Cumpliendo con nuestra parte


 

El tiempo me sostenía tierno y moribundo,
Aunque yo, en mis cadenas, cantaba como el mar.
Dylan Thomas, “Fern Hill”

Ha sido una aventura atravesar de nuevo toda la Península sin tubo de escape, con una avería nueva aún por identificar y con el coche cargado hasta los topes con la mudanza de Mayte, nuestra nueva hospedera durante todo este invierno, nueva residente en la comunidad y facilitadora de la futura Escuela. Lo siento como un gran regalo del cielo, porque su experiencia y recorrido vital encajan perfectamente con el propósito de este lugar. Activista política, cultural y espiritual. Doctora en alguna universidad de Canadá y profesora universitaria en universidades de Inglaterra, ha desarrollado su carrera de forma magistral, lo cual le permite, tras todo su bagaje y experiencia, tener la suficiente fuerza y valor para dejarlo todo a casi treinta grados que estábamos en su bella casa de Andalucía esta mañana para venirse a vivir a una humilde cabaña a casi cero grados que estamos ahora recién llegados.

Toda una odisea, todo un cambio impresionante de vida que he querido sostener a su lado estos días dada la magnitud de su apuesta. Quería ver en vivo y en directo como una persona transforma su realidad de forma radical, sin importarle nada todo lo que deja atrás y sin importarle lo más mínimo las dificultades que a partir de ahora va a encontrar en este complejo lugar.

Interiormente me siento aliviado. Por fin un aliado, por fin alguien que de alguna forma ha podido comprender en toda su esencia y magnitud la profundidad de este proyecto, y de alguna forma, ante esa visión y entendimiento, ha decidido apoyarlo al cien por cien. Sea un acto de rebeldía, de locura o de máxima responsabilidad con la Gran Obra, lo cierto es que aquí está, en primera línea, con toda su mudanza recién llegada en una gran furgoneta cargada sobre todo de libros, libros y más libros.

Mi misión es cuidarla, hacerle el tránsito fácil más allá de las pruebas que el propio proyecto nos tiene preparadas. Así que mañana compraremos una estufa de pellets para instalarla en la recién estrenada habitación de hospedera. Su misión en los próximos tres meses es a lo que la casa de acogida nos obliga: practicar la paciencia, la tolerancia, la fortaleza interior, pero sobre todo, la humildad. El servicio es aquello que nos aproxima al otro de forma reverente. Será un tiempo en el que habrá que sostener de forma tierna todo ese proceso. Será un tiempo en el que el espíritu de los tiempos nos ayudará a cumplir con nuestra parte en el Plan. Mucho ánimo y mucha fuerza para Mayte. Cumplamos con nuestra parte.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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