Amor a viudas y huérfanas


a
© Chandra Stevi De Kock

Somos islas silvestres. Agazapados en nuestros miedos. Apartados del mundo. Refugiados en nuestras selvas. El fuego reviste todas las formas. Si vibra interiormente, sacude cuanto abraza. Así en el pasado como en el presente como en el futuro, el fuego permanece siempre fijo en nuestro interior, en nuestro sol central, indicándonos el camino. Morimos todo el tiempo. A veces lo hacemos de forma consciente, iniciática, otras en las pequeñas cosas. Algo muere todos los días sin darnos cuenta. Algo queda en cada resurrección perenne. Algo siempre hay que salvar de nuestras islas remotas.

Cuando decidí dejar Madrid para venirme a vivir a los bosques pasaron muchas cosas. Desmantelé poco a poco la editorial. Tuve que cerrar la hermosa librería-editorial-centro de meditación que había en Malasaña. Tuve que despedirme de muchos colaboradores que hasta ese momento trabajaban en la editorial y tuve que volver a empezar de nuevo, de cero, con todo lo que eso supone de carga emotiva, de aventura, de incertidumbre, de alegría hacia lo nuevo y de tristeza por abandonar lo viejo. Rompí con lo tierno y abracé sin yo darme cuenta lo duro, lo extremo. En ese momento tuve que reducir la editorial a su mínima expresión. Coincidía que había tenido unos años de bonanza donde había editado y casi descubierto en primicia a autores como Suzanne Powell y Emilio Carrillo, que por esos entonces empezaban a despuntar y levantar el vuelo, con suculentas ganancias editoriales que invertí íntegramente en la compra y reconstrucción de este lugar donde ahora mi fuego habita. Un tiempo duro, muy duro. Una isla silvestre en mitad de la nada.

Antes de abandonar Madrid hice un curso presencial sobre maquetación en una prestigiosa academia que se dedicaba a los entresijos del mundo editorial. El trabajo de maquetación y de creación de portadas siempre los hacían terceros a los que pagaba según su trabajo. Como las cosas iban a cambiar, decidí prepararme y asumir yo mismo esos trabajos, a sabiendas de que en los próximos años cualquier ahorro serviría para potenciar el proyecto utópico. En ese curso fue cuando aprendí la diferencia entre viudas y huérfanas, y a cómo subsanar esos errores propios de la edición.

Ahora, visto con distancia, recuerdo que me desnudé por completo. Aposté todos mis ahorros, mi carrera, mi tiempo y mis esfuerzos a vivir una aventura impresionante, dedicando menos tiempo a mis viudas y huérfanas y focalizando todo mi trabajo en intentar que muros y tejados no cayeran encima de nadie. Seis años después me pregunto qué hubiera sido de mí si en vez de dedicar todos esos titánicos esfuerzos a esta empresa me hubiera quedado tranquilo y feliz en mi pequeño apartamento madrileño, en aquella pequeña selva oscura donde el fuego se avivaba con un fuelle posado en el más equilibrado de los haras .

En aquel tiempo también disfrutaba de la compañía de los hijos de la viuda. Estos me invitaban a eventos secretos, a logias encubiertas en escarpadas montañas lejanas, a ceremonias conjuradas con bellísimos rituales, a lugares que muchas veces eran desconocidos para los propios maestros del oficio, y a los que tan solo se llegaba si contabas con cierta reputación en los marcos más subjetivos de distinguidas relaciones. Recuerdo aquello como tiempos divertidos, de auténtica libertad, de esparcimiento y vocación, de curiosidad y osadía. Islas remotas. Músicas de otro tiempo, de otros templos.

¡Ay pero los tiempos cambian! Y hoy mismo andaba peleando con unas viudas de un interesante texto que trataba sobre la gobernanza del mundo. El oficio de editor, más contemplativo y recolector de los frutos sembrados, se cuestiona con calma qué hacer ahora con esos tan extremos esfuerzos realizados para que otros puedan disfrutar, alejados de la queja y el sosiego, de este espectacular lugar. Creo que, a partir de ahora, al igual que en su día reduje la editorial a su mínima expresión, haré lo mismo con mis intervenciones acogedoras, que muchas veces de nada sirven excepto para enfadar a unos y a otros que por diversas razones ven en mí cierta amenaza. Me centraré entonces en la profundidad de la Escuela, ese fuego que osa asomar de entre las brumas. Osaré dedicar mi tiempo a construir ese segundo proyecto para asentar las bases, aún no sé si sólidas o no, de todo el conjunto esotérico, de toda la mística profunda del fuego.

Seguiré eliminando viudas y huérfanas, integrándolas en los párrafos de la vida, en aquellas oleadas de existencia donde cada cual, según su vibración real, necesite estar. Ofreceré el cáliz y el agua de las fuentes, pero solo por un tiempo. Una vez saciados, los peregrinos deberán continuar su búsqueda estelar. También estaré más protegido, más sumido entre libros, entre relatos, entre estudios, escondido entre setos y rosales cargados de dulces rosas y puntiagudas espinas. Ya no subiré a los tejados como antaño, ni bajaré a más suelos que no sean aquellos que soporten con gracia todas las cuestiones profundas. Dejo el oficio de hospitalario y constructor y me sumerjo de nuevo en el aprendizaje de la maestría, en mis líos entre viudas y huérfanas, escondido en esas montañas escarpadas disfrutando de rituales y conjuras. En el centro de la tierra, en el agua media y por encima de los cielos, el fuego permanece oculto, protegido, a salvo.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

2 comentarios sobre “Amor a viudas y huérfanas

  1. Xavitxu, si no subes más a los tejados no podrás tener celestes conversacions con antropolocos que se suben a los tejados para ver ponerse el día en O Couso. 😉 “A ver si vamos saliendo…” 😛

    Le gusta a 1 persona

  2. jajaja.. querido… hay tejados y tejados… ese fue único e irrepetible… ¡cómo se le echa de menos! Me hago mayor… la casa de acogida está casi terminada, aunque aún le queda mucho trabajo por delante… a ver si damos salido!!!! jaja un abrazo grande a los tres!!!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s