Conocer, confiar, lealtad, compromiso, tocar…


© @amaro777

Estem obligats a no perdre mai l’esperança.” Arcadi Oliveres

Estos días conocí a una mujer extraordinaria, de esas personas que la vida te cruza durante un breve periodo de tiempo para animarte a algún tipo de confianza o enseñanza. Casi coincidimos, por diez minutos, en el camino del Norte. Si hubiera seguido la guía de la estrella seguramente también hubiéramos compartido algo del Camino Francés. Luego estuvimos, cosas de la vida difíciles de explicar, unas horas en O Couso compartiendo mesa y círculos y quiso el hado que coincidiéramos en casa de una amiga en la costa catalana, donde pasamos la anterior noche cenando, tocando el piano y el violonchelo, desayunando mientras hablábamos de la vida y sus misterios. A pesar de sus veinticinco años, se la notaba despierta, viva, entregada a la magia de la vida y a todos sus misterios, con una consciencia abierta a lo espiritual y lo sagrado. Su alegría desbordante y su sentido del humor producía un halo de alegría en todos los comensales con los que pudimos compartir la velada.

Nos sorprendió mucho su claridad con respecto a las relaciones. Tiene un mantra en su vida que consiste en lo siguiente: Conocer, confiar, lealtad, compromiso y tocar. Lo traduzco mal del inglés, pero más o menos viene a decir que antes de tener una relación con alguien primero tienes que conocer a esa persona. Ese conocimiento implica guardar una razonable distancia de seguridad hasta que empiezas a confiar en esa persona. Confiar es una fase importante, y para que ese punto de madurez en cualquier relación llegue a manifestarse, es imprescindible ese conocimiento previo, ese pasar muchas horas juntos, paseando, viendo una película, viajando.

Cuando la confianza ya está establecida y puedes mirar a los ojos abiertamente a esa persona, llega la fase de la lealtad. Es como una especie de pacto sincero que, sin estar escrito, explícitamente compromete a ser leales el uno con el otro. Cuando esa lealtad está establecida, cuando ya no hay duda de que en esa relación solo habrá dos personas, nace el compromiso. Ese compromiso, establecido bajo la base del reconocimiento mutuo, de la confianza mutua y de la lealtad, llega de forma sincera, aplastante, verdadera. Es entonces, y solo entonces, cuando se entra en la fase del tocar, del besarse, del acariciarse, de hacer el amor en todas sus expresiones. Esto llega al final, no al principio. Esto llega cuando se ha establecido una base profunda, sincera y verdadera. Sin prostituir nuestros cuerpos con cualquiera, sin hacer del placer la base instantánea de nuestras vidas.

Que este sea el mantra de una joven mujer de veinticinco años, oriunda de Estados Unidos y descendencia taiwanesa me llenó el alma de esperanza. En este mundo donde nadie quiere conocerse, donde nadie confía en el otro, donde nadie es leal ni siquiera a sí mismo, donde nadie desea comprometerse y donde todos se tocan antes que cualquier cosa, el saber que existen personas así, con esta calidad de visión sobre las cosas y las relaciones, nos llena el corazón con un bálsamo de confianza.

Los románticos del amor, los que pensamos en el amor y creemos en el amor estamos en un momento oscuro. Nada de lo que esta mujer describe ocurre hoy día. Las relaciones líquidas se han convertido en un mero placer instantáneo donde nadie quiere comprometerse, ni siquiera con aquellos que podrías pensar que se pudiera crear algo verdadero y duradero en el tiempo. Pensar en las relaciones y en el largo plazo es como contradictorio hoy día. Pensar en hechos como tener una familia tradicional, de esas que atraviesan todo tipo de crisis a sabiendas de que eso les engrandece, y vencer el miedo del largoplacismo para que se haga realidad una crianza sana basada en el amor, en el conocimiento, en el compromiso, la lealtad y la confianza es casi todo un reto y una entelequia hoy día. Algo retrógrado, pensará más de uno. Un reto que tras conocer a esta mujer, nos llena de consuelo a más de uno. De alguna manera, estamos obligados a no perder nunca la esperanza. Quien sabe como nos puede sorprender la vida.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: