15M ¿Por qué tomar la calle?


La calle se ha vuelto expresión, canción-protesta, orgullo juvenil, rebeldía cultural y una forma de indignación social que pretende hacer abrir los ojos a unos y a otros.

A diferencia de muchos estoy de acuerdo con los recortes, pero estos serían más sensatos, más coherentes y de más calado social si hubieran empezado por los privilegios de la casta política, por el ejército, por los sindicatos, por los partidos políticos. “Mire usted, el país está mal y vamos a empezar a recortar nuestros privilegios”. No es que con eso se vaya a ahorrar mucho, pero si hubiera sido un ejemplo pedagógico para la población, una acción convincente para que el resto intentáramos comprender y aceptar que los recortes, de momento, son necesarios.

Pero no es eso lo que ha ocurrido. Si no más bien todo lo contrario. Los políticos se suben el sueldo, el Estado sigue ayudando a los bancos mientras que miles de familias quedan en la calle desahuciadas y abandonadas por un Sistema mal organizado y las colas del paro siguen aumentando. ¿Cómo no vamos a salir a la calle? De seguir así, no vamos a salir a la calle, sino que, entiéndase literalmente, pronto muchas familias van a tener que vivir en la calle. Y entonces ya no servirán los toque de queda, ni los gases lacrimógenos, ni llevar a nuestros jóvenes a la cárcel alegando que estaban reunidos en asamblea –en la calle-.

Si los de arriba no toman ejemplo, no hacen cura de humildad y no empiezan a cambiar el modelo de convivencia a uno más justo y severamente más maduro, algo grande terminará pasando.

Así que mientras todo siga igual, hoy, tomemos la calle, sea cual sea, y celebremos así el aniversario de un espíritu hermoso que nadie ni nada podrá detener.

 

pd.-

¿ Y esto no se recorta?

Pues resulta que por fin se sabe el número de políticos que pululan por estas nuestras Españas. Y como era de esperar, resulta que tenemos más políticos viviendo de los presupuestos que ningún país de Europa.  Enlace a la noticia.

Resulta que tenemos EL DOBLE de políticos que el segundo país con más políticos de Europa (Italia).

Resulta que tenemos 300.000 políticos más que Alemania ¡con la mitad de población! Además Alemania está mucho más descentralizada que España. Alemania cuenta con 6 niveles administrativos (Estado – Länder – Regiones Administrativas – Distritos – Mancomunidadades – Municipios) y España sólo con 4 (Estado – Comunidad Autónoma – Provincia – Municipio).

Resulta que tenemos 445.568 políticos.
165.967 médicos
154.000 policías
19.854 bomberos

Resulta que tenemos más políticos que médicos, policías y bomberos… ¡juntos! ¿Y luego lo que sobra son funcionarios? ¿lo que sobra son médicos y bomberos?

Del 15M al 12M


Una tarde intensa donde, desde Oriente a Occidente y desde el Mediodía al Septentrión, se han reunido en el epicentro de Madrid y del mundo, un año después, el movimiento arquetípico que pretende dar muestra del nacimiento de la consciencia global. Otra jornada de esperanza y esperanzador.

(Pinchar en las fotos para ver toda la secuencia).

¿Hacia el Estado del Malestar?


Hay recortes que son necesarios. Eso es algo que muchos hemos reclamado desde hace tiempo. Y eso es lo que muchos lo estamos haciendo a forma individual. Pero de forma colectiva, llevamos tiempo reclamando recortar administraciones, recortar sueldos, coches oficiales, privilegios, gasto militar y muchas otras cosas que son necesarias recortar.

Hemos vivido muy acostumbrados al todo gratis y no hemos hecho un buen uso de los servicios públicos que hemos recibido. Se ha avanzado mucho desde que en los años cincuenta pocas personas sabían leer y escribir de forma correcta y pocos, muy pocos, tenían acceso ala universidad. ElEstadodel Bienestar ha avanzado mucho desde que el pacto Keynesiano hizo mella en la consciencia europea.

Pero ahora estamos atravesando una línea peligrosa. La ruptura entre las garantías sociales básicas y la sociedad en su conjunto está llegando a un punto que podría tornarse no tan sólo irreversible, sino insoportable.

Estamos rompiendo el sentido de solidaridad con un argumento muy frágil en nombre dela crisis. Ylo peor de todo es que desde hace un tiempo, el todo vale se está apoderando de la conciencia colectiva. Se recorta en sanidad, en educación y seres humanos, con o sin papales, quedan fuera de lo que hasta hace poco había sido una de las mayores conquistas de nuestro pacto social.

¿Qué ocurrirá si se sigue destruyendo dicho pacto? ¿Estamos desmantelando lo que algunos denominan “conquistas sociales”? ¿Dónde está el limite de este desmantelamiento indiscriminado? ¿Debemos retroceder en solidaridad social discriminando entre ciudadanos de primera y segunda, y entre los que no lo son por tener o no tener papeles? ¿Estamos cultivando con todos estos pretextos un ambiente xenófobo? ¿Qué será lo siguiente?

Qué vienen los mercados


Europa en su conjunto ha cargado en cólera contra Argentina por la actuación, al parecer irresponsable, de su presidenta a la hora de nacionalizar la petrolera del país. Y eso pasa en un momento delicado para España donde este ajuste de cuentas nacido seguramente de las posiciones arrogantes y vanidosas que en las últimas décadas hemos tenido hacia toda Latinoamérica, han provocado la ira de unos y otros. Las encrucijadas políticas y los intereses oscuros existentes en la otra cara de la moneda se conocerán a medida que este caballo de Troya avance imparable.

Lo cierto es que España está feliz porque ha podido, “como único factor positivo”, según los analistas,  tener buen éxito de demanda en las subastas del Tesoro del martes y del jueves. Es decir, debemos estar felices porque los mercados siguen confiando en nosotros.

Ahora la cuestión, el intríngulis de todo esto es saber quiénes son los mercados. El economista Xavier Sala lo explica muy bien: “cuando se dice “mercados”, se quiere decir ACREEDORES. Lo digo por todos aquellos comentaristas que se preguntan, sarcásticamente, “quienes son estos mercados que tanto nos fustigan”. La respuesta es: los mercados son esos acreedores a los que les debemos dinero y a los que estamos obligados a pedirles más dinero porque somos incapaces de cuadrar las cuentas”.

Es decir, le pedimos más dinero a los que les debemos dinero para pagar el dinero que debemos. Surrealista como mínimo. ¿No era eso lo que hacía el ciudadano medio en los años noventa? ¿Rehipotecar la casa para comprar un coche, un plasma y un ordenador de última generación?

La afirmación es escalofriante como mínimo. Hace siete años tenía unos ahorros de doscientos mil euros. Enseguida me dejé arrastrar por esa euforia arrogante en la que vivíamos en ese tiempo y pasé de tener unos sustanciosos ahorros a superar una deuda de casi quinientos mil euros. Cuando me di cuenta del error, consciencia que tomé gracias a la crisis, quise dar marcha atrás e intentar retrocer en esos siete años de insconciencia. El resultado ha sido haber perdido esos ahorros y una década de esfuerzo y trabajo, pero sobre todo, tomar consciencia de que la deuda no es la solución, sino el pago de la misma al precio que sea. Mi precio ha sido perder los ahorros de una vida, el trabajo de siete años y una casa hermosa que hice con esfuerzo y tesón.

¿Qué debería hacer España? ¿Seguir creando alegremente Letras del Tesoro para seguir endeudándonos aún más de por vida o buscar mecanismos que permitan desmontar todo este tinglado falso e ilusorio que hemos montado? ¿Por qué no empezamos por vender los helicópteros Tigre que hemos comprado? ¿Por qué no reducimos o anulamos el gasto militar en su totalidad? ¿Por qué no reducimos o anulamos embajadas, diputaciones, coches oficiales, y ese largo etc. de privilegios de la clase política? ¿Por qué yo he tenido que sacrificar mi casa y el Estado no sacrifica nada que tenga que ver con su engorde? ¿Por qué en vez de eso se sigue expropiando al ciudadano a base de impuestos y recortes en sanidad y educación? ¿Por qué el Estado no vende su “casa”?

La Dictadura Civil


Primero invierten todos nuestros ahorros en ayudar a los bancos. Luego nos echan de nuestros trabajos. Más tarde nos desahucian de nuestras casas y nos recortan la salud y la educación. Y cuando ya no podemos más, cuando vemos como todo lo que hemos conseguido con sudor y lágrimas se tira por la borda para seguir manteniendo a las oligarquías de siempre, a las castas de siempre, ahora, encima, nos meten en la cárcel por protestar. ¿Qué será la próximo? ¿Y cuanto más el pueblo soberano permitirá esta dictadura encubierta?

Pd.- Eso sí, mientras a nosotros nos pasa todo esto, nuestro Monarca, el heredero legítimo de la dictadura militar de Franco, se va a cazar elefantes a África con nuestros dineros y de paso, se rompe la cadera…  Qué vergüenza de país… Un país de chapuzas y ladrones…

Nunca se da tanto como cuando se da apoyo y confianza


Nunca se da tanto como cuando se da apoyo y confianza. Lo mismo ocurre cuando te quitan ambas cosas. La crisis, esta bendita crisis, nos está ayudando a comprender ciertas verdades, a ver quién está ahí en los buenos y en los malos momentos y quién desaparece, o incluso te llega a robar en nombre de la amistad, bendita amistad esa que se empaña con actos oscuros y desagradables. Me gustaría hablar de ello. Pero algo me lo impide, no sé si la educación o la cara de pasmado que aún tengo cuando ves como una persona con un patrimonio de más de quinientos millones de euros es capaz de robarle unos cuantos puñados de euros a un ingenuo e iluso muchacho. Y no una vez, sino hasta tres veces. Y a la tercera va la vencida, dicen, por eso uno prefiere cargarse a la espalda la mucha o poca dignidad que le quede y desaparecer de esos submundos extraños donde los valores se cuecen a un fuego lento incomprensible y con demora. No me importa si ese puñado de euros trataba de una cantidad que puede rondar una buena suma de dinero. Lo que me confunde y aturda es quién lo ha hecho y cómo lo ha hecho. Dice un amigo que vivimos en un país de chapuzas. Cuando la chapuza se entremezcla con lo personal, entonces nada tiene sentido.

Me cuesta encontrar alguna palabra que defina todo este sentimiento. La profunda decepción quizás sea lo que más se aproxime, aunque según un buen amigo, se trata de un claro asunto de pichirris y tracaleros. Lo intentaba describir en una carta que no supe afinar:

 

“No es una cuestión de dinero, ni de ver que hemos aportado cada uno en esta carrera. 

No se trata de valorar si tu has aportado cien o un millón de euros y yo por el camino he dejado mi carrera académica, doscientos mil euros de ahorro, una casa y otras cosas difíciles de valorar por seguir un sueño que en algún momento se volvió común. No se trata de nada de eso, si no de cómo se hacen las cosas. Si lo que necesitas eran esos miserables euros se piden o demandan de forma amable pero sin ningún tipo de trapicheo ni ninguneando la dignidad de nadie. Porque no ha sido una vez, sino muchas, y con este expediente ya no se puede defender lo indefendible. Sabes de sobra que nunca he querido nada que no fuera mío, y a esa libertad me debo. Todo lo demás me parece de muy poca calidad humana. En fin, no me cabrea las formas, sino que las mismas, pensaba yo, estaban sujetas al pacto invisible del buen hacer entre amigos y hermanos del espíritu libre.

Seguimos, con o sin cabreo, con las cosas del camino”.

 

¿Se puede vivir con mil euros?


Estamos en crisis, y no sabemos cuanto va a durar ni cuanto vamos a tener que aguantar esta situación colectiva que nos afecta como individuos. Hay muchas familias que se quejan porque tienen trabajo pero ganan menos y deben adaptar su nivel de vida a la nueva situación. Otros, simplemente no tienen trabajo, ni lo encuentran en una situación cada vez más desesperada. ¿Cuanto más podrán aguantar estas familias que no tienen nada? El apoyo mutuo y la cooperación se están haciendo extensibles a todos los niveles. La economía sumergida surge como refugio de muchos ante la situación de no poder regular una situación irregulable.

Cuando era estudiante recuerdo que vivía con trescientos euros al mes. En aquellos tiempos era un privilegiado porque tuve la oportunidad, a pesar de la crisis que vivíamos en ese tiempo, de poder estudiar fuera de Barcelona y emprender la aventura de vivir compartiendo vida en un piso de estudiantes. Cuando terminé la carrera recuerdo que mi primer sueldo no llegaba a quinientos euros. Por aquel entonces ser mileurista era ganar cien mil de las antiguas pesetas, es decir, unos seiscientos euros actuales. Cuando llegó el euro, todo cambió, eso es cierto. Desde un punto de vista sociológico, el café empezó a costar un euro, y los sueldos, algunos, empezaron a rondar los mil.

El problema siempre ha sido el mismo. No es cuanto ganamos, sino cuanto gastamos. En el sistema consumista en el que nos movemos, tan cargados de necesidades diarias, es difícil saber qué necesitamos realmente de lo que no. La regla de “más tenemos, más gastamos” se puede aplicar en todos los ámbitos.

Es evidente que en los tiempos que corren, muchas familias están haciendo milagros económicos para sobrevivir. Un kilo de arroz, un kilo de pasta y un kilo de legumbres hacen milagros en las cocinas actuales. Las carnes y los pescados se han convertido en lujo, excepto para aquellos que llevan años sin consumirlas, con el consiguiente ahorro. El tabaco, el alcohol, las drogas, las fiestas y todos esos extras que nuestra vida realmente nunca necesitó, se están convirtiendo también en lujos, excepto para aquellos que nunca las consumieron. Luego está la moda, el vestir. Otro lujo excepto para aquellos que nunca han ido a la moda ni han tenido necesidad de ir a lo último. Y luego el ocio de consumo, excepto para aquellos que consumen atardeceres, paseos en el bosque o comen pepinos en la hierba en un picnic improvisado en cualquier parque o campo. ¿Y la gasolina? Algunos ya han vendido el coche y utilizan transporte público, o hacen como hacían antiguamente, compartir coche o ir en bicicleta.

Podríamos seguir infinitamente con esta lista porque ya sabemos que nuestras necesidades siempre son infinitas. ¿Puede entonces una familia vivir con mil euros? Pues todo dependerá de la magia económica que tengan, de los hábitos de consumo y sobre todo, del gasto que realicen muchas veces en cosas superficiales que no se necesitan. El kilo de arroz, de pasta y de legumbres son milagrosos para el ahorro, además de ser una dieta sanísima. Lo demás, pues ya se sabe, cuestión de hábitos…

(Foto: Ante esta crisis, algunos nos hemos quedado sin casa, hemos vendido los muebles y todas las pertenencias. Es una situación dramática para quién lo vive desde el dramatismo y la tristeza o el apego. Para otros, simplemente es una oportunidad para empezar de nuevo, desde la alegría y la esperanza).

La culpa de Europa y del Cha, Cha, Cha


Veo en las noticias que la gente se escandaliza porque están privatizando el agua, pero nunca nadie se escandalizó cuando privatizaron la tierra. Pronto será el aire, y el fuego, y el éter, y las estrellas. Pronto todo será del que más tiene, cuando muchos olvidan que realmente el que más tiene es el que desdobla su tiempo a cual riqueza material. Y si hablamos de tiempo como riqueza, ¿será por eso que los conservadores dicen que tenemos que trabajar más horas? ¿Es esa la reforma laboral que promete mayor empleo? Si lo que no hay es empleo, ¿por qué no lo repartimos? Pero si los que lo tienen trabajan más horas, ¿qué clase de reparto será ese? Para que salgan las cuentas no debemos aumentar la jubilación hasta los setenta años. Me da vértigo esa edad porque casi todo el mundo se muere rondando esa cifra. Deberíamos reducir la jornada de trabajo y ganar un poquito menos y así tener más tiempo para las cosas que nos gustan. Pero claro, para eso deberíamos empezar de cero. Es decir, renegar de las altas hipotecas y dedicar el ochenta por ciento de nuestro trabajo productivo no a pagar las cuatro paredes en las que vivimos sino en disfrutar más de nuestro tiempo y nuestro ocio. Pero resulta que estamos metidos en un buen lío que nadie sabe como remendar. Por eso sale ahora el bueno de Sarkozy, por cierto de ascendencia húngara, diciendo que hay que cerrar las fronteras y abandonar el tratado de Schengen haciendo de Europa, de nuevo Europa, el perfecto chivo expiatorio culpable de todos nuestros males. Que no Sarkozy, que si no fuera por las bonanzas de Europa usted no sería presidente de la República Francesa. Que el problema no es Europa, ni el euro, que el problema somos nosotros, cada uno de nosotros, con nuestras responsabilidades individuales y con nuestras elecciones colectivas. Que Europa necesita visionarios que aporten un nuevo paradigma y legislen con nuevas ideas. Que lo rancio ya no funciona, y es necesario un nuevo camino. Y ese camino pasa, irremediablemente por empezar de cero en casi todo, incluso con el agua, y la tierra, y el aire, el fuego, y el éter, antes de que todo, absolutamente todo, sea de nadie.

Un duro golpe


Hoy era un tiempo sin tiempo. Un día que aparece y desaparece del mapa gregoriano cada cuatro años. Un día extraño en el que arrastraba un duro golpe, no el de firmar la venta de la casa a cambio de la hipoteca, sino porque ayer, mientras hacíamos la mudanza, me di un tortazo contra mis maravillosos cristales blindados y casi me rompo la nariz. Empecé a sangrar muerto de dolor tras el golpetazo y tuve que ir a urgencias a que me dieran algún punto. La cara destrozada. Ese fue el regalo de despedida de la casa. Extraño, muy extraño.

Hoy venían los apoderados del banco para revisar la casa. Se han quedado asombrados por el estado de la misma. Nunca, según comentaban, les habían entregado una casa tan limpia. Les he contestado algo sobre la dignidad y la necesidad de hacer las cosas bien, incluso en los momentos más difíciles.

Cuando he firmado he sentido cierta liberación. Cuando esta noche he llegado a Madrid, lo primero que he mirado es que ya no poseo ninguna hipoteca. Todo ha ido correcto, todo ha ido bien. Ahora ya no tendré que levantarme todas las mañanas pensando en recibos de dos mil euros mensuales. Ahora podré hacer muchas cosas de bien con ese dinero que durante cinco años he ido tirando a un pozo sin fondo. Hoy empieza un día nuevo, hoy empieza una vida nueva.

 

Rescatando libros


Seguimos con la “mudanza”, rescatando todos los libros que podemos y dejando la casa lo más digna que podemos para los nuevos propietarios. En dos días firmamos el contrato de compraventa y estoy apurando hasta el último minuto para intentar hacer de esta situación una experiencia enriquecedora. Siguen las cientos de anécdotas pero por falta de tiempo y de casi todo no puedo relatarlas aún. Cuando encuentre un lugar tranquilo entre tanto lío relataré la crónica de este “viaje” por la vida. No tendrá desperdicio. Siento si aún sigo sin contestar llamadas y mails, pero andamos saturadísimos de trabajo y ya todo es cuestión de horas. La vida sigue… y de momento, con buen humor y entusiasmo, a pesar de.

La última cena


De las más de treinta camas que tenía instaladas en mi casa solo ha quedado una pequeñita. Alguien se tomó la molestia de dejarla en el mismo sitio donde horas antes había una gran cama, mi cama. Estaba hecha con amor y por encima de la almohada, adornada con flores, había una palabra que me ha impactado: determinación.

Cuando los BK hacían los retiros en mi casa solían dejar notitas por todas partes describiendo las virtudes del alma: paciencia, generosidad, humildad, sencillez, aceptación, compasión, entusiasmo, felicidad, amabilidad, esperanza… Ellos han sido los últimos en venir y mi regalo para esta gente bonita era que se llevaran todo lo que quedara de la mudanza. Habían depositado tanto esfuerzo y amor en este proyecto. Lo habían disfrutado tanto. Habían sido tan felices en esta montaña de ángeles…

El día ha estado plagado de cientos de anécdotas. Vendí el último espejo por lo que aún no he podido afeitarme. También un objeto por valor de casi trescientos euros. A la persona que lo compraba se lo dejé por 20 euros. Aún tuvo tiempo de pedirme que le hiciera una rebaja y que se lo dejara por 15. Me pareció todo tan trágico y ridículo, con tanta falta de sensibilidad. No por el precio simbólico que le había puesto al objeto en cuestión, sino por el ánimo ancestral de regatear por algo tan ridículo. Me preguntaba qué podía hacer una persona con esos cinco euros excepto perder su dignidad. ¿En qué se los habrá gastado? Ni siquiera era un objeto de primera necesidad, sino un simple y puro capricho. ¿Ese es el valor del alma, del orgullo humano, de sus miserias? Uno nunca termina de sorprenderse con la raza humana. Hay que ver donde estamos…

Por suerte ese tipo de cosas, de pequeños gestos que tanto me hacen pensar sobre donde nos encontramos, son compensados con otros de calado más positivo. Como ese generoso amigo que ante un precio estipulado ha pagado el doble, o esos otros que ya entrada la noche se han presentado con unos refrescos y unas patatas compartiendo la que ha sido la última “cena” mientras hablábamos y quemábamos en la chimenea cosas peculiares como aquellos calzoncillos que tuve que comprar en Alemania cuando me fui la primera vez con lo puesto o esos viejos calcetines que nunca supe de quién era pero que ahí estaban, compartiendo espacio con los restos. La quema de “gayumbos” en presencia de personalidades ha sido un último acto de rebeldía. ¿A alguien se le ocurriría quemar ropa interior delante del cura, del médico y del alcalde del pueblo para calentar el vacío de una estancia tan llena? Pero esos no eran “gayumbos” cualesquiera y merecían una quema digna. Cena humilde pero plagada de simbolismo. Alguien incluso notó que el sillón que quedaba y donde estaban sentados fue aquel tan famoso sillón que rescaté de un basurero a modo de protesta ecológica. Ahí seguía, adornado con un hermoso mantón comprado en Calcuta que decoraba felizmente su azul escarlata. La pobreza dela Indiaadornando la pobreza de Occidente. Qué gran lección la de hoy… ¿Pero quién mira hoy día los detalles, los pequeños gestos? La selecta aristocracia que algún día deambuló por estas cuatro luminosas paredes jamás pensaría que la última cena sería humilde, pero digna.

Así han sido las anécdotas del día y de la noche. Ya no queda nada en casa excepto la mesa de escritorio y la silla, las alfombras de los perros que intuyen que algo gordo, algo que se escapa a sus consciencias está pasando y algunos restos de cenizas de la chimenea que aún desprende calor.

El resultado de la venta de todo, absolutamente todo lo que había en esta casa no ha llegado a dos mil euros. Justo lo que pagaba al mes por esta casa. Qué ridículo. Vender media vida por un mes de hipoteca. Pero no importa, ese es el justo valor de las cosas. En la otra vida, cuando todos vayamos, nada de lo que poseemos podremos llevar, excepto esa cómica imagen de quema irreverente de “gayumbos” en la última cena. Un último guiño cósmico a esta singular historia.

A pesar de todo, me siento satisfecho y feliz porque sé que alcanzaremos estas alturas para seguir adelante… Y esta vez a lo Juan Salvador Gaviota, libre de todo equipaje…

Algunas cosas que aún quedan por vender…


Estimados amigos,

adjunto detalle de cosas que aún quedan por vender por si alguien aún está interesado. La venta de cosas a precio de saldo ha tenido cierto éxito. Una experiencia llena de anécdotas que algún día tendré que relatar con sumo detalle…

Un abrazo sentido

 

RENAULT LAGUNA SEMINUEVO ’05 90 MIL           KMS  25.000 €  5.500 €
MESA COMEDOR GRANDE DISEÑO  2.000 €  250 €
PARAPENTE SEMINUEVO. POCOS VUELOS  3.500 €  1.500 €

Ayuda con la “mudanza”


Estoy recibiendo muchas llamadas y cartas de amigos que desean ayudarme de alguna forma. No sé como canalizar toda esta energía de buena voluntad, pero se me ha ocurrido que como tengo que trasladar miles de libros del almacén de mi casa hacia otro lugar, quizás podáis ayudarme a aligerar ese peso comprando algún lote de libros.
He preparado un link con lotes de cinco libros a 33 euros.
Los lotes incluyen:

La escritura del No (un libro histórico de Séneca donde yo mismo escribí algunos artículos con pseudónimo).
Barco de Papel en Clave de La (un libro de poesía ilustrada de nuestra colaboradora y amiga Julia Carú).
La Montaña de los Ángeles (este libro es un hermoso recuerdo de este lugar tan mágico que tanto me ha dado).
El Misterioso Templo de Salomón (un clásico de Séneca que dio mucho que hablar).
Un quinto libro a elegir, siempre que queden existencias.

Podéis hacer la compra por tarjeta de crédito, paypal o transferencia a la siguiente cuenta:

TRIODOS BANK: 1491 0001 25 0010007597

GRACIAS DE CORAZÓN POR TODO VUESTRO APOYO…

En tránsito


Se acaban de ir las últimas personas. Se han llevado el frigorífico nuevo, la vitrocerámica nueva, algún cuadro que compré en un monasterio de Cantabria, algunos recuerdos de la India, la tabla de ejercicios, bicicleta, estanterías recién montadas, ordenadores que han levantado una empresa, algunas cosas que solo de pensarlo se me revuelve todo no sólo por el cúmulo de recuerdos, sino por el cúmulo de energías que se van con ellas. Cuando he visto de noche como la nevera hacía un nuevo viaje cargada en un gran todoterreno he sentido algo extraño. Realmente no estoy apegado a las cosas, pero este proceso de total desapego, de pérdida de casa, de hogar, de recuerdos, de vivencias y de magia acumulada tiene sin duda un algo que trasciende de forma increíble.
Hoy recibía casi dos mil visitas en el blog. Tenía en la cuenta de correo cientos de mails interesándose por alguna cafetera o alguna silla o alguna estantería. Me hubiera gustado tener todas esas ciento de cafeteras y estanterías que solicitaban y regalarlas una a una mirando a los ojos de quien las necesita. Como si fuera una ofrenda, como si fuera un trozo de alma que se despega y se comparte. Ahora puedo entender cuando hay un huracán y se pierde todo. Es una sensación extraña que me ha hecho recordar esa frase de Krishnamurti que dice eso de que cuando estamos libres de temor hacemos exactamente lo que deseamos. Solo somos libres si arriesgamos, no podemos ser esclavos de nuestros apegos y nuestros miedos. El coraje y la fortaleza de estos días han sido la enseñanza de esta prueba. Pero también la intuición de que todo esto era necesario.
Me ha sorprendido el pequeño terremoto que se ha originado en este apacible pueblo. Ha venido mucha gente interesándose por lo que ha pasado, dándome su apoyo. El teléfono no ha parado de sonar. No he podido contestar todas las llamadas entre visitas continuas. Así que desde aquí os doy mil gracias por vuestro interés y preocupación y sintiéndome realmente afortunado y rico por dentro, que es lo mejor que le puede pasar a un ser humano.
Por cierto, ¿qué podemos hacer con estos dos grandes amigos que han vivido esta experiencia desde su perspectiva? Estos perros que estaban abandonados han vivido como reyes estos últimos meses… ¿alguien desea cuidar de dos increíbles criaturas cariñosas y agradecidas?

VENTA DE TROZOS DE VIDA


El día 28 de este mes tengo que abandonar la casa. Todo ha ido muy rápido y la compra-venta con el banco se firma en una semana. Me urge vender todo lo que tengo porque prefiero ir ligero de equipaje. Os invito a que participéis en esta subasta de trozos de mi vida. Gracias de corazón. Un abrazo.

Todo aquello que queráis comprar podéis hacer el ingreso en la siguiente cuenta:

TRIODOS BANK: 1491 0001 25 0010007597

ARTÍCULO PRECIO PRECIO DE VENTA
TOYOTA PRIUS ’05  28.000 €  4.500 €
RENAULT LAGUNA ’05  25.000 €  5.500 €
ORDENADORES MAC 2  500 €  150 €
BICICLETA 2  600 €  75 €
LITERAS 6  130 €  60 €
MESA COMEDOR PEQUEÑA  100 €  50 €
MESA COMEDOR GRANDE  2.000 €  250 €
MESA COCINA  100 €  50 €
LIBRERÍA GRANDE 2  160 €  80 €
LIBRERÍA MEDIANA 2  130 €  70 €
LIBRERÍA MADERA GRANDE  260 €  100 €
LIBRERÍA MADERA PEQUEÑA  150 €  50 €
CHIMENEA  600 €  300 €
SILLAS OFICINA 30  50 €  25 €
MESAS OFICINA  60 €  20 €
CÓMODA 2  200 €  75 €
COLCHONES 30  100 €  50 €
MESITAS 2  100 €  50 €
LAVADORA  500 €  100 €
LAVAVAJILLAS  500 €  150 €
NEVERA NUEVA 2 MESES  500 €  250 €
VITROCERÁMICA INDUCCIÓN  500 €  200 €
CAFETERA NUEVA 2 MESES  90 €  30 €
ZAPATERO  50 €  20 €
ARMARIOS 2  100 €  50 €
CALENTADORES AGUA 3  200 €  100 €
15 LOTE JUEGO SIN ESTRENAR CAMA 90  200 €  100 €
MESA DE EJERCICIOS  100 €  30 €
ESPEJOS  100 €  30 €
PARAPENTE  3.500 €  1.500 €
MECEDORAS 3  60 €  30 €
TODO EL LOTE € 13.000

Simplificando la vida


Hay cinco millones de personas en España que desde hace unos meses están aprendiendo a simplificar la vida.

Hasta hace poco tiempo tenían hasta cuatro televisores de plasma en la casa: uno en el salón, otro en la cocina, en las habitaciones y hasta en los lavabos.

Han simplificado tanto la vida que toda la ropa de moda que compraban cada semana la están donando a Cáritas, porque ya no la necesitan, porque ya no tienen esos inmensos armarios donde guardarla.

Y ya no tienen dos o tres coches en el núcleo familiar. Ya no pueden usarlo para ir al trabajo. Ni siquiera pueden pagar sus seguros. Así que un gasto menos, y de paso, menos contaminación para el planeta.

Están simplificando tanto la vida que ya no comen todos los días en caros restaurantes. Ahora lo hacen en familia. Comen guisos de habichuelas, de garbanzos, de lentejas, y resulta divertido, y sobre todo, familiar, compartir ese tiempo juntos.

Y ya no viven en casas grandes. Ahora, en vez de pagar mil o dos mil euros de hipoteca, pagan cuatrocientos euros de alquiler, lo que ayuda a sostener la economía.

Ahora todos parecen tener menos dependencia hacia lo superficial, hacia lo material y les permite pasar más tiempo reflexionando sobre las cosas verdaderamente esenciales, importantes. La familia, el hogar, los amigos… ¿Qué pasó con las necesidades del alma? ¿Quién las atiende ahora? ¿Quién podrá ahora comprar el amor, la compañía y la amistad con dinero? Quizás algo revolucionario esté pasando. Quizás la vida nos esté dando una nueva oportunidad para abrazar el sentido de las cosas verdaderas.

(Foto: Paseando por palacio hace unos días).

¿Dónde están los Think Tank?


Ayer leía el informe que todos los años realiza la Universidad de Pennsylvania titulado: “THE GLOBAL GO TO THINK TANKS REPORT”. Veía en sus datos que existen más de 6.500 en todo el mundo. Think Tank, comités de sabios, comité de expertos, institutos de investigación, laboratorios de ideas, centros de pensamientos… Pero, ¿dónde están realmente? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican últimamente?

En Davos, llegados en limusinas y helicópteros reclaman una gran transformación. La refundación del capitalismo, del sistema. No es algo idílico, es algo que afecta a sus billeteras, y por eso lo reclaman. Ven como sus limusinas cada vez son más pequeñas y sus helicópteros cada vez más menudos. Y eso, para ellos, es un indicador importante.

Pero hay otros datos y otras gentes que reclaman la refundación del mundo. Los indicadores están ahí: más de cien mil empresas han cerrado en los últimos tres años y ya tenemos más de cinco millones de parados tan sólo en España. ¿Qué será lo próximo?

¿Y qué dicen los pensadores? Nada. No hay ideas, no ven salidas ni alternativas. Tienen miedo a ese oscuro espectro que recorrió Europa en siglos pasados y que parece reproducir inquietantes miedos y fantasmas.

¿Por qué no dicen nada? Porque aceptar el fracaso del capitalismo y su disimulado estado del bienestar sin una alternativa clara y definida es aceptar el fracaso como humanidad y la ciega marcha en la que nos encontramos.

¿Qué pueden hacer mientras tanto esos cinco millones de parados? Se pueden organizar y practicar el apoyo mutuo. Ayer lo hacíamos en las calles de Madrid. Un café, una libreta y un bolígrafo fueron suficientes para encarar el futuro con fuerza y voluntad. Un derrame de ideas y soluciones para seguir adelante, para apuntalar con valentía el destino que viene. Mientras todo se desmorona a nuestro alrededor, mientras el Titanic capitalista se derrumba desde sus propios cimientos por no poder aguantar más el peso de toda su carga, algunos empiezan a escarbar túneles de salida hacia el Nuevo Mundo. Y ese nuevo mundo será diferente. Será solidario. Será respetuoso. Será sencillo. Será humano… o no será… En esta Edad Oscura hace falta Luz, más Luz… ¿donde están los iluminados?

Pan para hoy, sed de justicia


Leía la crónica del Financial Times sobre lo que ocurre en España con el juez Garzón y sentía cierta vergüenza ajena y propia con todo lo que se está cociendo en nuestro país. Un país en el que la corrupción política es tal y está tan bien gestada que nadie se quiere dar cuenta, quizás porque todos participan voluntaria o involuntariamente de la misma. Desde el alcalde de turno que de forma descarada enchufa a los suyos hasta el concejal que se sube el sueldo en plena crisis. Y lo hacen en nuestras caras sin que nadie diga nada, o quien lo dice lo haga con la boca pequeña porque quizás luego ellos puedan hacer lo mismo.

Hoy tenía una cédula de citación de un juzgado por una pequeña deuda contraída hace un año (por cierto con faltas, en plural, de ortografía). En enero pagué la mitad de la misma y la previsión era pagar el resto en abril. Pero el Sistema parece que tiene prisa por cobrar, no vaya a que sus políticos y amiguitos se queden sin sueldo y sin tramas Gürtel. Moralmente no deseo participar en un sistema injusto. No lo hice hace diez años, cuando estuve cuatro años en caza y captura por insumiso al servicio militar y no lo he hecho ahora.

A cambio, he cogido los trajes comprados en Hong Kong, en Ginebra, en Paris, en la Castellana madrileña, todos esos recuerdos de aquellos días cuando vivía en Palacio, más de doce trajes valorados en más de doce mil euros y los he donado a Cáritas. El párroco no entendía mucho esa donación solo en apariencia valiosa. Pero seguro que los pobres del pueblo, cuando vayan a bautizar a sus hijos a la parroquia, podrán por lo menos presumir de traje. Algo les subirá la dignidad y las ganas con ello de seguir luchando.

Esto me recordaba cuando trabajaba en uno de los barrios más pobres de Barcelona como asistente social y era el encargado de atender a unos y otros. Drogadictos, prostitutas, desahuciados, sin techo, vagabundos, delincuentes, enfermos sin recursos, familias con problemas… Había siempre mucho trabajo y procuraba que todos se llevaran algo. Ropa, dinero, bolsas de alimentos, alguna factura de la luz pagada, asesoramiento, y muchas veces, simplemente calor humano que transmitía con un sentido abrazo. Me gustaba ese trabajo, escuchar desde el alma y poder ayudar es siempre hermoso. Pronto se corrió la voz y recuerdo que a la segunda semana, para disgusto de la institución donde trabajaba, había colas y colas para hablar con el nuevo asistente social. La Cruz Roja tuvo que esforzarse en donar más toneladas de alimentos. Pensaba que en los almacenes no harían mucho y sí en los estómagos de aquellos hambrientos.

Ahora ya no alimento sus cuerpos, pero sigo con el empeño de alimentar sus almas… Y sigo con el empeño de no participar en una sociedad corrompida y amoral en la medida de lo posible. Y la medida siempre será la acción, y no la palabra fácil y la hipocresía de la que estamos rodeados…

Al regresar de Cáritas, me paré en el supermecado. Compré dos barras de pan y una botella de agua. Dicen que no solo de pan vive el hombre, así que hoy seguiré leyendo a Cioran.

Dación en pago


 

Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da Gloriam

Construir, conservar, destruir. Así fluyen las tres principales fuerzas de la vida. Con 38 años lo he experimentado ya varias veces. Y hoy tocaba una decisión dura para el ego, para la personalidad que siempre desea crecer y conservar. Tocaba la renuncia.

En un cálculo aproximado, la renuncia consiste en perder más de 275 mil euros en recursos propios, es decir, todos los ahorros de esta vida, al menos los que había traído desde Barcelona y toda la inversión que en estos cinco años había hecho en este lugar.

Esa, más un crédito de algo más de 300 mil euros era la riqueza que había invertido en una casa que hoy he abandonado. He tardado dos años de profunda reflexión y lucha interior en tomar la decisión. Y lo he hecho con cierta dignidad, sin deber ninguna letra al banco, teniendo la hipoteca al día, alejado de las penurias y los desvelos de años pasados. Con la cabeza alta y el paso firme. Borrón y cuenta nueva. Volver a empezar, volver a nacer.

Técnicamente lo llaman dación en pago. Consiste en renunciar a la propiedad a cambio de la deuda contraída con la misma. En mi caso es renunciar a una propiedad en la que he invertido más de 575 mil euros a cambio de una deuda de 300 mil.

Pero esto tan solo son números. En estos cinco años de luchas continuas, de emociones, de lágrimas, de sueños y pesadillas, ha habido un desgaste considerable. Pero sobre todo, ha habido un aprendizaje increíble.

Por eso, ahora que las cosas iban bien, he decidido dar el paso. Ahora me siento con fuerza para volver a empezar de nuevo. ¿Dónde? ¿Con quién? El vasto océano de la experiencia se abre de nuevo ante mí. Y cierta emoción interna recorre mis adentros. He tardado dos años en desapegarme definitivamente. Lo de hoy tan sólo era un acto simbólico, un trámite necesario. Una firma en un papel con el que renunciaba a todas mis propiedades en la tierra. Ahora, libre, solo me queda conquistar el cielo.

La crisis y la clase chupóptera


A raíz de un interesante artículo enviado por J. Tamames titulado “La epidemia del miedo”, reflexionaba sobre la crisis y sus promotores más directos.

