visto ha sido desoladora. Una anciana paseaba por grandes pasillos vacíos. Una pareja miraba los precios en búsqueda de alguna rebaja. ¿Dónde estaba el resto de la gente? Miraba en la prensa digital el nuevo desplome de la bolsa y de la banca. También miraba como algunos se manifestaban en Granada en un banco y una inmobiliaria, reivindicando el dinero para los pobres, y no para los bancos… ¡Nacionalicemos los bancos! Gritaban… Todo se desploma suavemente… Miré a mi alrededor con preocupación y sobre todo con cierto desasosiego… Ni siquiera yo mismo sabré como pagar la hipoteca del mes que viene… Me tranquilizó esta mañana el hablar con un anciano mientras hacia cola en la oficina de correos… “¿Crisis? Vosotros los jóvenes no sabéis lo que es una crisis”, me decía mientras me contaba las miserias de la guerra civil… En el fondo tenía razón… quizás en unos meses el banco se quede con mi casa y tenga que refugiarme en alguna parte mientras renuncio a sueños y promesas… pero nada de eso tendrá que ver con la verdadera crisis de la que me hablaba el anciano hombre…

(Foto: Tiro al arco en Castellón, siguiendo las viejas enseñanzas sobre la búsqueda de la firmeza y la templanza, mayo de 2008)

LA GRAN DEPRESIÓN


Ocurrió en los años treinta, en un periodo de entre guerras, y fue la mayor crisis mundial hasta ese momento. Quizás en nuestro presente estemos a punto de integrar nuestras vidas en una nueva gran depresión… La cuestión parece matemáticamente simple: Desde que el valor del dinero pasó del patrón oro al estándar o valor confianza, el mundo de las finanzas, la economía mundial, se ha fijado como modelo precisamente la confianza, un valor que realmente es ficticio. Cuando los mercados pierden la confianza, también la pierden los consumidores, que dejan de consumir, de comprar coches e hipotecas. También se debilita el crédito y el préstamo se endurece, lo que ayuda al menor consumo. Si no consumimos, en pocos meses las empresas empiezan a quebrar y a despedir a gente que, valga la paradoja, consumirán menos y dejarán por ello de pagar impuestos por lo que el gobierno se quedará sin dinero para pagar los subsidios y… Esto creará una depresión generalizada que, en periodos pasados se solucionaron con guerras, como la primera y segunda guerra mundial, ya que la guerra permite crear riqueza y consumo, especialmente una vez destruido al enemigo y reconstruyendo lo destruido.
Así que, o cambiamos las formas de relacionarnos en el futuro o inevitablemente estaremos abocados a provocar una nueva guerra para salir de este atolladero. El capitalismo se derrumba, y con ello, se reinventa…

¿El gran fraude? Otra explicación de la crisis…


Súper-rescate estatal: Un negocio “privado” de los bancos que controlan la Reserva Federal

A la sombra del Estado USA, el sistema bancario privado que controla la Reserva Federal está a punto de consumar un desfalco billonario con los impuestos públicos (el dinero de los contribuyentes que abonará el “mega-rescate”) lo que hará que el costo de la crisis financiera privada sea pagado por todo el pueblo norteamericano.
El Sistema de Reserva Federal es un consorcio público/privado (presentado como estatal) compuesto por una Junta de Gobernadores, el Comité Federal de Mercado Abierto, doce Bancos de Reserva Federal regionales, y una red de bancos privados miembros.
Los más grandes bancos de EEUU son miembros del Banco de la Reserva de Nueva York y, en la práctica, el Banco de la Reserva de Nueva York es la Reserva Federal, ya que los cien bancos más poderosos de EEUU se encuentran en ese distrito.
La Junta de Gobernadores es una agencia gubernamental independiente, y cada uno de los bancos de la Reserva Federal es un cuasi-público (parte privada, parte del gobierno), con una red de bancos comerciales privados en el distrito que son miembros del Sistema.
Como muchas de las agencias independientes, sus decisiones no tienen que ser aprobadas por el Presidente o por alguna persona de la rama ejecutiva o legislativa del gobierno.
Los integrantes de la Junta y su presidente (el llamado titular de la Reserva Federal) son designados por el Presidente de EEUU y confirmados por el Senado, pero su función en la práctica está orientada -antes que nada- a servir a los intereses privados que controlan la Reserva Federal.
El actual presidente de la Junta de Gobernadores (Reserva Federal) es Ben Bernanke, que antes de ser designado por el Presidente de EEUU (en este caso, Bush) contó con el consenso de la red bancaria privada sionista, la que se vale del Sistema de Reserva Federal como de una herramienta para regular y controlar la actividad monetaria y financiera imperial.
El Sistema de Reserva Federal fue creado el 23 de diciembre de 1913 por la Ley de Reserva Federal (Federal Reserve Act). Todos los bancos nacionales tuvieron que unirse al sistema. Y un dato clave: En junio de 1963, John Kennedy, entonces presidente de EEUU, ordenó al Departamento del Tesoro emitir el dinero del país, lo que de hecho eliminaría a la Reserva Federal en esa función. En noviembre de ese mismo año Kennedy fue asesinado.
Aunque ocultado oficialmente, el problema de la propiedad privada de los bancos miembros de la Reserva Federal ha sido cuestionado varias veces en los tribunales federales, como en el caso de Lewis contra USA, que fue decidido por el 9º Circuito de la Corte de Apelaciones la que dictaminó que los bancos de la Reserva son corporaciones independientes, de propiedad privada y controladas localmente.
El Sistema (privado) de la Reserva Federal de EEUU es el máximo nivel de decisión y ejecución del Imperio financiero global con sede central en Wall Street por dos razones centrales:
A) El dólar es la moneda de cambio y de reserva internacional, y los países de todos los continentes (Europa, Asia, Latinoamérica y África) la utilizan en sus transacciones comerciales y tienen la mayoría de sus reservas en dólares.
B) Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las importaciones y exportaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se realizan en dólares.
Esto lleva a que, en un escenario de economía mundial “dolarizada” el Sistema Reserva Federal (“privado”) de EEUU (responsable de la emisión del dólar y de la regulación del mercado financiero USA ) adquiera hegemonía centralizadora de todo sistema capitalista a escala global.
Este es el principal punto que explica porque EEUU y el dólar (controlado por la Reserva) constituyen el “centro hegemónico” de la red del sistema capitalista a escala planetaria.
En términos reales, la Reserva Federal es un prestador de “servicios financieros” al Estado norteamericano, con cuatro funciones principales: Emisión de moneda (dólar), fijación de tasas y regulación monetaria, prestación de dinero al Estado y regulación y control del mercado financiero.
El sistema (público/privado) de la Reserva Federal provee servicios financieros (presta dinero) a las instituciones de depósito, al gobierno y a instituciones oficiales extranjeras (incluyendo la operación del sistema de pagos nacional).
Mediante operaciones llamadas de “mercado abierto”, la Reserva Federal autoriza a los bancos privados a intervenir en operaciones financieras en el área de las decisiones estatales.
El banco JP Morgan Chase (uno de los grandes ganadores de la crisis), por ejemplo, fue autorizado para el rescate del gigante Bear Stearns, intervino en la “liquidación” del gigante Lehman Brothers, y actuó en el “rescate” (compra) de Washington Mutual (WaMu), la mayor caja de ahorro de EEUU con más de US$ 140.000 millones.
Forman parte de su junta directiva, entre otros, los presidentes de la Exxon-Mobil, corporación heredera de la Standard Oil que llevó a los Rockefeller al liderazgo mundial en el sector energético; la BP-Amoco, en la cual también hay otros accionistas importantes la Honeywell (filial de General Electric); los laboratorios farmacéuticos Merck & Wyeth; la poderosa constructora de tuberías y oleoductos Bechtel; el grupo de publicaciones Hearst; Ryder Sistem; y Deer & Co.
JPMorgan Chase & Co., es una de las principales firmas de servicios financieros globales, que opera en más de 50 países. La firma tiene cinco segmentos de negocio:
-Banco de Inversiones -Gestión de Inversiones y Banca Privada -Títulos del Tesoro y Servicios de Garantía -Compañías Asociadas a JPMorgan -Servicios Financieros de Chase.
Componente del Índice Promedio Industrial Dow Jones, JPMorgan Chase tiene su sede en Nueva York, sirve a más de 30 millones de consumidores y a los más prominentes clientes de corporaciones, instituciones y gobiernos mundiales.
En la misma línea operatoria, autorizado y con aval del Sistema de la Reserva Federal, este lunes, el conglomerado Citigroup compró las operaciones del banco Wachovia, otro de los gigantes en problemas a raíz de la crisis financiera global.

Esto indica claramente que el Estado norteamericano, desde el punto de vista económico-financiero, es “nacional” en la recaudación de impuestos públicos (aportados por el conjunto de la población), y “privado” en la utilización, control y regulación de esos fondos públicos propiedad del pueblo estadounidense en su conjunto.
Este concepto es central para entender la manipulación deformadora (oficial y privada) que se hace cuando se presenta el “mega-salvataje” como exclusivamente “estatal”.
En este caso, el Estado norteamericano y sus instituciones (Congreso, Tesoro, etc) solo actúan como “reguladores políticos” de un préstamo entre instituciones privadas ( la banca quebrada y los bancos privados del Sistema de la Reserva Federal que le prestan el dinero al Estado norteamericano.
Por ejemplo, cuando la Reserva Federal acude al rescate financiero de AIG por US$85 000 millones, no es una “estatización” sino un préstamo bancario (con intermediación del Estado) de una entidad privada (los bancos miembros de la Reserva) a otra (el gigante quebrado AIG).
En el caso de los US$ 700.000 en discusión del “súper-rescate” emprendido por la Casa Blanca y el Tesoro, se trata de una macro operación financiera en la cual los bancos (privados) que integran el Sistema de la Reserva Federal prestarán ese dinero al Estado norteamericano a tasas de interés vigentes.
Ese interés (esa es la trampa fraudulenta) será pagado con dinero de los impuestos públicos (el dinero de toda la ciudadanía) en una maniobra que transforma la deuda privada en deuda nacional.
Con un dato: A los intereses del macro préstamo (equivale
nte a casi un cuarto del presupuesto anual de EEUU), no lo fijan el Gobierno Federal ni el Congreso de EEUU, sino la Reserva Federal controlada por el Sistema de bancos privados.
De manera tal, que el “mega-rescate estatal” no es otra cosa que un monumental desfalco al pueblo norteamericano (que paga los intereses a través de los impuestos) y un fabuloso y multimillonario negocio de un sector de la banca privada (el Sistema de la Reserva Federal) que se vale del Estado USA para hacer negocios con el sector más rentable de las crisis: Los préstamos a las entidades quebradas.
Esto implica que, y con garantía del Estado norteamericano, el conjunto de bancos privados que conforman la Reserva Federal actuarán en la práctica (y dentro del esquema funcional del “súper-rescate” emprendido por el Gobierno federal) como una supra-entidad prestataria que manejará un fondo billonario orientado a hacer negocios (también billonarios) con los cadáveres dejados por el colapso financiero en EEUU.
Y aquí volvemos axioma central: Las “crisis” del sistema capitalista (que aprovecha tanto las “burbujas” como las “crisis” para generar rentabilidad y concentración del capital ) permiten la consolidación de un puñado de conglomerados financieros “ganadores” de la crisis que se degluten a las instituciones quebradas mediante compras o fusiones forzadas.
Pero el negocio no termina ahí: Según analistas y medios especializados en Wall Street, los US$700.000 millones solo cubren una parte de la operación para “sanear” el sistema financiero estadounidense.
A la larga o la corta, y si quiere cortar el colapso financiero de raíz, señalan especialistas en Wall Street, el Estado norteamericano tendrá que auxiliar a la totalidad de las entidades quebradas para restaurar la “liquidez faltante” (robada por las “burbuja” especulativa) y normalizar la actividad del sistema financiero.
Se estima que la cifra final de la operación puede rondar los US$ 5 billones (cerca de dos presupuestos anuales de EEUU) para rescatar todos los títulos de derivados “tóxicos”.
Se calcula que la debacle inmobiliaria dejó en circulación préstamos hipotecarios sin respaldo por más US$1billón, al que se agregarían más de US$ 2 billones en hipotecas a propietarios de vivienda privados, y US$1,6 billones en hipotecas a empresas que operan en el mercado.
Esto da una idea de las cifras que hoy rondan por la cabeza de los miembros del Congreso y del Gobierno estadounidense que deben poner en marcha el que probablemente se convierta en el mayor desfalco financiero de todos los tiempos con el Estado imperial como herramienta de ejecución.
Y con la población estadounidense como la “gran pagadora” de la crisis capitalista privada.


