La traición hacia lo que realmente somos


a

Hermoso arcoíris visto esta tarde en Findhorn

Los paisajes son siempre evocadores. Ya sean paisajes interiores o exteriores, ya sean otoñales o primaverales. Hoy paseando por la bahía de Findhorn, en las Tierras Altas de Escocia, veíamos un espléndido arcoíris. Realmente el arcoíris había nacido desde dentro. Habíamos evocado desde nuestra conversación y desnudo interior, un bello reflejo ahí fuera. Las señales siempre son inequívocas, incluso aquellas que no sabemos del todo interpretar. Hay personas capaces de evocar y otras capaces de encarnar un propósito. Evocar y encarnar son formas sutiles de conectar realmente con aquello que es verdadero. La verdad de cada uno, tan diferente siempre entre nosotros, es la fuente que nos lleva hacia el camino de nuestras vidas. Evocar y encarnar con fuerza nuestra vocación, nuestro don o nuestro talento es la forma más fácil de llegar al estadio de perfección humana.

La confusión está ahí. Hace siglos que no veíamos unas tinieblas de confusión tan extensas. Incluso los guardianes y vigías de los puertos seguros andan despistados, abandonados a la falta de luz. Incluso aquellos que sienten claramente la llamada de clarín de su alma se abandonan al espacio mundo de lo ilusorio. Resulta complejo situarse al borde de toda esa confusión y con certera profundidad abocarse al destino común. La personalidad y sus caprichosos deseos nos arrastran de alguna forma a una vida estéril, sin ningún tipo de significado. La confusión es tal que ni siquiera aquellos que fueron llamados para salar el mundo saben distinguir el grosor o la cualidad de la misma sal.

Leía en alguna parte que hay dos momentos significativos en nuestras vidas: cuando nacemos y cuando nos damos cuenta para qué hemos nacido. Esto es crucial para entender la madeja de significados profundos que conviven en nuestra existencia. Uno puede hacer cosas, puede aprender sobre las cosas y puede sentir las cosas, pero en ese discurrir, puede terminar la vida sin darse cuenta, sin descubrir realmente para qué ha venido a la vida. Esto tiene mucho que ver con nuestro grado evolutivo. Es evidente que la función vital de una piedra no es la misma que la de una flor o una mariposa. Sin embargo, las flores parecen felices porque se comportan como flores y las mariposas parecen felices porque se comportan como mariposas. ¿Qué ocurre con nosotros? Simple y llanamente que somos incapaces de comportarnos como lo que realmente somos, y por eso la mayoría del tiempo somos infelices. No tenemos esa capacidad natural de ser lo que somos, sin más.

Ocurre en el ser humano: mayor responsabilidad contrae cuanto mayor es el riesgo de comprender la madeja y el telar en el que estamos. Pero no cabe duda de que esa comprensión nunca es suficiente. En estos tiempos de confusión, debemos anclar en nuestras vidas un dispositivo de seguridad, un fuerte convencimiento de que hemos venido a realizar algo útil y necesario y que, por lo tanto, todos los actos de nuestra vida están enfocados a esa realización personal.

Traicionamos constantemente lo que realmente somos. Unos por dinero, otros por placer, otros por creencias, otros por diversión, otros por distracción y otros por pura ignorancia. Cada vez que creemos haber dado un paso de fe hacia algo, terminamos seducidos por alguna de esas luces nefastas que nos alejan de nuestro propósito interior. Resulta difícil, ante la extensión de las tinieblas que nos asaltan, de los estímulos que constantemente confunden y distraen nuestras vidas, despertar de la ensoñación. Vivimos de la imagen, para la imagen, entre imágenes, alejándonos siempre de lo real, de lo poderosamente verdadero.

Lo aparatoso de todo es que no nos damos cuenta. Cedemos todo el poder de lo que realmente somos a lo epidérmico, a nuestro yo pequeño, a una personalidad dolida, completamente caprichosa, encasillada en creencias y dispuesta a vender su vida al diablo si con ello puede alargar un poco más la ilusión en la que vive. No tenemos el coraje suficiente para dejar que se manifieste realmente lo que somos. No tenemos la fuerza necesaria para ver más allá de nuestros límites. ¡Es tan importante esa rebeldía! ¡Es tan importante empoderar nuestras vidas desde lo que realmente somos! Es tan importante dejarnos de traicionar en pos del dinero, del estatus, del qué dirán, de nuestros dolores infantiles aún no superados, de todo aquello que nos aleja de nuestra verdadera esencia. Es tan importante despertar al siendo presente y determinante. Y por último, es tan importante dejar de traicionarnos una y otra vez.

Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s