Religiousness and Spirituality in the New Utopian Movements


IMG_20190302_114308.jpg

Mi casa en la vida salvaje

Este es el título que una revista internacional de impacto, -así la llaman en el mundo académico- ha tenido la delicadeza de publicar desde Suiza. Un primer artículo en inglés que tiene que venir precedido de algunos más para poder doctorarme. Algo de lo que me entero tarde y mal debido a mi intensa inmersión en el campo de estudio y mi más absoluta desconexión del mundo académico. La noticia es buena porque si consigo al menos una publicación más, la comisión académica dará por válido mi currículo y podré presentarme ante el tribunal de tesis este mismo año. Todo con un año más de retraso debido a la sorpresa, tanto de mi directora de tesis como del departamento de antropología como la mía propia, al cambiar los baremos mínimos para poder acceder al título de doctor. Algún día contaré con detalle todo este maremágnum de cosas inexplicables que andan retrasando, quizás para bien, todo este asunto.

Lo cierto es que cuando de forma valiente y osada dejé mi cómodo trabajo en Barcelona para emprender la carrera de doctor en antropología con la idea de dar alguna vez clases en la universidad, nunca pensé que esa loca decisión me llevaría por estos derroteros. Ahora que los derroteros están más que explotados y asimilados, me pregunto interiormente si debo tomar la vieja idea, el propósito inicial de seguir mi vida por el mundo académico o una vez doctorado, renunciar al mismo. Es algo que marcará un antes y un después porque realmente todo la vida de esta última década se ha expresado gracias a ese impulso inicial, a esa idea mía de escribir libros y dedicarme a la ciencia social.

La exploración de la religiosidad y la espiritualidad en los nuevos movimientos utópicos solo ha sido una excusa para adentrarme en ese interrogante. Para saber si la vida apasionante que he vivido hasta ahora tiene continuidad o requiere una revisión profunda. Si debo virar el timón de la barca hacia otros derroteros o debo continuar explorando estos mares utópicos. Lo cierto es que cuando tuve la oportunidad de dar clases en la universidad como profesor en prácticas la experiencia fue positiva, pero tampoco tan apasionante como en un primer momento llegué a pensar. Disfruté de la experiencia porque en aquel momento estaba dando rienda suelta a mis sueños. Ser profesor universitario parecía el sumun de lo que en aquel momento podía aspirar. Pero ahora vivo una vida salvaje y me costaría mucho atender a los requisitos de un horario, de una formalidad, de un corsé que dicta constantemente reglas que uno debe seguir para entrar en eso que llamamos mundo normal.

Digamos que el objeto de estudio ha logrado alejarme de la intención primera que me llevó a él. Es lo que en antropología llamamos perder la visión etnográfica, perder el marcado distanciamiento necesario para poder hablar con cierta objetividad. Ocurre cuando el estudioso se pierde en la jungla, se enamora de una nativa y desaparece para siempre. Eso me pasó. Eso me pasa. Me enamoré del objeto de estudio y me perdí en la selva. Ahora solo volveré a la academia para seguir con el trámite burocrático de defender mis ideas sobre las utopías, pero dudo mucho que vuelva a pisar un aula ni como alumno ni como profesor. Una vez terminado el paripé formal, volveré a la jungla y me perderé para siempre. Si tengo que elegir entre ciencia y esencia, me decanto por lo segundo. Inevitablemente.

Por si a alguien le interesa, aquí dejo el enlace del artículo:
https://www.mdpi.com/2077-1444/10/3/166

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Anuncios

Mithra


mitra

Mithra, el dios solar Pérsico, nació, en una cueva, el 25 de diciembre. Sus primeros adoradores fueron pastores que le trajeron regalos, y fue acompañado en su vida por doce discípulos a los que reunió en una última cena, entre otras espectaculares coincidencias con el cristianismo.

Los paralelismos entre Mithra y el cristianismo son como poco, sorprendentes, y las conclusiones al respecto no pueden sacarse de manera simple y precipitada.

