Ser semilla


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La fecundidad vence a la muerte en toda comedia. La sátira representa la inversión de la épica. Lo primero es un viaje a la reclusión, lo segundo es un viaje hacia la libertad. Hoy ha sido un día de comedia, de sátira y de épica. Amanecí con un gran dolor de espalda debido a un mal gesto mientras ayer arrastrábamos un gran tronco pesado. La situación desastrosa duró todo el día. Diciembre se aproxima y hay mucho por hacer antes de que vengan nuestros invitados. Al menos llegaron las estanterías puntuales. Pudimos sacar todos los palés de libros y ordenarlos en los estantes recién montados. Terminamos la épica ya muy tarde, con la espalda casi molida de arrastrar libros, de colocar cajas, de amontonar montones de sátiras en espacios limpios y ordenados. Al menos conseguimos un rincón seguro y bonito, acogedor y esperanzador para protegernos del frío.

También llegaron por fin las pizarras. Con dos meses de retraso, pero llegaron. Las miraba una a una. Todo un dineral invertido para proteger durante las próximas décadas el tejado ya casi terminado. Sólo un último esfuerzo antes de que lleguen las lluvias, y las nevadas y el frío. Un último esfuerzo que aún queda por resolver cómo se hará. Y esta semana llegarán también unas nuevas baterías. Ojalá eso nos permita trabajar hasta que las fuerzas nos abandonen. Me enorgullece poder trabajar desde una pequeña cabaña. Se acaba de ir la luz y no se cuanto más podré escribir. Pero guardo en mi corazón la generosa aportación para que la luz vuelva de nuevo.

Hoy vino también el aparejador. Parece que hoy fue un día fecundo y vencimos a la muerte. El aparejador nos dio instrucciones para empezar a construir la Escuela. Todo se amontona. Mil frentes, mil batallas, un millón de sensaciones que no hay tiempo para ordenar.

En todo este circunloquio extraño me doy cuenta de que soy semilla. Moriré vencido en la tierra oscura y doliente y venceré a la vida cuando algo de todo esto germine. Aún no sé cómo será el fruto, aunque lo ideal es pensar que es algo que nunca sabré. Y ese pensamiento es un viaje hacia la libertad, porque sabes que el propósito es morir para que algo nazca. Todo tiene sentido en esa ecuación. Vencer la muerte no es más que ser generoso con la vida, darlo todo, morir semilla en la tierra. Mirando los cientos de libros editados, viendo el paisaje otoñal de este lugar impresionante, observando todas las almas que deambulan por este espacio, entiendo la necesaria posibilidad del sacrificio. La semilla cae a la tierra, muere en la tierra, y al morir, nace de nuevo la vida. Así con todo. La semilla lo da todo, se envuelve de generosidad para que se exprese la esperanza futura. El sacrificio es algo hermoso, liberador. La muerte en la cruz no simboliza dolor, simboliza esperanza, fe en la nueva vida.

Me gustaría deleitarme en este pensamiento pero mi viejo ordenador no soporta, como antaño, la falta de electricidad. Me marcho a dormir con un inmenso dolor de espalda. Mañana será otro nuevo día. Mañana brotará un manto cálido de efervescente posibilidad.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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