Cuando no sé qué camino de mi vida tomar: el viaje del héroe


Hace años que descubrí que el secreto de la felicidad no consistía en tener una vida cómoda, segura y cargada de riquezas. La felicidad ni tan siquiera era un camino. Encontrar la armonía en nuestras vidas, la paz interior, el punto de quietud, está completamente ligado a todo su contrario. Para encontrar paz interior primero has tenido que perder, arriesgar, enfrentarte a mil retos, mil fantasmas, mil guardianes en el umbral, cientos de enemigos que siempre están dentro de nosotros. Vencer el miedo es uno de los primeros obstáculos a atravesar. Sé que no soy feliz, que no tengo paz interior y no encuentro equilibrio en mi vida, pero por miedo, a veces incluso por pereza, no hago absolutamente nada para cambiar.

En la vida, lo único que permanece es el cambio. Cambiar nuestras vidas, nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros estados de ánimo e incluso nuestro confort material debería ser algo constante. Cambiar amplía nuestra visión. La visión amplia facilita poder observar más caminos que antes ni siquiera existían en nuestro imaginario. Un viaje puede ampliar y ensanchar nuestra visión. Una ruptura, un trauma, incluso un accidente puede relativizar completamente nuestras vidas.

No estamos bien con nuestra pareja o nuestro trabajo, pero no hacemos nada para cambiar esa situación. Hay situaciones que son reflejo de nuestro interior. Aquello que hay dentro, se expresa fuera como un escenario inamovible, gris, mediocre. Entonces nace la pregunta: ¿qué debo cambiar en mí para que mi vida cambie radicalmente?

Volvamos a la felicidad para poder responder con cierta claridad. Decíamos que ser feliz no es un camino ni una meta. Más bien es una señal que nos indica que de alguna manera estamos en el camino correcto, en el verdadero camino, en nuestro propósito existencial. Todos tenemos un camino, todos hollamos una senda. Todos estamos vivos y por lo tanto de alguna manera todos caminamos juntos hacia alguna parte. Si sonreímos ante los paisajes de nuestro camino es que estamos haciendo y cumpliendo con nuestro don, con nuestro propósito vital. Si no lo hacemos, si no nace la sonrisa interior junto a nuestra pareja, en nuestros trabajos, en nuestro entorno, es que debemos cambiar algo.

Pero, ¿por dónde empezar? Quizás por un viaje, primero hacia fuera, luego hacia dentro, y viceversa. Los viajes, como el viaje del héroe descrito por Joseph Campbell, siempre nos ayudan a ampliar el campo de nuestra experiencia. Salir de nuestra zona de confort nos abre las puertas y nos da pistas sobre otras posibilidades. El viaje de todo héroe, y nosotros lo somos en nuestras propias vidas, siempre empieza por una llamada interior, normalmente nacida de una profunda insatisfacción, que nace en nuestro mundo ordinario.

Cuando la llamada es suficientemente fuerte nos atrevemos a dar el salto de fe, nos atrevemos a emprender el viaje. Empezamos ese viaje interior, hacia esa llamada, hasta que llega la primera prueba: el rechazo a la llamada. Esa primera prueba hará que vivamos durante años en el mismo círculo vicioso de insatisfacción hasta que un día consigamos vencerla, la omitamos, y continuemos el viaje.

Superado ese primer obstáculo, en algún momento te encuentras con un mentor, con alguien que te guía, que te anima y te protege en esa travesía. La figura del mentor, en el mito del viaje del héroe, siempre aparece representado por algún venerable anciano. En la vida real, ese mentor puede ser un amigo, una pareja, un familiar, o incluso un desconocido que de repente aparece en tu vida para empujar tu cambio.

Llega un momento que el mentor desaparece para que tú mismo, con tus fuerzas y esfuerzos, superes la segunda prueba: la travesía por el desierto, la soledad, la desesperación de no saber si has hecho bien o mal. Es cuando aparecen los miedos, los conocidos como guardianes del umbral, que intentarán que no abandones nunca tu zona de confort, tu mundo ordinario. Si consigues atravesar esta prueba, aparecerán los aliados, que como el mentor, te ayudarán a perseguir tus sueños. Y luego nuevas pruebas, algunos enemigos y nuevos guardianes.

En el mito del héroe, lo siguiente que sucede es conocido como el internamiento en la cueva más profunda. Es un momento de oscuridad, de muerte y resurrección. Es la propia odisea del cambio, la consumación del viaje. Atravesado este umbral, llega la recompensa, el elixir, el premio, la paz interior, la felicidad, el punto de quietud.

Habrá un retorno, una lucha final y a continuación, un compartir el elixir. Es el momento en el que, de alguna manera, te conviertes en mentor, en facilitador para que otros puedan encontrar también su felicidad. Es el momento de mayor felicidad porque te das cuenta de que la vida, en su significado más profundo, no está relacionada realmente con nuestro propio camino interior, sino con la realización del camino conjunto, grupal. Es ahí, ante esa revelación interior, cuando surge la verdadera realización. No éramos nosotros, sino la conexión de nosotros con el mundo, con los otros. Pero para llegar a ese lugar, a esa experimentación real, primero hemos tenido que perfeccionarnos, ser mejores, y solo en el camino real, en el camino del héroe, hemos podido conseguir esa hazaña.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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2 respuestas para “Cuando no sé qué camino de mi vida tomar: el viaje del héroe”

  1. Me gusta reconocerme en el viaje del héroe, entender en q etapa estoy, y ver q mi vida es un viaje dentro de otro viaje, dentro de un viaje mayor.. cumpliendo ciclos, logrando metas, compartiendo el elixir.
    Bello escrito, gracias.

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  2. Una ves tuve un momento De elixir de media a una hora nosé cómo susedio mi hijo estaba internado delicado Y yo solo horaba pedía a Dios por el y me aparte del mundo y llegó ese momento de repente difícil de esplicar paz interior increíble una felicidad inmensa sentia solo amor me sentía lijero libre nose. no existía ningún tipo de miedo y luego me pregunte que era eso que me estaba pasando .y dije es bueno o malo por que era algo desconocido para mí ,luego pedí salir de ese estado en el que estaba y nosé en qué momento salí y ahora no se como entrar

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