(Nota de Editor: Este escrito ha sido enviado a mi cuenta personal por Temistocles)

AL PUEBLO, PAN Y CIRCO…


Lo anunciaba hace unos días… la cara dura y desfachatez de la clase política en su conjunto no tiene límites… Y hoy, en algunos titulares de prensa aparece la misma reflexión…
De seguir las cosas así, cuando el pueblo esté totalmente asfixiado por la crisis, se quede sin casa y pronto sin pan, los chivos expiatorios, los primeros en caer, serán los de la clase política… De eso no cabe duda… Ayer lo comentábamos en la cena… Cuando llevaban en la Revolución Francesa a los reyes a la guillotina, estos decían que no pasaba nada, que todo estaba bajo control… Eso pensarán los políticos cuando de verdad se pongan las cosas muy feas… Serán los primeros en caer, porque el pueblo, mientras tenga pan y circo, va tirando, pero cuando ambos conceptos empiecen a escasear en sus vidas, no se quedará con los brazos cruzados, impasivo… se liará, como en otros momentos históricos, una bien gorda… Qué así sea… porque el momento histórico lo requiere…

NACIONALICEMOS LA BANCA Y EL FUTBOL…


No lo digo yo, que no entiendo un carajo de economía… Lo dice alguien que fue banquero y que hoy ha dibujado una perspectiva nada optimista para el futuro del mundo del capital. La verdad es que en los postres, que siempre suele ser un poco de queso fresco (yo lo acompaño con miel), la cosa ya pintaba mal hasta que, el exbanquero ha dicho que igual que las carreteras están nacionalizadas porque son un servicio necesario, también debería ocurrir lo mismo con la banca, porque los créditos son necesarios para construir un país, y sobre todo, para construir una vida en la que, el ciudadano medio, se hipoteca hasta las cejas (algunos, los más, hasta el culo) porque, como todo dios sabe, hay que dormir bajo techo. Y digo yo, puestos así, ¿por qué no nacionalizamos también la agricultura, y la vivienda y el fútbol? ¿No son estas tres actividades tan importantes para nuestras vidas? Pues hagamos una cosa… Primero nacionalicemos la agricultura y paguemos a los agricultores un precio justo por su trabajo… Luego hagamos lo mismo con la vivienda, y paguemos un precio justo por la adquisición de las mismas… y un precio justo no debería ser más de una quinta parte de nuestro salario, que también, y dicho sea de paso, debería ser justo, y no todo nuestro salario entero más el de las próximas siete generaciones. Y con el fútbol, hagamos lo mismo, paguemos a esos niñatos que se lo pasan pipa en el campo un precio justo, y nada de esas millonadas por jugar al fútbol (¿por qué no se pagarán millonadas por salvar vidas, a los investigadores, por ejemplo?). Y también a los políticos de salón, esos que viven de la política y hacen de ella su modus vivendis… a esos, directamente, dejemos de pagarles… ¿como? Votemos a esos partidos que asuman que la actividad política no es una actividad económica, sino una actividad de servicio al pueblo… y que como servidores, deben pleitesía a la potestad de la sociedad civil. Por cierto, mientras merendaba hoy con un astrólogo conocido, me decía que la crisis, según los astros, no acaba más que empezar, que lo fuerte lo viviremos a partir del 2010… No me ha extrañado nada, ¿total? En el 2012 es cuando se acaba el mundo (por cierto, ya sería la tercera vez, y a la tercera va la vencida, en menos de media década que se acaba el mundo si tenemos en cuenta las otras fechas apocalípticas: 1987 y 1999, )… Así que aún nos quedan unos tres o cuatro años de buen rollito… disfrutémoslos…

