Sin estructura en Utopía. Un nuevo campo de experimentación antropológica


A
El ángelus, de Millet
“No tengas prisa, no te preocupes. Estás aquí para una corta visita. Así que asegúrate de parar y disfrutar del olor de las flores”. Walter Hagen

 

Uno de mis libros más polémicos es “Creando Utopías, el papel de la rebeldía ante el nuevo orden mundial”, del cual ando preparando la tercera edición. En él hablo de como la estructura en sus tres dimensiones posibles, la temporal -trabajo-, la espacial -propiedad privada- y la social, de alguna forma nos esclaviza a un sistema dominante, a un modelo que nos aleja de forma extrema de nuestro Ser esencial, de nuestro más profundo sentido de libertad humana. Esta experiencia pandémica y la forma en la que los gobiernos han resuelto manejarla ha demostrado que el individuo en colectividad es un ente, un espectro, un fantasma al que hay que colocar, por si no fueran pocas las que ya tiene, pesadas cadenas.

Hoy hablaba con Emilio Carrillo, dadas las circunstancias, sobre la posibilidad de anular el evento que teníamos programado para julio. Al final hemos decidido traspasarlo al año que viene. En estos días haremos un comunicado para explicar los motivos evidentes y para aclarar de paso los nuevos protocolos a seguir en el proyecto, dadas las exigencias de las autoridades competentes. No lo vemos como una renuncia, sino como una oportunidad, un reto, un rehacer lo hecho para seguir adelante.

Será un reto, porque en un primer momento, lo primero que nos venía a la cabeza era cerrar el proyecto hasta que todo este asunto resultara clarificado, pero luego hemos pensado que en vez de cerrarlo, se podría aprovechar esta circunstancia para experimentar nuevos modelos de convivencia. Se nos pasaba por la cabeza dejar el proyecto abierto, al menos la casa de acogida, pero sin rutinas, ni rituales, ni obligaciones algunas. Es decir, estar unos meses con la casa abierta para que las personas que lo necesiten puedan descansar y desconectar, pero sin mayor interacción que esa. Quizás con algunas propuestas de actividades como cuidar el jardín o la huerta, pero sin mayor compromiso que ese. Es decir, estar unos meses, aún no sabríamos decir cuantos, sin ningún tipo de apoyo ni estructura, y ver qué pasa.

Sería una especie de experimentación anarco-espiritual, como me recordaba hoy nuestro querido Román en su bello trabajo sobre O Couso. Una forma de volver al cristianismo primitivo, es decir, al mensaje revolucionario del Jesús del Sermón de la Montaña, donde paisaje y naturaleza se entremezclan con un sentido profundo de la espiritualidad. Un experimento que se basaría, al menos durante un tiempo, única y exclusivamente bajo el mandato del derecho natural, sobre la ética y la consciencia de cada individuo, sin estar gobernadas ni dirigidas por nadie ni por nada, de forma que, intuitivamente, los días se gobiernen por el sentir individual, interactuando con otros sentires en un espacio y en un tiempo sin orden social, sin estructura, sin gobernanza.

Sin juicio y sin jueces de la moral, tal vez el experimento sirva para dar un impulso diferente al lugar. Una forma hermosa de despedir los siete años de vida del proyecto O Couso y empezar a centrar las fuerzas y las energías en el siguiente periodo, en los siguientes siete años donde daremos fuerza y vigor a la Escuela, al Jardín y a la Huerta. El proyecto O Couso dejará de ser un proyecto y se convertirá en la Casa de Acogida de O Couso, una realidad gracias a las últimas obras realizadas en la misma.

Tras constatar la eficacia de la economía del don, de la cooperación y el apoyo mutuo, este nuevo experimento que fijará la atención en la libertad individual basada en valores universales, será realmente atrevido y revolucionario. También todo un reto para que las fuerzas del caos no se apoderen y todo termine hecho un fiasco.

Es necesario que el proyecto esté abierto porque habrá mucha gente que deseará escapar de la ciudad y respirar un aire diferente. Vemos en todo esto una oportunidad para dedicar el próximo año a mejorar y perfeccionar todo lo que se pueda este ya revolucionario lugar. En estos próximos meses sólo habrá campos, caminos para caminar y sonrisas para compartir. Veremos qué ocurre. Por nuestra parte, seguiremos creando utopías. Una y otra vez.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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2 comentarios sobre “Sin estructura en Utopía. Un nuevo campo de experimentación antropológica

  1. artemariasalvador@gmail.com
    Excelente discurso.
    Yo soy así. Tal cuál como lo mencionas
    es mi vida.
    Individual, mi fé es conexión personal, y el amor es una decisión que aunque es un serio trabajo y mucha disciplina, me da libertad y satisfacción.
    Aunque uno no puede dar lo que no tiene. Así que me encantaría recargar pilas en un lugar de retiro y conexión espiritual, yo había pensado en recorrer el camino a Santiago Compostela. Pero igual es de considerar tu propuesta. Saludos!

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