Aún hay voces anacrónicas y miopes que culpan de todos los males económicos a algo tan arquetípico como el euro. Voces que se alzan con ese “ya lo decía yo” o ese otro amenazante “ya lo advertí”. Son las voces del miedo, del rencor, de la desidia, pero sobre todo, de la falta de miras del momento histórico en el que nos hallamos. El euro no es el problema de la crisis, sino el despilfarro de estados-naciones incapaces de romper con un modelo obsoleto en el que se dilapida el dinero en mantener una casta de poderes que viven como parásitos de la clase trabajadora y que chupa, mediante impuestos y otros parabienes, toda la sangre vital de la misma. Si tuviera que eliminar de un plumazo esa sangría de chupópteros del Estado empezaría de esta manera:

 

Eliminaría el Senado (55.143.210 € )

Eliminaría las Diputaciones (23.652.930.330 €)

Eliminaría los Gobiernos Autonómicos (243.000.000 €)

Eliminaría nuestro ejército, integrándolo de forma profesional en la unión Europea (6.868.000.000 €)

Eliminaría las embajadas, integrándolas en embajadas de la Unión Europea(4.489.138.450 €)

Eliminaría la monarquía (8.434.280 €).

Eliminaría las ayudas ala Iglesia haciendo un estado totalmente laico (3.000.000.000€).

Eliminaría las ayudas a los partidos políticos, patronal y sindicatos (3.000.000.000€).

Nacionalizaría la banca, reduciendo las desorbitadas primas de sus gestores (10.542.000.000€ en beneficios).

Con la suma de toda esta plaga innecesaria, eliminaría de un plumazo y en un año todo el déficit acumulado del Estado. ¿Y qué podríamos hacer en los siguientes? Creo que vivir mejor, mucho mejor, sin angustias, sin déficit, sin personas desahuciadas por no poder pagar la hipoteca, con empresas competitivas gracias a un buen acceso al crédito común, con administraciones más competentes y ágiles que delegarían en sus ciudadanos todo el poder. Si además, todo estos beneficios los dedicáramos al bienestar de los ciudadanos, decrecería la partida de seguridad ciudadana e instituciones penitenciarias, que se llevan la friolera de 8.400 millones de euros.

Solo un dato anecdótico para darnos cuenta de donde estamos. En cultura dedicamos el año pasado 839 millones de euros. Solo el ministerio dela Presidencia, que no se sabe muy bien qué es y qué hace: 2.755 millones de euros o los Gastos variables de diversos ministerios: 2.132 millones de euros. Otro caso apabullante lo vemos en Cataluña. Se está reduciendo gastos por todas partes, especialmente en sanidad y educación, excepto el sueldo de su presidente, que es el mayor sueldo de cualquier político español. De vergüenza.

La Deuda y el afán de cada día


Llevo tiempo pensando sobre la deuda, la propia, la del país, la del mundo. Hace seis años entendí que andábamos caminando en una macabra senda y decidí romper con eso que en el librito “Creando Utopías” llamé “estructura”. Desde Escocia intentaba comprender porqué, siendo tan claro el camino al que abandonar, volví de nuevo, casi de forma automática, a caminar por sus sendas. La claridad era meridiana: vender todo lo que teníamos, pagar todas las deudas acumuladas y volver a empezar desde el esfuerzo diario y el afán de cada día, sin crear más deuda. Lo hicimos, al menos durante un tiempo. Vivíamos el “hoy” con plenitud y sin agobios. Confiando y abandonándonos a nuestros sueños, con nuestras manos trabajando en lo que deseábamos, sin preocupaciones estériles, siendo fieles a nuestros ideales y anhelos. Teníamos muy presente ese potente mantra cristiano que sentíamos con fuerza en medio de ese mar de incertidumbre aparente: “no andéis agobiados por el día de mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. Le basta ya a cada día su propia preocupación”.
En las páginas finales del librito en cuestión decía algo así: “Podría desnudarme a mí mismo, como ahora hago, en alegría, y compartir con el otro este atisbo de vigilia. Sólo así me aseguro que cuando vuelva a caer en la red, alguien que haya podido leer estas palabras pueda de nuevo zarandearme, sacudirme, agitarme y recordarme aquello de volver a respirar con cierta urgencia, fuera y lejos del ensueño”.
La solución, mucho antes de que estallara la crisis, la daba de forma clara, rotunda y directa: “La distribución inteligente de las formas debe alinearnos con el propósito de nuestro más profundo interior y hacer explotar de una vez por todas la más increíble de las revoluciones”.
No podemos seguir creciendo desmesuradamente. No podemos seguir alineados a la competencia despreciando la cooperación, la generosidad y los altos valores que nos distinguen como raza humana. Esta crisis debería desprendernos de nuestros instintos animales de supervivencia competitiva para adentrarnos en la profunda vivencia del compartir, del mostrar ese apoyo mutuo que tanto observamos en la naturaleza más elevada.
No podemos seguir acumulando deuda y generando deuda. Debemos estar en paz con nosotros mismos, con el otro y con el entorno. Y comprender que la única riqueza posible es vivir el día a día con plenitud y sin agobios.
Deus meus es tu, in manibus tuis sortes meae: Tú eres mi Dios y en tus manos están mis días.

¿Volver a las cavernas?


Estimado M,

Y ya puestos a volver a las cavernas, ¿por qué no volvemos al maravedí o al real o al óbolo o al ochentín o a la onza? Quién mira al pasado atrae al pasado y deja poco margen para imaginar un futuro diferente y mejor. La peseta, además de tener un nombre hortera y trasnochado es igual en Bilbao, Barcelona, Cáceres o Linares y no pasa nada, aunque en Linares cuando tomes una cerveza te regalen por un euro una tapa y en Barcelona la tapa y la cerveza te cuesten seis euros. Lo mismo pasa en Europa, pero echamos la culpa al Euro porque es más fácil y más tangible que echársela a nosotros mismos, a nuestra avaricia por acumular y endeudarnos y vivir a tutti pleni a costa de los créditos que ya no podemos pagar…

La parcela donde vivo ahora me costó cien mil euros que pagué con mis ahorros-especulativos-inmobiliarios que traía de Barcelona. Ahora por poco menos compras una calle más arriba cuatro parcelas igual de grandes y mucho mejor acondicionadas. Cuando llegué de Barcelona tenía doscientos mil euros de ahorro y cinco años más tarde tengo una deuda de cuatrocientos mil euros. No sé si la culpa la tiene el euro o no, pero joder qué ganas tengo de vender y comprar de nuevo y volver a empezar y esperar tranquilo a que pase todo esto… El problema es que ahora no puedo… antes sí… El problema no es del euro, sino de esa manía nuestra de crecer sin equilibrio, sin mesura, sin orden. La naturaleza crece en cierta armonía, el hombre, lo humano, ha roto ese ciclo vital donde lo moderado, la justa mesura, es causa y efecto de un plan mayor.

un abrazo…

(Foto: Pintando la entrada de la casa para que esté bonita para el encuentro del fin de semana. Contestaba así a un artículo sobre la “necesaria” vuelta a la peseta para resolver nuestros males económicos. Lo que hay que hacer es volver a la sensatez, y no a la peseta. En todo caso, promover la Moneda Única Mundial o MUM)

Supresión de Diputaciones y Senado


La propuesta es clara y simple: reducción del Estado a partir del exceso de cargos públicos y políticos. Reducción, por tanto, de organismos que duplican competencias, como por el ejemplo las Diputaciones y el Senado.

¿Por qué? Porque estamos en crisis y hay que recortar. ¿Dónde? ¿En educación y sanidad? No, en cargos públicos y políticos, en embajadas, en diputaciones, en senados, en estructuras políticas, en ese exceso de instituciones que durante años de bonanza hemos creado y mantenido y que ahora resultan ser innecesarias.

La casta política se está convirtiendo en un estamento social con un exceso de privilegios insostenibles. Esos excesos los pagamos todos con nuestros impuestos. Es hora de recortar esos privilegios y es hora de que los políticos se conviertan en servidores de lo público. Y si no, si desean seguir en sus posturas absolutistas, pues habrá que montarles otra revolución francesa, como se les hizo a los absolutistas del antiguo régimen.