Mithra ya había sido adorado por los iraníes durante siglos cuando Zarathustra fundó la primera religión revelada. Zarathustra anunció la primacía de Ahura Mazda, el Señor Sabio declarando que Mithra fue a quien Ahura Mazda nominó “como digno del culto hacia mí.” Cuando las tribus arias emigraron de las estepas rusas se llevaron tambien a sus dioses con ellos diseminando asi su tradición por el mundo. Así en el Imperio romano, esta misma deidad se llamó Mithras, y era la figura central de una religión de misterios que durante casi quinientos años rivalizó con la Cristiandad.

(Fuente: Sophia Perennis)

Mañana es el fin del mundo, pero la vida sigue…


fin

Ayer tuvimos 6498 visitas en el blog. Ha sido nuestro nuevo record gracias a la indexación de un artículo que una buena amiga puso en su popular sitio. Al principio pensé que era una señal inequívoca del inmediato fin del mundo, un número que pretendía indicarnos los segundos exactos en el reloj del juicio final. Pero luego intenté calmar mis ansias de supervivencia y empecé a repasar con calma las noticias para ver si había alguna señal y vi, calmado, que todo seguía igual. También miré con curiosidad las otras teorías y creencias con respecto a tan importante momento de destrucción y aniquilación total, y esto fue lo que aún me tranquilizó algo más.

Son muchas las tradiciones que hablan del fin del mundo. En la mitología nórdica, el Ragnarök o destino de los dioses es la batalla que se perpetra entre los dioses, liderados por Odín, en el fin de los tiempos.

Existen otras escatologías –tratados de las realidades últimas- que pretenden describir con detalle el final ineludible. Zoroastro, en el mazdeísmo, describió con gran detalle la batalla final entre Ahura Mazda, el bien, y Angra Mainuy, el mal.

En el budismo, será Maitreya el que aparecerá al final de los tiempos como signo de esperanza y paz duradera.

El hinduismo se encarga de destruir cíclicamente todos los mundos. Vishnú es un gran aspirador de mundos y destructor de los mismos cada cierto tiempo.

En el islam aparecerá en el juicio final el Mahdí o Guía final, el cual volverá para pronunciarse sobre la verdadera religión universal.

Tanto los judíos como los cristianos esperan al Mesías en la Parusía, el advenimiento glorioso o segunda venida del Cristo, la cual, además, está proclamada últimamente y con mayor insistencia por los grupos que componen todos aquellos movimientos milenaristas.

De los mayas y su fin de los tiempos que ocurrirá exactamente mañana, ya se ha hablado insistentemente. Pero como siempre, nada aparente ocurrirá, como nada ocurrió en el año 2000 ni en 1999 ni en 1987 ni en el año 1000.

Hubieron otros fines del tiempo anteriores. Jesús de Nazaret predijo el inminente fin de los tiempos en una o dos generaciones. También hizo lo mismo Pablo de Tarso en la primera centuria. Martín de Tours dijo que todo acabaría en el año 400. Para Beato de Liébana el fin del mundo terminaba el 6 de abril del 793, y para el Papa Inocencio III, el fin del mundo llegaría 666 días a partir del surgimiento del Islam. El mundo también se terminó en 1689 para Benjamin Keach, el 16 de octubre de 1736 con la colisión de un cometa según William Whiston, en 1792 según Shakers, el 20 de noviembre de 1822 según unas monjitas chilenas. Willian Miller tuvo que modificar varias veces su fecha del fin de los tiempos al ver que una tras otra nada ocurría. Para el reverendo Michael Baxter todo terminaba en 1875. En el siglo XX hubo al menos una docena de fechas hasta culminar la inmediata que ocurrirá nada más y nada menos que mañana.

Pero como mañana la vida sigue, no se preoucpen, el milenarismo va a llegar de nuevo con dos fechas más: el 9 de febrero de 2027 según la biblioteca de los muertos y el 2060, según Newton.

Los dioses tramposos


Loki,_by_Mårten_Eskil_Winge_1890

Si enciendes una lámpara para alguien más, también aclaras tu camino“. Buda

Desde el origen más remoto de las primeras culturas, entre ellas la interesante cultura sumeria, se habla de los dioses tramposos, término acuñado por la antropología para designar a esos parientes cercanos de los dioses, semidioses, titanes o gigantes, que de alguna forma, traicionan al mundo celestial para beneficio del hombre. Sus nombres son casi infinitos: Loki, Krishna, Furrina, Sun Wukong, Veles, Indra, Aniruddha, Mohini, Govinda, Kutkh, Susanoo, Maya, Rambha, Kokopelli, Eshu, Huehuecóyotl, Paynal… Jung también habló de ellos como los Trickster desde un punto de vista arquetípico, viendo en la imagen del Loco o el Payaso como esa figura transgresora que se salta las reglas y normas.

