La eterna aventura


a.jpg

© Ilias Varelas

 

Difícil esto de congregar a la gente. Los vi reunidos, seguramente en sus propias realidades. Ellos en sus memorias piensan que hice como hacían los espartanos con sus enemigos: arrojar implacablemente a la nada a los que tenían el pie cojo o el pecho estrecho. Realmente pasó que pedían coherencia, e intenté ser coherente. Pero ellos no querían coherencia para sí mismos, sino que la exigían a los demás. De hecho, ellos echaron al abismo a los que les molestaban, a los que depredaban su tiempo y sus intereses. Ahora la vida les pagaba con la misma moneda, pero solo porque ellos así lo han querido. Nadie echó a nadie, ellos se fueron solos, buscando mejor fortuna en otros abismos. Les deseo de corazón lo mejor. Para mí ha sido una lección de vida, y de paso, una liberación. Aprender a no odiar incluso al que te desprecia. Aprender a lidiar con esas circunstancias que tan a plomo te ponen cuando todo resulta excesivamente complejo.

Mientras hoy hacía cemento para recubrir una nueva obra, me desahogaba diciendo sencillamente eso tan manido de que no tengo ningún interés personal en permanecer aquí, en sostener este ambicioso proyecto. Podría ahora estar tranquilamente en mi casa, o en una playa paradisiaca o en cualquier paraíso tranquilo. A nivel personal, a mi edad, se puede decir que tengo la vida resuelta, tanto personal como profesionalmente. No necesito, de verdad, estar aguantando todo lo insufrible de estas semanas. Los insultos, las traiciones, la oscuridad humana, la cobardía, la amenaza.

Sin embargo, algo me tira al monte, no sabría decir el qué. Podría llamarlo propósito, karma, destino, un sino existencial, quién sabe. Tal vez esa sensación interior de aventura eterna, que se repite en las edades, por los siglos de los siglos, con diferentes disfraces, con diferentes escaramuzas y batallas, pero siempre la misma historia, centuria tras centuria. Como si la herejía resurgiera época tras época y tiempo tras tiempo vinieran las fuerzas a quebrantar su luz. Lo cierto es que una fuerza mayor a mi propia voluntad me arrastra a hacer cemento, a aguantar insultos y a recibir como paga diaria el desagradecimiento de viles y villanos, de personas que te quemarían vivo en cualquier hoguera si no fuera por los tiempos que corren. Al mismo tiempo, y quizás porque quiero pensar que ese ruido espurio es anecdótico, la fuerza del resto, el agradecimiento de los demás, que son legión en comparación a esa minúscula realidad, me hace seguir adelante.

También estoy aprendiendo a decir no, y a decir basta, basta ya. Si no te gusta esta casa, si no te gusta lo que aquí hacemos, no eres bienvenido. Basta ya de abusar hasta la médula y luego pagar con insultos y desprecios. Basta ya de crear fantasmas y mancillar el buen nombre de mucha gente. Basta ya de hipocresía, de cobardía, de injuria gratuita. Si no fuera porque por dentro me siento fuerte y feliz, desapegado de todo eso, cerraba de una vez por todas y de verdad, me iba a vivir mi vida, plácido, tranquilo, sin dar explicaciones a nadie. Si no fuera porque por dentro me siento libre de culpa, con la consciencia tranquila y la fortaleza suficiente para aguantar nuevos envites, me las piraba plácidamente a cualquier fin del mundo que mereciera la pena.

Así que seguiré a lo mío, con la precaución de no seguir dejando entrar a mi vida personas y personajes que restan, que viven en la queja constante o que mancillan a la mínima de cambio. Lo siento, no tengo tiempo para esas cosas. Seguiré andante por esta eterna aventura y que Dios, o quien sea, reparta suerte.

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

2 respuestas a “La eterna aventura

  1. “Qué le ocurre hombre,pero que le ocurre? Nada,no me ocurre nada,es sólo que he dado un salto fuera de mi destino, y ahora ya no sé hacía dónde dirigirme “…No recuerdo quien mantenía esta conversación entre vencido y resignado. Que solidario eres,que buena persona….Seguimos caminando.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s