La rabia europea


Hace un tiempo una amiga me decía que tenía rabia. Al principio pensé que no, que no podía ser porque llevaba ya casi dos semanas tranquilo, relajado, destensionado, intentando llevar una vida calma. Pero a medida que avanzábamos en la conversación, veía que sus ataques hacia mi persona iban creciendo. Al final de la conversación, resulta que había crecido mi grado de rabia y que me había dejado llevar por las palabras de mi amiga. Es como si estuvieras nueve meses de parto soportando ataques continuos, desprecios, comportamientos déspotas, egoísmos, indiferencias, y luego, un día, saltaras por los aires y alguien te dijera escrupulosamente: “lo ves, tenías rabia”… Pues claro que tenía rabia, cuando tocas la dignidad humana, sea en el grado que sea, como mínimo surge cierta rabia… Recuerdo un día que alguien se pasó hora a hora humillándome desde el amanecer hasta el anochecer… Cuanto más me gritaba, más intentaba estar en silencio, soportando el dolor de la humillación. Así durante un día entero hasta que, llegada la noche y ya sin fuerzas para seguir aguantando más ofensas, cogí mis cosas y me marché. “Lo ves, tenías rabia”… Claro que tenía rabia…

Algo así ocurre en Europa estos días, especialmente en Inglaterra, donde la rabia acumulada ha saltado por los aires. Hace algunos años lo advertí. Cuando las cosas vayan a peor, saltará todo por los aires porque la rabia se acumula en una atmósfera invisible pero real. Por eso no me extraña nada que la revolución árabe saltara por los aires, y que lo mismo ocurra, y con más crudeza, en los países Occidentales si las cosas siguen a peor. Lo de Inglaterra solo es un aviso para navegantes. El otro día, Javier Pove, un futbolista profesional indignado que colgaba las botas por coherencia existencial decía textualmente: “En vez de tanto 15-M y tanta hostia, lo que hay que hacer es ir a los bancos y quemarlos, cortar cabezas. La suerte de esta parte del mundo es la desgracia del resto”.

Los gobiernos, en vez de buscar las causas originales de tanta rabia e ira, se limitan, en una posición déspota y desmedida a decir eso de: “lo ves, tenías rabia”…
Siguiendo la hipocresía de los titulares de prensa, hoy me ha llamado la atención uno que decía así: “la bolsa rebota con fuerza y corta su peor racha”… La noticia, interpretada con cierta malicia venía a decir algo así: “lo veis, ya ha pasado lo peor, estemos tranquilos y sigamos con nuestras vidas que la bolsa ha subido tres puntos…” La verdad es que a veces da rabia ver como nos engañan… o mejor dicho, como nos toman el pelo… Pues sigamos así de inconscientes… Sigamos acumulando rabia… Y al final, alguien dirá: “lo veis, tenían rabia”…

El Señor del Mundo


Hay farsantes que se dedican a eliminar la luz de la vida de los hombres. El reino de la oscuridad, el reino de la ignorancia y la miopía donde todos hemos vivido anclados en estos últimos años parece tener los días contados. Y digo parece porque de nuevo los datos vuelven a ser alarmantes. La sociedad privada sigue asfixiada por las deudas. La sociedad pública también, y las fórmulas magistrales para salir de la crisis siguen siendo las mismas antagónicas de siempre: estimular el consumo privado a costa de la austeridad pública, cosa imposible porque lo segundo va intrínsicamente ligado a lo primero. Si no hay inversión pública no se crean puestos de trabajo y por lo tanto no se estimula el consumo. Y de nuevo la errante y caduca fórmula del crecimiento: hay que crecer a toda costa, olvidando las leyes naturales en las que los organismos no crecen eternamente, sino que, además de menguar su capacidad vital, inevitablemente mueren. ¿Estamos pues ante la muerte inevitable de un sistema, de una organización social que ya no sirve y tiene sus días contados?

El imperio de las ideas parece inservible. La luz de la verdad parece ajena al mundo en el que vivimos. El Señor del Mundo tiembla ante lo que se avecina, asustado y temeroso de perder su reinado. Los mercados están agotados, la sangre-dinero no circula. La asfixia se generaliza y el moribundo reclama un buen entierro. El contrato social se rompe en cuanto los gobiernos amenazan la integridad física de los individuos, como está pasando en los países árabes y quizás pronto en los países Occidentales. Los ciudadanos, sin casa y sin trabajo, se ven obligados a salir a la calle y reclamar un cambio. ¿Pero qué cambio es posible cuando los gobiernos del mundo se ven incapacitados para buscar soluciones? Deuda, tipos de interés, mercado, inflación y oscuridad. ¿Cómo salir de este atolladero?

Sólo sería posible con un reset colectivo. Con un stop global donde pudiera redefinirse un nuevo modelo, una nueva forma de organización. Esto solo sería posible garantizando dos cosas básicas a los individuos: trabajo y vivienda. Pero, ¿cómo es esto posible cuando las viviendas están en manos de los bancos y el trabajo en manos de las empresas que además dependen de los créditos de los bancos para seguir su actividad? Da escalofríos pensar que nuestras vidas están hipotecadas hasta tal punto que lo único que nos queda sea seguir pagando deuda de por vida o renunciar a todo y volver a empezar en otro tipo de organización social. Si el trabajo y la vivienda en último término está en manos de los bancos, el Señor del Mundo tiene un problema grave.

Hay evidencias claras de que el modelo ha fracasado y está agotado. Si Occidente deja de consumir, los países emergentes como India y China dejarán de producir y por lo tanto dejarán de comprar deuda a los países consumidores. Así se cerrará el círculo vicioso y la crisis será global en pocos años. Una nueva catástrofe como la de Japón podría sumir al mundo en al menos dos décadas más de tinieblas. Eso supondría tres generaciones perdidas sin capacidad de reacción ante los retos del futuro. Pero no hay retos del futuro si no hay futuro…

Así que toca vencer al Señor del Mundo, derrotarlo y volver a empezar… Cada uno con su responsabilidad individual y colectiva… Cada uno apostando valientemente por una vida singular, diferente, única y auténtica… Toca mirar de frente al Señor del Mundo para llenarlo de luz… y que la oscuridad de la ignorancia sea arrojada para siempre de este planeta…

El Estado de la Nación


La nación está mal. El Estado está mal. Los políticos están mal. Los ciudadanos están mal. El perro de mi vecina está mal porque antes le compraban comida de más calidad. El mundo está mal. Cientos de conflictos armados, miles de muertos, terremotos, hambrunas, enfermedades mortales…

O quizás no esté mal. Quizás siempre fue así y nuestra mente selecciona solo los buenos tiempos. Quizás hubo otras crisis donde la nación estaba mal, y el Estado, y los políticos, y los ciudadanos, y el perro de mi vecina y el mundo…

Decía un amigo que nuestros cuerpos y nuestras mentes estaban programados para vivir entre unos treinta y cuarenta años, y que más allá de eso, todo era un extra algo penoso donde la decadencia parece inevitable. Y que cuando traspasas la barrera de los cuarenta viene esa famosa crisis donde ya nada tiene sentido excepto la espera y el ir tirando como se pueda. ¿Ocurrirá lo mismo con las naciones? ¿Y con el mundo? ¿Habremos sobrepasado ya la edad programada molecular y socialmente?

Viendo lo mal que está el perro de mi vecina, cualquier cosa es posible, pensable e imaginable.

 

Pienso, luego existo, dijo el pueblo


Ese quizás fue el fundamento que minó las mentes de filósofos y pensadores que en el siglo XVIII empezaron a cuestionar las bases divinas de las monarquías reinantes. El pueblo, ante la indignación y la humillación constante de ese antiguo régimen, debió contaminarse de esos pensamientos ilustrados que pretendían cuestionar todo el orden establecido hasta ese momento. Fue así como el 14 de julio de 1789 un pueblo indignado y humillado tomó por la fuerza la Bastilla, dando comienzo a un tiempo de cambios políticos y económicos de esencial importancia para nuestra historia.

