Ozú mi mae!


IMG_20190331_162612.jpg
El andaluz tiene una gracia exquisita y un arte elaborado a la hora de seducir. Los piropos suenan a camelia y las gracias suelen venir acompañadas de cierta musicalidad provocadora. Se puede decir algo grave sin entrar en la ofensa. Algo tosco puede, en la boca de un andaluz, convertirse en un halo de alegría y santidad. Lejos de las sobrias, cansadas y tristes figuras del norte, aquí en el sur reina la alegría por doquier. Sobre todo, el cachondeito, una especie de orgullo nacional donde la arrogancia se transmite en forma de broma. Si el orgullo norteño es rancio y violento en muchas ocasiones, aquí es suave, pero educadamente pasional. Puede ocurrir que por dentro uno esté triste, hasta que sale al sol, a la tapita y al vinito. Entonces las penas desaparecen con una “manzanilla”, la alegría se llena de chiste con “soleá” y lo vulgar se honorifica de forma pomposa y jovial con un “jamoncito” o un “flamenquín”. El Gran Poder custodia todo lo demás, así que no hay por qué preocuparse.

Hoy la lluvia, la soledad y el silencio han reinado en la feria, pero ayer fue una auténtica caravana de comensales que deambulaban buscando el elixir, el sabor de los libros, el paseo y el sol. El ministro de agricultura, solitario y taciturno, se detuvo ante nuestros libros en su caminar anónimo. Los miró con extrañeza. Incluso los eruditos en ciertas materias opinan que nuestro catálogo es extraño y peculiar. El ministro miraba uno a uno cada perla, luego me miró con cara extraña y se marchó con una sonrisa amable y dudosa. Los ministros son personas educadas y te miran y sonríen, aunque no compren nada y aunque no entiendan nada de arquetipos y cuerpos sutiles.

Oscar es nuestro mejor embajador en Andalucía. Todo el mundo en Córdoba conoce a Oscar, un editor de los pies a la cabeza. Así que ayer fue un carrusel de saludos y abrazos, de amigos y conocidos, todos cultos y profundamente satisfechos con sus vidas. Llegaron a pasar toda la corte de autores consagrados en nuestro modesto sello dedicado al rescate etnográfico de la cultura. Lo tangible y lo intangible se unieron. También estuvo con nosotros Beatriz, una autora cordobesa, joven, hermosa, que daba alegría a la caseta mientras que unos y otros miraban su belleza entre libro y libro. Pasaban personas y personalidades, esas que además de mantener un estatus homínido y social, tienen además algún tipo de logro personal que los hace destacar sobre el resto. Unos presumen de éxitos personales, de fincas y cortijos, de propiedades y títulos, de caballos y empleados. Nosotros, personajillos anónimos, presumíamos de nuestra aristócrata voluntad de subyugar la ignorancia a base de cultura y valores.

Recuerdo estas cosas mientras tomo un café en el centro, cerca de la feria, y veo por la ventana como un transeúnte rebusca entre la basura algo que comer. En una de las bolsas ha encontrado un trozo de croissant mientras en los bolsillos va guardando desechos aparentemente inútiles. Lo ha olido, lo ha probado y mientras compartía algún trozo con unas palomas, se engullía el resto. Esto me hace recordar que hoy solo he regalado un libro. Este pobre hombre compartiendo la mitad del croissant de la basura con las palomas y yo sólo he regalado un libro en toda la mañana. Eso sí, un gran libro: “Sirviendo a la humanidad”. Mientras rebusca habla solo y yo, mientras rebusco en mi memoria, escribo solo. No hay realmente mucha diferencia entre su locura y la mía, o por no ser egocéntrico, entre su locura y la nuestra, la de todos aquellos que andamos por la vida buscando cosas, acumulando cosas para luego presumir ante el resto de las mismas, aunque sea con gracietas jocosas o con cachondeito suave.

De todas formas aquí nada importa. Acaba de salir el sol, riqueza aurea, patrimonio etérico. La vida sigue mientras todos opinan musicalmente con ese hablar peculiar, característico e inconfundible. Todos tienen algo que decir en este concierto de voces. Aunque sea de broma, en broma, a veces echan piropos que te elevan el alma. El transeúnte se acaba de marchar alegre con su corte de palomas. Yo tengo que cumplir con el resto de la jornada libresca, a ver si vendemos algún libro y regalamos algún piropo o sonrisa. ¡Alegría! ¡Que estamos en el sur! ¡Que sale el sol! ¡Ozú mi mae!, que diría aquel.

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

Anuncios

2 respuestas a “Ozú mi mae!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s