Fuerza en la debilidad. Luz en las tinieblas. Amor en el abandono.


a

© Gavin Dunbar

Forjar la fuerza en momentos débiles. Buscar la luz en momentos oscuros. Amar al mundo incluso cuando sufrimos el peor de los abandonos. La ecuación siempre es compleja. Nadie, excepto la vida y las experiencia, nos educa para navegar ante la incertidumbre. Los retos que se nos presentan pueden ser hermosas lecciones para el aprendizaje. Si estamos atentos y no entramos en la queja, en el reproche, en la ira o la soberbia, podemos, desapegadamente, aprender algo. La vida es una iniciación constante que nos acerca a la experiencia del Ser. El Ser no se altera, vive en un punto de quietud observante, a la espera de tener la mínima oportunidad de expresión. Espera paciente esa luz nueva, esa fuerza capaz de llevarnos a lugares renovados, espacios diferentes.

Práctica y madurez. Eso esencialmente es algo que nos aproxima a la inevitable transformación interna. Cuanto más nos vaciamos de nosotros mismos, de nuestro ego, de nuestro mundo profano, más podemos acercarnos a la clara luz, al mundo superior de la experiencia humana. Podemos abrazar experiencias metafísicas, pero también metapsíquicas. Es como una transmigración a otra parte, a una nueva referencia, a una nueva expresión. Nuestra mente es capaz de elevarse a otra dimensión para descubrir que ya no nos pertenece, que nosotros, ¡pobres de nosotros!, solo somos un receptáculo, una mera antena distorsionada por el trauma y la vivencia.

La puerta de todo misterio, como decía el Tao, nace siempre entre tinieblas. La luz es lo que nos aproxima al camino. La luz, el conocimiento, la gnosis que nace del corazón, no pretende manipular el mundo, sino transformarlo, revelarlo, mostrarlo. La inteligencia exige mesura, prudencia y humildad para no enredarse en las marañas del orgullo, la vanidad, la prepotencia y la soberbia. Es algo complejo, porque aquel que pueda vivir en las tinieblas a veces puede llegar a aborrecer la luz, la inteligencia, el poder de la razón. Uno se acostumbra a la oscuridad fácilmente. Uno puede llegar a pensar, en nombre de la justicia o la razón, que su propia oscuridad es genuina y auténtica, verdadera y esencial. Solo mediante la intermediación del otro somos capaces de salir de nuestro error, de nuestra ceguera. Solo mediante la sublime experiencia de lo Otro podemos acercarnos un poco a la verdad.

Estudiar nos abre la mente, nos protege de la tiranía, nos hace más libres. Si meditar nos aproxima a la experiencia del Ser, el estudio, la investigación y la búsqueda concienzuda nos ofrece herramientas prácticas para que esa experiencia sea más fructífera. El estudio nos da fuerza en la debilidad. El estudio mata nuestro yo rebelde y subleva nuestra existencia a las exigencias de la vida superior. El estudio destruye a ese yo apegado, atrincherado en posiciones violentas y, a veces, brutalmente alejado de la patria verdadera.

Por eso, ante la debilidad, debemos refugiarnos en la fuerza como voluntad de plenitud. Debemos elevar la inteligencia a un orden que esté por encima de cualquier contradicción, una luz que esté por encima de cualquier oscuro océano de ignorancia, de miedo y tinieblas. Debemos fortificar las atalayas del amor universal y así alejarnos de esa sensación de abandono que a veces nos persigue.

Los seres humanos tenemos pocas cosas. La mayor de todas siempre es la dignidad, que es la que nos protege de la autodestrucción y la que nos acerca con fuerza al anhelo de vivir. La dignidad nos acerca a la nostalgia de abrazar al Ser, y a la necesidad de buscar en el mundo sobrenatural las causas de todo cuanto existe. No hay para eso mayor enemigo que nosotros mismos. Si interiormente estamos felices y plenos, el mundo exterior será siempre un mar de satisfacción y plenitud. Nuestra integridad interior siempre pasa por alejarnos de lo absurdo, del miedo a nuestra propia destrucción o aislamiento. La poderosa fuerza del amor, de la compasión hacia los otros, nos ayudará a avanzar inevitablemente hacia nuestra propia plenitud. Solo nos venceremos cuando abracemos la otroridad.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s