Leyes Superiores: la importancia de cambiar la dieta en el Sendero del Discipulado


Nicholas Roerich. Agni Yoga. Diptych. Right part. 1928.

“No me cabe la menor duda de que es parte del destino de la raza humana, en su progreso gradual, el dejar de consumir animales, de igual modo que las tribus salvajes dejaron de comerse entre sí cuando entraron en contacto con otras más civilizadas”. “Leyes superiores” Thoreau

La nave Tierra es una Escuela. En cada ritmo, en cada estación de su prolongada existencia, se rige por una fuerza planetaria que proyecta su influencia en nuestras vidas. Sería ingenuo y atrevido pensar que la evolución humana terminara en el plano mental, en el intelecto, en la razón pura, y que ahí habitaríamos por el resto de nuestras vidas. Nuestra biografía humana es una proyección terrena de un acontecer cósmico que se prolonga en un estadio evolutivo infinito, perenne.

Cuando aprendimos a cocinar nuestros alimentos gracias a la cocción de estos mediante el fuego, nuestra dentadura comenzó a modificarse y nuestro rostro se refinó. Hubo una evolución material significativa que hizo posible una evolución emocional y mental. Un cambio lento y gradual en nuestros intestinos, en nuestra forma de caminar y luego en nuestra forma de comunicarnos. Con el tiempo nos volvimos cada vez más refinados y minuciosos, más sedentarios gracias a las cosechas abundantes. En las culturas más avanzadas, sería impensable encontrar episodios de masacres colectivas o incluso de guerras entre unos y otros. El ser humano ha aprendido a dar significado profundo a la vida, inclusive a la vida de un solo individuo. Con el tiempo, esa sensibilidad se volverá aún más delicada, y ocurrirá lo mismo con la vida animal: será respetada, considerada y protegida. Al igual que alguna vez dejamos de ser animales carroñeros, algún día dejaremos de ser animales carnívoros y el consumo de carne quedará como un resquicio abominable de nuestro pasado animal.

En ese momento, y tras una evolución continua, volveremos a cambiar la dieta, dejaremos de comer animales y volveremos a dar un salto cuántico en cuanto a evolución se refiere. Habrá un nuevo cambio fisiológico, como ocurrió cuando descubrimos el fuego, que a su vez repercutirá en nuestra sensibilidad y en nuestro pensamiento. Cuando dejemos de consumir sangre y carne, el ser humano volverá a evolucionar. La pregunta es, ¿hacia dónde nos llevará ese nuevo refinamiento, esa nueva evolución? La otra pregunta sería, ¿deseo ser partícipe del mismo?

Más allá de la horda de pregoneros que anuncian su propio camino, su propia verdad, existen requisitos básicos y comunes para progresar individual y colectivamente hacia esa nueva dimensión humana. Todos los textos místicos, espirituales, áureos y esotéricos de todos los tiempos hablan de esta segunda ola evolutiva. No subrayan ni marcan concienzudamente sobre la necesidad de provocar este cambio asumiendo cambios en nuestra alimentación, pero dan pistas sobre ello. Algunas tradiciones más elaboradas, de forma aún oscura y compleja, llaman a este salto evolutivo como Sendero del Discipulado. Es una forma abrupta y extraña de indicarnos algo. Algo que está en estrecha relación con nuestro progreso, con nuestra evolución, con nuestra nueva meta como seres humanos. Un lugar, o un estado de consciencia, si queremos llamarlo así, donde desaparecen las creencias, los dogmas, los gurús, los maestros y los guías. Donde uno se encuentra a solas consigo mismo, reflejando el rostro de la personalidad en el espejo del alma.

Para los antiguos, el Sendero del Discipulado era una especie de consciencia que había atravesado las necesidades materiales, emocionales y mentales para establecer su campo de expansión en lo que siempre ha sido llamado lo “espiritual”. Esa nueva consciencia es una orientación expresa hacia lo que todas las tradiciones llaman la vida del alma. Resumidamente, podríamos decir que esa vida del alma es aquella que basa su necesidad no en satisfacer las necesidades materiales, emocionales o intelectuales de cada individuo por separado -hablamos aquí del conflicto de la separatividad-, sino de ese momento de adentrarse, una vez tenido cierto dominio sobre esas anteriores necesidades, en la satisfacción de las necesidades espirituales, en las necesidades del alma. En resumen, en eso que los políticos de hoy en día llaman trabajar para el bien común, el servicio grupal. Ser espiritual no es más que eso. Elevar la mirada más allá de nosotros mismos y empezar a mirar a los otros, al grupo, al colectivo, al ser humano en su conjunto como especie unificada y más allá, a las otras especies como entidades vivas y necesitadas de derechos, respeto y admiración.

Todas las tradiciones espirituales señalan ese camino, esa senda, ese discipulado. Cuando en Oriente hablan de Unión y en Occidente de Unción el significado oculto es el mismo. Iluminación en Oriente y Adumbramiento en Occidente. En el fondo están diciendo lo mismo, desde diferentes visiones y construcciones culturales. Orientar nuestras vidas hacia esa realidad espiritual empieza por lo más básico. Si una vez dejamos de comer carne cruda y nuestras vidas y evolución cambiaron para siempre, ocurrirá lo mismo cuando dejemos de comer carne cocinada y sustituyamos nuestros alimentos de carne y sangre por algo más sano, algo alejado de la violencia, una comida inofensiva que nos acerque a otro peldaño de nuestra evolución inmediata. A nivel individual, nadie puede hollar ese Sendero si no ha atravesado esta premisa tan básica e imprescindible. La creencia contraria es vivir en una mentira acuciante y peligrosa. En otro paso mayor, ocurrirá lo mismo con el alcohol, el tabaco y las drogas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s