Fue Alfred Korzybski quien nos indicó eso de que “el mapa no es el territorio”. Los dioses mayores lo sabían, según nos cuenta la mitología, y los humanos, con la ayuda de los dioses tramposos, inventaron los mitos, la tradición iniciática y las creencias para llegar a ellos. Nuestro mundo limitado por el lenguaje y por nuestro propio sistema nervioso no nos permite alcanzar el mundo real, solo imaginarlo o pervertirlo con nuestras apreciaciones.

Es por eso que durante mucho tiempo, hubieron revoluciones celestiales que pretendían ayudar al hombre a conquistar esa realidad. Los dioses, asustados, decidieron esconder la verdad en aquel lugar donde el hombre nunca buscaría: en su interior.

La “conciencia de la abstracción” es una forma de abordar, según el propio Korzybski, esa realidad que no vemos. Las técnicas de meditación o la oración podrían ser atajos para penetrar eso que en la antigüedad daban por llamar el “misterio”, y así alcanzar la realidad verdadera.

Los dioses tramposos pretendían ayudar al humano a trascender esa realidad limitada para liberarlos de su esclavitud y ceguera. Los ejemplos más destacados o conocidos fueron Lucifer y Prometeo. Al primero se le conoce como al ángel caído que ayudó a la primera humanidad a comer del árbol prohibido del conocimiento. Los dioses, asustados, expulsaron al hombre del paraíso para impedir que también comiera del árbol de la vida, es decir, de la inmortalidad, alterando con ello la jerarquía celestial. De Prometeo se dice que robó el fuego de los dioses, es decir, la luz, el conocimiento, entregándoselo a los mortales humanos.

Los mitos babilónicos y mesopotámicos explican con más detalle esta guerra oculta entre los llamados dioses y los semidioses o dioses menores. Marduk fue un dios mesopotámico erigido por los dioses mayores, los Anunakis, como cabecilla para aplastar una rebelión contra los dioses menores, los Igigi. Estos mitos son apasionantes y se están poniendo de nuevo muy de moda en la ola de la newage. Está bien que pensemos en ellos y profundicemos en sus misterios… Siempre y cuando no nos desvíen ni nos confundan del lugar secreto, la cueva del corazón, el interior.

( Ilustración, el dios tramposo Loki, de Mårten Eskil Winge, 1890).

El etnocentrismo etnocéntrico


Estimado amigo,
agradezco de corazón sus palabras a las que no quito ni un ápice de razón.
Conozco muy bien la cultura islámica y tengo muchos amigos que practican esa y otras formas de entender el mundo. Todos mis respetos va para ellos. También he leído con sumo cuidado los libros sagrados de diferentes culturas. Sobre las aberraciones de cada uno de ellos podríamos sacar al trasluz cientos de ejemplos, tanto textuales como históricos. Nuestra propia cultura cristiana no escapa de los mismos.
Resulta difícil medir la barbarie en los tiempos que corren.
Mi artículo solo respondía a esa idea etnocentrista de que lo que aquí hacemos en Occidente es lo mejor y debe exportarse al mundo, a los otros mundos.
Creo ante todo en la libertad del ser humano. Y si una mujer quiere llevar burka que lo lleve. Allá ella con su vida privada. A mí no me ofende ni me siento ofendido por ello. Ni tampoco me ofenden las otras culturas, con sus cosas y sus manías. En muchos países “modernos” se practica la pena de muerte y a todos nos parece lo más normal y civilizado del mundo. Para otras culturas, el hecho de que comamos vacas y cerdos puede ser algo tan sumamente horrible y repungante… En fin…
En todo caso, agradezco su aportación y su sinceridad.
un abrazo sentido,
Javier

 


De: A. B.
Enviado el: miércoles, 11 de abril de 2012 16:28
Para: javier.leon@editorialseneca.es
Asunto: Articulo sobre el Burka

Sr Leon.

