Encuentros Eleusinos. Hablemos de milenarismo, desde Segovia


 

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Vistas desde mi habitación en la Casa de Espiritualidad de Segovia, con su impresionante acueducto en casi primera línea

La frase célebre de Fernando Arrabal en aquel también célebre programa de Fernando Sánchez Dragó caló en la memoria de muchas personas. Un Fernando Arrabal provocador, sincero y borracho ponía patas arriba el plató de televisión ante un Dragó comedido y formal que pretendía conducir el programa con cierta dosis de heroísmo. Los jóvenes que en aquella época veíamos a contertulios cultos y extraordinarios en muchos sentidos sentíamos cierta envidia intelectual. Quién me iba a decir a mí que años más tarde editaría al primero y me sentaría en una misma mesa con el segundo para hablar precisamente, y aquí está la sorpresa del asunto, sobre milenarismo.

Esta mañana, entre tinieblas y oscuridad, salíamos temprano hacia tierras de la Alcarria. La idea era aprovechar mi viaje hacia Segovia y desviarme para llevar a una joven postulante hacia su futuro hogar: el monasterio de Buenafuente, en la provincia de Guadalajara. El viaje, en silencio, fue precioso en cuanto a paisajes. Especialmente el trayecto entre la sierra de Guadalajara y Segovia, ya en solitario, admirando cada orografía como si fuera única e irrepetible. Algunos lugares me sonaban de viajes anteriores, como los paisajes de Sigüenza y Atienza, con sus espectaculares castillos, o la propia Alcarria, ahora tan añorada y que tantas veces visité en tiempos que ahora me parecen remotos.

A pesar de la larga distancia entre Galicia y el remoto monasterio, y de ahí a Segovia, llegué puntual a la cita en la Casa de Espiritualidad. Estaban los amables Sara y Javier organizando de forma dantesca un encuentro en plena pandemia. Hacía tiempo que no los veía y de alguna forma me alegró la añoranza del reencuentro. Y también Fernando, ya cambiado por el paso del tiempo, pero tan vital como siempre.

Los encuentros Eleusinos que esta hermosa triada organiza todos los años, ya van por el XXX, intentan emular en nuestro tiempo el encuentro con la gnosis, con los sabios y con la sabiduría perenne que atraviesa y sobrevive. La verdad es que estoy sinceramente agradecido a la invitación para poder mañana dar mi particular visión sobre el milenarismo, el final de los tiempos y el Apocalipsis que este momento de pandemia parece estar demostrando. Mi opinión al respecto es un poco peculiar, y espero que mañana no me echen, como buen hereje, de la sala donde impartiré dicha opinión. Como soy un auténtico aguafiestas provocador y siempre que me invitan a algún tipo de acto público termino metiendo la pata, espero que entre máscara y máscara todo pase desapercibido y vuelva pronto al recogimiento y a la ataraxia donde vivo.

En fin, espero, pase lo que pase, poder divertirme, disfrutar de la compañía de Fernando, que hacía tiempo que no veía, casi desde que éramos vecinos, el mi casero y yo su inquilino, en ese añorado barrio de Malasaña. Mañana al ruedo, triste y solitario, y que sea lo que el fin de los tiempos quiera.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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