La inefable y misteriosa vida


© @dustinlefevre

“Érase una vez, cuando existía la simple comprensión de que cantar al amanecer y cantar al atardecer era sanar el mundo a través de la alegría. Los pájaros todavía recuerdan lo que hemos olvidado, que el mundo está destinado a ser celebrado “.Terry Tempest Williams

Contemplo esta tarde el bosque desde la ventana y me maravillo. Es misterioso, inefable, inalcanzable. La vida quiere empujarnos, quiere expandirse, quiere algo de nosotros. Se nota su afán por llegar a todas partes, más allá del infortunio caótico. La vida nos impulsa, nos hace avanzar. Nos permite mirar al horizonte con esperanza y determinación. Mirando al bosque en esta calma invernal, en este frío que se cuela por todas partes, observo la vida como una laguna de gozo. El sufrimiento mundial me absorbe, al mismo tiempo que escapo de sus ranuras entregándome a la vida y al amor. Esa es la simple comprensión de que cantar a ambos lados del zénit y nadir, es sanar al mundo mediante la alegría.

Vibraciones y vaivenes. Lluvia, porque llueve. Frío, porque hace frío. Los pájaros ya se despiden. Las montañas abren el pulso para que corra el agua. La hierba se refresca, los bosques se alegran. El mundo está, a pesar de todo, destinado a ser celebrado. Resulta, aparentemente, sencillo hacerlo. Solo tenemos que abrir las canillas del canto. Solo debemos profundizar en lo misterioso, en el devenir diario.

Érase una vez esa vida en el bosque. Lejos del ruido, lejos de guerras. Me siento egoísta, inoportuno, aguafiestas. Es una sensación extraña sentir gozo por la vida mientras la sombra de la muerte asola al mundo. Esa es la paradoja de la supervivencia. Entre gritos y sollozos, uno ve las grietas de la esperanza. Veo el bosque, veo los árboles, veo el camino con sus hojas secas. Contemplo el cielo con su lluvia y suspiro. La vida grita, la vida se expande, la vida quiere celebrarse.

No hay nada de malo en buscar la felicidad, en ser felices. Mientras miro por la ventana y observo impaciente el camino, el nerviosismo me domina. La incógnita del día señalado me mantiene alerta, urgente, expectante. Más allá de la felicidad, siento que hay algo más profundo en esa espera. El significado. Lo decía Sir Laurens. Si las cosas tienen significado, estás satisfecho, tú espíritu no está solo. Pertenece. Y siento pertenecer a algo de un profundo significado. Sí, el mundo sigue en guerra. Pero siento que esa espera aquietada, provoca en mí un halo de esperanza. El viejo mundo está muriendo y el nuevo aún lucha por nacer, que decía Gramsci.

Esto podría ser una bonita declaración de amor, pero resulta que además es una gran motivación. La motivación de expandir el Amor en tiempos de guerra. La motivación de proyectar la consciencia en tiempos de oscuridad. La motivación de creer en la Vida en tiempos de infortunio. Por eso la espera valdrá la pena. Aquí, en la cabaña, en los bosques, junto al río, en las cumbres montañosas, cantaremos y sanaremos al mundo con alegría. Celebraremos la vida, una y otra vez, añadiendo cantos al amanecer y al atardecer. Seguiré esperando, mirando por la ventana, como todas las tardes, a esta hora. Así es la inefable y misteriosa vida.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: