“Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz”. Dejando penetrar la luz desde Jerez


“Soy uno con mis hermanos de grupo y todo lo que tengo les pertenece. Que el Amor que hay en mi alma afluya a ellos. Que la Fuerza que hay en mí los eleve y ayude. Que los pensamientos que mi alma crea les alcance y animen”.

No quisiéramos hablar desde una posición moral superior. Nunca es esa nuestra intención. Siempre preferimos ser agitadores de consciencias, aunque esto tuviera algún tipo de precio, antes que ser sibilinos encantadores de serpientes o flautistas de Hamelín, hechiceros y adormecedores de voluntades propias y ajenas que repiten una y otra vez aquello que la gente quiere escuchar. Preferimos agitar, despertar, incomodar antes que hipnotizar o embaucar con milongas a unos y a otros. Esto nos ha creado enemistades y recelos. Pero no importa. Somos uno con nuestros hermanos y todo lo que tenemos les pertenece.

Lo cierto es que tras unos días en la ciudad sentí cierta angustia por lo que aquí puedo ver ahora desde otros ojos, desde otra visión diferente. Decidí marcharme antes de terminar asfixiado o asfixiando a los demás con esa visión escurridiza e irreverente. Tuve la suerte de poder abrazar a algunos amigos, aunque no ha todos. No pude hacer las vacaciones que quería, pero al menos despejé mi mente y mi corazón y eso sanó parte de cualquier angustia que pudiera haber arraigado en tiempos pasados. Desde Barcelona me dejé deslizar por la costa hasta Alcora, donde pasé una noche sanando heridas invisibles. De ahí a Villareal, Ontinyent, Almería, Marbella, Málaga y algunos otros lugares hasta llegar a Jerez de la Frontera. En cada parada un amigo, un abrazo, una sanación.

Me gustaría hablar de cada uno de ellos, de todas las historias entrelazadas que surgieron en cada encuentro, algunos breves, otros necesarios, la mayoría reparadores. Quizás cada encuentro depara una historia, una idea, una reflexión para compartir peripecias o inspiraciones. De nuevo hice algo que llevaba tiempo sin hacer. Dormir en el coche. En plena pandemia no quería molestar a unos y otros, y sentía la necesidad de vivir un poco la vida de vagabundo que tanto me gusta. Es ahí cuando conecto realmente con la vida, con la incertidumbre, con la intemporalidad y la impermanencia. Es ahí cuando te das cuenta de que no necesitas nada, prácticamente nada para seguir adelante.

Me di especialmente cuenta en la ciudad. Observaba el ajetreo de unos y otros con esa extraña misión de acumular cosas, de comprar cosas. Ya no quiero nada. Solo lo justo para seguir comiendo algo, para seguir vagabundeando de vez en cuando, para seguir ayudando a unos y otros, para seguir inspirando irreverencia. Decidí, casi involuntariamente, parar en Jerez. Aquí una amiga del alma, estudiante arcana, me acoge y me deja una habitación llena de libros donde poder terminar de corregir el libro sobre los misterios. Por algún motivo que desconozco, aquí, en este pequeño palacio lleno de libros, cultura y espiritualidad, haré este año mi pequeño tránsito hacia la próxima revolución solar. Un cumpleaños diferente, improvisado, inesperado. Este pequeño palacio es como un monasterio donde se respira calma y hogar.

Aquí también celebramos esta mañana la meditación de la luna llena de Wesak. Con los ojos cerrados, recordando quienes somos desde nuestro Ser, uniendo las voluntades y propósitos del alma. Rodeados de libros azules, recordando que somos unos, entonando tres veces el om, permaneciendo en el centro de todo amor, resurgiendo como almas, trabajando desde el centro de la ley del servicio, dejando penetrar la luz del amor, la luz que nace de la fuente de la que venimos.

Creo que cuando uno hace un descubriendo de este calibre, el descubrimiento de que cierta visión nos penetra, lo mejor es guardarlo como un secreto hasta que dentro de nosotros nace la luz de la comprensión total. A veces no puedo decir nada, ni mostrar nada, porque en las cuestiones del alma somos recelosos, al menos hasta disponer de la prudencia y el tiempo necesario para desvelar los entresijos del Ser. Amar en silencio es mi especialidad, y reconocer a las almas forma parte de mi paciente labor… Todo lo mío les pertenece, todos somos Uno. Mañana es mi cumpleaños, mañana toca nacer de nuevo.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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4 comentarios sobre ““Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz”. Dejando penetrar la luz desde Jerez

  1. El universo es tuyo… no hace falta felicitarte hoy… son tuyos cada minuto, hora mes y años… Dejas huella en tus escritos. Nos enseñas a ser un poquito mejor… Es por eso que feliz vida. Salud, mucha salud… Un abrazo, cuidate.

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