La aventura del Vivir, comienza con la osadía del Soñar…


© @juliereyphotographe

«Saber, poder, osar, callar.» Zoroastro

La frase no es mía. Es de una soñadora, de esas que entienden el significado profundo de la palabra Vivir. La pongo en mayúsculas porque no es lo mismo estar vivo que Vivir. Vivir, así, en mayúsculas, no es algo que dependa de nosotros. Es algo que nos trasciende. La Vida es una manifestación continua de algo que no podemos entender en su profundidad. En el ser humano, viene acompañada de la Consciencia. El ser humano consciente entiende que debe ser transmisor de Vida y de Consciencia. La Vida que se gesticula en la materia y la Consciencia que se articula en los espacios infinitos del ser.

Saber eso te llena de poder, y ese poder te hace osar en la vida y en la consciencia, para luego, transitar desde el silencio la sabiduría de todo el ciclo trascendente. El ser humano es cocreador. No se espera de él que se siente al borde del camino para vaciar su mente o para vaciar su vida. Se espera de él que viva la existencia con intensidad, que sea copartícipe de la misma, que empuñe con generosidad todo cuanto sea beneficioso para el conjunto. La generosidad es el resultado de comprender la eficaz unión entre vida y consciencia. Un ser vivo consciente es por naturaleza generoso. Generoso en lo que hace, en lo que dice, en lo que expresa, en lo que comparte diariamente, no importa que sea una sonrisa, una promesa, una esperanza.

La vida es una aventura que comienza con la osadía del soñar. Debemos a cada instante soñar la vida, crearla en nuestra mente, en nuestro corazón en nuestras emociones, en nuestros ánimos, en la materia. Debemos levantarnos y meditar la vida, soñarla. ¿Cómo nos gustaría participar de esta oportunidad única de estar vivos? ¿Con quien me gustaría compartir este instante irrepetible de existencia? ¿De qué manera puedo ser útil a este maravilloso ciclo de vida? Vivir la vida es osar a crearla, poniendo como límite nuestra propia imaginación. Esto es una máxima: vivimos la vida que somos capaces de imaginar.

El Bereshit judío nos recuerda la oportunidad de empezar el día siendo auténticos creadores. En el principio… de cada día, tenemos la posibilidad de diseñar nuestras vidas para que encajen perfectamente en el edificio de la creación. El arcano esencial de la existencia supone comprender que no somos seres pasivos, sino seres animados, dotados de alma, de vida, de expresión. Somos catedrales construidas con el argot de los constructores primeros, aquellos que nos crearon y supieron dotar nuestra vida de inteligencia y consciencia. Seguir ese hilo de Ariadna es concluir que nosotros también somos tejedores de realidades. El sueño, la imaginación, no es más que un lenguaje alquímico que debemos comprender para transformar con ello nuestras existencias. Si sabemos, podemos, si podemos, osamos, y si osamos, hágase.

El alma humana tiene sus pliegues secretos. Si cerramos los ojos y pensamos la vida podemos acceder a las moradas donde las fuerzas y las energías que mueven y crean mundos se gestan disponibles para nosotros. Ese lugar oculto está dentro de nosotros. Se accede desde el silencio, desde la meditación constante y oportuna. Cerrar los ojos y poner en movimiento soles y universos, ocasos y arquetipos. El mutus Liber de la creación está a nuestro alcance. Solo debemos osar. La aventura del vivir, comienza con la osadía del soñar… No puede ser de otra manera. Somos héroes de nuestra existencia.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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