8 billones… ¿de almas?


Ayer nació el alma número ocho billones. Algo inaudito y algo que debemos atender con cautela. Según las predicciones, en cuarenta años se terminarán las reservas de petróleo. Seguramente para ese momento ya estarán en marcha los primeros reactores de energía de fusión y el carbón, el gas y el petróleo habrán sido sustituidos por hidrógeno y electricidad procedentes de energías limpias. Habrá una revolución energética, pero hasta que llegue, habrá una o dos o tres grandes crisis.

La población también seguirá creciendo, a no ser que la propia naturaleza, a base de fiebre (calentamiento global), resfriados (cataclismos de toda índole) y virus (todo tipo de pandemias y guerras) regulen ese crecimiento. Suena drástico, pero de alguna manera, nos hemos convertido en una plaga para el planeta, y de alguna manera, el planeta se está preparando para protegerse de nosotros y nuestro afán de destrucción masiva.

Los expertos dicen que el límite de población humana, aquello que nuestro planeta podrá soportar como máximo óptimo rondaría los diez billones de habitantes. Eso ocurrirá, según las estadísticas, en algún momento antes de que termine este siglo. El dato esperanzador es que la población mundial parece que se está regulando, y hemos pasado de tener cinco o seis hijos por pareja como ocurría en los años cincuenta del siglo pasado, a tener una media de 2,44 en esta generación actual. Por debajo de dos, y esa será posiblemente la tendencia futura, la población volverá a regularse hacia la baja.

Si uno tiene ciertas creencias, y subrayo la palabra creencia, sobre la vida después de la vida, inevitablemente se pregunta de dónde han salido tantas y tantas almas. ¿Rezagados de otros sistemas, de otras galaxias, de otras dimensiones desconocidas? ¿De dónde vienen, y por qué han traído vete tú a saber de qué planeta extraño, cosas como el reguetón? Ocho billones de almas respirando al mismo tiempo, a cual conspiración planetaria, encarnadas en un mismo espacio y en un planeta finito. Ocho billones de almas que aspiran a tener un móvil, un bonito coche, una bonita casa y sí, papel higiénico, mucho papel higiénico.

Los milenaristas de nuevo cuño, que a veces nos engañan con astucias y pretenden enseñar con verdades, (la astucia siempre engaña y la verdad enseña), dicen que tantas almas han encarnado en este tiempo para vivir una especie de graduación, de cambio de ciclo, de momento totalmente transformador. Como si todos viniéramos a contemplar un final de los tiempos (aún no sabemos si amistoso o catastrófico) que nos ayudará a crecer como almas. Otros más esotéricos dicen que este crecimiento se debe a que el planeta está desarrollando su campo neuronal, su inteligencia colectiva, y que nosotros somos esas pequeñas neuronas que ayudan a crecer la mente universal, eso que los ilustrados llamaban la unidad psíquica de la humanidad.

Sea como sea, lo cierto es que las alarmas están todas encendidas. Lo hemos visto en la reciente COP27 (la 27 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) y lo estamos experimentando en nuestras propias carnes con el cambio climático. El problema del agua, de la electricidad, de los recursos limitados, la subida de precios de los derivados del petróleo y el gas, el problema de la vivienda, el problema del hambre mundial, el problema del bienestar material alcanzado e insostenible, ponen entredicho nuestro modelo depredador sin límites. El decrecimiento, la simplicidad voluntaria y la vida sencilla deberán abanderar en un futuro, más allá de creencias o mitos, el cambio necesario. O eso, o se liará, tarde o temprano, muy parda.

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Una respuesta a «8 billones… ¿de almas?»

  1. Ocho billones de almas, que maravilla, lo que me sorprende es que hables del cambio climático en vez de la manipulación del clima que se viene interviniendo desde los años veinte, y que además científicamente no esta demostrado. También me sorprende que hables sobre superpoblación y escasez, cuando de todos es sabido que el 99% de los recursos están en manos del Estado Profundo. Tampoco entiendo que hagas un análisis tan a la ligera sobre las pandemias, cuando de todos también es sabido que han sido provocadas por los mismos de siempre. Desde mi más humilde opinión te sugiero que ahondes un poquito y te permitas poner en tela de juicio los noticieros de los medios de desinformación, porque estos temas son los que provocan ansiedades, depresiones, estrés e incertidumbre en . La responsabilidad no es de los gobiernos es de la población por haber depositado todo nuestra confianza y poder en ellos. Saludos cálidos

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