Si tienes dudas, mira las estrellas


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© 521Gemini 

Cuando el cansancio nos invade, o a veces la desdicha, el infortunio o cualquier avatar que pone a prueba nuestras vidas, tenemos dudas, falta de fe y esperanza, desazón. Tras la triste muerte de Nina, tardé en acostarme. No podía dormir y a las tres de la mañana aún estaba mirando la temperatura exterior e interior. Fuera un estable cero grados. Dentro pasó de quince a diez y de diez a cinco en un par de horas. De vez en cuando miraba por la ventana a las estrellas. Es un privilegio tener la cabeza junto a un gran ventanal por un lado y una claraboya por el otro desde donde divisar con un mínimo alzamiento de mirada todo el cosmos infinito, toda la magnitud de la existencia.

Ayer lo hice durante varias veces y sentí un gran consuelo. Algo tan grande, tan infinito, tan misterioso, tiene que tener alguna razón de ser. Y en esa razón de ser, todo debe darse tejido por algún tipo de inteligencia, algún tipo de gobierno que organice tanta vida y espacio. Miraba cada una de las estrellas del trozo de bóveda celeste que me correspondía por latitud y posición y no podía creer lo que veía ante mí.

De repente sentí una gran paz, una tranquilidad extraña. Recordé que esta semana habíamos terminado por fin el patio, que pudimos afrontar el pago puntual y que, si todo va bien, también lo haremos la próxima. Más allá de eso todo es incógnita. Miré mi pequeña cabaña y sentí alivio por estar aquí, entre árboles que se mecían en el bosque. A mis pies andaba la gata Meiga y una planta capaz de dar flores incluso en invierno un poco a la derecha. Observaba, ante el insomnio, cada detalle, cada rincón, cada espacio visible e invisible. La chimenea, las ventanas, los seres nocturnos. Y ya no había dudas, ya no había crisis de fe, ya no había nada que se le pareciera. Solo la sensación de sentirme afortunado por estar vivo, por poder respirar y poder contemplar todas esas maravillas en ese invernal silencio.

Me desperté en paz, tranquilo. Nos pasamos todo el día limpiando la habitación que deberá ser para minusválidos. Hay que hacer un suelo, abrir una ventana en lo que antes era una cuadra y realizar toda la instalación para poder poner un lavabo completo. Los obreros trabajan rápido y la casa se verá transformada en poco tiempo. También hoy han limpiado toda la finca, desbrozado prados enteros que llevaban años abandonados. Ahora todo parece diferente. Todo cambia, todo es impermanencia.

Marché a la oficina tras un día agotador. Tenía que dejar preparado todo, o al menos un poco ordenado para que mañana puedan habitar este lugar durante unos meses. Necesito ayuda en la editorial y creo que vendrá bien poner orden en todos los compromisos adquiridos. Espero que todo vaya bien. Miro las estrellas, y las dudas desaparecen. Miro las estrellas y contemplo la vida en toda su inmensidad. Estoy vivo, estamos vivos, somos parte del Misterio.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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