14.163


Esa es la ingente suma que el abogado de mi ex se llevará por diez minutos de trabajo. Ese es el precio, según el juez, que debo asumir por no enviar un fax a dicho abogado. Un diabólico festín, que diría Espronceda. Porque cómo es posible que la justicia funcione así, de esta manera, donde la parte rica demanda a la parte pobre para quedarse con todo y ser aún más rica y la parte pobre debe, ¡ay pobre diablo!, perder y pagar. Y después de semejante injusticia, aún hay gente, por llamarla de alguna manera, que duerme tranquila, con la conciencia tranquila.

Enjambre de vampiros y alimañas, mundo diabólico, materialista, egoísta, escuadrones taberneros que enjuagan la saliva relamiendo los trozos sobrantes. Y dígame usted, señor abogado, en qué posición queda uno, que es mísero, que vive en una triste cabaña de madera, cuando se le arrebata todo lo poco que tenía y además, una vez casi rematado, se le intenta chupar hasta la última gota de sangre. Dígame qué más sangre desean ustedes dos, el uno y el otro, que pueda satisfacer su insaciable avaricia.

¡Qué hartazgo! ¡En qué andaba yo pensando cuando dejé entrar en mi vida a tan semejante…! Qué fue lo que me atrajo hasta tan surrealista situación. Quizás los corceles mugientes, o los torrentes de lava. ¿Pero no se da cuenta que con ese dinero podría comprarme un habitáculo para vivir, aunque fuera una ruina? ¿No se da cuenta que el mundo se acaba y habrá que rendir cuentas? Supongo que no usted, que es un mandado, un pagado, sino quien le pagó tan traicionera demanda.

Pero el sapo siempre explota cuando su vientre no puede más. Y aquí explotarán todos, hasta el apuntador, que con sarna y suplicio reventó de tildes. A mí ya me tocó mi turno. Y así ando, que no levanto cabeza, aún. Ninguna lámpara sepulcral querrá alumbrar tan triste escena. Porque todos sabemos que hay otra justicia, esa ley que llaman karma, y que nadie escapa de ella. Y será ella, y no la toga estúpida y anacrónica, ciega y vapuleada, la que realmente ejerza su ley.

Ya le digo de antemano, a usted y a su ama, que no dispongo de ese dinero. Y que tendrán que echarme de esta cabaña para saciar su sed de venganza, y ponerse a vender en pública subasta mis libros, que es lo único que realmente poseo con celo y gracia. No habrá alaridos ni súplicas. Me lo tengo merecido por mi condición de hombre, excesivamente blandengue, que por no ver a una cría llorar, asumió sus caprichos y manías.

Eso sí, menuda bacanal montaré, cuando todo esto termine, porque si bien el dinero no es mi arma, lucharé con todas las palabras que hagan falta hasta que sacie mi desahogo. En eso no habrá tregua, entre otras cosas, para que la rabia acumulada vaya saliendo de alguna forma y no se enquiste en un mal mayor. No con pistolas ni duelos como se hacía antes, porque como eso del honor ya no es menester que se defienda, pues quedará al menos la libertad y el coraje del desahogo, aunque este sea sibilino, sagaz, mordaz, envenenado. Pero que fluya, que no se quede dentro, que salga todo. No quisiera morir de rabia, tan joven y con toda una vida por delante.

Y ahora a lo que iba. No se equivoquen los jóvenes enamorados. No confíen en la suerte ni en el mañana. En esta sociedad líquida, egoísta y enfermiza, ya no queda amor. Solo una suerte de pactos, entresijos, intereses, egoísmos y demás lista de desmanes que se rompen en cuanto una de las partes deja de ser interesante para la otra. Y cuando eso ocurre, uno de los dos caerá en desgracia. Su ruina está garantizada, ya no solo la material y la emocional, sino también la espiritual, porque entrando en sumo grado de locura, capaces son esos estúpidos en cometer las más atroces de las barbaridades.

Así que si inevitablemente se enamoran, háganlo con suma prudencia. No cometan la estupidez de aferrarse a algo tan efímero y fugaz como esa enajenación mental que a muchos llevan a la ruina. Desconfíen siempre de esa inmadurez, y atrévanse a amar desapegándose desde el minuto uno de cualquier lazo que conduzca a la locura. Amen, mejor, en silencio. Y si puede ser, a solas, que tal y como está el patio, mejor solo.

