Proyecto X


Amarse a uno mismo también es una forma de amor. Amar al prójimo, sí, pero como a uno mismo, que dijo el galileo. Es decir, el amor sano, el correcto, sin volverse egoísta ni estúpido, empieza por uno. Si uno no tiene, nada puede dar, y para tener, debemos obligatoriamente amarnos, protegernos, cuidarnos. Esto es una ley de vida que los que tendemos a ser dadores, debemos registrar profundamente en nuestra memoria.

La generosidad bien entendida empieza siempre por uno mismo. Y debo reconocer que en estos últimos diez años he pensado prácticamente nada en mí. Eso me ha llevado a un gran colapso, material y anímico. Un colapso material de cien mil euros y un agotamiento anímico tremendo. Este año he reflexionado mucho sobre esto y por fin me armé de valor para decir basta, ya no puedo más, necesito descansar. Así que decidí cerrar las puertas del proyecto por el que he dado todo en esta última década para empezar un nuevo proyecto: el de mi persona.

Este próximo año voy a descansar, a disfrutar de los míos, de mi vida, de mi tiempo, de mi soledad, de mi compañía, de mi compañera, de lo que sea sanador y me restablezca. Pensaré en mí y en los míos, pensaré en mí y en ella, y pensaré luego en mí y en ellos. Puede parecer extraño que diga esto, después de tantos años de entrega y extrema generosidad. De hecho, desde los dieciséis años, desde que era voluntario en Cáritas y la Cruz Roja. Siempre pensando en los demás, en cómo mejorar el mundo, en cómo incluso mejorarme a mí mismo para ser mejor, de mayor utilidad para el orbe.

Pero estoy agotado, y por eso este año mi proyecto será mi vida, ordenarme materialmente, anímicamente, emocionalmente, mentalmente, espiritualmente, dejándome mimar y cuidar. Pensar en esa familia que ya está llegando; en esa pareja que parece que por fin ya se está instalando en el corazón, entregada; pensar en cómo construir un mundo nuevo desde lo pequeño, lo simple, lo sencillo, lo bello.

La suprema consciencia descansó al séptimo día; las pequeñas consciencias humanas también lo necesitan. Restablecerse, renacer, respirar para volver al nuevo día renovado. Yacer en el manto cálido de una promesa, volverse hacia uno mismo, sostener el relato de la vida y sus hilos adyacentes, sus vasos comunicantes, sus cantos celestes. Pulir nuestra piedra bruta para culminar en una piedra pulida, una piedra que encaje perfectamente en el gran edificio, en la gran obra. Mirarnos a nosotros mismos para ser mejores, y así, desde esa fuerza interior, poder contribuir de mejor manera al nuevo mundo que ya viene.

Sí, este año que viene mi proyecto seré yo mismo y lo que me importa. No tengo pudor en decirlo. Más bien necesidad imperiosa de ejecutarlo. Silencio, familia, paz, Vida, consciencia, amor. No se necesita mucho más. Y al ser yo mismo mi prioridad, nacerá una nueva luz, una nueva vida, una nueva esperanza, una nueva aurora. Cada noche oscura espera ansiosa un nuevo amanecer. Y este que viene está ya muy cerca. Proyecto X, proyecto 1+1=8/9.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: