A ti la dama…


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Ahora que todo terminó, no puedo evitar recordar a aquella mujer que hace tiempo, mucho tiempo, habitó en mí. Era alta al mismo tiempo que frágil. Su cuerpo resplandecía apagado como un templo de mármol blanco pero teñido de oscuro, ligeramente inclinado cuando paseaba entre abedules o sobradamente prominente cuando lo hacía entre robles. A veces mendiga, a veces monja, a veces reina, nunca sabías cuales de sus atributos la describía en su contrariedad. Era una auténtica oxímoron llena de paradojas y contradicciones. Era trasparente e invisible para el mundo, pero luminosa para las dimensiones brillantes.

Había en su andar una pesada torpeza, como si los años de su juventud pesaran en una ancianidad que le poseía, pero también una elegancia propia de la nobleza. Siendo aún muy joven, sus manos pertenecían a una anciana y su rostro, a veces cansado y a veces alegre, desempeñaba diferentes formas, como si realmente convivieran en él decenas de almas que se mezclaban entre los surcos de su cara. Estaba poseída por el misterio de una belleza que no tenía competencia. Su largo cabello negro se enredaba entre sus hermosos pechos cuando leía a los antiguos filósofos. Me gustaba rozarle los labios con la mirada cuando desnuda, soñaba con algún poeta. Abrazarla, siempre muy tímidamente, era como penetrar en una tierra desconocida, pero al mismo tiempo yerma y vacía. Sus madreselvas decoraban con gracia y espesura toda su plasticidad. Y siempre ese olor suyo, salvaje, pura química anestesiante de un perfume propio e incomparable.

Tuve la suerte de dormir a su lado en alguna luna llena, contemplando únicamente su inteligencia, siempre superior a la mía y a la de cualquier otro, y su cuerpo, más hermoso aún cuando yacía desnudo. Pero todo era fantasía o cuento que terminaba en un despertar aburrido, sin pasión, frío y desolado, o en un momento de cólera inadvertida. Sólo una vez, de forma muy fugaz, conseguí encender dentro su fuego e iluminar su mirada, pero de nada sirvió excepto para desearla una y otra vez sin éxito. El amor no la habitaba, ni siquiera la curiosidad por poder atraerlo. Era feliz en el palacio de su soledad. Hubiera ansiado poseerla una y otra vez, pero entre ella y yo siempre había una gran sombra que a veces se convertía en cisne, en un imponente cisne negro que nos separaba día y noche. Hubiera deseado amarla y ser amado, pero nunca llegó la primavera a nosotros. Quizás sí cierto cariño, quizás sí la desesperación de algún deseo remoto y ocasional, pero nunca la fusión de dos almas, nunca el éxtasis de dos pieles convertidas en una. Era un ser inconquistable en un tiempo difícil. Era un ser impenetrable en un territorio que no invitaba a la aventura.

Aunque la llama nunca prendiera en ella, admito que de sus abrazos áridos saqué una tabla de náufrago, además de una enseñanza, que me permitió navegar hasta la orilla. Me salvó del abismo, me rescató de la ira, me sacó del agua hasta la sempiterna esfera etérica. Sus palabras nocturnas servían de canción de cuna. Su locura, arraigada a otros planos, distraían mi mente en un devenir amargo y afligido.

Hubiera deseado conocerla cuando era joven, y no ahora tan anciana y esotérica. Seguramente su belleza exagerada y alegre hubieran conquistado mi alma para siempre. De haberlo sabido, quizás la hubiera soñado, la hubiera buscado hasta toparme con ella en esa biblioteca con la que tantas veces había fantaseado. A pesar del fracaso y del intento, interiormente estoy agradecido. Es una suerte conocer ancianas hermosas, de generosos pechos, de bellas sonrisas, de libertad extrema emancipada de todo tipo de emoción o sentido, de sublime inteligencia. Especialmente si acuden a tu rescate para destruir la ilusión en la que vivías. Especialmente si son las portadoras de la fuerza suficiente para destruir lo irreal, acomodarte en otra dimensión para luego marcharse para siempre. Su reino era la oscuridad. Allí tenía su lámpara encendida, y allí acudía todas las noches como una luciérnaga ciega y herida. Habitaba en el mundo de las sombras, pero allí tenía su luz, esperando el renacer de la nueva aurora. Un día se marchó y no la vi más. Nunca supe qué fue de ella, excepto el recuerdo de su aliento, de su latir y de aquello que nunca fue y podía haber sido.

 

 

 

Confesiones de un alma bella


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Sufrir y amar. Esos son los fundamentos del ser. En los caminos ásperos de la memoria, no recuerdo ni un solo día que no amara de la misma forma que ese dolor humano producía desazón. Tan pronto como me llega un poco de aire, deseo sentir algo agradable. A pesar del sublime paisaje, a pesar de esta soledad afilada que se desenvuelve entre parajes inhóspitos de montes y profundos bosques, los deleites de estos días me están vedados. En mi lecho solo encuentro consuelo en Goethe mientras que la taciturna lamparilla esgrime trozos de recuerdos de esa alma bella.

Cuando hay un dolor de alma es porque esa emoción nace de algo profundo, irracional, algo que posiblemente venga de otras vidas y pretende reajustar alguna historia muy lejana. Lo breve no duele. Solo lo que viene del más allá, lo que ha sobrevivido a lejanas vestiduras.

El príncipe del universo tiene por costumbre contar cuentos de amor y de hadas. Son historias imaginadas en su mente que de alguna forma toman vida en nuestras desesperadas existencias. Nosotros no podemos ver a los duendes, a las hadas, pero sí podemos escuchar sus historias de amor. Tanto es así que las reproducimos una y otra vez en diferentes paisajes, en diferentes tertulias oníricas donde el poder de la magia transforma los sueños en realidad. Los seres invisibles se deleitan con nuestro dolor y celebran la resurrección de nuestros sueños en hogueras que lucen en la noche de nuestros espejos. Es entonces cuando los objetos de la naturaleza cobran una vida incierta, pero real. Un aliento que desdibuja atmósferas y dimensiones entrecruzadas, dando como resultado un mundo astral vivo y danzante.

Siempre dicen que tras la oscuridad viene la luz. Tras el resplandor incipiente se presenta de nuevo el camino. La confusión se consolida en las raíces del deseo, pervirtiendo nuestra mirada y trayectoria. Hay poderosas razones para sentirnos abatidos, y aún así, seguir caminando. Los apegos son necesarios. De alguna forma nos sirven de motor de cambio. Cuando aprendemos a deshacernos de todo aquello que nos perturba, que nos hunde en la tiniebla, aparece de nuevo la senda, aparecen esos angelitos amables de blancos vestidos con cintas doradas que nos guían fielmente con sus guiños inconfundibles. Ellos buscan nuestro lado bondadoso e inclinan nuestros deseos hacia el bien. Ellos ven en nosotros el alma bella que no somos capaces de ver desde nuestra sombra.

Capricornio marca la transición del ciclo de la oscuridad al de la luz. Con el solsticio de invierno a cero grados de Capricornio, el día más corto y la noche más larga del invierno en el hemisferio Norte se manifiesta en la Naturaleza. Comienza el viaje del Sol hacia el Norte. Simbólicamente empieza una nueva etapa de resurrección que nos llevará a la comprensión de la vida en su totalidad. Capricornio y el sol naciente representan el ascenso del espíritu, y el espíritu no es más que esa parte inmaterial que nos dota de voluntad para seguir adelante, de belleza, de amor.

Los vastos dominios de la luz a veces no son alcanzados cuando la ceguera se apodera de nuestra inquisitiva y torpe forma de actuar. Los rezagados llegamos siempre tarde. Los perezosos terminamos la jornada cansados, porque partimos al alba desde la queja y continuamos la jornada hacia el abatimiento más absoluto. Los miedosos, los confundidos, los que viven para su personalidad y sus traumas, suelen obviar que penetrar en la luz requiere de una pérdida necesaria.

Por eso la oscuridad muere al alba. La luz, o lo que es lo mismo, la belleza, se magnifica al mediodía y camina de oriente a occidente de forma continua, sin desmayo. La oscuridad solo es producto de los ciclos, pero más allá de ellos, la luz germina hacia todas las dimensiones posibles. Sufrir y amar forma parte también del ciclo. Al igual que aquella niña que deja de jugar con muñecas y exige seres que le correspondan con su amor, príncipes que poco a poco se van desvaneciendo al ver que no son del todo virtuosos y que también, de alguna forma, viven su mundo onírico. Es ahí cuando descubrimos que nuestras almas no están conformadas como ese espejo que deja reflejar la luz del sol eterno. Es ahí cuando nos topamos con esa soledad insufrible, con esa oscura noche del alma, con ese destello insondable cargado de incomprensión y dolor. Es ahí cuando separamos la mirada de lo bello para dejarnos llevar por lo iracundo.

Es ante ese terrible descubrimiento cuando me abrazo con fuerza a Goethe y la inocencia de su libro “Confesiones de un alma bella”. Un alma bella es aquella que de forma inocente y natural tiende toda su vida hacia la virtud y el bien, sin esfuerzo ni contradicción. Solo desea el bien para sí misma y para los demás uniendo de igual forma lo bello y lo bueno. Esta noche, la más larga de todas, deseo girar la mirada hacia la luz y seguir así buscando entre las estrellas a esa alma bella. Es momento de hacerse transparente y dejar de ser tan solo un espejo. Es tiempo de volver a la esperanza de un nuevo día.

