Webinar: Apoyo Mutuo y Economía del Don


Suena Thunderstruck. Qué locura. Pero representa la locura en la que llevo envuelto desde hace unas semanas, y más especialmente, desde hace unos días, derivada de un error en un código postal que cambió de repente el destino de dos personas. Es difícil y complejo de explicar, quizás algún día en algún libro novelado donde lo real supere la fantasía. Son cosas que pasan, que no te esperas, pero ocurren de repente. Y todo ello cuando esta misma tarde tengo que decir algo sobre la Economía del Don, el decrecimiento, el apoyo mutuo, la simplicidad voluntaria y la cooperación en una cosa que ahora llaman webinar o algo así.

Teóricamente soy experto en esos temas, porque hice una tesis doctoral sobre eso, y prácticamente, porque intenté llevar al campo, la teoría. Soy experto y me reclaman para hablar sobre ello. No me gusta dar conferencias aunque ya haya dado algunas pocas, y menos aún por internet, que siempre me parecen frías y lejanas. Pero dicen que los nuevos tiempos serán así, unos tiempos en los que los seres humanos se aislarán cada vez más y se separaran unos de otros, atrapados únicamente por una malla llamada internet, un mundo virtual, irreal, un mundo de fantasía carente de contacto y calor.

Releo el prólogo que hice al libro “El Apoyo Mutuo” del príncipe Kropotkin. Ya va por la cuarta edición. Solo quiero refrescar ideas. No tengo tiempo para preparar una charla de dos horas, así que explicaré un relato de mi vida en el campo, añadiendo anécdotas que reflejen que otro mundo es posible, incluso un mundo basado en la economía del don y el decrecimiento. Repaso también la tesis doctoral, con abundante material etnográfico y teórico. Observo que no hay nada nuevo bajo el sol, pero que de alguna manera los tiempos inevitablemente vivirán ese legado revolucionario. En eso soy optimista, a pesar de los tiempos que corren.

Todo esto coincide con la inesperada noticia de que acabamos de lograr un premio bien merecido a una labor editorial, un segundo premio nacional a la mejor edición facsímil de un libro auténtico y único: Poeta en Nueva York. Aún no me lo puedo creer. Estoy cansado, atónito, sin tiempo para nada, pero feliz. Supongo que estos premios se los dan a uno cuando han pasado muchos años, cuando te sientes ya mayor y cansado. Será eso.

Me alivia saber que ya no estoy solo en el proyecto de comunidad. Me siento acompañado por dos guerreras que han decidido apoyar esta locura a tiempo completo. Siento un gran alivio, especialmente ahora que empiezan los siete años de construcción de la Escuela.

A pesar de todas estas cosas difíciles de resumir unas horas antes de hablar sobre el decrcimiento -qué paradoja- pienso que falta algo. Tantos años trabajando en estas ideas, en intentar ponerlas en práctica, en compartir el elixir de las mismas, y no doy con la clave de lo que falta. De alguna manera, como el título de la canción, me siento algo atónito. ¿Qué más puedo hacer? ¿Qué más se puede hacer? Realmente, si tuviera algo más de recursos y no tuviera que dedicar tanto tiempo a tantas cosas, seguramente ahora lo mismo, pero con mayor intensidad, con mayor resolución, con mayor profundidad. Ayer se lo decía a una amiga: tengo ganas de dedicarme a mi verdadero don, que es escribir, transmitir desde la experiencia, volcar el elixir de la vida en el otro.

La reunión y charla será esta tarde a partir de las 18:30 en Zoom
https://us02web.zoom.us/j/
ID de reunión: 883 7860 2963
Código de acceso: 112631

 

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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