Caminos y encomiendas. La importancia de los espacios sagrados



Siempre sentí una especial devoción y admiración por mi querida María. Una mujer entera, sensible, profunda, además de inteligente y libre, muy libre. Aún recuerdo nuestro primer encuentro en Malasaña, en el tristemente desaparecido café Ruíz, un lugar emblemático, al mismo tiempo que hacía las veces de oficina cuando vivía en aquel pequeño zulo y los espacios de coworking no estaban aún de moda. La excusa del encuentro era hablar sobre comunidades, yo como supuesto experto en el tema tras años investigando las utopías de nuestro tiempo y ella como promotora de una fundación interesada en crear un proyecto de comunidad de vida. Esa era la excusa, pero detrás de todo ese escenario había algo profundo, algo que en ese momento ni siquiera podíamos imaginar.

Lo que ocurrió después forma parte de la magia, o diría que de lo milagroso. Los caminos se volvieron a entrecruzar una y otra vez en diferentes lugares y nuestras vidas se unieron para siempre cuando decidimos atender a los llamados de lo sagrado y nos pusimos manos a la obra, a veces de forma torpe, a veces de forma ingenua, para crear la encomienda de O Couso. A pesar de las dificultades, nos convertimos en custodios y preceptores de aquel lugar, en devotos vigilantes de ese espíritu que pretendía de nuevo proteger los espacios sagrados y ayudar a los peregrinos del alma en su tránsito y caminar. Es cierto, habían cambiado los escenarios, los tiempos y las excusas, pero la esencia seguía siendo la misma. Como si nada hubiera cambiado en miles de años.

El llamado era claro. La misión, como aquellos antiguos franciscanos que se adentraban en la selva para evangelizar al mundo, tenía su propia paradoja. Cómo adentrarnos en la luz en un mundo tan aparentemente oscuro. Cómo seguir los pasos de aquellos que durante tanto tiempo habían infringido las reglas comunes para adentrarse en la selva humana, herejía tras herejía. ¡Cuantas pruebas nos aguardaban! ¡Cuántas tentaciones nos esperaban para abandonar el camino y sucumbir plácidamente a otros menesteres que abortaran el proyecto común!

La importancia de crear espacios sagrados lo explica muy bien María, cofundadora del Proyecto O Couso, en este video que comparte. No se trata de espacios físicos, sino de espacios de silencio y encuentro con lo que más amamos. Los espacios físicos, las encomiendas, solo son testimonios, símbolos necesarios que pueden servir de guía en el camino. Lugares como O Couso solo pretende ser eso, un arquetipo manifestado que nos pueda guiar hacia los adentros, hacia la compleja esencia de lo que somos y así luego poder desarrollar esa complejidad en nuestras vidas cotidianas, en nuestra familia, con nuestros hijos, con nuestra familia y amigos, con nuestras parejas, en nuestros trabajos y lugar de actividad ordinaria.

Gracias María por tu luz y guía y gracias por recordarnos la importancia de seguir adelante, pase lo que pase. Gracias de corazón por compartir tu vida, con la Vida. Seguiremos, halo tras halo, conquistando lugares para consagrarlos a la Gloria de la Gran Obra.

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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