La Singularidad


La singularidad de vivir en los bosques…

 

En pocas décadas, quizás en pocos años, la Inteligencia Artificial se habrá desarrollado tanto que no sabremos qué pasará. Quizás los humanos vayamos a vivir una decadencia en segundo plano, siendo el protagonismo incipiente para la Inteligencia Artificial y la futura robótica. Esto los expertos lo llaman el momento de singularidad, ya que no podemos predecir qué pasará realmente. No tiene que ser algo totalmente malo o dañino, pero sí algo singular, sin precedentes en la historia humana.

Esa singularidad puede ser terrible o puede ser genial. Aún no lo sabemos. Como seres biológicos, limitados, aún creyendo en mitos y dioses, podremos sentirnos algún día ridículos ante la vastedad de la inteligencia artificial, capaz de crecer exponencialmente lo que a nosotros nos cuesta miles de años de asimilar.
Como entidades biológicas limitadas, lentas e impredecibles, tendremos el reto de elegir entre conservar nuestro “yo biológico” restringido, o fusionarnos poco a poco con la inteligencia artificial. De alguna forma ya lo estamos haciendo. Mucha gente prescinde de su yo biológico para potenciar su “yo digital”, donde las redes sociales son como extensiones de ese yo condicionado, ampliando y exagerando nuestras vidas con un yo imaginado, potencialmente ilimitado en redes que nos hacen creer ser diferentes, mejores, cuasi perfectos.

Realmente es una singularidad, y también un terreno pantanoso donde nuestra identidad real se difumina y casi desaparece. Vivir una vida virtual nos aleja de alguna manera de nuestra esencia humana, de nuestras limitaciones biológicas, de la realidad. Desvirtuamos el concepto que tenemos de nosotros mismos. Hacemos una foto en la que podemos buscar el mejor ángulo, modificar sus parámetros para parecer mejores y más felices y mostramos esa singularidad irreal al mundo. Nuestras frustraciones e infelicidad son maquilladas con una buena foto publicada en alguna red, demostrando que aquello que los antiguos llamaban maya, el problema del glamour o la ilusión astral, se está expandiendo de forma considerable. Después de millones de años de evolución, hemos reducido, singularmente, nuestras vidas a una telepantalla.

A pesar de esto, hay una nueva singularidad que cada vez tiene más adeptos. Es la singularidad de saber sacar provecho de los avances de la tecnología sin quedar atrapados en ellos. Es la singularidad de aquellos que liberan sus vidas en vez de volverlas esclavas delante de una telepantalla. Es la singularidad, por poner un solo ejemplo, de marcharnos a vivir al campo, reconciliándonos de paso con los antepasados que tuvieron que abandonarlo por hambre y penuria. Esto también es una singularidad, porque una parte de la humanidad, aún muy pequeña, está retornando a las fuentes, a la sabiduría ancestral de la vida natural, reconciliada con la mónada de todas las cosas, con la magia, con los ritmos, con los ciclos, con la vida salvaje.

Los bosques ya no son lugares temibles e inseguros. Los campos se trabajan de forma diferente, amable y respetuosa. La vida cobra otro sentido más amplio, más verdadero, más lúdico, más real lejos del ruido de la ciudad, de su contaminación, de su glamour. La facultad de la ciudad es que basa su existencia en el trabajo y el entretenimiento. La industria de la distracción nos mantiene totalmente alineados, faltos de crítica, faltos de criterio y opinión propia. Solo pensamos en divertirnos porque es la única manera de no pensar, de mantenernos alineados a una realidad irreal, de mantener nuestras vidas singulares de forma distraída y distante de la verdad.

La singularidad también nos conduce a despertar de ese sueño, de esa delirante esclavitud y servidumbre y nos acerca cada vez más a la posibilidad de saltar al vacío. Un salto de fe que algún día será grupal y nos llevará, en un escenario positivo y óptimo, hacia una vida mejor. Y ahí la Inteligencia Artificial será nuestra aliada, porque nos advertirá de que nuestra estupidez humana, esa que hace que nos matemos y que matemos y destruyamos al planeta, no puede continuar. Ahí vendrá la singularidad perfecta, positiva. Ahí nacerá la genialidad de nuestro tiempo, nuestro despertar, nuestro renacimiento como humanidad.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s