No tengas miedo


© @thomasfilke

Hoy hemos hecho una meditación grupal para identificar el egregor del miedo. El miedo es una fuente de espejismo e ilusión. Nos aleja de nuestro camino, tanto individual como colectivo. El miedo es lo opuesto al amor. Todo lo que se realiza desde el miedo nos separa y nos destruye, nos aísla y nos aleja de nuestro propósito vital. El miedo es como un morador del umbral, un guardián que pretende asustarnos y alejarnos de nuestro camino. Es fácilmente identificable. Nos aturde, nos confunde, nos desalienta, nos abruma, nos delata, nos irrita, nos cansa.

El amor, sin embargo, es siempre más simple y más profundo. Es ese motor que nos hace avanzar hacia la unión, hacia el abrazo, hacia el cariño, hacia la responsabilidad de acoger algún tipo de esperanza. El miedo nos inmoviliza o nos hace huir lejos de nuestro camino. El amor nos afianza en lo que creemos, en nuestro alto ideal, y nos mantiene firmes en ese camino complejo, pero necesario. El miedo es una línea recta estrepitosa, un círculo cerrado y excluyente. El amor actúa como una espiral poderosa que abarca y abraza todos los caminos.

En la meditación grupal, me acercaba tímidamente al egregor que durante estos años de pandemia hemos creado. Era un gran egregor mundial basado en el miedo. Su espiral ascendente se unía vertiginosamente con este nuevo terror que está asolando al planeta: la posibilidad de una tercera guerra mundial. Veía a ciertos mandatarios completamente poseídos por ese miedo, actuando ciegamente hacia la huida o la inmovilización, alejándonos como humanidad del principio necesario de fraternidad y tolerancia. Hay algo de mí que se asustó ante esa gigantesca imagen. También algo de mí reaccionó desde el más profundo amor.

El amor me empuja a actuar. A no quedarme inmóvil al borde del camino, a no meter la cabeza en un agujero profundo para no ver nada, a no huir despavorido buscando solo un rincón tranquilo. Actuar desde el amor me hizo afrontar la posibilidad personal de acoger al menos a veinte refugiados. Me empuja a luchar por lo que quiero y amo para abrazarlo con urgencia. ¡Vámonos hacia el amor! Grito despavorido todas las noches de insomnio… ¡¡¡Ven amor mío!!! Replico a cada despertar. Esa constante lucha no es solo para confiar en el amor, sino para que ese amor despeje la ilusión y la fuente del espejismo. Amar en tiempos de guerra, amar en tiempos de pandemia, amar ante los retos de la vida, sean los que sean. Amar y amor por delante. Como personas, como individuos, como parejas, como grupo, como colectividad, como humanidad. Solo nos queda amar para salvarnos, para mantener la vida constante en el pulsar de la vida. El amor une, el miedo separa, aísla, nos enmudece.

No tengas miedo, me repito y le repito y nos repetimos. Cesemos nuestras batallas personales, encontremos la paz dentro de nosotros y actuemos para que se encarne la paz mundial. Cada batalla librada en nuestro ego solo crea más guerra allá fuera. El egregor del miedo se alimenta de nuestros miedos, y crece, y crece, y crece. Si por el contrario, empezamos a amar, desde ya, no desde ayer o desde mañana, si empezamos a colaborar juntos, a crecer juntos, a apoyarnos conjuntamente en estos momentos difíciles para ti y también difíciles para la humanidad, podremos demostrar que otro mundo es posible. No nos dejemos guiar por el miedo. Que el amor sea siempre nuestra bandera, sin aplazamientos, sin espera, sin miedo. No te salves, ahora ni nunca, no te salves…

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

Una respuesta a «No tengas miedo»

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: