Y todo sucede


a
© Samantha Lee Osner

La vida pide movimiento. De un lado a otro. Tras unos días en Madrid y en el Valle del Tiétar, de vuelta a la pequeña cabaña. Allí pasamos el fin de semana con la grata compañía de la familia de la Ecoaldea portuguesa La Espiral. Fue hermoso poder hablar con iguales sobre la llamada, sobre la necesidad de perseguir y hollar ese camino que se abre irremediablemente ante nosotros. La llamada siempre responde a algo irracional, al menos aparentemente.

Esta noche dormí ensimismado en la belleza, en el centro del pequeño paraíso que nace de las fuentes de lo incognoscible. Por la mañana de nuevo me puse en ruta hasta el ancho océano. Temas de empresa y búsqueda de nuevos recursos me empujan a la carretera, a las reuniones, a las comidas. Pensé que esta semana terminarían las obras, pero observo que aún queda mucho por hacer. El parking no quedó del todo como deseamos y se tendrá que mejorar. Las habitaciones ya tienen los suelos terminados pero falta algún lavabo y preparar las paredes con sus nuevas ventanas. Respiro profundamente. Esta semana saldremos adelante. La siguiente, de nuevo nos entregaremos a la vida. Seguimos confiando, seguimos entregados.

A la vuelta, el coche se avería. Lo llevo al taller como puedo. Allí lo dejo y empiezo a caminar durante una hora hasta la estación de autobuses. Llego de milagro a la cabaña. Lo hago feliz, risueño. Han sido siete hermosos días y a pesar de la gravedad de la nueva avería y el nuevo coste añadido, intento infundir ánimos a mis adentros. Tengo motivos suficientes. Como decíamos este fin de semana, por dentro arde con fuerza la respuesta a la llamada. Y siento que quizás pronto otros la sentirán con la misma fuerza y entregarán sus vidas a la misma. Vivimos un tiempo acelerado, un tiempo de discernimiento, de decisión, de acción urgente. Es justo determinar nuestro propósito con sabiduría, amor y convicción. La convicción te lleva hasta la acción, una y otra vez.

En esa convicción de repente aparecen los iguales, esas almas gemelas que aterrizan en nuestras vidas para fusionar los campos áureos. A veces se cruzan de repente, y es tanto el espanto al vernos reconocidos en el otro, que se entregan al miedo o la huida. Pero luego queda esa llama, esa pequeña llamada de haber encontrado a otro igual, y en alguna parte germina, y vuelve, una y otra vez, hasta que se asienta y se convence de que no habrá casa mejor que aquella cuyo calor pueda abrazar sin juicio al otro. Entonces se prende la llama. Llama y llamada. No es solo un juego de palabras. Hay algo oculto en esa polisemia. Emoción y vibración.

Utilizando una fórmula oculta: el fuego que consume ha de trabajar para el fuego que construye. Los iguales se reencuentran una y otra vez. Su trabajo interior es poder reconocerse y sumar sus fuerzas para el trabajo Uno. Es una tarea que no se puede descuidar, ni abandonar, porque el siguiente paso tras la travesía del desierto y el caminar sobre las aguas es la fusión con el fuego. Y el fuego se reconoce precisamente en el reencuentro con iguales, pues las brasas arden con mayor fuerza cuando las ascuas se juntan. La lumbre resucita en la unión inevitable. Resulta complejo explicitar las cosas de forma más clara.

Por eso reconozco cierta emoción interior. Ver a un igual, abrazarlo y fusionar el campo de fuego cósmico para lograr la llama. Y todo en siete pasos, en siete abrazos consumados desde la más pura inocencia. Discretamente todo se ordena. Podremos sentir miedo, podremos huir una y otra vez, pero la vida siempre nos arrastra hacia su flujo, hacia su cauce. El vasto océano de la experiencia nos espera impaciente. Nuestras vidas se dilatan, se amplifican, se conectan de repente con el campo áureo. La telepatía de las cosas empieza a manifestarse. Es necesaria cierta liberación. Una vez libres, podemos elegir nuestro destino, desde el amor y el discernimiento, desde la entrega y la buena voluntad, desde la cooperación y el bienestar común. Y comprender en ese camino que el destino de cada cual siempre refleja una parte importante del destino de todos. Cuanto antes lo entendamos, antes podremos cumplir con nuestra parte. Y cuando eso ocurre, todo sucede, inevitablemente.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s