Doctor en antropología


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Ayer ante el tribunal, en Sevilla

“Toda ciencia viene del dolor. El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y no volver la mirada atrás”. Stefan Zweig

Después de casi quince años de esfuerzo y trabajo, me siento realmente feliz. Sólo quería compartir esta felicidad. Sin más. No para sentirme privilegiado, ni para desarrollar un aura mística que envuelva ningún tipo de premio o éxito. Es solo una felicidad interior que no busca reconocimiento. Ni admiración, ni trato privilegiado. Solamente agradecimiento y compartir.

Toda ciencia viene del dolor, decía Stefan Zweig. Ahora puedo entenderlo. Ayer tuve un parto. Doloroso, muy doloroso. Pero luego, al ver la criatura, llegó la felicidad, la quietud, y el deseo de no volver la mirada atrás. Sólo quería compartir esto y abrazar con calma este momento. Escribiendo cosas íntimas durante tantos años, no podía dejar de relatar esta alegría íntima y especial.

No sé de dónde vino mi necesidad de hacer una tesis doctoral. Quizás pueda ayudar de alguna manera para algo. Ayer cerraba la defensa pensando algo así como “ahí lo dejo, por si puede servir de algo en la producción de conocimiento”. A pesar de ser una tesis totalmente heterodoxa y extraña gustó al tribunal. Hubo críticas de forma y contenido, como es natural en cualquier tribunal. La crítica forma parte del proceso de construcción de ideas. Intenté justificar esas deficiencias desde el principio, pero con humildad, sinceramente.

Un estudio multilocal en más de catorce países y cuatro continentes. Más de setenta entrevistas que seguramente fueron muchas más. Más de cincuenta comunidades que seguramente fueron muchas más, y casi quince años de estudio y etnografía intensa. Algo excesivamente extenso e inabarcable para intentar ordenarlo en tan solo unas páginas, que de mil pasaron a quinientas y de quinientas a trescientas con letra pequeña para disimular una tesis excesivamente abultada. Por dentro estaba feliz y satisfecho, y porqué no decirlo, aliviado y orgulloso de haber finalizado un gran trabajo.

¿Y ahora qué? Me hicieron algunas sugerencias motivadoras, dada la originalidad y la actualidad del trabajo. También me dijeron que, de alguna manera, al ser pionero en esta temática, quizás me haya convertido, sin saberlo, en una especie de gurú de las utopías y las comunidades. Y por supuesto, la motivación de que realice libros que puedan profundizar en todo lo aprendido y seguir produciendo así conocimiento.

Si estuviera en mis manos, o si tuviera el dinero suficiente para hacerlo, terminaba de reformar la casa de acogida, dejaba todo listo para que la gente estuviera allí cómoda y me marchaba tres meses a las islas Trobiand, en el mar de Salomón. De alguna forma fue allí donde empezó realmente nuestra disciplina. Aislado entre aguas, escribiría esos dos libros que me pidió el tribunal, uno personal, con mis vivencias en los bosques, y otro etnográfico, para ayudar a la disciplina en su crecimiento. Pero ahora me encuentro atrapado en mi propia utopía, qué paradojas, al menos hasta que encuentre la manera de que sea un lugar habitable, cómodo y accesible, sin goteras, sin frío, sin peligros.

Al final de mi intervención les lancé la pregunta, ¿y ahora qué? Sigo sin saberlo. De momento disfrutar de la alegría de ser doctor en antropología, título que dediqué a mis padres y que agradecí a tantas y tantas personas que durante estos años me han apoyado en esta locura. La lista es interminable, aunque aprovecho para dar las gracias a María, a Dolores, a Manuel Jesús, a Agustina, a Ruth y a Jesús que fueron hasta allí para apoyarme y darme calor en el parto. Gracias de corazón.

También al tribunal, compuesto por un alemán, un griego, un catalán, un castellano-manchego y una andaluza. Al presidente, el doctor Julián, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, a su secretario, el doctor Richard, de la Universidad de Sevilla y a los vocales, la doctora Pilar de la Universidad de Huelva, al doctor Anastasios de la Universidade Nova de Lisboa, y al doctor Joan de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. Por supuesto también a Manuela, mi directora de tesis, que aguantó los avatares de este proyecto durante más de una década.

“¿Y volverás a O Couso?”, me preguntó el tribunal. El lunes volveré, tengo que seguir creando utopías, tengo que seguir quitando goteras y arreglando tejados. Cuando eso termine, quizás empiece a construir otro tipo de utopías, o ayudar a crearlas en otros lugares. Como buen constructor de arquetipos, seguiré construyendo y compartiendo visiones e inspiraciones.

Seguramente estaré un tiempo en la quietud, en el disfrute, sin mirar hacia atrás. Pero la vida también viene del dolor, así que pronto tocará ponerse de nuevo en movimiento, volver a caminar, a peregrinar, quizás esta vez sin exceso de rumbo, como en el Camino del Loco, que va mirando alegre el paisaje sin percatarse mucho del horizonte inmediato. Por unos días disfrutaré del paisaje, y luego, ya veremos. Ahora, a disfrutar unos días de ser doctorcito, y luego volver al anonimato, el silencio y el servicio. Gracias de corazón por las cientos de felicitaciones que he recibido. Gracias de corazón por apoyarme desde el lazo místico.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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13 respuestas a “Doctor en antropología

    • Querido Vicente… creí que este momento no iba a llegar pero por fin llegó y me siento agradecido y enormemente feliz… gracias de corazón por estar ahí y seguiremos buscando inspiración en este mágico y bello mundo… un abrazo grande…

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  1. Gracias a ti Javier por haberte descarnado creando la utopía. El camino a seguir no es nuevo para ti pero apuesto porque tras el parto seguirán otros dolores que serán más llevaderos porque has dado a luz. Un abrazo fuerte doctorcito.

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  2. Felicidades de corazón! Hoy me remueven otras utopías, la de un pueblo que se levanta en rebeldía.. la de mis hijos que están en las calles día a día porque su deseo de justicia está siendo más fuerte que su propia seguridad … como tantos miles… Pero las utopías nos impulsan a seguir, como tú, todo un doctor en la materia, literal y metafóricamente hablando. Gracias por compartir vida pura, autenticidad y deseos profundos de un mundo mejor para todas y todos. Abrazos fraternos triples, batería de júbilo para ti, querido hermano!!! con cariño, Jessica

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    • Querida Jessica… gracias de corazón… cuanto ha costado llegar aquí, pero por fin hemos llegado!!! Ahora ya somos hermanos y colegas a pleno derecho… jejeje… Gracias de corazón por estar ahí… seguimos avanzando hacia el siguiente reto.. un sentido abrazo fraterno…

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