Catorce mil ciento sesenta y tres euros. Más la pérdida de salud durante nueve meses, más la ruina económica, más la pérdida de tres apartamentos y un coche nuevo recién comprado y no se sabe cuanto dinero más por el camino. Ese es el precio de la enajenación mental por enamorarnos siempre de la forma más estúpida ¡Que silbe Aquilón, y que el más bravo destino ponga orden en todo desmán! Que sea la vida, y no yo, quien juzgue. “No quiero hacerte daño”, fueron sus palabras tras el primer beso. ¡Ay! ¡Si es que hasta me avisó! ¡Ay, en qué andaba yo pensando!

23 comentarios sobre “14.163

  1. Pero después de tanto llorar ,¿algo habrás hecho? Porque no parás de repetir mil veces las mismas y manidas tonterias, podrias explicarnos de que va el caso. Vos no parás de crerte el centro.

    Saludos y ánimo, que no importa lo que digan mientras vos te creas lo que te da la gana.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hombre Pedro, gracias por tu comentario y bienvenido a esta mi casa, que como ves, es compartida abiertamente para que cualquier pueda decir y opinar educadamente. Pues claro que he hecho… El imbécil, eso es lo que he hecho. Y serán mil veces y las que hagan falta, por eso de que cada uno en su casa hace lo que le da la gana, y a quien no le guste, pues que se vaya a la suya y que tenga una vida feliz. Y no es por creerme lo que me da la gana, sino por vivir y expresar lo que dentro se cuece, que cada cual tiene su propia guerra interior. Que te vaya bonito, y espero sinceramente, que como un servidor, no vaya por la vida haciendo el imbécil. Saludos…

      Me gusta

      1. Amado Editor, vos sos reincidente. Es evidente que a retórica no se le podrá ganar, ahi veo que se maneja bien. Por intentarlo de nuevo y por intentar aprender de otros. Deje de hablar para sus fans ¿Qué es lo que se juzga aquí mediante las leyes humanas hechas por los ricos contra los pobres (vos). ¿ nos podria ilustrar cual es la injustia?
        En serio, soy curioso de este asunto

        Me gusta

        1. Don Pedro, pero si usted ha leído las mil retahílas del tema sabrá a voz de pronto de que va tan triste historia. Si no fuera así, estoy ya casi terminando un libro que seguro será bestseller y que habla con detalle de todo lo ocurrido. Tendré el gusto de enviarle un ejemplar para que vea cuan estúpidos a veces somos los hombres cuando nos enamoramos. Con respecto a lo otro, realmente no hablo para mis fans, de los cuales, por suerte, carezco. Hablo para mí, y escribo para mí (porque como bien razona, yo soy el centro de mi universo, al igual que usted lo es del suyo), que es mi forma de tener la pluma afilada, a modo de entrenamiento, o de, si lo prefiere, recapitulación vespertina, una forma de poner memoria a un mundo, el mío, que carece de la misma. Y no quisiera olvidar tan tremendo y deplorable capítulo que me ha llevado a la más tremenda de las ruinas, a la emocional y a la económica. Una historia patética solo apta para mentes patéticas… Y uno la reescribe, con incluso pies de nota, para que no se olvide, y por lo tanto, no se vuelva a repetir… Aunque el hombre, ¡ay mente débil! siempre tropieza mil veces con la misma piedra… Un abrazo

          Me gusta

          1. Ok, para ti la perra gorda. Coge todos tus cacharros electrónicos y enchúfalos a los árboles para que funcionen. Ah no, que necesitas la luz de los otros, de los que mandan, de los que contaminan.
            Habría que escuchar la versión de la otra parte.
            Aunque me fio más de un juez, que de un vende humo (es decir vos).

            Me gusta

            1. Estimado don Pedro, Se le nota a usted altamente frustrado y aburrido para perder el tiempo en un lugar como este, tan lleno de humo que jamás usted podrá entender. Para su información, mis cacharros los enchufo a unas placas solares, compradas todas ellas con el fruto de mi trabajo, excepto hoy, que llueve y está todo gris, y entonces nada funciona. Lo mío no es una versión querido, es un desahogo. El dato es objetivo, 14163 euros. No hay versión ninguna, es algo palpable, adornado, como usted dice, con algo de humo. un abrazo y espero que tenga su casa ordenada y con mucha luz… y deje de desordenar o ensuciar la casa de los otros… es de mala educación, aún más cuando no conoce al anfitrión…

              Me gusta

  2. Aquí una admiradora, fan, fan, fan, pero, ” enfermiza,” eso de que no tienes fans será broma. Igual no se ajusta la palabra para un ser: sabio, humano, inteligente bueno , en fin no terminaría de halagarte. Un abrazo sentido de una aprendiz seguidora de muchos años. Aprendo de lo que dices y de lo que no dices… Eres todo un caballero.

    Me gusta

    1. Gracias querida Rosa por tus amables palabras. En el fondo todos estamos enfermos, todos tenemos alguna tara. No se salva nadie. Yo mismo sufro de rabia, que a veces intento administrar de forma tranquila, pero no con mucho éxito. Y como dice el amigo Pedro, vamos a llamarlo así, maestro de nada, y algo de aprendiz, no mucho… un abrazo sentido y que tengas un feliz día… Gracias por estar ahí…

      Me gusta

  3. Rosa, la enfermedad, aunque suene muy poético, es algo malo. Las palabras se las lleva el viento. Y tu héroe mueve algo de viento.
    Aprendiz? En fin, menudo maestro tienes.

    Me gusta

    1. Gracias Don Pedro por su comentario… es usted muy amable y considerado. La enfermedad siempre sana, valga la paradoja. Y no todas las palabras se las lleva el viento. La prueba está aquí mismo, en usted, que por algún motivo que desconozco guarda, sin conocerme, algún recelo extraño sobre mi persona. Sus motivos tendrá, propios o ajenos. Que pase usted un buen día…

      Me gusta

    2. Gracias Pedro. En mi “enfermedad mala” aprendí (no es fácil eh) que si lo que vas a decir no es más bello que el silencio… creo que sabes terminar la frase.

      Me gusta

  4. No entiende nada, supuesto pensador. Aquí no se juzgan las personas, se juzgan los escritos o a la sumo las supuestas historias que discurren detrás de ellas. Dejad de lameros las heridas y sobretodo: subeid el nivel. En cualquier tribuna, vos no tendria sitio mas allá de cuatro seguidores afines con dudosa capacidad de crítica. No, no siga por ahi, se lo ruego, avance, deje de ilusionarse sin ilusión, la cosa cabde argumentos. Esto no es labor de político. Y por cierto, demuestra mucha ignorancia (ya se veia venir) al hablar de placas solares a modo de arma ecológica. No tiene ni idea de lo que habla, y empiezo a ver que esto es noticia.
    Hable de nubes, de sueños, de justicia divina…. bla bla bla
    Hable de sus meditaciones para sanar el planeta que asi tendrá mas éxito .

    Aqui no se habla de personas, se tratan las palabras en la pantalla digital.

    Saludos , el dinero os guarde.

    Me gusta

    1. lo que me sorprende de su inteligencia, querido Pedro, es que no entiendo qué hace usted perdiendo el tiempo con estos escritos. Si les parece mediocres, o falta de nivel, no siga atrayendo a su vida algo tan pésimo. Especialmente para no degradar su excelencia y alto nivel, que por ley de atracción, uno siempre termina contaminándose. Y es por eso que no voy a ninguna tribuna. Ni quiero seguidores ni aduladores. Ya le digo, soy un hombre sumamente libre como para tener que estar a expensas de lo que dirán los otros. Tan libre que me molesto en contestarle, siempre con cierta contención de mi parte, todo sea dicho. Y no quiero defraudarle, pero en los próximos diez años, seguiré hablando y escribiendo en estos términos, porque de donde no hay, no se puede sacar, y como escritor mediocre y pensador mediocre que soy, no hay mucho más que rascar. Y dinero alguno me puede guardar, porque más pelao que estoy, no hay nadie. Así que nada, compre usted alguno de mis libros, y haga algo bueno por este pobre hombre… un abrazo…

      Me gusta

      1. Qué es la ley de atracción? No sea ridículo, no diga más tonterías, por sus fans.
        No publique nada si no espera reacciones. Hable cond Dios, que ese siempre le da buenos consejos para su nivel.

        Me gusta

                    1. Gracias Agustín por su amable saludo. Espero que tenga usted una bonita tarde. un abrazo idiota, de esos que los imbéciles dan cuando se tropiezan a la hora de atrapar al otro…

                      Me gusta

    1. Gracias Agustín, es verdad, el imbécil soy yo por seguir la corriente a personas cultas e inteligentes que no tienen otra cosa que hacer que leer las imbecilidades de este blog… que tenga usted, don Agustín, una bonita tarde…

      Me gusta

Responder a Pedro Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s