Después del mar no hay nada


En la exposición de cuadros y peces había mucho más. Estaba Nono, amigo íntimo de Isaías, el Chapas, el cual contaba con rostro estremecido la difícil tarea de ser verdadero. La identidad suplantada es todo aquello que hacemos cuando dejamos de ser. Esas cosas que completan nuestras vidas pero que no nos dejan aspirar a mostrar lo que hay dentro de nosotros, lo que somos realmente. Isaías quería ser marinero pero su vida estaba encerrada entre lazos familiares y lealtad al negocio de su padre. No quería ser chatarrero, quería lanzarse al mar. El artista Alfonso Doncel explica en sus Aguas tranquilas esta metáfora de Isaías.

El amigo Nono, un reputado empresario que quería ser actor, cuenta desde esta hermosa bahía la desgarradora historia: “Isaías pasó su vida en una chatarrería, obligado a trabajar junto a su padre. En su encierro soñaba, todos los días de su existencia, con ser pescador. Desde bien joven, en su tiempo libre y a escondidas, hacía peces de metal. De ferralla, con restos de chapa y alambre. Encolerizado, su padre se los quitaba y, los días de limpieza, obligaba a Isaías a arrojarlos al mar de la bahía. El Chapas, ya anciano, jubilado de la chatarrería y demenciado, pasó sus últimos años pescando… los mismos peces que durante años arrojó al agua”.

La metáfora es dura, casi delirante, porque refleja nuestra propia insatisfacción humana, aquello que nos aleja de la higiene del alma, de la belleza del espíritu, de aquello que los utópicos buscaban y soñaban para la civilización y nosotros para nuestras vidas. Vivir una vida que no es la nuestra, una vida suplantada, sin apenas libre albedrío para poder elegir. Es delirante pensar que hay mucha gente que no puede elegir sus vidas, o que, de repente, se sienten atrapados en sus sueños de antaño.

Es como si después del mar no hubiera nada. Como si fuera imposible ver el dorso oscuro de los peces que Isaías durante toda su vida tiraba al agua, junto a las olas, en la espuma blanca del salpicar diario. Como si en el lecho arenoso, entre piedras multicolores y destellos de luz tenue los peces hubieran quedado enterrados, y la esperanza de poder volverlos a ver fuera solo un reflejo de nuestra imaginación. Es como si, en definitiva, nuestros sueños se hubieran apagado en las enmarañadas plantas acuáticas de un océano profundo. Como si después del mar no hubiera nada

Es difícil saber qué es aquello que realmente nos procura felicidad. Siempre queremos más, siempre deseamos aquello que no podemos poseer. Nos ocurre en el amor, con el dinero, incluso en los reinos que llamamos espirituales. Siempre queremos más luz, más inteligencia, más sosiego, más felicidad. A veces a escondidas cogemos nuestra ferralla y con restos de chapa y alambre hacemos nuestros peces de metal. Lo hacemos a escondidas, avergonzados, miedosos de que alguien nos arrebate nuestro tesoro y lo arroje a la mar.

Nos gustaría tener talento, algún don. Nos gustaría poder dejarlo todo y volver a empezar, y vivir de ello despreocupados por el resto de nuestros días. Disfrazar nuestras vidas de algo diferente. Mover las fichas hacia otro sentido. Navegar sin rumbo, sin puerto a la vista. O incluso volver a enamorarnos, por eso de sentir la vida y estrujarla hasta el fondo del meollo. Pensadlo bien. En el fondo, nos gustaría poder lanzar nuestra barca al mar, aún a sabiendas de que más allá de sus tonos grises, azulados y verdosos, no hay nada. Nos gustaría, seguro estoy, alejarnos del dócil apego y lanzarnos desnudos a la profunda metáfora. Libres, sonrientes, perseverantes.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

3 respuestas a «Después del mar no hay nada»

  1. Es difícil lograr los sueños, de lo contrario probablemente dejarían de ser sueños. Pero a veces también lograr los sueños puede defraudar, y eso puede resultar aún más duro que el no conseguirlos nunca.

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: