Oj, Šope, Šope


 

Los coros femeninos a capella son una de las riquezas más bellas del pueblo búlgaro. Aunque hay canciones tradicionales que se disputan serbios y búlgaros, sea de dónde sea, Oj, Šope, Šope fue para mí un bonito despertar en mi temprana juventud. Es cierto que la música te transporta siempre a alguna parte. No son solo movimientos, vibraciones lo que uno escucha. También son tonos, ritmos, melodías. Hay una magia numérica que aún no entendemos pero que la música expresa. ¡El Danubio es ancho, pero no profundo! Dice la canción. Un río que atraviesa pueblos diversos como Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia o Ucrania. Hay canciones que son como el Danubio, anchas, inmensas, inabarcables.

La música posee calidades afectivas. Esta en concreto me retrae a cuando era voluntario en la Cruz Roja y en Cáritas. Teníamos un pequeño grupo de teatro donde intentábamos, gracias a la ayuda de un actor profesional, quitarnos las vergüenzas que el actuar siempre trae consigo. Para prepararnos, recitábamos versos de Shakespeare que aprendíamos de memoria o emitíamos unos aullidos desde lo más profundo de nuestros pulmones con una luz tenue. Primero tímidos, casi apagados, y luego, con el ánimo del profesor, iban subiendo de tono y fuerza. Era como expulsar algo que se tiene dentro y que solo mediante la voz puede manifestarse y repeler hacia fuera. Luego, con los ojos cerrados y la luz apagada, el ejercicio consistía en escuchar el Oj, Šope, Šope y dejarnos llevar por su música. Al principio de nuevo de forma tímida, hasta que de repente, el alma de esa música tradicional se apoderaba de nosotros y el cuerpo fluía de forma libre. Era como si el propio Danubio entrara en nosotros y fluyera por cada una de nuestras cavidades. Pero no solo el Danubio, también su afluente, el río Iskar, y las montañas de Pirin y Vitosha.

Para los que éramos más tímidos y retraídos, este ejercicio era totalmente liberador. De alguna forma, y quizás por primera vez, podíamos vencer nuestros miedos más atávicos, podíamos romper con ese escudo protector que nos mancillaba y anegaba en la sepultura de nuestra seguridad. Podíamos lanzarnos al vacío y vencer nuestras limitaciones. De repente el cuerpo se expresaba de forma diferente, y cuando las luces se apagaban y la música empezaba a vibrar, una gran luz interior se encendía para demostrar al mundo de que no hay montaña más alta ni río más profundo que el que uno lleva consigo en su interior. La música nos liberaba, pero también nos engrandecía, ensanchaba, de alguna manera, toda nuestra alma. Los pulmones se llenaban de akasha, y al anima mundi vibraba incesante dentro de nosotros.

Si eres una persona extremadamente tímida o retraída, recomiendo encarecidamente el ejercicio, porque cuando uno se deja poseer por la música y por aquello que representa, es como si todo un egregor, toda una cultura, todo un tiempo, entrara de repente en nosotros, y dejando de un lado nuestra pequeña personalidad, nuestros miedos y turbaciones, pudiéramos entrever algo superior a nuestra pequeña existencia. Cerrar los ojos, apagar la luz y escuchar el Šope, Šope. Liberador.

Ej, Šope, Šope

Ej, Šope, Šope, našensko Šope !

1.
Ozdole idat Šopi ergenje,
oj, Šope, Šope, Šopi ergenje,
na glavi nosat ovči kalpaci,
oj, Šope, Šope, ovči kalpaci,
u râce dâržat gegi krivaci,
oj, Šope, Šope, gegi krivaci,
nozete im u svinski opinci,
oj, Šope, Šope, svinski opinci,

Oj, Šope, Šope, Oj, Šope, Šope !
Hej, hej, hej, hej !

2.
kato si ’odat, ’odat i ’okat,
oj, Šope, Šope, ’odat i ’okat,
če ot Vitoša po-visoko nema,
e pa nema, nema, e pa nema, nema,
če ot Iskaro po-dlâboko nema,
e pa nema, nema, e pa nema, nema.
če ot Vitoša po-visoko nema,
če ot Iskaro po-dlâboko nema,

3.
De gi začula moma Bojana,
vikom se provikna i na Šopi duma :
« Oj, Šope, Šope, opako Šope,
kako da nema, koga ima, ima !
E pa ima, ima, Pirin planina,
oj, Šope, Šope, Pirin planina,
Dunava ot Iskaro e po-dlâboka,
oj, Šope, Šope, e po-dlâboka. »

4.
Šopite ne čujat, sal edno si znajat,
sal edno si znajat, sâs jaziko câkat,
sâs jaziko câkat, i glavite klimat,
i glavite klimat, na Bojana dumat :
« Pirin e visoka, ama e daleko,
Dunav e široka, ma ne e dlâboka !
— Oj Šope, Šope, djavol si, Šope,
oj Šope, Šope, umen si, Šope. »

 

1)

Desde abajo viene Šope el soltero,
oh, Šope, Šope, Šope el soltero,
en su cabeza usa sombrero de piel de oveja,
oh, Šope, Šope, sombrero de piel de oveja,
en sus manos sostiene una azada de pastor,
oh, Šope, Šope, una azada de pastor,
en sus pies, zapatos de piel de cerdo,
oh, Šope, Šope, zapatos de piel de cerdo,

2)

Cuando camina, camina y grita,
oh, Šope, Šope, camina y grita
que no hay más alto que su montaña Vitosha,
oh no, no hay ninguna, oh no, no hay
que no hay más profundo que su río Iskar,
oh no, no hay, oh no, no hay
que no hay más alto que su montaña Vitosha,
que no hay más profundo que su río Iskar,

3)

Sucedió que la niña Boyana lo escuchó,
ella gritó tanto como pudo y dijo a Šope:
“Oh, Šope, Šope, Šope intratable,
¡cómo no hay ninguno, ya que los hay!
Sí, hay montaña de Pirin,
oh, Šope, Šope, montaña de Pirin,
y el Danubio es más profundo que el Iskar”.
oh, Šope, Šope, es más profundo.

4)

Pero Šope no escucha, persiste,
persiste, mueve la lengua,
agita su lengua y asiente,
asiente, habla con Boyana:
“El Pirin está alto, pero está lejos,
¡El Danubio es ancho, pero no es profundo!
– Oh, Šope, Šope, eres un demonio, Šope,
oh, Šope, Šope, eres inteligente, Šope. ”

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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