He leido su articulo en la revista plural y me he quedado impactado no solo por su opinion, sino por la inmensa contradicciòn que existe entre lo que usted plantea y lo que El Burka representa (la fotografia elegida no le ayuda a usted en lo mas minimo). He intentado buscar una explicacion sensata a su opinion y no se me ocurre otra que el total desconocimiento de lo que la tradicion islamica ha propuesto y aun propone para la vida de las mujeres, lo que de manera tan violenta impone en los paises en que este sistema totalitario gobierna.

El Burka es solo la minuscula ventana de lo que realmente estas mujeres padecen en sus casas, violencias no solo psicologicas e intelectuales sino tambien fisicas y sexuales, metodos claramente explicados en los Suras del libro sagrado y en las mezquitas de este su Pais. La libertad de la mujer es un bien que ha costado muchisimo engendrar en occidente (usted ya lo menciona en su articulo al hacer un paralelo con la prision de la mujer en tiempos de fanatismo cristiano) y que todavia hara falta educar y entender, el Burka no es la expresion de una libertad cultural señor Leon, es el simbolo del miedo que el hombre ha tenido desde el inicio de la civilizacion al inmenso poder de lo femenino, es la expresion mas agresiva y explicita del secuestro de la sabiduria femenina por la falta de confianza de lo masculino. El Burka tiene la misma belleza que tiene un jilguero en una jaula, es decir ninguna, ambos son simbolos de la codicia y el miedo humanos.

Yo le invito amablemente a que lea el Coran y el Hadiz (yo tuve que hacerlo tambien) para que pueda usted comprobar con su entendimiento de manera directa de lo que le hablo. Si es que es cierto que somos el baluarte de la tolerancia, que debemos hacer entonces con lo que atenta contra ella de manera tan clara y directa?.

Comparto su sueño de un mundo pacifico, justo y prospero, pero no creo que podamos conseguirle si no nos quitamos las gafas sentimentales que a veces nos quitan claridad y nos dejan en zonas de confort, adormecidos de incienso y musicas relajantes.

Atentamente.

A. B.

La Edad Oscura


Pocos observan la degeneración de nuestra cultura, de nuestra sociedad y de nuestros valores. Pocos caen en la cuenta de que la edad del Kali Yuga, la Edad Oscura según la tradición hinduista, está estrechamente vinculada a toda esta perversión en la que nos encontramos como raza y humanidad. La decadencia de lo ario, que según los Vedas es la raza que domina el mundo en esta era, tiene que ver con la autodestrucción a la que vamos avanzando con pasos agigantados. Como una especie de cáncer para la Tierra que al degenerar mata incluso a su huésped, así nos comportamos.

No creáis que esto es un pensamiento pesimista. La destrucción forma parte de la vida porque así actúa la Ley Natural. Vida, Muerte y Resurrección. La naturaleza siempre tiene ese poder de regeneración. Se puede quemar un bosque pero en poco tiempo la vida vuelve a crecer en el mismo. Se pueden destruir imperios enteros pero lo humano vuelve a resurgir en otra parte o en otro tiempo.

Según la tradición Shivaita, el Destino del Mundo tiene mucho que ver con lo que en el Lingä Purana son llamados ciclos vitales de existencia, lo cual asume inevitablemente en su interior la extinción de todo cuanto existe. Los ciclos más importantes son llamados: Krita Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga, y finalmente Kali Yuga. Tienen una duración respectiva de 24.195, 18.146, 12.097, y 6.048 años. Según el calendario tradicional hindú, el Kali Yuga, la edad en la que nos encontramos, comienza en el 3.102 antes de Cristo. Este calendario divide en cinco partes la conocida como Edad Oscura o de Hierro: Alba del Kali Yuga 3.606 a.c., Kali Yuga 3.102 a.c., Medio del Kali Yuga 582 a.c., Comienzo del Crepúsculo 1.939 d.c., Final del Crepúsculo del Kali Yuga 2.442 d.c.

Vemos por lo tanto que el comienzo del final, el cual empezó en 1.939, en una época convulsa para la humanidad con las dos grandes guerras mundiales como colofón de todo, no ha hecho más que empezar. Aún nos quedan por delante cuatro generaciones más para adentrarnos en el final de la Edad Oscura y empezar un nuevo ciclo de mayor esplendor. Esperemos que mientras todo esto ocurra, los Sabios reestablezcan el nuevo plan en la Tierra. El plan de resurrección, de luz y de vida.