Nos están tomando el pelo


Leo en el periódico Expansión algo de lo que ya he hablado anteriormente y que, sin embargo, no deja de sorprenderme. El artículo es de Manuel del Pozo y se titula: “¿Qué sueldo le pagamos a Botín?”. Realmente, no estoy nada en contra de lo que ganen los directivos de la banca. Ante todo prima la libertad privada y personal del individuo par el individuo. Lo que si me pone los pelos de gallina es saber lo que ganan estos directivos que han provocado la quiebra del sector bancario, y que, para más Inri, solicitan ayudas públicas para ayudar al sector… ¿Qué está ocurriendo realmente? Sólo se me ocurre una tesis ingenua: los partidos políticos necesitan a los banqueros para financiarse. También a la sociedad civil para que pague los impuestos y los voten una vez cada cuatro años, pero como tenemos una sociedad civil estúpidamente dormida y asimilada, es lo que menos les preocupa. Así, siendo como somos, está claro que el juego de favores y favoritismos va a seguir continuando en una sociedad que, como mínimo, tienen un marcado carácter corrupto. Ya lo advertía Sartre en sus “Manos sucias”… y de ahí que cayera en una profunda depresión angustiosa… He dicho…

MUM: Hacia la Moneda Única Mundial


La experiencia con la eurozona ha sido razonablemente buena y nos hace pensar que la tendencia futura debería ser, precisamente, poder internacionalizar una moneda que diera estabilidad a los países más pobres y facilitara el intercambio en un mundo globalizado. Esta crisis podría ayudar a promover la idea y trabajar sobre la misma, a sabiendas de lo difícil, tal y como están los egos nacionales, de que se pueda implantar a corto plazo. El catedrático Jesús Lizcano, entre otros, argumenta las ventajas infinitas de la moneda única, pero antes ya lo hicieron otros como Keynes en 1944, por lo que no estamos ante una idea nueva, a pesar de ser utópica y revolucionaria. Está claro, por los movimientos que se perciben ante la crisis, que la misma no fijará una ruta clara hacia ese propósito. Tendremos que esperar seguramente a una crisis mayor a la que estamos viviendo para que los países reaccionen y busquen políticas revolucionarias que cambien la codicia nacional y personal de los más ricos hacia una tendencia cada vez más generosa, pues el futuro, o será generoso o no será.

Condenación de mi hipoteca


Oscar me envía un interesante artículo sobre lo que está ocurriendo en esta crisis y sobre las decisiones de “inyectar” dinero a la banca para salvar a un sector en quiebra. Muchos nos preguntamos porqué inyectan dinero a la banca y no inyectan dinero a las familias que sufrimos los desvanes de la banca y el sector inmobiliario con unas hipotecas que ya no podemos pagar.
El economista Nouriel Roubini ve con buenos ojos que se inyecte dinero público, es decir, nuestro dinero, el que pagamos con nuestros impuestos, a unos bancos que, por otro lado, nos están sableando cada mes todo nuestro sueldo. Así que, como en el Monopoly, la banca siempre gana… Este señor dice que lo mejor es que cierren los mercados un tiempo, antes de que se siga desplomando el percá, que no el parqué, algo más… Y digo yo… ¿debemos hacer nosotros lo mismo? ¿Cerramos nuestros negocios y dejamos de trabajar a ver qué pasa? Quizás la mejor opción es que cierren también los bancos y no nos cobren, durante un tiempo indeterminado, nuestras queridas hipotecas… ¿no sería lo más justo? Porque ya puestos, o todos moros o todos cristianos… Así que, aunque yo no sea economista, ahí va mi receta:

1) El pobre ciudadano medio que no pueda pagar la hipoteca que no la pague. Condenación de la hipoteca a costa de esos 100 mil millones de euros que se va a inyectar a la banca.
2) Cuando el banco amenace con expropiar la propiedad, que otros pobres ciudadanos medios hagan presión y dejen también de pagar su hipoteca.
3) Cuando el banco vaya definitivamente a expropiar la vivienda, que el propietario de la misma y otros propietarios solidarios “okupen” la vivienda para hacer presión política.

Otra opción es hacer presión para que el gobierno inyecte liquidez a nuestros bolsillos… ¿como? NO PAGANDO LA HIPOTECA… TODOS… y como diría un amigo… ¡a la mierda! Y luego, como diría el poeta, “que nos condenen si quieres, a la más grave pena, por haber cometido, un delito muy leve… que me llamen ladrón, por robarle sus sueños…”