 

En la próxima estación


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Salí nervioso del tren. Doce horas dan tiempo suficiente para imaginar cientos de escenarios. El mío parecía perfecto. Bajaría a la estación y allí estaría, esperando, como siempre. Los andenes modernos son fríos y grises, pero yo los imaginaba como un valle verde rodeado de frondosos bosques. Al fondo, junto a un río, la salida. Fui nervioso hasta allí y veía abrazos, saltos de alegría, momentos irrepetibles en los anales de cualquier historia personal.

Pero de repente el tren se detuvo. La estación volvió a su color habitual. Subí tembloroso las escaleras y la estación estaba vacía. “Llegará tarde”, pensé. Ella siempre llega tarde. Así que esperé. Fui de un lado hacia otro, mirando por todas partes por si encontraba sus peculiares pasos que llegaban hasta mi. La espera fue larga, triste. Pero soy un poeta, así que imaginé otro hermoso escenario. Estaría esperando en la entrada del metro, junto a una banda de música celestial decorada por violines y unicornios blancos. Fui impaciente hasta la entrada y de nuevo vacío y desolación. Quizás esté en la estación, escondida para darme una sorpresa. Corrí impaciente porque esa posibilidad también existía. Vacío.

Aún guardaba esperanza. Seguro que estaría esperando en casa con algún turrón de chocolate de esos que tanto me gustan. Ese tipo de esperanza disparó de nuevo el ánimo, la música, el concierto. Las estrellas empezaron a trabajar para que mi paz interior se desenvolviera en el sueño mágico. Aceleré el paso, miré por todas partes por si estaba escondida en alguna calle, tras algún árbol. Corrí y toqué el timbre impaciente. Fui corriendo hasta la habitación. No había nadie.

Esperé así uno y dos y tres días. Mirando cada tres segundos el móvil por si había alguna señal, algún aviso. Las montañas volvían, los acordes sonaban en cuanto la desesperación se volvía unísona con ese cosmos inventado. Al fin y al cabo había aprendido a amar con desesperación. Había aprendido a cumplir mi parte, aunque eso nunca fuera lo que la otra persona espera.

A la vuelta empecé a mirar el paisaje que el tren ofrecía. Allí estaban las montañas, los bosques y los ríos. Estos verdaderos. Paisajes majestuosos que acariciaban el alma, que resolvían en la realidad todos los conflictos imaginados. Acepté esos montes, acepté las nubes flotando en el azul infinito. Acepté el silencio. Acepté el vacío y el dolor. Acepté también el grito. Un grito sordo. Un grito vencido.

Miré de nuevo y pensé que merecía la pena seguir viajando. La belleza está escrita en cada palmo de realidad. Los mundos se suceden de forma misteriosa en todas las esferas posibles. Quizás en la próxima estación no haya nadie. O quizás esté repleta de música…

(Fotografía: © David Keochkerian photographie)

Voy a vivir


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Las danzas tribales de los maorí de Nueva Zelanda me acompañaban en el trayecto. También los poemas de Pablo Neruda cantados por Mikis Theodorakis. Fueron diez días hermosos de aventura donde el espíritu se expande y se derrama para compartir momentos pasajeros, pero siempre perennes en los registros de akasha.

Sin embargo, algo sucedió. No puedo decir qué o cómo o porqué con exactitud. Hay realidades que no se pueden gestionar. A veces por un exceso de orgullo. Otras por un desbordamiento de ignorancia. Pero ahí estaban los hechos, las pruebas, como impuestas, para que aprendamos, para que maduremos, para que cedamos una parte de nosotros.

En ese momento podríamos haber escogido cientos de caminos. El de la compasión, el de la broma, el de la complicidad, el del amor, el del cariño. Sin embargo, preferimos el del orgullo y la vanidad, el de la miseria y el desprecio. ¿Por qué cuando la vida nos pone firmes ante la elección siempre erramos? Es nuestra miserable naturaleza. Es nuestro grado de humanidad alcanzado. No es algo baladí. Está todo escrito en nuestra genética animal, incapaz de haber sido humanizada hasta el escarmiento.

Preferimos vencer a ceder. Preferimos odiar a amar. Ni siquiera nos vale un camino medio. Nos vamos al otro extremo, a la chapuza, al descontrol, al caos. Un caos siempre egoísta porque arrasa con todo, no importa cuanto se haya construido, cuanto se haya alcanzando. Todo se derrumba en esa tormenta perfecta.

Ocurre todos los días porque todos los días nos autodestruimos. A veces lo hacemos de forma consciente, otras de forma fortuita. Pero siempre apretamos sutilmente alguna tecla que consume un halo de vida, un trozo de esperanza. Incluso cuando comemos algo de nosotros se extingue.

Todo esto ocurre cuando por cualquier circunstancia nos alejamos de nuestro centro, de nuestro yo real, de nuestra alma verdadera, llamémosle como queramos. Ocurre cuando nuestro ser narcisista (porque en el fondo todos tenemos algo de eso) se apodera del curso de los acontecimientos y nos deja desnudo ante el huracán. Ocurre cuando nuestra animalidad más primitiva se hace cargo de todo cuanto hacemos, haciéndonos totalmente insensibles al dolor ajeno.

Pero el alma quiere vivir. Busca siempre grietas, hendiduras por donde colarse. A veces lo hace de forma vaga, otras con la fuerza de un ciclón. A veces le evitamos el paso, otras lo consigue y resucitamos de repente. Entonces, cuando eso ocurre, te sientas en el ojo del huracán observando el caos y diciendo eso tan new age de “yo soy, y permanezco”. Y permanecer significa que hemos aprendido algo, aunque sea leve, y que algo tendremos que ofrecer tras la experiencia. También significa que la vida sigue, que todo pasa, que todo se permuta por algo que no comprendemos pero que posee un profundo significado. Voy a vivir, proclama el alma. Voy a vivir la vida eterna.

Mantente firme en el dolor


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Ya sé que es una frase extraña. A veces todo duele tanto que solo nos queda como soporte la firmeza. Una firmeza que nace a veces de la desesperación o de la pura necesidad de supervivencia. Cuando las cosas duelen hasta el extremo llega un momento que el sistema se colapsa. Es en ese colapso, en ese momento de no retorno, cuando has perdido ya todas las fuerzas, que algo nace de dentro para mantenerte firme.

Esta mañana uno de los conejos yacía muerto y descuartizado en medio de los pastos. Era la señal de que hoy no iba a ser un buen día. Era el momento de colapso a una semana terrible.

El mundo es singular y complejo. Se encarga de elevarnos hacia lo más alto para luego dejarte desnudo y lanzarte en medio de un océano de dudas, de sufrimiento, de dolor. Un momento súbito de alegría puede ser transformado por las fuerzas centrífugas en un tiempo de contradicción, de fracaso, de tristeza profunda. Alguien puede interpretar un momento de felicidad con una mentira, con una exaltación del ego, con una traición a los ideales, principios o valores que nos conforman. Y eso puede desencadenar en una maraña de malentendidos, de reproches y de locura compartida. Lo que pareció algo bonito se transformó en un segundo en un infierno. De repente te conviertes en diana de ataques. Algunos totalmente fundados en verdades, pero al fin y al cabo ataques innecesarios, que no suman nada, que no aportan más que sufrimiento y dolor. Cuando intentas construir puentes, uno a uno son dinamitados con una pólvora de amargo sabor.

¿Qué hacer ante algo así? ¿Cómo gestionar ese dolor, esa insensata forma de destruir al otro?

Los escritores tenemos ese don del maniqueísmo, de la ilusión. Somos liantes por naturaleza, nos encanta manipular el lenguaje, modificarlo, transformarlo. Forma parte de nuestro arte. De nuestro don. Hay algo dentro de nosotros que nos incita a modificar el mundo, a veces con palabras, a veces con injusticias, a veces incluso provocando guerras virtuales. Todo eso es una siembra que desemboca en una terrible cosecha. La ficción nunca soporta los resortes de la realidad, a no ser que seas poderoso y con capacidad de transformarla. Si eres mediocre, como es mi caso, solo cosechas mediocridad. Si eres un escritor torpe y manipulador solo cosechas una carrera de tristeza continuada, incapaz de mantener una sana relación con el otro, incapaz de cimentar desde la realidad una relación pura.

Si el amor es relación, he fracasado en ambas cosas. Posiblemente por egoísta, por ser un intruso o un extraño en este mundo grupal. Posiblemente por ser un miserable errante que merece ser ahorcado en el palo de la justicia. Ahora mismo, cuando el dolor es insoportable, solo me queda mantenerme firme y levantarme sobre mis propias miserias para que algún día, en algún lejano bosque, solo e inofensivo, sea capaz de no hacer daño.

Escribir es una forma de mantenerme firme en el dolor. Volver a mi ser, sea como sea ese ser, enfermizo, egoísta, manipulador o lo que sea, es también una forma de redimirme.

Ama hasta que te duela, Segunda edición


PORTADA AMA HASTA QUE TE DUELA 2

Estimados amigos,

tengo el placer de comunicaros que ya está a la venta la segunda edición de “Ama hasta que te duela”. Si quieres hacer un bonito regalo de Navidad o quieres que un trozo de este utópico soñador te susurre todas las noches, no olvides pedírselo a los reyes en esta dirección (ahora también en formato ebook):

http://www.editorialdharana.com/catalogo/ama-hasta-que-te-duela?sello=nous

Ama hasta que te duela

Ensayos sobre el amor

Javier León Gómez

Este es un libro para románticos, esa raza que ha sobrevivido a los tiempos de forma poética y a veces, miserable. Y también para personas de carne y hueso, reales, sintientes, con deseos de expresar y experimentar, de amar y ser amados. Amando.

Nostalgia, dolor, sufrimiento, pero también alegría, estupor, felicidad, amor y esperanza, mucha esperanza… Son palabras que derraman alegría y vida en un momento donde amar parece cada vez más difícil. Estos escritos quieren acompañarnos en esa tarea, especialmente para no sentirnos solos, para creer de nuevo en la esperanza del amor y sobre todo, para rescatar del olvido su nobleza, su belleza y su sentir.

“Ama hasta que te duela”, ¿qué portada os gusta más?


Estimados amigos,

estamos preparando la segunda edición, revisada y ampliada, de nuestro pequeño éxito común “Ama hasta que te duela”. Tenemos dos propuestas del ilustrador que hemos fichado. ¿Cual os gusta más? Vuestras opiniones servirán mucho para hacer de este librito que nació en lo blog algo de todos…

Un abrazo sentido y mil gracias…

OPCIÓN A:

 

 

 

OPCIÓN B:

Ama desde La Garrotxa


Hola Javier,

Te paso las fotos de “Ama hasta que te duela” que me acaba de enviar mi hermana Charo, mi cuñado Sergi y la perrita LLona desde la zona volcánica de La Garrotxa. Ellos viven allí y les encanta caminar por la montaña. Elige la que más te guste. Charo me las ha enviado con el siguiente texto:

Una sonrisa, la alegría

Una mirada, la complicidad

Una caricia, la ternura

Un abrazo, el sentimiento

Un beso, una joya

Un te quiero, pocas veces lo decimos, pero existe en nuestro corazón

No hay que perder la alegría, ni la complicidad, ni la ternura, ni el sentimiento, porque así el corazón latirá, como una joya, eternamente…

Charo

“Ama” desde Araya


A Araya no hay quién vaya, y quién vaya se desmaya. Pero a pesar del dicho, sigo dando el salto siempre que puedo para ver a mi querido hermano tetus Eddy. Es amigo de la infancia y del alma y me envía estas fotos desde su “mas”… Hemos vivido muchas aventuras juntos desde que por aquellos años, y junto al Aguilucho Cara Chucho éramos conocidos como los “Tres Masqueseros”… El Aguilucho Cara Chucho, el Petardo y el León Cara Melón… Vaya tres… Lo bonito es que han pasado los años, cada uno anda por un lado pero el amor y el cariño siguen intactos… Junto a las fotos venían estas palabras:
Ahí te mando unas foticos de tu libro…escoge la que creas oportuna o ambas!
de lo tuyo…va bien la foto del cactus porque te va como anillo al dedo…y la del Nero es por la cara que se nos queda a los demás con todo lo que te ocurre en el terreno amoroso…dios, que voy a hacer contigo!
cuidate zagal!!!
kisses from Araya!

“Ama” desde Orozko


La amiga Yolanda nos envía desde Orozko estas hermosas fotos desde su jardín. Le doy las gracias de corazón como enamorado de los jardines verdes que tanto me recuerdan a vidas pasadas… Gracias Yolanda…
Estas son las palabras que acompañan:
La verdad que el libro me ha sorprendido gratamente, ya que he encontrado un libro para la reflexión. Te envío fotos de tu libro en el jardín.
Un fuerte abrazo Javier y gracias por tu magia.
Besos,
Yolanda 

“Ama” con Sara


Cuando vi la carita de Sara, la hija del viejo amigo Bob, casi me pongo a llorar por su dulzura y su bien estar frente al librito. Seguro que será una gran lectora, porque ya apunta maneras. Y la emoción de verla y que ahora podáis verla todos me anima a seguir escribiendo cosas sentidas. Gracias amigo Bob por haber robado este momento tan bonito… Felicidades por haber sembrado una niña tan hermosa…

“Ama” con Manuel


Manuel es uno de esos seres que no te dejan indiferentes. Lo conocí físicamente en el último “Contigo somos más paz”. Vino, me compró un libro que ya tenía, se fue, volvió de nuevo y compró dos más. Así es Manuel, un hombre bueno de vida buena.

Hace unas semanas vino a casa, a La Montaña, lo puse a pelar patatas y las comimos con huevos caducados y tomate frito. Lo pasamos en grande y aprendimos mucho el uno del otro. A la semana siguiente le devolví la visita en Ayamonte y tuvimos la ocasión de pasear por lugares fronterizos cargados de historia. Compartimos muchas cosas sobre el amor humano y divino, hasta que terminamos, junto con el querido amigo Jaime en la marcha del 15O en Sevilla.

Gratos recuerdos y momentos hermosos que ahora desea inmortalizar con esta foto desde su pueblo natal. Así que gracias querido Manuel porque juntos hemos vivido intensamente y presenciado ese “Ama hasta que te duela”…

Lepero tenías que ser cachondo…

 

 

“Ama” con Joaquin


Todos conocemos la generosidad y el buen hacer de Joaquin. Cuando esta tarde he llegado a su casa en la cual pasaré las próximas dos noches en familia, me ha recibido dando saltos de alegría por el fin de la violencia armada de ETA. Estaba gozoso y satisfecho y expresaba esa luz angélica que recorre su aura y su ser. Tras una buena cena acompañados de su también angelical hijo, su hermosa mujer nos ha hecho la foto que acompaño a petición suya, una foto que expresa la alegría de compartir este día especial, este día único. Así que agradezco el gesto de corazón, no por promocionar “Ama” desde la buena voluntad y el entusiasmo, sino por hacerlo de esa forma tan espontánea y genial que le caracteriza. Así que gracias por estos momentos compartidos y gracias por mostrar al mundo que es posible amar de forma incondicional y generosa.

Joaquin y José Luis abren la veda, así que espero vuestras fotos con vuestros rostros…

“Ama” con José Luis


Me llena de cierto orgullo cuando llego al hermoso y búdico despacho de José Luis y veo encima de su mesa de escritorio todos los libros que hasta ahora he escrito y editado. Si sigue acumulándolos y yo sigo escribiendo tendrá que cambiar de mesa. Cuando llegué me dijo, “venga, hazme una foto con tu libro a ver si vendemos el millón”. Así que aquí empieza una nueva modalidad de fotos de “Ama”, con amigos con rostro de voz… La sesión fue divertida y el momento, como siempre, agradable. Visto con perspectiva, veo a un pequeño Buda vestido de empresario y me doy cuenta de la grandeza de este tiempo. El conocimiento y la sabiduría también pueden expresarse dentro de la cuenta de resultados de grandes empresas. Me parece maravilloso que lo Arcano se diluya por todas las frecuencias posibles y por todos los ámbitos de la actividad humana. Me llena de orgullo poder ser partícipe de esa corriente, de esa buena onda que llega cada vez a más lugares, a más gente. Así que gracias de corazón José Luis por tu siempre generosidad y amor incondicional.

Ama desde Alemania…


 

Teresa, desde mi añorada Alemania, nos envía esta serie de fotos de las cuales me dijo que seleccionara un par, pero me han traído tantos recuerdos hermosos que no he podido con la tentación de ponerlas todas. Gracias Teresa por tu magia y por tu trabajo. Te imaginaba haciendo las fotos por todos esos mágicos lugares y me salía una cómplice sonrisa que ahora comparto con el mundo… Gracias de corazón…  Estas son sus palabras:

 

Ama hasta que te duela,

desde el lago azul, inmensamente azul…

Ama… desde una parte de mi jardín en flores…

Ama… sobre un piano del año 1890, que en él se tocaron bellas  melodías de amor, y ahora espera paciente volver a la vida.

Ama en reposo…

Ama haciéndole compañía a Theodor Fontane, habitante de nuestra casa en épocas pasadas…

Ama en el inmenso bosque, un bosque donde no habita nada más que uno mismo y comparte sus suspiros, los miedos y silencios con esos otros habitantes desconocidos que habitan los bosques.

Ama sobre un roble doble, dos almas gemelas unidas para siempre.

Desde unas piedras que han visto miles de historias…

Ella mira por la ventana y sueña que  un mundo mejor es posible.

Ama contempla el bosque y sueña con su príncipe azul.

 

Javier desde mi Jardín de Flores te deseo buenas noches.