La fuerza del Edipo


La expresión del amor la aprendemos de nuestros padres, pero muchos quedan atrapados en esa energía sin saber transmutarla con la edad. Madres que duermen con sus hijos, hijos que viven con la madre casi toda la vida. Padres que se enlazan subconscientemente con su hija, creyendo incluso que es ella su pareja, y no su pareja real. Madres solteras y con hijos que sabotean nuevas relaciones porque han creado ya un vínculo de pareja con su descendiente. Padres incapaces de tener relaciones sexuales con parejas por miedo a defraudar a su hija. Hijos e hijas que sienten tanta fascinación por sus padres que no pueden entablar relaciones serias con personas de su edad. Mujeres que se enamoran de hombres diez o veinte años mayores, buscando con ello seguir con el lazo incestuoso de su padre. Personas que buscan parejas que no sobrepasen en nada a sus padres. Edipos intelectuales en los que los hijos repiten los patrones y valores de sus padres: todos somos de derechas o izquierdas, todos somos de tal equipo de fútbol, todos vamos a los mismos sitios, y vivimos en los mismos pueblos, y queremos y amamos a las patrias de nuestros ancestros. Personas que buscan extranjeras para que no puedan competir con sus padres. Padres que ponen a sus hijos los mismos nombres o padres que se ponen celosos de sus parejas cuando estos se llevan excesivamente bien con sus hijos. Otros que viven apegados a amores imposibles, amores platónicos, similar al amor inconsciente e imposible que sentimos de pequeños hacia nuestros mayores. Algunos van buscando que otros nos abandonen de forma subliminar. Buscamos parejas imposibles para que luego cualquier excusa sirva de detonante destructivo de la relación. Así seremos la novia o el novio eterno de nuestros ancestros, o descendientes, de tenerlos en el caso de madres o padres solteros con hijos. Personas incluso que se meten a monjes, o llevan una vida de puro celibato porque así serán los novios eternos de sus padres, o personas que confunden su sexualidad para sabotear con ello constantemente relaciones. Incluso la búsqueda de maestros y gurús que puedan ser referentes de esos padres que en algún momento nos abandonaron. O la búsqueda superficial de expresiones de poder, o de hombres o mujeres de poder, para anclarse en esa energía ancestral que pretende realzar nuestra línea sanguínea. Cientos de problemas sexuales no resueltos precisamente por estos lazos caducos.

Todo esto surge por los afectos de los que no sabemos salir cuando somos niños, reproduciendo de mayores los apegos que deberíamos haber superado. Como padres, debemos saber acompañar a los hijos en todas las etapas de la vida, siempre de forma correcta sin confundir los roles de unos y de otros. Como hijos, debemos estar alerta para no reproducir lazos que ya no tocan y que hay que sanar. He visto madres que besaban a sus hijos en la boca, que dormían con ellos, aborreciendo el sexo con sus parejas, o el simple contacto. Madres que ya tenían pareja –su hijo- y que desean parejas de mucha mayor edad, con la vida resuelta y segura –el padre-.

Vivimos muchas veces en nudos incestuosos, como los llama Jodorowsky, de los que  no somos conscientes. Vivimos anclados en relaciones que no son sanas porque no hemos resuelto del todo situaciones pasadas, traumas de la infancia o relaciones que no han superado su estadio natural. Hay muchas formas de consumar una pareja ficticia anclados aún a la energía familiar. Lo podemos ver en las parejas que no funcionan, en los maridos que necesitan estar siempre fuera de casa o que están anclados excesivamente en el entorno familiar con frecuentes visitas a los mismos descuidando su propia familia.

La verdadera entrega en el amor solo es posible cuando hemos resuelto estos laberintos del pasado, incluyendo en ellos todo tipo de traumas, conscientes, inconscientes y subconscientes. Algunos podemos verlos e identificarlos, otros, necesitamos de un profesional o terapeuta para hacerlo.

(Foto: Esta tarde cortando leña para pasar el frío invierno mientras reflexionaba sobre la fuerza del Edipo. ¿Será por la forma fálica de los troncos?).