Mañana un poquito más…


Día hermoso al mismo tiempo que difícil. Hermoso por el reencuentro de almas, especialmente por esa alma que un día el destino quiso unir para crear algo bello, único y diferente. Ha llegado desde muy lejos para estar un ratito con nosotros. Es verdad que solo será un ratito, pero será suficiente para renovar ciertos votos, cierto destino, cierto lazo místico.

Apenas tuve tiempo de atender a unos y a otros. Las llamadas se han acumulado, también los cientos de mensajes. Pero hoy quería prestar atención a ella. Estar con ella, pasear con ella, recordar con ella. Eso ha generado recelos, o celos, o enfados. Pero ya no me importa. Tan acostumbrado a las críticas, a estar en el punto de mira, a no hacer nada bien o a no estar a la altura de todas las expectativas, de verdad, ya no pienso en ello. A veces lo expreso así, a modo de desahogo, a modo de recapitulación vespertina, para que de alguna manera quede grabado en cierto éter. Pero no es como reproche, más bien es soltar una válvula de escape y dejar que la presión se airee.

Mañana un poquito más. Meditar, cantar, estirar, soportar los enfados de unos y otros, pero también las alegrías. Mirar con amabilidad a pesar de la dureza de cada situación, abrazar, seguir abrazando, perdurar en el cansancio acumulado, no desfallecer, saludar con amor incondicional primero a las perritas, luego a Geo, luego a las gallinas, a los gatos, a las ovejas, a los patos a los que siempre les gasto alguna broma. Luego llegas a la casa y ahí está el ser humano, con toda su complejidad. Noto que mi saludo es diferente.

El amor a los animales es inocente. El amor al ser humano es complejo. Y en esa complejidad está la prueba. Es fácil abrazar y amar a un animal, aunque algunos se los coman y esas cosas terribles que aún hacemos con ellos. Resulta fácil abrazar al pato sin comértelo, abrazar al cordero sin degollarlo e incluso jugar y hacer bromas con ellos. Ellos se sienten a salvo porque saben, en su inocencia, que hacemos lo posible por protegerlos. Pero luego llegas a la casa y sabes que todos te miran, te juzgan, porque hice aquello, porque no hice lo otro, porque dije tal o cual o omití decir tal o cual. ¡Es tan complejo amar al ser humano! Excepto cuando en algún recodo de humanidad, alguien te mira y te susurra al oído y te da las gracias de forma sincera. Entonces algo cambia, algo remonta dentro, algo se transforma. Esperanza y fe, solo con un pequeño susurro, con un pequeño agradecimiento.

Podría perfectamente coger mis cosas y marcharme a algún lugar tranquilo, alejado del ser humano, de su bullicio, de su egoísmo, de su rabia, de su enfado. Pero eso sería una trampa mortal para el alma. En la soledad, en el apagado brillo del retiro, no te puedes enfrentar a las pruebas que ensanchan el alma, el espíritu. Ahí en la guarida, en la cueva, ante los muros que nos protegen del otro, no podemos rasgar ni tan siquiera una pequeña grieta para que la luz nos penetre. Vivir solo te protege del dolor, del otro, pero al mismo tiempo, te impide crecer hacia la templanza, el dominio de nuestros demonios, la perseverancia. Todas esas cosas que de alguna manera te ensanchan, te expanden.

Mañana un poquito más. Mirar que a nadie le falte comida, ni agua, ni calor. Mirar que todo esté en orden y armonía. Observar si en el ambiente hay alguna distorsión de la personalidad e intentar aplacarla. Mirar las facturas, pagarlas. Comprar comida, herramientas, utensilios. Reparar lo que se rompe, que siempre se rompe algo. Respirar hondo en la meditación y prepararse para los problemas que llegaran, para los retos de cada día. Buscar fuerza, buscar mucha fuerza para sostener los procesos de unos y de otros. ¡Todo es tan frágil!

A veces siento que me romperé en cualquier momento. Lo noto en mi cuerpo cansado, fatigado por intentar llegar a todos, por intentar mostrar un poco de luz en tanta oscuridad. Alargo mi mano todo lo que puedo hasta que noto el dolor del brazo y su hueso roto. Alargo el corazón hasta los límites de su pulsar, entregando todo cuanto puedo. Miro en mis bolsillos para intentar acomodar cada moneda, cada ganancia, que siempre se transforma en algo para todos. Miro el suelo porque siempre hay algo que recoger. Miro los correos para ver cuántas respuestas aguardan día a día. Y luego miro el trabajo que me sustenta y me pregunto cuando podré atenderlo sin que nadie se enfade porque dedico un ratito para hacer facturas, maquetar algún libro o simplemente dar un paseo tranquilo a solas.

Sí, mañana un poquito más. Mañana todo será más fácil, me digo todas las noches. Mañana se obrará algún milagro que seguirá alimentando la entrega, la llamada, la vocación. Seguro que mañana, alguien, se acercará y susurrará algo al oído. Y ahí encontraré fuerza…

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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2 respuestas a «Mañana un poquito más…»

  1. Por supuesto, no estás solo en este pensamiento. ¡Aunque eso ya lo sabías! Ayer, que no me encontraba en mi mejor momento físicamente, pensé en esto. La reacción que espero de los demás ante mi falta de adecuación a sus rutinas, a que ese día no pueda cubrir todas sus necesidades o lo que ellos piensan que son, y como ya me siento resentida antes de que se enfaden conmigo. Y no me queda más que aceptarme y aceptarles, en profundo amor hacia mí, hacia ellos, sea cual sea el paisaje interior que estemos caminando. El susurro siempre está ahí para llamarnos a la calma y a la fuerza para el día siguiente. ¡Un abrazo!

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  2. Xavi!!! 🙂

    Mai podem acontentar a tothom… I quina alegria que hagi arribat la Maria i t’hagis pogut retrobar amb ella i recordar els inicis!!! Tot dolor o gelosia que s’hagi pogut causar estant més estona amb una persona, és la vida disfressa de Xavi que fa veure a aquestes persones que tenen dolor i gelosia dins seu!! 🙂 Per res és cosa teva! Segur que la persona que no té dolor ni gelos dins seu ha trobat molt bonic i normal que dediquéssis una estona llarga a una amiga de fa temps.

    Avui et llegia per estar una mica allà, per saber d’allà i empapar-me d’allà… I m’ha sabut greu que una part de tu se senti malament pels judicis de la gent… També has de saber que en pots passar de tot això! Aquí també tens la vida disfressada dels que arriben que et fan veure que tens a dins sentiment de culpa per fer certes coses o perquè hi hagi disputes a O Couso. Tu no tens cap resposabilitat del que passa en les relacions humanes d’O Couso. Venim perquè volem i tornem a venir perquè volem!! 🙂

    Crec que ja t’ho he dit alguna vegada però per si de cas ho torno a dir. Per mi, el més important que fas és ser i estar! ❤️ Ser, estar, construïr i mantenir aquest lloc meravellós en el que podem venir a refugiar-nos sempre que volem. Aquest lloc de pau i harmonia amb el que sento i penso. Aquest lloc que et fa obrir els ulls del que sents i penses. Potser a alguns els fa mal aquesta obertura. Jo també hi he plorat molt, a O Couso! Però que bé que et quedes després d’haver-te tret la vena dels ulls i haver-te desafogat. 😌

    Només puc dir-te gràcies! Per estar allà sempre que hi vulguis estar. I quan en vulguis marxar, és el teu camí. Nosaltres no podem obligar-te a res. Gràcies per la feina que has fet fins ara i la oportunitat que ens has donat fins ara.

    Una abraçada molt gran!!! 🤗 T’estimo molt!!! ❤️ Joana.

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