Una vida sin amor habría sido desastrosa


© @djeffact

«Si me preguntan qué es el éxito, respondería que viví, amé y respeté y fui respetado por los otros a los que amé y respeté. El éxito de una vida completa es el éxito en las relaciones humanas. Una vida sin amor habría sido desastrosa». Tzvetan Todorov

Si somos sinceros, al final del camino uno siempre hace balance sobre las cosas esenciales de nuestra vida. Muchos pensarán que acumular objetos, dinero o bienes de cualquier tipo pudo ser algo exitoso. Al final de nuestros días nos damos cuenta de que el cementerio o el crematorio no opinan lo mismo. Nada de lo atesorado podrá acompañarnos allá donde vayamos, sea la vacuidad, el hado o la reminiscencia álmica. Así que existe una ridícula fórmula, propia de los tiempos materialistas en los que vivimos, donde se equipara el éxito al tener, al poseer o, en definitiva, a la avaricia del logro y la ostentación.

Muchas tradiciones nos invitan a vivir una vida sencilla. No por una ridícula humildad o una necesidad ecologista de ayudar al planeta a su supervivencia. Tiene que ver más bien con una aproximación a nosotros mismos, a nuestra esencia, sin el ruido que conlleva el estar pendientes de las diez mil cosas que nos juzgarán al final de nuestros días con grotesca conclusión. Tampoco hay que asociar una vida sencilla a una vida pobre. El bienestar no está reñido con la sencillez. Uno puede ser sencillo en un palacio o en un monasterio humilde. La sencillez no trata de desenmascarar nuestra complejidad humana o nuestro afán por entender el mundo, ya sea filosóficamente, o materialmente, o metafísicamente. La sencillez va más allá, y tiene que ver con lo más misterioso de nuestro origen humano: el amor.

El verdadero éxito humano es amar y ser amado. Respetar y ser respetado. Encontrar ese lugar donde uno se cobije seguro de sí mismo, porque nosotros siempre vamos a ser nuestro peor enemigo, como nos recuerdan tras el espejo todos los rituales iniciáticos. Por eso amarnos y amar al otro es la metempsicosis que nos llevaremos al otro lado. Reencarnaremos una y otra vez en el amor que hayamos podido dar, ese será nuestro único éxito y balance si es que sobrevivimos al hado.

Solo el amor puede tocarnos en medio del corazón, trastornar y transformar lo más profundo de nosotros mismos. El amar y ser amados es la fórmula celeste para que los mundos se habiten, para que el cosmos se expanda, para que la línea divisoria entre la vida y la muerte tenga algún tipo de sentido, para que la existencia humana tenga valor.

La vida despierta siempre en nosotros una emotividad y un halo poético. No siempre somos conscientes de este hecho, pero siempre hay algo o alguien que nos despierta un sentimiento de recogimiento y gozo. Y el amor, aunque no entendamos muy bien toda su profundidad y envergadura, es lo más exitoso que tenemos al final de cualquier jornada, al final de cualquier existencia. Por ello, no perdamos nunca el tiempo en cosas banales, y centremos toda nuestra capacidad y atención en lo que verdaderamente importa. Amemos y seamos amados. Es lo único que podremos llevarnos al otro lado. Es lo único que merece la pena.

2 respuestas a «Una vida sin amor habría sido desastrosa»

  1. Me encanta leerte, porque nutres la reflexión del Alma. Nos enriqueces. El ser humano necesita enriquecerse con AMOR. Para mí es importante. Otorga calidad a la, se esté sólo o acompañado. Siempre nos envuelve el AMOR, y es importante esa energía, para compartirla con los demás, y nutrirnos mutuamente. Gracias

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