Muerte y resurrección en el Camino. Segundo día. Sarria-Portomarín


 

a.jpg

No se puede hablar del mundo si no se sale al mundo. No se puede hablar de la miseria si no has sentido miseria, ni de la riqueza si algún día no abrazaste la fortuna. No se puede escribir sobre una flor si nunca te has detenido a observarlas al borde de cualquier camino. Me atrevo a compartir las experiencias que vivo no porque las invente, como hacen magistralmente los literatos, más bien porque las vivo, las siento, y si hablo de una estrella, me permito hacerlo porque antes estuve observándola en cualquier cielo, detalladamente, sigilosamente, en silencio.

Y ahora, siguiendo la estela pasada, sigo practicando los Caminos, porque no es lo mismo hablar del Camino desde cualquier butaca que hacerlo cuando aún tienes los pies doloridos, cuando estás recién llegado tras sortear la aventura de caminar, a veces con cierto desmayo, entre bosques, montañas, valles y sendas mágicas. Me atrevo a compartir en palabras el jugo y el néctar del aliento, del silencio, de la brisa cuando golpea el rocío de una cara cansada. Me arriesgo a veces a equivocarme, o a no caer bien a unos y a otros cuando lo que expreso lo hago desde el dolor o la rabia, desde la discrepancia o la inteligencia acomodada a la rebeldía. Disiento, normalmente, por naturaleza, ante la hipócrita posición de no arriesgarnos por pudor, por cobardía, por el qué dirán. Disiento ante la vida que no se vive, por eso peregrino, me lanzo a los caminos, para decir por ahí que hay más vida de la que podemos abarcar, que hay una sublime urgencia de actuar, de vivir.

Hoy era mi segunda jornada, hoy es la previa transición a mi propia revolución solar. Era una jornada de reflexión, de recordatorio de las lecciones aprendidas en este duro año, quizás uno de los años más duros que recuerdo. Ha existido una muerte real, quizás una muerte enclavada en el cuerpo emocional, una especie de profunda iniciación. Sentir las diferentes formas de muerte puede ser un buen ejercicio para enfrentarnos conscientemente a la prueba final, esa ineludible prueba a la que nos enfrentaremos todos tarde o temprano, por motivos de azar, de la mala suerte o de prudente y necesaria higiene vital. La muerte siempre es regeneradora. Y admito que interiormente, me siento resucitado, regenerado. Bajar a los infiernos, como hizo el del madero cuando fue clavado y asesinado por la turba, es algo que se puede sentir en vida. Subir y ascender también es posible, y en este Camino que emprendo en esta nueva revolución solar quizás sea un ascenso hacia cuotas de visión mayor, de profunda renovación interior.

En esta segunda etapa he sentido el dolor. Por un lado, el dolor al recordar, al hacer balance, de todo este periplo ingenuo. Visto con distancia, me alejé excesivamente de mí mismo y he pagado un duro precio. Luego sentía el dolor físico, las lesiones pasadas que de nuevo aparecen una y otra vez para recordarnos que los daños sufridos siempre quedan ahí, a la espera de una siguiente prueba. No deja de ser curioso que las lesiones por diferentes motivos que sufrí en mis aventuras de mis tres últimos Caminos de repente sobresalgan para recordarme sus enseñanzas, para infringirme la desdichada condición de la experiencia.

Este camino es solitario. Observo a las almas bonitas pasar. Me siento a su lado, pero siempre en silencio. Luego las dejo marchar sin mediar palabra, solo una agradable sonrisa cómplice. Observo que hay muchas almas errantes, que van y vienen buscando el sentido a la vida. Observo con cariño el sentido profundo del peregrinaje que algunos emprenden en sus vidas. Y con respeto y admiración abrazo todos sus caminos, todas sus pruebas, todo cuanto surge desde sus dimensiones secretas. La soledad también es una llama y a ella me debo en esta experiencia. Muerte y resurrección. Mañana será un día importante en mi biografía personal. Vuelvo a morir, vuelvo a nacer. ¡Buen camino le deseo al ser que se exprese en este nuevo año!

  • Mañana es mi cumple, se aceptan regalos aquí abajo. Un café, un almuerzo, cualquier cosa que sirva para seguir adelante. Gracias de corazón. 

donar

3 respuestas a “Muerte y resurrección en el Camino. Segundo día. Sarria-Portomarín

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s