Noi viaggiamo sulle onde della Vita. Insieme


La paura?
È di chi non ama.

Noi
Noi viaggiamo sulle onde della Vita.
Insieme.

– Alessandro Maini

La mayoría habéis estado donde yo estoy esta noche, en el lugar del accidente del amor no correspondido, como decía Chris en sus reflexiones de Doctor en Alaska. Cuanto más nos prohíban tocarnos y abrazarnos, más deseos surgirán de amar. Esa es nuestra conmovedora vulnerabilidad. El miedo es de quien no ama. Es una cosa elusiva y efímera que nos aterroriza. De alguna forma nos están educando en el miedo, en el miedo en el otro, en el miedo a amar. Nos enseñan a elegir algo: preferir escondernos ante la vida y el amor. Una vida de quien se amaga en la oscuridad de la soledad y la engrandece, orgulloso, engreído superior del superlativo abstracto que defiende que la soledad siempre será mejor que la compañía.

¡Qué artimaña burda! ¡Qué insensatez proclamada! Claro que se está bien solo, siempre que uno renuncie a la vida, siempre que uno se desprenda del sabor único de viajar cabalgando sobre las olas de la existencia del otro. Sí, claro que se está bien arrinconado en nuestros espacios seguros, cargados (y cagados) de miedo por no haber querido estrujar el jugo de la existencia. ¡Solos! ¡Siempre solos por no querer vivir, sufrir, morir! ¡Ya nada enciende la pasión en el corazón humano! Ya nada, ahora que el miedo vence, nos hará vivir.

La felicidad no es tener vida, sino formar parte de la vida. El amor no mira con la mente sino con el corazón. La vida sigue siendo un juego de opuestos, de contrarios. Un lugar donde vaciar la virtud, donde saciar las proclamas al viento, donde abrazar la luz y la oscuridad por igual mientras metemos las manos y los pies en el barro y ensuciamos nuestras uñas y zapatos. La vida es un beso, no un recuerdo. La vida es hacer el amor bajo un árbol, o en una playa solitaria, o en una cama llena de deseo. La vida no es pensar la vida. La vida es poseerla, es poesía, pero esa que se expresa y se narra en las noches oscuras, acompañados, arrimados a un fuego, cabalgando sobre la pasión del viento. La vida es poseer la vida, no dejarla pasar.

La magia y el amor no se rigen por las leyes racionales. La mente fría nos conduce a otros mundos, pero esos mundos se avivan de ardiente fuego. Los antiguos se reunían junto al fuego. El amor se hacía con fuego. Un fuego que se alimenta de humeante calor volcánico. El frío universo se conmueve ante la intensidad de cada intervalo, de cada suspiro, de cada llanto de amor, de cada carga emotiva. La vida es riesgo, es vencer el miedo, es aventurarse por los claroscuros de cada instante. La vida es abrazar al otro y dejar que el otro te abrace, te preñe de vida, una y otra vez, insistentemente. Sin importar recompensa o derrota, solo arriesgando cada instante. El árbol, la flor, el río, la montaña, explotan de calor y pasión en sus dimensiones desconocidas. Uno se arrebata ante el impulso, ante el acelerado manto de ungida efusión. El ciervo brama en los valles, el viento clama su propia recompensa.

Hay muchas maneras de abrir una senda. Una senda juntos. Noi. Noi viaggiamo sulle onde della Vita. Insieme. Nosotros, juntos, viajando sobre la onda de la vida. Una vida en mayúscula, una vida que se vuelve vida. ¿Cómo no amar, si hasta las más frías primaveras se cargan una y otra vez de flores, de rocío, de verde, de dorado amanecer, de cantos y de grillos, de tormentas y ríos? ¿Cómo no amar, si hasta la vida nos obliga a salir de nuestra soledad una y otra vez para sabernos vivos? La vida no es una dialéctica, la vida es un gerundio. Podremos huir, pero no escondernos. Como dijo Nietzsche, “ser un ser humano ya es bastante complicado, así que darle un buen abrazo a la oscuridad del alma y gritad el eterno SÍ”. Sí al amor, sí a la vida, sí al ciervo que brama en los valles, sí al sabor único de viajar cabalgando… Noi. Noi viaggiamo sulle onde della Vita. Insieme. Insieme. Insieme…

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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4 respuestas para “Noi viaggiamo sulle onde della Vita. Insieme”

  1. Pero el amor se va dando entre las personas que se (bien) relacionan. La berrea (y el almizcle) es otra cosa.
    Amo la vida, amo a mis amigos, a mis hijas, a mis parejas (cuando las he tenido, y cuando las he dejado de tener)… El “nosotros” es muy amplio.
    Enhorabuena por el blog. Y por el tiempo que la vida te ha otorgado con ese parón para ser más contemplativo (si es que se puede).
    Pronta y buena recuperación.

    Le gusta a 1 persona

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