Las variables de la realidad


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© Kevin Holliday 

“El mundo está tan lleno de opiniones como lo está de personas. Y usted sabe qué es una opinión. Uno dice esto, y algún otro dice aquello. Cada cual tiene una opinión, pero la opinión no es la verdad; por lo tanto no escuche una mera opinión, no importa de quien sea, sino descubra por sí mismo qué es lo verdadero. La opinión puede cambiar de la noche a la mañana, pero no podemos cambiar la verdad”. Jiddu Krishnamurti 

La realidad no encaja, la realidad florece. Para las estrellas, los fugaces somos nosotros. Vivimos en una corta y fugaz instantánea que florece a cada instante. Por eso es bien difícil realizar un mosaico certero de la realidad. Si miramos a nuestro alrededor, lo que vemos no es objetivo, sino una interpretación nacida de nuestro marcado interior, tan limitado y frágil, tan divertidamente fugaz. Ese interior es complejo, y nunca es igual de un día para otro, por lo tanto, la realidad es plástica. Si nuestro cerebro es exagerado, es porque nuestra inteligencia tiende a asfixiarse en los límites de la realidad. Esto ocurre porque la realidad es múltiple y variada, y no una fotografía fija, sin matices, sin tonos.

La realidad, en verdad, es una caricatura de nuestro yo interior. De ahí que no debemos tomarnos muy en serio todo cuanto ocurre en ella, especialmente todo aquello que al parecer nos daña, nos atemoriza o nos atosiga. Todo es pura impermanencia. Todo es verdaderamente un chiste, una broma, una escena limitada, impermanente, frágil.

La vida es una narrativa, un diálogo constante entre nosotros y el resto. Es algo plástico y discontinuo, incomprensible, exagerado, cambiante. Dar excesiva importancia a la realidad es no saber dónde habita realmente lo importante. Esa parece la trampa. Si fijamos excesivamente la atención en todo aquello que nos rodea, nos estimula, nos divierte, nos distrae, estamos perdiendo el verdadero enfoque de la propia existencia.

Las distracciones son excesivas, y casi todas ellas fantasías que nacen de alguna parte inconexa con todo lo que nos circunda. Aquellos que tienen una mente privilegiada y son capaces de ver y observar los vórtices de la realidad, viven en una especie de panóptico imposible donde cada cosa adquiere un exceso de significados. Son capaces de adelantarse a los acontecimientos porque pueden ver, en un grado de inteligencia superior, aquello que escapa al común de los mortales. Pero esto les crea una sensación de incertidumbre constante, y también de prisión hacia lo limitado de la experiencia.

La vida también es literatura. Digamos que somos como esos narradores que detallan su obra, los personajes, las anécdotas, el día a día. Hoy ha sido un día desagradable con un encuentro desagradable con uno de esos vórtices que han venido a enseñarme, a mantenerme firme y constante. Pensaba que mi manera de interpretar el encuentro no era algo fortuito. Las cosas, en el mundo donde uno se puede sentir guionista, no pasan nunca por casualidad. Las señales se repiten constantemente, especialmente cuando estás alerta a todo cuanto ocurre, y especialmente cuando ves que si algo se retrasa, es porque algo tiene que ocurrir más adelante.

Siendo así, uno se da cuenta de que la realidad tiene muchas variables, muchas interpretaciones. Por eso es fácil, ante estos hechos, cambiar de opinión constantemente, entrar en contradicción constante, alinearse con cada instante para que sea único y diferente al anterior. Muchas veces me dicen que cambio rápidamente de opinión. Es totalmente cierto, porque considero que la realidad no es algo rígido e inamovible. Cambio de opinión porque la vida cambia constantemente. De lo que no cambio es de convicciones. Ni de conducta arraigada en la fidelidad, el amor y la necesidad de expandir otro tipo de visión del mundo. Es cierto que al estar expuesto cometo más errores que la media. También entro en mayor dominio de la sinrazón, porque visto objetivamente, uno puede pensar que llevar este tipo de vida no resulta algo muy cuerdo. Es cierto. La cordura es algo rígido, la realidad, en toda su profundidad, es una auténtica locura. Bienaventurados entonces los profundos, porque suyo será el reino de todos los cielos. Y bienvenidos los locos que hacen de la “realidad” algo prácticamente inservible.

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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2 respuestas a “Las variables de la realidad

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