RECETAS ECONÓMICAS O DEL QUIÉN DA MÁS…


El niño se me acercó mientras yo paseaba por las calles y los caminos de Mount Abu. Me pidió alguna rupia y le miré cómplice, como si de alguna manera entendiera esa necesidad de subir la mano con valentía para, sin perder en ningún momento el orgullo o la dignidad, esperar algún tipo de respuesta. Lo miré fíjamente, con cierta compasión humana, diría que con cierta empatía porque, a otra escala, el occidental que tenía en frente suya representaba a una sociedad en crisis, no sólo económica, sino de valores. Me agaché y le di la mano. Lo miré con fijeza. Creo que el entendió el gesto. Sonrío como nadie lo había hecho antes. No pudo dejar de hacerlo, ni siquiera cuando hicimos la foto o cuando nos despedimos casi en silencio. Le di las gracias.
Ese niño anónimo del Rajastán indio con el que paseaba tan sólo hace unos días no sabe quién es Alan Greenspan, ni sabe que tras la burbuja tecnológica sufrimos una burbuja inmobiliaria que ha llevado a la quiebra a todos los mercados internaciones. No sabrá de las recetas del premio nobel de economía Paul Krugman, ni siquiera entenderá qué significa eso de tener una hipoteca. En ese momento, no tenía ni una rupia en mi bolsillo. Apenas tuve ninguna más de dos segundos en mi cartera. La última semana estuve en la India practicamente sin dinero. ¿De qué forma tenerlo mientras veía a mi prójimo dormir en la calle, deambular perdido en búsqueda de algo qué comer? ¿Cual es la receta para ese rostro anónimo? Aquí en occidente quizás nos embarguen la casa por falta de pago… Tal vez ese sería el menor de los males… Me pregunto qué pasaría si mañana fuera a la tienda de la Charo y no tuviera galletas, o leche, o frutas o… Me pregunto si fuera yo el que no tuviera algunas monedas sueltas para poder comprarlas… ¿Recetas, señor Krugman? Dice que es la hora de la política fiscal, de que los gobiernos inviertan en puentes y ferrocarriles, en carreteras y autopistas… Esa es su receta… y por eso, y algunas otras barbaridades, le dan el premio Nobel y se queda tan pancho… Hay algo que el señor Krugman no entiende… El Sistema que hemos inventado y que fomentamos hace años que hizo aguas… De no modificarlo desde sus cimientos, habrá una crisis mayor en la que Charo, el niño de la India y el que suscribe temblarán de pánico. Y además, todas esas autopistas y todas esos ferrocarriles sólo servirán para refugiar la miseria en sus cunetas, como ahora ocurre en la India o cualquier otro país en vías de desarrollo…
(Foto: Jorge Tamames, Mount Abu, India, octubre 2008)

CRISIS DE VALORES


Con respecto a la crisis, que no es más que una crisis de valores, creo que habría que arriesgar en las recetas, o al menos, en el nuevo paradigma. Porque se trata de crear un nuevo paradigma y creo que debería ir en concordancia con el modelo de una utopía necesaria, en lo temporal, en lo espacial y en lo social. Reorganizar el trabajo, reorganizar el dinero y la economía (se hace necesaria una moneda única mundial y un mercado único mundial) y reorganizar los valores de una sociedad basada en la ambición y el egoísmo individualista.
Reformular todo el sistema capitalista y buscar ya no la ansiada tercera vía que tanto se puso de moda en los noventa, sino alcanzar una reorganización de todo el modelo económico y social. Asumamos que estamos en una globalización, en una revolución tecnológica y en una nueva revolución industrial, donde pasamos de ofrecer al mercado unos productos por otros. Construir un nuevo modelo es posible… Lo veo y palpo día a día en las comunidades que visito… la utopía es posible… solo hace falta proyectarla en un gran cinemascope para que se conozca…

(Foto: Trayecto en tren Ahmadabad-Bombay, India, octubre 2008)

ORIENTE Y OCCIDENTE


Veo en las noticias como occidente entra en un caos imposible que podria volverse irrespirable en pocos meses. La situacion es critica. Aqui, mientras deambulo entre la pobreza de la India, de aldea en aldea, mezclandome con el producto humano en un estadio diferente, en una relacion diferente, la crisis occidental es un cuento chino, algo ajeno a la realidad de este otro mundo. Realmente uno no sabe que es peor. Un amigo que hasta hace poco invertia millones de euros en negocios inmobiliarios me decia que era mejor que me quedara en la India, que en el otro lado todo se estaba derrumbando. No sabemos ubicarnos porque el mundo, en general, vive una decadencia, y alla donde estemos, alla seguira la autodestruccion de todo cuanto somos…