¿Y ahora qué?


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© David Frutos Egea 

Lo primero dar las gracias a María, doctora y profesora de universidad que estos días me ha estado cuidando como nadie. Mi mayor reconocimiento y agradecimiento por haber viajado hasta Córdoba para ayudarme a preparar la presentación y la defensa hasta el último detalle y por acogerme en su casa de Madrid tras el bajón postdoctoral. Sus cuidados y amor incondicional hasta en el más pequeño gesto han hecho que este tránsito haya sido lo más suave posible. Tener que soportar la tensión de estos días ha sido una prueba dura, de ahí que agradezca especialmente su infinita paciencia.

Esta mañana tenía una reunión en Madrid. Me hizo gracia que mi primer día como doctorcito hubiera pasado la noche en casa de una doctora, profesora de universidad, y comiera con un grupo de soñadores del adytum en el comedor del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Esos guiños del destino, de la vida juguetona, que te van marcando los ritmos de la existencia.

¿Y ahora qué? Me preguntaban los doctores que evaluaron mi tesis y me preguntaba mi directora mientras me invitaba a dar alguna charla en algún máster o clase universitaria. Pues ahora no lo sé. Necesito celebrar todo esto y estar agradecido. Agradecido a la familia que ha cuidado de este lugar durante esta larga e intensa semana dónde ha pasado de todo. Me han recibido con un gran cartel que decía algo así como “Bienvenido Xavitxu Doctorcito”. Me ha hecho mucha ilusión y me ha llenado el corazón de alegría. Llegar y encontrar el calor de los “otros” es algo que no tiene precio.

¿Y ahora qué? Pues me encantaría poder dormir hasta muy tarde. Aquí en la cabaña se está bien y tengo un gran resfriado que he cogido tras el bajón posdoctoral. Pero mañana me espera el tejado y su culminación, así que, esté como esté, tendré que levantarme y volver a subir a los tejados. La motivación es la misma, porque si bien he culminado una gran etapa de mi vida, la vida sigue, y es bueno dejar todo en orden, acrecentar el deseo de que, aunque ahora me siento mucho más libre y liviano, debo seguir cumpliendo con mi parte.

Así que no tengo aún una clara respuesta a todo lo que me gustaría hacer a partir de ahora más allá de los planes que ya tenía. Pero sí me gustaría seguir aportando a la antropología, seguir cosiendo costuras para entender mejor al ser humano en todos sus contextos. Seguir siendo antropólogo, quizás con un perfil más divulgador, pero seguir siéndolo.

Por lo demás, poco más. Necesito dormir y descansar. Estoy malito. Mañana será otro día…

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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