¿Estamos viviendo estos días de nuevo el desplome de un antiguo régimen? Lo cierto es que el pueblo, la gente, el ciudadano, está despertando y pensando, y de paso, está reclamando su derecho a existir. Así lo estamos viviendo estos días en primera persona. Mientras que en Madrid se impedía el desahucio de una familia en el barrio de Tetuán, en Barcelona los diputados tenían que entrar al Parlament en helicópteros o furgones blindados de la policía. Una imagen como mínimo patética. No es el argumento de una película, sino hechos que están ocurriendo en estos momentos y que tienen que ver con datos alarmantes, datos que de seguir así, se convertirán en argumentos para una película de terror o para, quién sabe, una verdadera nueva revolución.

El prólogo de todo ocurrió en 2008, cuando el gobierno socialista creyó que lo oportuno ante una crisis económica era ayudar a la banca. La cifra no estuvo nada mal: más de 40 mil millones de euros más aval de créditos. Sólo un dato demagógico: esta inyección de liquidez supuso unas 31 veces lo que la Administración General del Estado se gastó ese año en vivienda (1.607 millones).

En 2009, cosas de la vida, la banca tuvo unos beneficios, y hablamos de beneficios, de 32 mil millones de euros.  Mientras eso ocurría, Mariano Rajoy decía que estaba bien que el Estado corriera con todos los gastos. Olvidando, claro, que el Estado somos todos, y que el Tesoro está compuesto también por los impuestos que esa familia desahuciada del barrio de Tetuán ha pagado religiosamente hasta que han podido.

Siguiendo con la película, resulta que todos los españoles hemos ayudado con nuestro dinero a los bancos, los cuales, ahora, como moneda de cambio y gesto de generosidad social, expulsan en el primer trimestre de este año a más de 15.450 familias de sus hogares, y digo hogares, ahora desahuciados.  Esto supone más de 200 mil familias desahuciadas desde que empezó la crisis, y digo 200 mil familias, por si alguien piensa que este no es un dato preocupante. Respuesta del gobierno: subimos los impuestos y sangramos aún más al ciudadano medio. Luz, gasolina por las nubes, IVA… insoportable…

Por eso decía, quedándose ya corta la expresión, de que el español medio no se siente indignado, sino humillado. Y ante eso, ¿por qué se extraña el político de turno, entre ellos el señor Artur Mas, de que la gente cerque el Parlament? ¿No pasó algo parecido con la Bastilla? ¿No son ahora los Parlamentos los nuevos símbolos del absolutismo político?

La anécdota más divertida, si me permiten algo de humor en esta macabra historia, ha sido ver a algunos parlamentarios entrar en el Parlament en furgones de la policía… ¿No deberían haber girado directamente no hacia el Parlament sino hacia ese otro lugar donde los desahuciados pasan la noche? ¿O quizás haciendo compañía a otro tipo de malhechores no tan de guante blanco?

Surrealista el panorama… indignación, humillación… cabreo… ¿qué será lo próximo? Lo próximo será ver como los políticos no se enteran de lo que está pasando y tienen afirmaciones como la de Rajoy diciendo eso de que los “demócratas no pueden amparar lo que está pasando”. ¿Qué ha querido decir con eso? ¿Qué está llamando a los indignados, a los humillados, al pueblo, a la gente? Seguramente los asaltantes de la Bastilla estaban cometiendo un acto antidemocrático, o como mínimo, no legal en aquella época. Pero quizás fue necesario… y quizás sea necesario ver a los políticos entrar en los parlamentos en furgones de la policía… Y por favor, que sea en furgones, no en helicópteros que sale más caro…

 

Las grietas del Sistema


 

Esta mañana estaba en casa de Jorge tratando el libro que estamos preparando sobre la Spanish Revolution. Al final de la reunión nos dimos cuenta del ingente trabajo que aún teníamos por delante, ya que el proyecto parece ambicioso en cuanto a criterio y objetivos. Sentíamos cierta preocupación ya no por el rumbo que ésta peculiar revolución está tomando, sino por las también peculiares soluciones que podrían darse a la peculiar crisis que nos está azotando. Sin duda, el Sistema y sus bases están caducas y obsoletas. Pero, ¿cómo enmendar algo que sostiene a toda una cultura y una civilización? La historia nos demuestra que los grandes imperios siempre terminan extinguiéndose por pequeñas grietas que se empiezan a abrir en la degeneración cultural y que mancilla poco a poco todas sus bases. Quizás lo que está pasando ahora no sea más que el comienzo de ese declive, de ese caer poco a poco que terminará, nadie sabe como, con el fin de una era.

Y la nueva era que algunos pregonan desde posturas optimistas y esperanzadoras tendrá que nacer, principalmente, de una educación basada en nuevos valores, en nuevas ideas, en nuevas formas de administrar el poder y el talento. La verticalidad del viejo sistema dará paso a un trato más horizontal gracias a las nuevas tecnologías. La educación estará más próxima a los contenidos que tienen contacto con la realidad, no sólo histórica y presente, sino a la realidad futura.

Pero siendo pragmáticos, en este “sálvese quién pueda” en el que parece que estamos inmersos, sólo habrá posibilidad de éxito en un estado de consciencia colectiva que asuma la solidaridad como responsabilidad y el cambio como eje necesario para salvaguardar lo bueno y eliminar lo obsoleto y caduco. Siendo revolucionariamente pragmáticos, debemos intentar estar alertas y no perder en una carrera loca el sentido de las cosas y la existencia. Nadie sabe lo que pasará en los próximos años, pero tendremos que estar preparados para todo cuanto ocurra.

 

Propuestas del 15M


1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:

o   Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.

o   Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.

o   Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.

o   Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.

o   Reducción de los cargos de libre designación.

2. CONTRA EL DESEMPLEO:

o   Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).

o   Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.

o   Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.

o   Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.

o   Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.

3. DERECHO A LA VIVIENDA:

o   Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.

o   Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.

o   Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.

4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:

o   Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.

o   Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.

o   Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.

o   Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.

o   Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.

o   Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.

o   Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.

5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:

o   Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.

o   Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.

o   Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.

o   Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.

o   Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.

6. FISCALIDAD:

o   Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.

o   Eliminación de las SICAV.

o   Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.

o   Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.

o   Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).

7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:

o   No al control de Internet. Abolición de la Ley Sinde.

o   Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.

o   Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.

o   Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.

o   Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.

o   Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.

o   Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.

8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

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ELIMINAR EL SENADO.

NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES y EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO.

LOS GRANDES TEÓRICOS DEL DERECHO INTERNACIONAL Y CONSTITUCIONAL OPINAN QUE ES UNA CÁMARA INNECESARIA, PRESCINDIBLE Y QUE ESTÁ EN EXTINCIÓN, ¿ENTONCES POR QUÉ TENEMOS QUE MANTENER A 260 SENADORES?

DE ESTA FORMA AHORRAREMOS 3.500 MILLONES DE EUROS CADA AÑO.

ELIMINAR LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS “PADRES DE LA PATRIA”.
ELIMINAR A TODOS los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. No es posible que gastemos en esto más que Alemania y el Reino Unido).

Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO (transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y varios), se ahorrarían más de 45.000 millones de Euros y no haría falta tocar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios, como tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.
CON LA MITAD DEL DINERO QUE EL ESTADO SE AHORRARÍA CON ESTAS MEDIDAS,
SE ACABARÍA LA CRISIS EN ESPAÑA

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad, donde nuestra opinión, la de los ciudadanos,  sea lo que gobierne, no una papeleta cada cuatro años y que hagan con ella lo que quieran sin dar cuentas ni explicaciones.

Por el cambio de la ley electoral, y por una democracia participativa de verdad ¡Espabilemos de una vez! ¡No sigamos dormidos y aletargados!

Sol… y buen tiempo….


Acabo de visitar la Puerta del Sol. Estaba repleta de gente. La misma gente de siempre, los mismos que año tras años están en pie de guerra por veinte mil causas. No me ha parecido ver nada diferente a otras manifestaciones. ¿La sociedad civil? Bueno, sí, había curiosos que paseaban para ver lo que parecía una revuelta… Pero no… No era revuelta, ni tampoco un grupo de indignados masivo. Al menos no en apariencia. Veremos qué ocurre después de las elecciones… Probablemente todos vuelvan a casa, cansados del mismo teatro…