Pensé que Ama hasta que te duela, era una narración de vivencias continuas, una historia real narrada desde tu propio enfoque y percepción del amor.
He encontrado un libro lleno de reflexiones, sentimientos, un libro que invita a desconectar nuestros pensamientos, adentrarse en nuestros océanos particulares, escucharnos y sobre todo entendernos de verdad…

El libro es mágico, un libro para la reflexión,  para mirarnos hacia dentro, y comenzar a entendernos un poquito mejor.
Javier, cuánto sabemos ya…
pero cuanto cuesta ponerlo en práctica.
Te envío en distintos correos varias imágenes del libro en mi Jardin, en mi espacio, en mi vida… en Brandenburg, los bosques, mi lago (no azul),  en los robles y tilos que rodean el inmenso bosque…
Un abrazo,  a descansar y soñar con cosas bonitas…
Besos,
Teresa

 

 

“Ama” desde Segovia


El amigo Alejandro nos sorprende con estas maravillosas fotos desde Segovia, lugar donde está destinado y desde donde nos manda estas palabras que ahora acompaño. Gracias de corazón… Cada día disfruto más con esta idea…

Hola Javier.

Pocas cosas más bonitas que cumplir una promesa. He disfrutado mucho con tu libro. Otro de esos que tardas media tarde en leerlos, o media vida. Un abrazo.

“Ama hasta que te duela”: PREPARANDO LA SEGUNDA EDICIÓN



Estimados amigos,

el librito está gustando y ya estamos preparando la segunda edición. Ahora espero vuestros comentarios para poder mejorar esta segunda tirada. ¿Qué os ha gustado más? ¿Qué os ha gustado menos? ¿Qué se puede mejorar? ¿Algo que quitar? ¿Alguna errata en alguna página? Siempre se escapan cosas… Por favor, cualquier cosita compartirla para que la segunda edición sea aún mejor… GRACIAS de corazón por todas vuestras palabras de ánimo, y por todos vuestros abrazos sentidos y palabras-caricia…

 

 

Por fin el libro “Ama hasta que te duela” está en La Montaña de los Ángeles.

Ya podéis COMPRARLO en la página web de Nous: http://www.editorialnous.com/JAVIER-LEON.htm

Su precio es de 12€.

Espero que os guste esta nueva rareza editorial.

Este es un libro para románticos, esa raza maldita que ha sobrevivido a los tiempos de forma poética y a veces, miserable. Y también para personas de carne y hueso, reales, sintientes, con deseos de expresar y experimentar, de amar y ser amados. Amando.

Nostalgia, dolor, sufrimiento, pero también alegría, estupor, felicidad, amor… Son palabras que derraman sangre y vida en un momento donde amar parece cada vez más difícil. Estos escritos quieren acompañarnos en esa tarea, especialmente para no sentirnos solos, para creer de nuevo en la esperanza del amor y sobre todo, para rescatar del olvido su nobleza, su belleza y su sentir.

 

“Ama” desde la “Luna”…


Luna, con mucho amor y cariño me envía esta fotografía desde Roses plagada de simbólicos motivos que identifican a la obra y su autor… Qué puntazo lo de la magdalena… Se nota que algunos conocéis a fondo mi dieta “galletariana”… Cada día me sorprendéis más con vuestras fotos… ¡no paréis de enviarlas! Me hace, nos hace, mucha ilusión verlas y compartirlas… Gracias de corazón mi querida Luna…

 

“Ama” llegando a las Canarias


Celia me envía desde las Islas Afortunadas esta foto del momento, ese momento de nervios que tanto me gusta, de sacar el librito de su envoltorio. Vamos a editar en dos semanas un hermoso librito de Celia que recomiendo ardientemente titulado “Hacer el Amor”. Así que este mes va de Amor, de Amores… Gracias Celia… Aquí dejo sus palabras:
YA LLEGÓ!!! Gracias…
Como hago con todos los libros, lo he hojeado… he ido leyendo salpicado de aquí y de allá… para conocerlo, para sentirlo y que él me sienta a mi…
Ya me doy cuenta que es un libro para leer muy despacio… dándole tiempo a cada párrafo de llegar al alma!
Tiene buena vibración… es un libro que enamora a primera vista!!!
“AMA HASTA QUE TE DUELA”  BIENVENIDO A MI HOGAR… BIENVENIDO A MI CORAZÓN!!!

“Ama” desde Sevilla… romántica…


Jaime, incondicional y ya amigo del alma nos sorprende con esta serie de fotos realizada desde Sevilla… Él también ha vivido intensamente las vivencias de este libro, sus relatos y sus hechos, así que desde el corazón le mando un sentido abrazo para él y su familia. Hoy le decía que abrazara a los suyos con intensidad, porque es lo más grande que la vida nos ha dado… Gracias Jaime por estar siempre ahí…

Estas son sus palabras:

Me alegro muchisimo Javier por ti. Disfrútalo y ama todo lo que puedas, tu corazón es grande.

Te mando 3 fotitos que he hecho esta mañana con los crios. Sevilla es una ciudad para enamorarse, para amar y eternamente romántica, sino que se lo pregunten a Bécquer.
No te quito tiempo Javier, disfrútalo y ama en silencio.
Con cariño.
Jaime

“Ama” desde Palma. Un regalo sentido…


Recibo de Olga esta hermosa fotografía… Una mujer sensible, escritora de buenas letras y buenos libros, regalando otro libro sensible… Ayer me llamó mucho la atención que venía gente a comprar el libro porque lo había leído y les encantaba tanto que lo querían para regalar a los amigos. Merichen compró cinco y dijo: “Cuando me inviten a cenar regalaré tu librito”… Así que gracias por estos hermosos regalos… Gracias Olga por la foto y por el detalle…

“Ama” en la intimidad, con Carmen, en Madrid


Carmen, Carmencita ha sido muy importante en la existencia de este libro. De ella fue la idea, ella fue la que durante muchos meses estuvo recopilando textos sin parar, dándole forma y sentido. Sin ella este libro no estaría en vuestras manos. Además, ella lo ha sentido, lo ha vivido en sus carnes porque ha tenido una relación íntima con todos los textos. Me hacía gracia cuando quedábamos en Madrid y me recordaba algunos pasajes del mismo que yo ya había olvidado… Ella aparece de forma destacada en los agradecimientos y ella ha materializado con su generosidad y entrega este librito. Así que Carmen… mi niña… ¿qué más puedo decir que no te haya dicho ya? Te debo tanto… le debemos tanto… Gracias de Corazón…

Estas son sus palabras:

Javi, mil gracias!
... "Ama hasta que te duela"... y recuerda " Hemos sido creados para grandes destinos. Solo tenemos que comprenderlos"

Abrazo fuerte, mi niño!

 

“Ama” en Esparraguera


Nuestra querida Isabel nos sorprende con estas fotos que también han servido para sacarle una sonrisa cómplice a más de uno… Gracias Isabel!!!

Hola querido Javier, ya ves que no solo a la especie humana le interesa el libro…Como ves, dejé el libro en la tumbona donde plácidamente leía y cuando volví observé que mi perra me había quitado el sitio…Además es que no tenía ganas de despegarse del librito, así que se lo enseñé y parece que le gusta…al menos le presta atención 🙂
Espero que os guste ver que “Amar” traspasa las barreras de las especies.
Besos para tod@s

“Ama” en Madrid


Joaquinet, veloz como un rayo nos envía su fotografía desde su mágico y maravilloso jardín en Madrid… ¡¡¡Gracias Joaquinet!!! Seguro que los duendes del jardín también están disfrutando y sintiendo el cariño de ese librito…

Este es el texto que acompaña Joaquin:

Bona tarda Xavi,

Aquí está la foto de tu flamante libro en la ventana de mi cuarto de trabajo, con los hermosos árboles al fondo.

Hace una tarde bien bonita hoy.

Abrazo fuerte

Joaquin

“Ama hasta que te duela” en Málaga


¿Qué os parece si me enviáis una foto del librito en vuestra mesita, en vuestras manos, en vuestra casa, en vuestro jardín? Así podremos publicarlas, darles un poco de publicidad y ver hasta donde ha viajado el libro… Publicaré todas las fotos y todos vuestros comentarios añadidos que las acompañe…

Empiezo con esta foto que me envía Dolores desde Málaga… ¡Gracias por el envío y la sorpresa!

¡Venga animaros! Seguro que será divertido…

 

Texto de Dolores:

Querido Javier, por fin llegó el libro, me ha costado sudor y lágrimas conseguirlo. Te hago un poco de historia: el Lunes, al aterrizar en el despacho después de volver de Madrid, me encontré el aviso de correos, rápidamente me puse en marcha y fuí a recogerlo y  me dice el señor de la ventanilla que no lo encuentra, me pide el número de teléfono para llamarme…Martes, al no tener ninguna noticia llamo y pregunto y me dicen que no me ponga nerviosa  y que espere, hoy vuelvo a presentarme y por fín después de largo rato lo encuentran y me vuelvo más contenta que una niña con zapatos nuevos. Por el  momento sólo he podido leer la dedicatoria y ojearlo y ya me he puesto a llorar a moco tendido.
¿Tú sabes el potencial que llevas dentro, que arrastras a las masas?  No olvides que eres alguien muy especial… Como diría mi madre -se rompió el molde- Ya tengo dos cosas tuyas, tu sonrisa que sigue  pululando y llenando esta casa y el libro, que primero lo leeré y después me lo pegaré a pespunte para no olvidar ni una palabra..
Bueno sol de la mañana, a por el millón y me quedo corta. Besitos.