Escritura en la naturaleza (Nature writing). Una relación original con el universo


 

Guarda bien tus momentos libres. Son como diamantes sin cortar. Deséchalos y su valor nunca será conocido. Mejóralos y se convertirán en las gemas más brillantes de una vida útil. Emerson

Fue el trascendentalista Ralph Waldo Emerson quien nos incitó a tener una relación original con el universo. Y fue Thoreau quien nos acercó de forma directa desde Walden a esa nueva relación. La intermediaria fue la naturaleza, los bosques, las montañas. Thoreau exprimió al máximo su aventura de dos años, dos meses y dos días en los bosques. Supo sacar jugo y supo entender, de forma directa, la relación estrecha del ser humano con la naturaleza. Aunque su relación fue breve, como una especie de amor primaveral, sirvió de inspiración a muchos otros osados creadores que de alguna manera querían imitar la bucólica imagen de vida paradisiaca en los bosques, escribiendo, creando, participando de la vida de forma estrecha.

Algunos amigos me llegaron a llamar el Thoreau español cuando con mucha modestia decidí vivir en los bosques, en una pequeña cabaña construida por mí mismo. Pensé ingenuamente que vivir en una cabaña sería fruto de inspiración, pero en el trayecto sacrifiqué una condición indispensable para toda obra creadora, sea artística, científica o espiritual: la soledad. Es cierto que mi relación con la naturaleza y el entorno fue completamente estrecha, pero quise hacerlo, a diferencia de Thoreau u otros escritores afines, en comunidad, en grupo, con más gente. Así que mi sueño bucólico de escritor viviendo en los bosques se tornó un fracaso. De hecho, en los siete años que llevo viviendo aquí, no he escrito ningún libro, después de más de una docena de libros escritos cuando vivía en soledad en otros páramos. ¡Qué gran paradoja!

Aprovechando que un fuerte dolor en el pecho me ha inmovilizado en la cama y observando la naturaleza en silencio desde esta pequeña cabaña, me surge la necesidad interior de volver a escribir como forma de transmitir ideas, visiones y nuevos paradigmas. El ejemplo pragmático de convertir esta tierra en un ideal, es un buen relato al que habría que ponerle letras, tiempo, esfuerzo y soledad. Ayer, cuando de nuevo volví a subir a los tejados para instalar una chimenea me volvía a preguntar interiormente qué hacía haciendo esas cosas. Me saltaban dudas, algunas profundas y primordiales, especialmente cuando sobre el tejado de repente me dio ese dolor que intentaba disimular para no asustar al personal. Supongo que la idea de perderlo todo de nuevo ha creado un estrés añadido en mi interior, y este se manifiesta de esta manera. Aunque psicológicamente me siento fuerte y preparado para afrontar la perdida, es evidente que la procesión va por dentro.

Quizás lleve sobre mí una carga excesiva de cosas. Quizás debería reposar, descansar, cuidarme, y pasar algunas horas sin hacer nada, o al menos, en soledad, haciendo lo que me gusta, escribiendo, paseando, observando la naturaleza desde una tranquilidad y reposo absoluto. Ayer por la tarde alguien se ofreció a darme un masaje en los pies para ayudar con el dolor. Estaba tan cansado que me quedé traspuesto tumbado en la hierba. Cuando desperté, estaba totalmente abrigado con mantas. No sé cuánto duró ese masaje, pero sentí que esos cuidados me habían beneficiado.

Por eso en el día de hoy pensaba que debía, como nos advertía Emerson, buscar una relación diferente con el universo. Me pasé todo el fin de semana trabajando en la huerta, sembrando mil cosas aprovechando que los días eran propicios. Cuando consigo robar algo de tiempo al tiempo intento poner orden en las cosas de la editorial, sufragando con ello los gastos que este proyecto requiere. Pero hoy solo me apetecía imbuirme en la escritura, en el diálogo con la naturaleza, sobre la naturaleza. Incluso retomar el libro que empecé hace siete años que trataba sobre mi vida en los bosques y que nunca pude terminar. Si lo hubiera terminado en ese tiempo hubiera creado escuela, pero ahora solo sería uno más en una tradición que ya se ha vuelto una moda: la nature writing, la escritura en la naturaleza, sobre la naturaleza, de la naturaleza.

Quizás debería descansar un largo tiempo, dedicarme a escribir desde esta hermosa cabaña, observando todo lo que transcurre en torno a este privilegiado lugar, dejándome imprimir en mí toda su grandeza y misterio. Dejando que el descanso y la contemplación sirvan de inspiración para crear cosas nuevas. Demasiadas cosas, demasiado estrés acumulado para lo que pretendía ser una vida bucólica en mitad de la nada. Iré a descansar, como decía el poeta, con la cabeza entre dos palabras, al valle de los avasallados. Toca descansar para afrontar los próximos días, que serán igualmente, difíciles.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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