Egografía de un personaje


Dice un amigo, confeso escritor famoso, que su obra gravita en torno a sí mismo y a su propia experiencia vital. “Yo quería vivir literariamente, ser un personaje de novela, y empezaba ya a imaginarme, inventariarme y construirme como tal”, nos dice desde el empacho que cualquier celebridad se puede permitir.

Hablar de uno mismo está bien. Uno se puede convertir en el personaje de una historia. La vida real a veces supera la ficción. La egografía puede ser inspiradora. Puede animar a los demás a hacer cosas, a ponerse en marcha, a movilizar energías que antes estaban paradas, estancadas.

Nos gusta leer en la vida de los otros, aprender de ellos, seguir sus pistas. Esta mañana nos levantamos temprano. A las siete ya estábamos en la pequeña ermita, meditando y leyendo libros inspiradores. Había unas cartas que leíamos con atención. Trataban sobre la vida espiritual de los miembros de un grupo. Esas cosas inspiran, aunque esté ahí fuera nevando, nuestros cuerpos temblando de frío y todo un día gris por delante.

A las ocho hicimos una segunda meditación. Eran nuestros maitines y laudes vestidos de modernidad. En el desayuno aparecieron dos peregrinos que habían pasado la noche helados en su furgoneta campera. Iban hacia Almería y habían parado para conocer el proyecto. Como yo tenía que viajar al sur aproveché improvisadamente su visita para bajar con ellos hasta Madrid. Llegué a la estación de Atocha por los pelos, cogí un Ave y volé hasta el sur. Allí estaré siete días volviendo a darle un empujón a la editorial y buscando inspiración para los próximos meses.

Mi egografía se está volviendo de nuevo una aventura. En cada movimiento exterior aparece una oportunidad interior. Es como si el pánico a que nos vuelvan a encerrar multiplique mi necesidad de viajar. Hacia fuera y hacia dentro. Tras la muerte de Suzanne tomé de nuevo consciencia de la fragilidad de la vida. El tren está lleno de gente. Las miro con curiosidad. Es un momento frágil porque nunca más veré a todas estas personas, cada una con su historia, cada una con su misteriosa vida.

Incluso miro con curiosidad el personaje que ha nacido de mí. Lo hago desde una mirada fresca, sin juicio, abrazando todas mis imperfecciones, intentando abrazar cada uno de mis poros sin ofuscación. En el fondo todos tenemos algo hermoso, algo que brilla dentro de nosotros. Algo que nos puede reconciliar con la existencia incluso en los peores momentos.

Estoy llegando a la estación. No olvidéis amaros. Me espera una larga noche hasta que pueda llegar a alguna parte. Espero poder veros en el invisible lazo que nos une. A vosotros con mi pequeño ego, mi pequeño personaje, mi pequeño brillo. Ojalá sirva para inspirar alguna aventura, algún movimiento vital, alguna reconciliación con vuestro yo. Feliz noche.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: