La vocación ante una vida aparentemente quebrada



Durante estos últimos siete años recibí alguna queja ante la situación aparentemente angustiosa de mi vida. ¿Qué estás haciendo con tu vida? Era la pregunta más recurrente. Si basamos el éxito y el progreso individual en los paradigmas antiguos, es decir, en tener una buena posición social, un buen trabajo y una buena familia, podría decir que mi vida ha sido una quiebra en los últimos años.

Un fracaso, un aparente atolladero sin salida que simbólicamente se ha quebrado estos días con el pequeño accidente sufrido y la rotura de un hueso próximo al hombro. Los hombros son los que soportan la carga de toda nuestra vida, y era natural, ante toda la carga que me había impuesto en este tiempo, que algo se quebrara. El hombro quebrado es el símbolo de una quiebra.

Durante estos siete años me movió algo que no tiene que ver con ningún paradigma, modelo o ideal. Me moví única y exclusivamente por los impulsos y dictados de mi corazón, que podríamos identificar con eso que algunos llaman alma, consciencia o Ser indecible. Llegué a un pacto con la vida, llegué a una situación de total libertad para poder albergar en mi pecho el deseo de ser útil a un propósito ajeno a mis intereses personales. Esto es complejo de explicar y de entender bajo la normalizada aspiración de todo ser humano, pero fácil de aplicar para aquellos que emprenden el camino de la vocación, de cualquier vocación.

Cuando es la vocación lo que te mueve, lo que te impulsa, el mundo y la visión del mismo sufren un registro diferente, un cambio profundo. Ya nada que hasta ese mismo momento tenía algo de valor o sentido continúa teniéndolo. El dinero, las relaciones, el estatus, las propiedades, el trabajo, la familia… todo, absolutamente todo queda subordinado a la vocación.

La vocación nace de un impulso irracional. Siempre es un impulso transgresor, rompedor de moldes y modelos, apertura de visiones hacia aquello a lo que el ser humano debe caminar. Una llamada, una potente inspiración que sientes procedente de una fuente desconocida, con la profunda misión de llevar una forma de vida completamente diferente y ajena a lo que se considera normal, lógico o racional.

Posiblemente en el futuro me quebraré muchas más veces. Llegaré agotado a todos los lugares, exhausto y derrotado. Pero como todo guerrero vocacional, descansaré en alguna atalaya, en algún lugar cerca del camino, para luego volver a empezar. Esa es la condición del rebelde, de aquel que dice no, de aquel que se levanta una y otra vez a pesar de las pérdidas, de las derrotas continuas. Caeré mil veces y mil veces me romperé los huesos de puro cansancio. Pero mientras haya vida, habrá vocación, mientras haya vocación, seguiré caminando, hollando los senderos, una y otra vez.

En el camino vocacional ya no importa ganar o perder, tener o no tener, recibir o no la compasión de los otros, su cariño, su amistad, su amor. La obstinación por perseguir el sueño del Soñador, por comprender su profundo significado y por allanar los caminos que conducen al mismo nos hacen seguir adelante. Duele, claro que duele, pero así de desnudo es el camino de toda vocación.

Alegre en la mañana, con un gran gozo en el alma, nada tengo y camino, oh Gran Espíritu, hacia tu sempiterno propósito.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

2 respuestas para “La vocación ante una vida aparentemente quebrada”

Responder a Trebor Loiss Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s